El relato está escrito en primera persona por una narradora que le va contando su historia a una interlocutora desconocida a la que no ve ni tiene cerca y esta historia comienza cuando su padre llegó a Tilburg, luego conocería a su madre y formarían una familia... pero nada es lineal en este relato breve, sin argumento ni final, que se lee por el mero placer de tratar de seguir los pensamientos erráticos de la autora, por disfrutar con las acuarelas minimalistas que lo ilustran, de sentir cómo añora a su madre, acompañarla en el inicio de su vida adulta...sin una estructura narrativa clara pero con imágenes llenas de fuerza y sentimiento.
"Éste es el comienzo. (De momento puedo decirte que el comienzo es lo que más dura, es el impulso inicial. El final es un punto. Sólo un punto. Pero si miras con detenimiento, verás que ese punto es una abertura, un minúsculo agujero por el que puedes pasar. Tras él, un nuevo y largo comienzo te está esperando. Si quieres, esto no acaba nunca.) Todavía te debo ese momento en el que me presento educada y formalmente, pero lo dejo para más adelante."
