sábado, 12 de octubre de 2019

La mujer que escribió Frankenstein

La escritora argentina Esther Cross es la autora de esta interesante biografía de Mary Shelley, "La mujer que escribió Frankenstein", una tenebrosa recreación de un mundo lleno de tumbas y cadáveres que sirve de ambientación ideal para contarnos la vida de la creadora del más famoso monstruo de la Literatura universal, comenzando por la presentación inicial de la propia protagonista a la que se nos muestra dentro de su tumba rodeada de los muertos y reliquias que la acompañan bajo tierra.

Y es que por algo la época de Mary es la misma del cuento gótico, en el Londres donde nació la autora la vida y la muerte conviven en el día a día, entre la miseria más aterradora y los monstruos de feria como atracción favorita del público proliferan los profanadores de tumbas, abunda el tráfico de cadáveres, no sólo humanos sino también de los más diversos animales, destinados a la experimentación relacionada con los avances de la medicina, la cirugía, la anatomía, que requieren del perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas, las autopsias y las disecciones. Unido ello a los descubrimientos en torno a la energía eléctrica, los experimentos galvánicos, el magnetismo... se llega al interés por descubrir el funcionamiento del cerebro y del cuerpo humano en general, llegando a confiar en la posibilidad de revivir la carne muerta o de crear vida de manera artificial. Todo esto será un caldo cultivo propicio para la creación de un relato mundialmente conocido: el de ese monstruo creado de partes de otros cuerpos que llega a ser revivido. La novela de la Shelley refleja "el miedo a los ladrones de tumbas, a la disección, a los cementerios, a los médicos y a algo más temible que la muerte: lo que los seres humanos hacían con ella."

La vida de Mary es un reflejo de su tiempo y sus circunstancias: hija de escritores de gran prestigio, su madre Mary Wollstonecraft fue una notoria luchadora por los derechos de las mujeres, mientras que su padre, William Godwin, fue un político y autor aclamado. La niña ya sueña con ser poeta, escritora como sus padres y se refugia en el cercano cementerio de St. Pancras a escribir junto tumba de su madre donde se siente cómoda, como en casa; no en vano una de las obras más populares y citadas de su padre será "El ensayo sobre los sepulcros". Será precisamente junto a esa tumba donde se den sus primeros encuentros secretos con el insigne poeta romántico Shelley, el que será su gran amor, con el que recorrerá incansablemente Europa, acosados por las deudas, arrastrando familia, enseres, libros y amigos, entre los que destaca Byron. La pareja comparte pasiones: la lectura y la escritura; se apoyan, se inspiran, se corrigen mutuamente, escriben un diario a medias y se retroalimentan constantemente. Tienen hijos que mueren, pierden amigos, familiares, pero Mary nunca dejará de escribir, en Italia, Suiza, Alemania o a su regreso en Inglaterra, siempre acompañada de los fantasmas de aquellos a los que amó.
"A los veintiséis años, me encuentro en la situación de una anciana. Todos mis amigos se han ido (…) Qué pobladas están las tumbas."
La vida de Mary se nos cuenta en este libro en buena medida a través de sus propias palabras, mediante citas de sus obras y sobre todo de sus diarios personales y de los de aquellos que la conocieron y trataron, siendo una aproximación bastante directa e intensa a esta peculiar y asombrosa mujer que se negó siempre a someterse a los límites y los usos impuestos por su tiempo, viviendo su vida como quiso, completamente entregada a la escritura y a conservar su libertad e independencia

domingo, 6 de octubre de 2019

Mi abuela rusa y su aspiradora americana

No conocia yo a este tal Meir Shalev antes de esta divertida novela de título algo disparatado: "Mi abuela rusa y su aspiradora americana", pero parece ser que este escritor israelí tiene una extensa produccion de obras para adultos y también infantiles y goza de un cierto prestigio internacional y, por supuesto, de gran fama en su país natal donde es toda una figura de las letras y ha sido frecuentemente galardonado.

