lunes, 21 de enero de 2019

Morir no es lo que más duele

En "Morir no es lo que más duele" me he encontrado con un interesante argumento tramado por Inés Plana, periodista que debuta aquí como novelista y que arranca su relato con un macabro hallazgo: un hombre aparece ahorcado y con los ojos arrancados en un solitario paraje de la sierra madrileña. Será el guardia civil Julián Tresser al que le toque enfrentarse a este extraño suceso del que no parece haber causa clara, ya que nada resulta extraño a primera vista en la ordinaria vida como profesor y hombre familia ejemplar de la víctima. Pero más extraño aún resultará que en su bolsillo aparezca anotado el nombre de Sara Azcárraga, mujer solitaria a quien aparentemente no le une ninguna relación con el hombre muerto. En la investigación que se llevará a cabo, el veterano agente Tesser irá acompañado por el joven cabo Coira, un novato que se debate entre lucirse en su primer caso y enfrentarse a sus complicadas circunstancias personales. Entre los dos descubrirán la relación del asesinato actual y un antiguo crimen cometido hace muchos años y que fue cerrado en falso con un supuesto culpable que ahora resulta que fue una víctima más de una apresurada e incorrecta resolución del caso.

El thriller, cuyo ritmo es bastante sostenido a todo lo largo de la narración, recorre diversas localidades de la sierra de Gredos y Madrid en torno a urbanizaciones y ciudades dormitorio sin personalidad ni encanto pobladas por habitantes que apenas se distinguen unos de otros ni han logrado crear un ambiente acogedor en aquellas localidades que crecieron a la sombra de la gran ciudad. Ese es el escenario ideal para que se esconda del mundo Sara Azcárraga, la que resulta ser el verdadero personaje central de la trama. Acosada por constantes pesadillas y con problemas con la bebida, Sara es una joven inestable y solitaria que vive ajena a todo lo que la rodea, dedicada exclusivamente a su trabajo de correctora de libros, sin relaciones sociales ni familiares lo que le permite conservar su aislamiento y evitar el contacto humano más allá de lo puramente necesario. Pero algo en su pasado la relaciona con los crímenes y esa conexión será la que acabe por resolver la investigación.

La ambientación resulta muy realista en su retrato del entorno urbano en el que se encuadra, así como en presentarnos la actividad cotidiana del trabajo de los miembros de la Guardia Civil. Y entrando más en el transfondo de lo que nos transmite, más allá del mero argumento, la historia se adentra por los complejos terrenos del funcionamiento de la mente humana, la manera en que es posible la manipulación de los recuerdos negativos de la infancia, logrando amoldarlos a una realidad creada a medida, convertidos en falsa memoria que oculta lo feo y todo aquello que nuestra mente se niega a registrar para evitar así el dolor de la realidad. 
"...me ocurre que la historia de mi vida la han escrito otros, a mis espaldas, y debo reescribirla de nuevo. Tengo miedo de lo que me falta por descubrir, pero es mayor el temor a morirme sin descubrirlo."

