jueves, 22 de junio de 2017

Tierra de campos

Me pregunto porqué no había leído yo nunca antes nada de David Trueba, siendo como es un autor que siempre revolotea entre las recomendaciones que recibo o que veo por páginas o blogs de lectores de mi confianza; es uno de esos autores de los que todo el mundo habla bien pero que no había llegado nunca a convencerme totalmente como para ponerme con él, hasta que ha llegado esta novela "Tierra de Campos" que, para fortuna mía, decidí que fuera mi estreno con el autor. Y ha sido un estreno inmejorable, qué duda cabe.

Este es de esos libros que hay que leer con lápiz en ristre porque está lleno de frases subrayables, simples pero llenas de pasión, de emoción, sea cuando habla de sus hijos o de sus amantes, sea cuando evoca su propia infancia o habla de la amistad o del éxito.
"Cuando se lanzan sobre mi cama ya saben que no abro los ojos antes de cuatro besos. Es una norma de seguridad para que no me engañen hijos que no son los míos. Es la contraseña de mi caja fuerte. Ellos aún consienten mis juegos. Mi hija a regañadientes, papá, ¿cuándo vas a crecer?"
"Exhibía un gesto gatuno sentada sobre el colchón con el pelo despeinado que tan bien les sienta a las mujeres. Deberían pagar en la peluquería para que las despeinaran así." 
Estos párrafos son sólo los primeros que resalté recién comenzado el libro pero es que son multitud los párrafos en los que me he parado y he releído por el mero placer de escuchar esas palabras de nuevo, de reflexionar sobre los mensajes que encierran unas pocas líneas escritas. Y en ese tono continúa el relato. Las palabras de Trueba son sencillas pero de gran hondura, evocadoras de tiempos pasados, de momentos vividos, nos cuenta vivencias que nos suenan como propias porque nos enseña un paisaje vital que no pilla lejos de nuestra propia experiencia.

El argumento se centra en la vida de Dani Campos, más conocido como Dani Mosca por su pertenencia a "Las Moscas", un grupo de pop que nació como un juego entre amigos del colegio y que les llevó a la fama inesperada. El libro está plagado de canciones, letras, estrofas, poemas, pensamientos breves...
"porque las canciones son cartas nunca enviadas, que se pudren en el bolsillo, como las cosas sin decir se pudren en el corazón y te hacen daño."
La novela es una larga reflexión en voz alta, un larguísimo monólogo en el que el protagonista va tocando asuntos tan íntimos como la convivencia con su madre enferma, el duelo por la muerte del padre y otros más públicos como su vida "bohemia" de músico, la relación con la fama, todo ello en medio de una sociedad cambiante, la que avanzó desde los años setenta de su/nuestra infancia, pasando por la apertura mental de los ochenta, los años de la música, de las canciones, de la ilusión y también de los desencantos y la droga fácil, de distinguir entre los intereses creados y la verdadera amistad, llegando finalmente a la madurez de los noventa y va así retratando una sociedad que va evolucionando, unas costumbres que cambian, la manera de relacionarnos con los amigos, con los compañeros del colegio, con los profesores o con los padres y más tarde con los colegas de trabajo, con el público, las relaciones sentimentales y profesionales que configuran su mundo. De entre los temas que aparecen en la lectura destacaría la reflexión que provoca la muerte del padre que empuja a Dani en ese viaje hacia la tierra de Campos de la que procede su familia y que supone un viaje también a su pasado, un regreso cargado de añoranza de la infancia, incluso de su parte más oscura llegando a remontarse hasta la época en que su padre era joven, a la idealización de la vida en el pueblo, cuando el mundo parecía más simple, más auténtico.
"yo pensaba que en la primera mitad de la vida lo que más importa es la apariencia externa, pero cuando entramos en la segunda mitad sólo nos sostienen los cimientos, los pilares ocultos donde se asienta la estructura de nuestra personalidad."
Trueba domina el lenguaje, nos muestra su pensamiento a través de frases altamente visuales, divertidas a veces, con definiciones llenas de ingenio y maestría, sin una pizca de ampulosidad ni retórica, con la simpleza del que habla sin elaborar las frases previamente.
"Decían que había sido músico, pero más bien parecía un ascensorista con claustrofobia."
"Uno triunfa no por su genialidad, sino por su menosmalidad. Por ser menos malo que los otros."
Nos encontramos ante una novela generacional donde los coetáneos de Dani Mosca nos sentiremos en tierra conocida, viajaremos a un paisaje y unos escenarios que nos hacen rememorar nuestra juventud y nuestro paso a la edad adulta; escucharemos una banda sonora que nos transportará hasta aquellos años en los que crecimos y tal vez nos identifiquemos con una edad adulta que no se parece a lo que creíamos que sería cuando ni tan siquiera nos tomábamos la molestia en pensar en el futuro.