En cualquier caso, creo que esta novela que ahora nos ocupa ha sido una buena manera de descubrir a este autor ya que siendo, como es habitual en toda su obra, un retrato de la sociedad y los conflictos que caracterizan permanentemente al estado israelí desde su fundación, en esta ocasión el humor está por delante del drama, la historia del pais se repasa con bastante gracia ya que se hace a través de la mirada de un niño, el propio autor, que descubre y describe el mundo que le rodea desde el seno de una familia procedente de Ucrania y que se cuenta entre los pioneros del sionismo en Palestina. Sus abuelos fueron de los primeros que, a principios del siglo XX, viajaron hasta la tierra prometida de Israel para trabajarla con sus manos, para sacar adelante a base de mucho esfuerzo y renunciando a las comodidades una granja y de paso un nuevo país.

El autor para el que la Biblia tiene más valor como historia de su pueblo que como libro religioso, nos sigue contando en esta novela esa Historia de su país entrelazándola con las pequeñas historias familiares donde no faltan relatos que se cuentan de generación en generación, anécdotas convertidas en leyendas, entre las que destaca aquella que refiere la relación de su abuela con una aspiradora americana. La abuela Tonia era una mujer de personalidad peculiar; fanática de la limpieza, mantiene buena parte del hogar familiar clausurado para evitar que se ensucie, que entre el polvo, su mayor enemigo. Teme ante todo a las manchas, los roces en las paredes, el barro que los zapatos introducen en la sala, por lo que obliga a todo el mundo a entrar a la casa por la puerta trasera, sus hijas deben ayudar en la limpieza diaria aunque ello suponga faltar a la escuela por norma. ¿Cómo es posible entonces que Tonia se negara a usar la magnífica aspiradora americana (o barredora, como ella la llama) que le envía como regalo su cuñado desde California; que la máquina pasase decenios encerrada en un aseo cubierta por mantas?

Aunque se debe considerar, por otra parte, que este regalo fue en realidad una venganza llegada desde el mismo corazón del capitalismo norteamericano, procedente además de un traidor, más bien de un doble traidor: el hermano del abuelo Aharon que traicionó al sionismo y al socialismo marchándose a América a convertirse en rico empresario. La aspiradora, que representa todo lo que detesta el abuelo y todo lo que adora la abuela, se comporta como un personaje más en la trama, con pensamientos y sentimientos propios; se muestra emocionada por su largo viaje trasatlántico y su nueva existencia en la polvorienta tierra de Palestina y constituye el hilo conductor de esta divertida novela que nos retrata, con humor y ternura a partes iguales, a una abuela medio loca, a un padre poeta, una madre granjera y un nieto que cuenta las cosas como ocurrieron, como digno sucesor que es de una extensa saga de excelentes narradores, algunos de los cuales no sabían leer ni escribir pero tenían el don de narrar la vida como si fuera un cuento.
"Mientras los chicos de la familia y el pueblo estaban fuera peleándose, conduciendo y arreglando tractores; mientras se dedicaban a disparar armas de fuego, azuzar a los perros contra los gatos y montar a caballo, yo me sentaba en el porche de la abuela Tonia y escuchaba sus historias, que siempre empezaban con su «Esto es lo que pasó»."

lunes, 30 de septiembre de 2019

Érase una vez la taberna Swan

La nueva novela de Diane Setterfield, autora de la muy afamada "El cuento número trece", contiene ya desde su  título, "Érase una vez la taberna Swan", la promesa de que el lector se va a encontrar justamente con algo muy parecido a un cuento clásico, uno de aquellos que siempre comenzaban con aquellas palabras mágicas: "Érase una vez..." Y mucho de eso es lo que nos encontraremos entre sus páginas: una historia compuesta de sueños, magia y sobre todo de muchos relatos, de multitud de cuentos que se entrelazan para urdir la trama de esta novela que se lee con agrado disfrutándola de principio a fin.

La batalla del puente de Radcot, en el curso alto del río Támesis, ocurrida hace quinientos años es una gesta histórica ya mítica que se ha contado una y mil veces en la taberna Swan, ubicada precisamente en el mismo punto del río donde se produjo la batalla. Esa y muchas historias más se narran cada noche en la taberna a la que acude un público deseoso de escuchar buenas historias transmitidas desde hace años de manera oral por grandes narradores profesionales o por cualquiera con imaginacion y dotes de contador de historias.

La noche del solsticio de invierno en que una misteriosa niña es encontrada ahogada en el río y después de haber sido dada por muerta vuelve a la vida, las habladurías y los diversos relatos en torno a lo sucedido se extienden como la pólvora, todos tienen su propia versión, cada uno aporta un dato, una observación, una opinión sobre cómo ocurrieron los hechos, quién dijo qué, ¿la niña estaba muerta o sólo lo parecía? Pero el misterio no acaba ahí: nadie sabe quién es realmente la niña, varias familias la reclaman como suya mientras que ella permanece muda y multitud de especulaciones se generarán torno a ese gran misterio que conmociona la vida del pequeño pueblo de Radcot y alrededores.