miércoles, 16 de enero de 2019

Una educación

Existen lecturas que se diferencian de todas las demás por la sencilla razón de que son historias verdaderas, por retratar los sucesos de una vida que se desarrolla con un guion que ni el mejor narrador o la más desbocada imaginación se atreverían a elaborar. Y es que hay vidas absolutamente diferentes, difíciles, inimaginables para muchos de nosotros y ese es el caso de este título que nos ocupa, "Una educación", obra autobiográfica de la norteamericana Tara Westover que nos ofrece una visión sincera y descarnada de su infancia y el modo en que escapó de un destino terrible que otros habían diseñado para ella.
"De los siete hijos de mis padres, cuatro no tenemos partida de nacimiento. No tenemos historia clínica porque nacimos en casa y nunca hemos ido a una consulta médica o de enfermería. No tenemos expediente escolar porque jamás hemos pisado un aula. Cuando cumpla nueve años, inscribirá mi nacimiento en el registro civil, pero ahora, según el estado de Idaho y el gobierno federal, no existo.Sí existía, desde luego. Había crecido preparándome para los Días de Abominación, esperando a que el sol se oscureciera y la luna rezumara sangre. En verano elaboraba conservas de melocotón y en invierno reordenaba las provisiones según su caducidad. Cuando el Mundo de los Humanos se viniera abajo, mi familia seguiría adelante, incólume."
Los Westover constituyen una familia mormona preparada constantemente para un fin del mundo anunciado que nunca termina de llegar, viven de manera auto suficiente, alejados del Estado y sus peligrosas tentaciones demoníacas, los niños no constan en ningún registro, crecen sin escolarizar, sin historial médico. Tara no juzga, ella misma crecido educada en la fe de su padre que le señala sin duda lo que Dios quiere de ellos y lo que es contrario a Su voluntad. 
"Mi padre afirmaba que la escuela pública era una artimaña del Gobierno para alejar de Dios a los niños. «Para el caso daría igual entregar a mis hijos al mismísimo diablo —decía— que enviarlos a la escuela.»"
Pero va creciendo y desea salir de allí, de la brutalidad de su hermano Shawn, del fanatismo irracional de su padre, de la fe de su madre en el poder curativo de sus aceites y ungüentos, de unas relaciones familiares tóxicas basadas en una lealtad mal entendida, de un terrible miedo a todo lo que venga del exterior de su casa, de más allá de sus montañas. La joven Tara sabe que sus ambiciones son contrarias a lo que aprendió de su padre, a sus creencias, a su concepción del mundo. Así y todo tiene claro que desea un futuro que no se limite a casarse, aprender el oficio de partera y curandera de su madre y vivir apartada sociedad del conocimiento, de la ciencia y del mundo que se extiende allí fuera. La educación se presenta como única salida y la Universidad se convierte en su objetivo.
"La verdad es esta: no soy una buena hija. Soy una traidora, una loba entre ovejas; soy diferente y esa diferencia no es buena."
Autodidacta, sólo cuenta escasa formación, irregular e incompleta, impartida por parte su madre. Así y todo, se logra hacer con libros, aprende matemáticas sin un maestro que la guíe, con el ejemplo de Tyler, el único de sus hermanos que tomó el camino hacia la educación formal. El paso de Tara por la Universidad es la peculiar experiencia de una persona nunca ha hecho un examen, que cree que Europa es un país o que nunca ha oído hablar del Holocausto. Sin hablar de la sensación de encontrarse rodeada de infieles, compañeras que enseñan los hombros o las rodillas, que no respetan descanso dominical o beben Coca-Cola. Pero sobre todo, Tara se encuentra ante un mundo que desconoce; su vida en la montaña, su ausencia de contacto con el exterior no le ha ayudado a desenvolverse en el entorno que es común para el resto de adolescentes o jóvenes de su mismo país. Llega un momento en que se siente una extraña tanto entre sus compañeros como en su propia familia, comprende que no pertenece a ningún sitio, ningún sitio es su sitio.

A pesar de todo, lucha por crecer como persona, ser capaz de deshacer el vínculo con su familia, con la montaña, integrarse en una sociedad de la que desconoce prácticamente todo pero que sabe que es su única salvación posible. La Universidad será un duro camino para ella que deberá aprenderlo todo, desde los conceptos más elementales del mundo occidental hasta los principales hechos y figuras de la Historia contemporánea. Descubrirá que el feminismo se amolda a lo que siempre sintió sobre su papel en el mundo y luchará contra sí misma por configurar su auténtica identidad, su imagen real ajena a la que su familia había creado para ella.