jueves, 15 de junio de 2017

La modista

Después de pasar muchos años trabajando como modista de alta costura en Europa, la joven Tilly Dunnage regresa a su pequeño y polvoriento pueblo de Australia a ocuparse de su madre enferma. Ese es el arranque de "La modista", novela de la australiana " Rosalie Ham que me ha resultado sorprendente ya que no ha sido la novela ligera y desenfadada que me esperaba encontrar. Corren los años 50 y el mundo de glamour que Tilly ha conocido fuera de su país no se parece en nada a la cerrada y presuntuosa sociedad rural de Dungatar, un pueblucho donde la rumores y la desconfianza mutua son la tónica dominante en las relaciones vecinales y en donde Tilly está decidida a instalarse nuevamente sin doblegarse ante las murmuraciones sobre hechos del pasado que la marcaron y la obligaron a abandonar el lugar. Tilly regresa dispuesta a hacer frente a la exclusión en la que han vivido ella y su madre desde que llegaron a vivir allí bajo la etiqueta de locas que arrastran y que sus vecinos no pretenden olvidar. Pero lo que no pueden ignorar ese puñado de paletos que tiene por vecinos es la habilidad de Tilly para la costura, su capacidad para tapar con preciosos diseños sus miserias morales y defectos físicos, por lo que le permitirán restablecerse en el pueblo y retomar su profesión. Pero Tilly planea fríamente su terrible venganza contra aquellos que hicieron insoportable su vida y la de su madre durante tantos años.

La novela resulta menos dulce y edulcorada de lo que su argumento pudiera anticipar a primera vista; abunda el tono satírico en el relato, las descripciones del pueblo y de sus habitantes son bastante crudas, retratando con un toque de humor la miseria personal de la mayoría de ellos, sus rencores, la forma en que se inmiscuyen en las vidas ajenas, la envidia reinante y la bajeza moral crean una atmósfera atosigante en la que todas las vidas discurren arriba y abajo de la Calle Mayor ante la insidiosa mirada de los vecinos que acabarán recibiendo su merecido castigo de mano de la sofisticada protagonista.

sábado, 10 de junio de 2017

María Estuardo

No seré yo la que descubra a estas alturas a nadie la figura de Stefan Zweig (¿o tal vez sí que es posible que quede aún alguien por descubrirlo?) uno de los grandes genios de la literatura del siglo XX que tanto a través de sus novelas llenas de sensibilidad como de sus intensas biografías siempre logra conquistar al lector gracias a su acertadísimos retratos humanos, tanto cuando se trata de personajes ficticios como de figuras históricas. La protagonista del libro que hoy traigo no es una mujer cualquiera sino la apasionante "María Estuardo", reina de Escocia entre otras muchas cosas y una de las poco frecuentes figuras femeninas de la Historia que fueron importantes por sí mismas, no por su matrimonio o por lo que otros personajes (generalmente masculinos) le llevaron a protagonizar, sino que encarnó su papel de soberana como una misión divina que la llevó a una vida de constante lucha, enfrentamientos y batallas por conservar su rango y la herencia y misión recibida como reina de Escocia con pretensiones al trono inglés y aspiraciones casi cumplidas al trono francés.