La novela está contada al estilo clásico, sin prisa, regodeándose en los detalles, como en los relatos decimonónicos. La historia está compuesta por una  recopilación de versiones, de las distintas caras del asunto, de historias paralelas que confluyen en torno al río y que acabarán por ser narradas en la taberna Swan a la luz del fuego. El resultado final será un relato en el que la fantasía se entrelaza con la realidad hasta el punto de que personajes surgidos de leyendas, como el barquero que se lleva a los muertos a la otra orilla del río, cobran vida y se entremezclan con los hechos de la realidad que siempre está adornada, en cualquier caso, con buenas dosis de fantasía y de la magia que emana del río Támesis, el gran personaje central la trama.
"Se sentaron en la orilla. Era mejor contar esas historias cerca del río que en el salón de casa. Las palabras se acumulan en el interior, quedan atrapadas entre las paredes y los techos. El peso de lo que uno ha dicho puede pesar con rotundidad sobre lo que todavía queda por decir y llegar a ahogarlo. Junto al río, el aire se lleva la historia de viaje: una frase sale volando y deja sitio para la siguiente."

lunes, 23 de septiembre de 2019

Sigo aquí

Después de haber devorado cuatro novelas de Maggie O'Farrell (me faltan sus tres primeros libros, pero también caerán), después de haberme sumergido en sus tramas, enamorarme de sus protagonistas, sufrir y reír con ellas, descubro que su último libro publicado, titulado en castellano "Sigo aquí" (el título en inglés "I am, I am, I am", también promete bastante), contiene relatos autobiogáficos donde la autora nos presenta "diecisiete roces con la muerte". Sea lo que sea lo que me quiera contar la O'Farrell, aquí estoy yo para leerla y más si eso me va a permitir adentrarme en su mundo personal fuera de las páginas de los libros.

Lo que nos encontramos aquí es una peculiar forma de narrar su vida a través de las veces que estuvo a punto de perderla, porque para un ojo avezado como el de la autora, las posibilidades de morir ocurren más a menudo de lo que generalmente nos damos cuenta. Y ella es capaz de contar esas ocasiones convirtiéndolas en alta literatura.
"Pululamos todos por ahí como atontados, viviendo un tiempo prestado, hurtando los días, librándonos del destino, resbalando por los resquicios sin saber cuándo va a caernos el hacha encima."
Accidentes, enfermedades o asaltos, los relatos de abortos y partos que puedes sentir como propios, impresionantemente cercanas muchas de sus experiencias, las escenas de su infancia donde ya estaba presente su forma de ser, su rebeldía, su inquietud, sus ansias de descubrir el mundo. Todo eso y más está reunido en esta colección de relatos generalmente breves que si bien son independientes entre sí, comparten información, se completan unos a otros conformando una biografía de lo más original.
"Son sólo ... retazos de una vida. Una colección de momentos (...) La enfermedad de la infancia, cuando casi me atropella un coche, los partos, la deshidratación por disentería. En el libro habrá cosas que ya le he contado y algunas de las que nunca le hablé."
Las historias que componen el libro incluyen multitud de viajes por todo el mundo, nos hablan de parejas, marido, hijos, amigos, recuerdos de infancia, anécdotas de juventud, tiempos de estudios, trabajos y profesiones de lo más diverso, episodios domésticos... sin seguir una estructura definida ni un orden cronológico, son todas ellas piezas de puzle que forman una visión general de toda su persona. Cada relato es una excusa, una ventana por la que nos permite asomarnos a su mundo, a su carácter, a sus debilidades, a su forma de pensar, trabajar y vivir mostrándonos su mundo particular, heterodoxo original, rico en experiencias, una personalidad peculiar, inquieta y creativa.