"A los deis días reina de Escocia, a los seis años prometida de uno de los príncipes más poderosos de Europa, a los diecisiete años reina de Francia" la vida de María fue intensa desde su nacimiento. Nacida para ser reina, educada como tal, dotada además para las artes y la poesía, activa, bella e inteligente, María encarna a la dama perfecta, digna representante de la época renacentista que se inicia entonces. A pesar de sus virtudes y capacidades, no pudo evitar llevar una vida cargada de dramas y ausencias, huérfana y viuda a temprana edad, fracasado su proyecto de reinar en Francia debe de regresar a las ásperas tierras de su reino escocés donde vuelve a ejercer de reina, enfrentada constantemente a su prima Isabel I, reina de Inglaterra, de la que también se nos hace en este libro un retrato profundo e intenso, así como de su relación mutua que oscila entra una fingida fraternidad, de una amorosa relación de primas queridísimas y un enconado enfrentamiento como no podía ser de otra manera entre dos mujeres que ostentan por nacimiento el derecho a portar la corona de Inglaterra dados sus estrechos lazos familiares y la ausencia de un heredero directo por parte de Isabel. Y es que no se entiende una figura histórica sin la otra, Isabel y María están condenadas a pasar a la Historia como dos figuras paralelas, como hermanas irreconciliables, dos soberanas dignas de la herencia recibida que brillaron en un mundo de hombres en una época dura y sangrienta. Porque son constantes en los días de María Estuardo las guerras, tanto contra el enemigo exterior como en el seno de su propio país donde los nobles se conjuran constantemente contra ella, le niegan la autoridad, rechazan a una reina católica en un país donde el protestantismo se impone y las grandes figuras políticas se rebelan contra su propia reina, con el más crudo calvinista, John Knox, a la cabeza e incluso el hermanastro de la reina y su propio esposo apostarán por el doble juego de servir a Inglaterra y recibir apoyo de Isabel en contra de su propia soberana.

Zweig profundiza en la psicología de la reina y de la mujer, una dama nacida para ser reina y que puso todo en riesgo por un amor irracional que la superó, la cegó y le hizo ponerse en contra de todo lo que había significado algo para ella: su corona, su reino, su honor, su hijo. Se nos muestra el origen de la leyenda que ha quedado en la memoria del pueblo escoces de la valiente y heroica reina que es encerrada en un castillo en mitad de un lago, que huye, lucha, cabalga sin descanso, esa figura creada por las obras románticas de Walter Scott en cuya leyenda se ignoran los errores, las debilidades y los riesgos tomados por la arrojada mujer que sin embargo si que están reflejados en la versión de la historia que creó Shakespeare, la del drama de Macbeth, el rey asesinado por el amante de la reina, la mujer sometida a sus pasiones que arriesgó todo su poder por un hombre que ni siquiera la merecía.

Como es habitual en las obras de Zweig, este es un retrato profundo y completo de una apasionante y controvertida figura histórica y de una apasionada mujer que pasaría a la Historia por méritos propios, por sus decisiones y por sus errores. Una maravillosa forma de descubrir la Historia europea que el autor tan bien nos transmite siempre con su habitual rigor que no carece del toque de humanidad que nos acerca a las personas que se hayan debajo de las figuras históricas.

lunes, 5 de junio de 2017

Los ritos del agua

"El silencio de la ciudad blanca", de Eva García Sáenz de Urturi, fue una de mis lecturas favoritas del año pasado, uno de los libros que más disfruté y que me descubrió la ciudad de Vitoria, una completa desconocida para mí hasta ese momento y que tuve la suerte de visitar el verano pasado llevada precisamente por la curiosidad despertada en mí tras la lectura de esa novela. Ha sido enormemente agradable, por tanto, el reencuentro con los personajes de esta trilogía en esta segunda entrega de la misma, " Los ritos del agua", y reconozco que he disfrutado de una manera diferente de esta novela ya que en este caso recorría escenarios que ya había tenido el placer de conocer personalmente además de reencontrarme con un grupo de personajes familiares y una forma amena de contar las cosas, aderezada, además, con interesante pinceladas históricas referentes a antiguas tradiciones y misterios ancestrales que tanta importancia tienen en el argumento, si bien en esta ocasión el ámbito geográfico del relato no se limitan al entorno de la ciudad blanca sino que se amplía hasta la zona de Santander, con lo que nos encontramos con nuevas tradiciones y antiguos mitos celtas comunes a todo el área de la cornisa Cantábrica.

Argumentalmente nos encontramos con los personajes ya conocidos casi en el punto donde los dejamos tras resolverse el caso de la anterior novela. El inspector Unai López de Ayala, más conocido por su apodo de Kraken y la subcomisaria Alba Díaz de Salvatierra aún no han tenido tiempo de relajarse ni de recuperarse de las secuelas de dicho caso cuando comienza otra serie de asesinatos rituales. Existe además en esta ocasión una inquietante relación personal entre las víctimas y el propio Kraken, ya que la primera víctima resulta ser su primera novia de la adolescencia y seguidamente se ven involucrados algunos miembros de su cuadrilla de amigos de toda la vida. Lo que que no sabemos es si esto será un hecho casual o si responde a un plan por el cual el mismo detective se encuentra entre los posibles objetivos de este nuevo asesino ritual.

Esta vez tendremos que trasladarnos en el tiempo junto a la cuadrilla de los amigos de Unai hasta el verano de 1992 en que participaron en un campamento de verano centrado en la arqueología en Cantabria. Esta vez la mitología vasca se mezcla con la del resto de la zona cantábrica, ritos de fertilidad, muertes rituales, elementos que ya tenían su gran papel en la novela anterior con la que también comparte el estilo narrativo ágil y la estructura de la trama, la investigación basada en el ingenio deductivo de Unai que cuenta como siempre con la inestimable ayuda de su compañera Estíbaliz y el final dramático, violento y la resolución del caso al límite del desastre.

Es esta, en fin, una novela que disfrutarán los que ya hubieran caído rendidos a los pies de "El silencio de la ciudad blanca" y que, sin ser completamente novedosa o sorprendente, sí que resultará altamente entretenida. Eso sí, veo preciso pasar previamente por la primera novela para tener una visión completa del argumento dadas las frecuentes referencias a los sucesos ya contados en la anterior entrega y seguir así mejor la evolución personal de los personajes e involucrarse más en profundidad en sus relaciones personales.


miércoles, 31 de mayo de 2017

No soy un monstruo

No podía dejar pasar la lectura de la primera novela de la periodista televisiva Carme Chaparro, no tanto por la fama de la autora como personaje mediático sino por la cantidad de comentarios favorables que ha recibido por su ópera prima "No soy un monstruo" que además le ha hecho ganar el premio Primavera de novela 2017 y quería comprobar de primera mano si eran efectivamente merecidos tantos elogios y reconocimientos. Lo cierto es que debo confesar que la novela engancha desde el minuto cero, con un argumento trepidante desde su inicio y un estilo narrativo muy fresco, una trama ágil que mantiene el buen ritmo a todo lo largo de la novela que transcurre en escenarios totalmente actuales, entre centros comerciales, urbanizaciones de barrios residenciales y redacciones de informativos de televisión. El tema central de la trama también está tristemente de plena actualidad pues se centra en el delicado asunto de la desaparición de niños, en el terror cotidiano que irrumpe en las familias de unos niños que son sustraídos por algún desconocido, sin que se cuente con ninguna pista a la que aferrarse y que les de esperanza alguna a los padres de si van a recuperar prestamente a sus hijos perdidos.

Los protagonistas principales de la novela son dos mujeres: Ana Arén, inspectora jefe del grupo de menores, atractiva e implacable en su actividad profesional e Inés Grau, periodista, popular reportera de las noticias de un canal televisivo y escritora de éxito en busca de un argumento impactante para arrancar una futura novela que ya le exigen ansiosos desde su editorial. La desaparición de un niño en un centro comercial hará coincidir a estas dos mujeres, que además son amigas, en el mismo lugar y tiempo: la una para investigar la desaparición y la otra para informar sobre el caso. No es el primer niño que es secuestrado en ese lugar y pronto el pánico se extiende entre las familias.