Si antes de leer este libro adoraba a la O'Farrell por el modo de contar sus novelas, por las historias de ficción que me ofrecía, ahora que he descubierto algo más sobre ese mundo suyo tan propio, sobre el origen de muchos de sus temas recurrentes, sobre sus debilidades y obsesiones, creo que me siento aún más conectada con ella. He conocido algo más de la mujer que hay detrás de la escritora, esa que es capaz de expresar tantas ideas, sensaciones o emociones que yo no sería nunca capaz de verbalizar, pero que cuando se las leo a ella las reconozco como si fueran mías. Sólo espero que pueda seguir diciendo "Sigo aquí" por muchos años más y que los demás podamos seguir disfrutando de sus creaciones.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Extraños en un tren

"Extraños en un tren" fue la primera novela publicada por Patricia Highsmith y en ella nos cuenta la historia de Guy Haines, un joven arquitecto que se dirige en tren a su localidad natal para tratar de poner fin a un matrimonio breve y poco satisfactorio con Miriam, su primera novia de juventud, una chica inmadura e irresponsable, además de infiel. Una vez deje atrás esa etapa de su vida, Guy tiene grandes planes de futuro: le ha sido ofrecido un importante proyecto urbanístico que puede suponer su despegue profesional, además de que planea rehacer su vida sentimental con la encantadora y adinerada Anne.

Durante el trayecto en el tren coincide en su vagón con Charles Bruno, un joven permanentemente insatisfecho, ansioso de experiencias nuevas y al límite, odia a su padre porque le impide disponer de la fortuna que le corresponde, y que el joven estaría dispuesto a fundirse rápidamente en fiestas, alcohol y planes alocados. Bruno siente inmediatamente gran simpatía por Guy y tras compartir experiencias personales le plantea la hipotética posibilidad de intercambiar unos asesinatos que a ambos les convendrían, eliminaría cada uno a la persona que se interpone en el futuro del otro; así Bruno mataría a Miriam y Guy al padre de aquel. Serían dos crímenes perfectos, nadie les podría relacionar al uno con el otro, ya que no se conocen más que de esa ocasión. Guy no tiene muy en cuenta el descabellado plan considerándolo un delirio de borracho hasta que Miriam aparece asesinada. Se verá inmerso a partir de entonces en una autentica pesadilla donde están en riesgo su futuro personal y profesional por la amenaza de ser acusado de la muerte de Miriam si no cumple con su parte en un trato que nunca acordó.

Resulta muy interesante la contraposición de los dos protagonistas que convierte la novela en un auténtico thriller psicológico: Bruno es oscuro, desequilibrado, maquiavélico mientras que Guy es recto, responsable, limpio, pero el influjo de Bruno lo va acercando peligrosamente a zonas de sombra en las que le aterra adentrarse. La relación que se establece entre ellos es opresiva, angustiosa y no presagia nada bueno.

Mientras leía la novela no he podido evitar "visionarla" constantemente recreando las imágenes de la mítica (que no la única) versión cinematográfica que Hitchcock hizo de ella. Unido esto a que me ha sorprendido comprobar que los personajes principales de la historia son tremendamente jóvenes, apenas llegan a los treinta años, mientras que mi recuerdo cinematográfico me los representaba como personas de mediana edad, no he sido capaz de crearme una imagen de ellos que no fuera la que traía ya formada de la citada película. Y es que sigue cumpliéndose la regla de que es difícil leer un libro y disfrutarlo plenamente cuando se ha visto previamente la película, aunque hayan pasado un montón de años desde entonces. En mi caso al menos, esa regla casi siempre se cumple.

domingo, 8 de septiembre de 2019

La hija de la española

El caso del éxito de "La hija de la española" es bastante peculiar, ya que se presentó en la Feria del libro de Rotterdam (la más importante del sector a nivel mundial) a primeros de este año y fue tal la acogida de la crítica que logró ser publicada directamente en más de veinte países. No podía esperar un mejor debut internacional su autora, la periodista venezolana Karina Sainz Borgo, que en esta obra nos retrata la Venezuela del derrumbe, de la escasez, de la desesperación, en un relato desgarrador que muestra un país sumido en la desesperanza y en la miseria material y moral. Al hilo de la historia de la protagonista, nos relatará el declive de Venezuela desde los tiempos en que era un país avanzado que acogía a riadas de inmigrantes que soñaban con hacer fortuna en aquella joven nación próspera y fecunda, hasta el momento presente en que lo que rige son las balaceras en las calles, la rapiña de los pocos negocios que siguen en pié, los desaparecidos y los hospitales sin suero ni vendas, dibujando un paisaje espeluznante de violencia donde la vida humana no vale nada, donde la ley y la justicia han desaparecido.
"La vida, el dinero, las fuerzas se nos acababan. Hasta el día duraba menos. Estar en la calle a las seis de la tarde era una manera estúpida de rifarse la existencia. Cualquier cosa podía matarnos: un disparo, un secuestro, un robo. Los apagones se alargaban horas y empalmaban las puestas de sol con una oscuridad perpetua."
Y en medio de este inmenso drama nacional nos encontramos con un drama personal: el de la protagonista, Aurora Peralta, que acaba de enterrar a su madre a la que le unía una muy estrecha relación y que siente que a partir de entonces se queda absolutamente sola en el mundo pero sobre todo sola y desamparada en ese país en el que nada bueno puede ocurrir, del que ya nada espera: "Aquella no era una nación, era una picadora."

Mientras que Aurora va planificando su huida, su desarraigo forzado, imaginando con dolor su futuro lejos de sus raíces, nos entrega al tiempo este relato duro y conmovedor elaborado a bases de reflexiones impactantes y de frases contundentes que forman imágenes llenas de fuerza narrativa en las que nos habla de familia, de patrias, de emigración, del comportamiento de las masas...temas intemporales y universales que nos permiten hacernos algunas reflexiones de las cuales el género humano no sale muy bien parado.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Los años ligeros. Crónicas de los Cazalet

Desde hace bastantes meses venía viendo numerosas y entusiastas recomendaciones  de las Crónicas de los Cazalet, encabezadas por las de mi admirada Molinos, autora del blog Cosas que me pasan. Demasiado he tardado, es cierto, pero finalmente me lancé a descubrir esta serie de novelas de la escritora británica Elizabeth Jane Howard que se inaugura con "Los años ligeros" y que recorre tres décadas en la vida de una acomodada familia inglesa al hilo de los acontecimientos históricos que les toca vivir. Se inicia esta primera entrega presentándonos al amplísimo plantel de personajes que componen la numerosa familia Cazalet, desde el patriarca al mando de una exitosa empresa maderera, pasando por los hijos y nueras, los nietos de variadas edades e incluso el personal al servicio de la familia, todos ellos con historias que contar, con personalidades destacadas y cuyos avatares vamos conociendo gracias a un narrador omnisciente que nos hace partícipes de sus circunstancias, intereses, preocupaciones, aventuras y desventuras.

Al inicio de la novela nos encontramos en la Inglaterra del periodo de entreguerras, concretamente en el verano de 1937; las consecuencias de la Gran Guerra se aprecian más intensamente en algunos personajes, como en el que se ha dejado parte de su salud física y mental en la batalla o en aquella que ha perdido al esposo o al prometido en combate, quedando condenada a quedarse soltera. Otros personajes, sin embargo, optan por la alergia y la despreocupación llevándose por optimismo que la llegada del tiempo de paz proporciona, centrando sus intereses en las ultimas modas, en el romance del rey Eduardo y la señora Simpson y en general por las vanidades y la vida social. No en vano los años 30 son tiempos felices, los años ligeros a los que alude el título de la novela, a medio camino entre los viejos tiempos a los que algunos todavía se aferran y el brillante futuro que se vislumbra tras el fin de la larga guerra.

Los Cazalet abandonan Londres para reunirse en Home Place, la casa familiar en el campo y allí disfrutar de las vacaciones estivales, excusa que nos permite reunir a todos los miembros de la numerosa familia y conocerlos más de cerca, observar las  relaciones que entre ellos se crean: hermanos, primos adolescentes, cuñadas y suegros, matrimonios mejor o peor avenidos, todos comparten unos días de verano que se verán teñidos por el temor a una nueva guerra que lo sobrevuela todo pero que no impide continuar con los actos cotidianos, con la organización de los menús y la acomodación de la gran familia y los que se les van uniendo, los juegos infantiles, los conflictos domésticos y también los problemas de aquellos que van creciendo y planteándose su futuro, los asuntos conyugales de unos matrimonios casi felices. Un amplio panorama de historias particulares que abarcan desde lo más mundano a lo más trascendental, de lo frívolo a lo profundo pero siempre con un tono de ligereza que se agradece, en una estupenda novela coral donde todos los personajes tienen su peso y su valor y que me ha dejado con ganas de continuar descubriendo qué será de todos ellos en los tiempos que seguirán a estos años ligeros que acaban de abandonar.