La acción de la historia es trepidante desde el inicio y se acelera y complica según avanza la trama. El argumento incide en el dolor desgarrador provocado por la pérdida de un hijo, la forma de amor más intenso que existe es capaz de provocar, en consecuencia, el dolor más inabarcable y esta intensidad esta muy bien reflejada en la novela en la que destaca también el aspecto metaliterario que supone que una de las protagonistas, que es, además, la que narra la historia, sea una famosa periodista televisiva metida a novelista de éxito, lo que provoca la sensación de que fuera la propia autora la que nos hablara en primera persona, confundiendo realidad y ficción y dándole así mayor realismo a la historia. 

Sólo le pondría un pero a esta lectura y es que aún me queda la duda de si el final me cuadra completamente; lo cierto es que el desenlace me dejó pensando un buen rato tratando de encajar las piezas del argumento para cuadrar ese final que no es descabellado pero me supuso dedicarle una pequeña reflexión. Pero dicho esto, lo cierto es que he disfrutado de una intriga muy bien contada, con un ritmo implacable y totalmente actual. Bastante recomendable.

sábado, 27 de mayo de 2017

Calle de las tiendas oscuras

Llevo una racha intensamente francesa en los escenarios y autores de mis ultimas lecturas; sin buscarlo expresamente, llevo todo un mes anclada en la literatura francesa y con esta novela "Calle de las tiendas oscuras" continúo por ese camino. Fue precisamente una de mis ultimas lecturas la que me creó la necesidad de releer a Patrick Modiano, al que sólo había conocido brevemente con anterioridad pero que supongo que era necesario que volviera a él para culminar con honores esta fase mía de "afrancesamiento" literario.

De Modiano sabemos que es un autor eminentemente parisino, en sus obras la ciudad tiene tanto protagonismo como los propios personajes y también sabemos que los argumentos no son tanto de acción como de reflexión, más centrados en la introspección y el papel de los recuerdos y el pasado que en la recreación del momento presente. Todo esto lo tenemos en esta obra donde nuestro protagonista, Guy Roland, aparece como un hombre sin pasado ni recuerdos, ni su nombre es verdaderamente el suyo, lo ha olvidado todo y trata de descubrir su verdadera identidad preguntando, indagando entre aquellos que pudieron conocerlo, recorriendo bares u hoteles que pudo frecuentar, trazando el discurrir de otras vidas que pudieron rozar la suya, una existencia que pudo ser la suya, pero se encuentra solo, todos aquellos que lo conocieron han desaparecido. Acompañamos a Roland en su constante incertidumbre sobre propia identidad y lo que fue de la vida que vivió, a donde fue a parar aquel tiempo y todos los que lo habitaron.

El relato cuenta con escasas descripciones, los diálogos no cuentan con referencias previas, traza las escenas con breves apuntes dibujando un ambiente propio de cine negro, aunque se puede deber a la época en que transcurre la acción, los oscuros años de la ocupación, con tantos muertos,  tantos huecos en la memoria, tantas personas que Guy conoció y que ya no están: han muerto o han escapado o se ocultan, parece que no queda vivo ninguno de los que podían haberle conocido en otra época y que podían hacerle saber quien fue él mismo. Roland callejea por París tratando de encontrar un lugar que le resulte familiar o a alguien que le reconozca y le recuerde, una calle, un portal, pasea por avenidas, cruza puentes esperando que los recuerdos de la que fue su vida, los momentos que transcurrieron por aquellos lugares regresen a su memoria, algo que le devuelva sus recuerdos que van volviendo inconexos, poco a poco, a través de fogonazos de momentos vividos, de lugares que no logra ubicar. Mediante encuentros con aquellos que pudieron conocerle, a través de las vagas referencias que va descubriendo se nos presenta un relato creado a base de escenas en muchos casos inconexas, no hay una narración común ni un claro hilo argumental sino que nos lleva saltando de un lugar a otro, de un recuerdo a otro de personaje en personaje, lo que ayuda a compartir la sensación de inseguridad, de no tener un suelo firme en el que apoyarnos, en no poder, como no puede el protagonista, reconstruir su vida de manera completa, sino que vamos cosiendo retazos de momentos y personas con las que creamos un puzle que refleja de algún modo esa vida que se le escapó con la perdida de la memoria pero también la vida que perdieron todos con los oscuros años de la ocupación, con la vergüenza del colaboracionismo y el drama interminable de la guerra.

Una lectura intensa y en la que el lector tiene que tomar parte activa, no se lee con comodidad dejándonos llevar por el relato, sino que debemos trabajar para reconstruir el pasado de Roland, investigar con él y descubrir quién fue y qué fue de su pasado.

lunes, 22 de mayo de 2017

Tres días y una vida

Tenía ganas de conocer a Pierre Lemaitre fuera de su faceta de gran autor de novela policíaca, con lo que tenía por fuerza que leerme esta otra obra suya titulada "Tres días y una vida" en la que el genial autor francés demuestra que, independientemente del género que toque, su capacidad para retratar personajes de manera profunda no queda afectada en absoluto, tenga como protagonista de sus relatos a adultos involucrados en asuntos policiales o niños envueltos en hechos dramáticos.

En este caso nos presenta a un protagonista infantil llamado Antoine, un niño de doce años algo solitario y bastante sensato pero al que la vida le da un vuelco total cuando, a causa de un arrebato acaba involuntariamente con la vida de Rémi, su pequeño vecino y decide ocultar su cuerpo en una zona boscosa cercana a su casa. A partir de aquí, el niño no conocerá ni un minuto de paz; la desaparición de Rémi sacude el pequeño pueblo de Beauval, la población en pleno se vuelca en ayudar a los padres en la búsqueda del niño, el ambiente se tensa rápidamente ante falta de pistas, las dudas, los rumores, las antipatías y rencillas entre vecinos surgen a la hora de señalar a los posibles sospechosos potenciales de la desaparición, todo el mundo duda de todos, buscan posibles culpables, la desconfianza también se vuelve hacia las autoridades y su incapacidad de dar con el pequeño de manera eficaz.

Antoine observa todo el trajín de gente desde su ventana, observa a las fuerzas vivas del pueblo que pasan por el jardín de los vecinos para mostrar su apoyo, prestar ayudar, criticar la acción de la policía o del alcalde o simplemente cotillear sobre las ultimas novedades de la búsqueda. Al mismo tiempo que se ve obligado a acompañar a las partidas de búsqueda que remueven el estanque, que recorren el bosque en busca de Remí, Antoine va planificando en su mente la huida del lugar; ve que su única opción es escapar antes de que lo detengan, al tiempo que su viva imaginación va recreando futuras escenas de detención por parte de la policía, se ve confesando el crimen y también se ve huyendo, escapando del país, viviendo una vida de prófugo. La mala conciencia, los remordimientos y el miedo no le deja descansar y ni siquiera el transcurso de los años logrará librarle del peso de la culpabilidad que arrastrará constantemente.

La narración es absolutamente correcta, los personajes y sus sentimientos están muy bien retratados, los distintos habitantes de Beauval cobran vida ante nuestros ojos y nos atrapa la narración, pero es cierto que he echado en falta ese efecto que he sentido con la lectura de otras novelas de Lemaitre de que la historia te agarra las tripas y te las revuelve, esa sensación de no poder dejar la lectura a pesar de la crueldad y la irracionalidad que se muestra, esa aceleración constante en la trama que te hace seguir leyendo de manera compulsiva, aunque sí es verdad que en este caso el autor logra transmitir la angustia, la incertidumbre, la inquietud del culpable que espera ver caer la espada de la justicia sobre su cabeza en cualquier momento, el tono general del libro no es exactamente el de la serie del detective Verhoeven, pero, así y todo, se puede decir que esta es igualmente una novela notable, dejando al margen las siempre odiosas comparaciones.