Leyendo este libro he descubierto, en la figura del padre y su fanatismo, una realidad que forma parte de aquella sociedad norteamericana que desde aquí no concebimos que pueda existir; una enorme minoría convencida de la bondad del supremacismo blanco, asustados por todo lo que no sea su idea de América, extremistas que identifican Europa con socialismo, a las vacunas con conspiraciones de la industria farmacéutica, lunáticos convencidos de encontrarse en posesión de la verdad comunicada directamente por Dios y fuera de la cual todos son enemigos a temer y a combatir. Da auténtico miedo descubrir que esa realidad existe y que no tiene visos de desaparecer próximamente del mismo corazón de una de las grandes potencias mundiales que dominan la política internacional actual.

jueves, 10 de enero de 2019

Las chicas de campo

Caithleen sólo tiene catorce años cuando tiene que abandonar su vida simple y agradable de campo en un pequeño pueblo irlandés para marcharse a estudiar a un prestigioso convento de monjas gracias a una beca que ha logrado por sus buenas calificaciones. La protagonista de "Las chicas de campo", primera novela de Edna O'Brien y que inicia una trilogía que retrata a las mujeres de la sociedad de los años cincuenta en la católica Irlanda, es una chica inteligente pero inocente, enraizada en su pequeña comunidad rural profundamente conservadora, adora a su madre a la que se encuentra fuertemente unida pero a la que desgraciadamente pierde demasiado pronto quedando a merced de un padre inútil y borrachín. La estudiosa, responsable, humilde y prudente Caithleen tiene como mejor amiga a Baba, contrapunto de aquella, una jovencita caprichosa y privilegiada, mucho más lanzada y decidida que se burla de su amiga y la mortifica constantemente al tiempo que la arrastra en sus inconscientes planes. Las dos chicas lograr terminar los estudios bajo el control de las estrictas monjas del convento donde ambas estudian con desiguales resultados y marchan a Dublín, la ciudad donde sueñan con hacer, por fin, vida de mujeres adultas.

Con un lenguaje aparentemente sencillo, se nos presentan los pensamientos sinceros de una niña simple, con poca experiencia vital y sin grandes aspiraciones pero que expresa a la perfección su mundo infantil, sus sufrimientos y temores, el miedo ante las novedades que se presentan en su vida que va entrando en la juventud añorando a su madre, arrebatada por un amor platónico e idealizado con el que sueña construir un futuro imposible. 

No es un retrato idealizado ni mucho menos de la protagonista que en ocasiones resulta patética o simple, una chica católica que no quiere incumplir lo que se espera de ella. Será Baba, con su permanente insatisfacción y sueños locos, la que la fuerce a ir más allá de una vida simple de campo, un mundo feliz que acabará echando de menos, cuando se encuentre alejada de los bellos paisajes de su infancia, de la comunidad en la que se sentía segura, rodeada de unos personajes maravillosamente retratados y que destilan realismo y profundidad. La joven Caithleen irá creciendo y madurando ante nuestros ojos y descubriéndonos su mundo que es el de tantas chicas de aquellos años en la Irlanda de posguerra que se adentraban con ilusión y esperanzas en los tiempos modernos que se adivinaban en el horizonte donde veían posible liberarse de sus orígenes tradicionales, del catolicismo y el conservadurismo que les restringía y les limitaba sus aspiraciones.

jueves, 3 de enero de 2019

El valle de las sombras

En los últimos tiempos y aunque parezca fuera de lugar, ha vuelto a cobrar protagonismo en la actualidad política e informativa el Valle de los Caídos, monumento que llevaba ya bastantes años alejado de nuestra memoria colectiva y que muchos creíamos ya próximo al olvido como objeto de interés de la opinión pública, por lo que éste resulta un momento óptimo para recuperar "El valle de las sombras", novela publicada por Jerónimo Tristante en 2012 y que sitúa su acción casi completamente en este escenario que en otro momento de la historia de España contó con gran significado ideológico que recientemente parece estar recuperando.

Ha terminado la guerra civil y Franco se ha propuesto construir un gran mausoleo a los caídos en Cuelgamuros, cerca de El Escorial. Las obras no avanzan a la velocidad deseada, por lo que se decide emplear más mano obra procedente de las prisiones, saturadas en ese momento de los derrotados en la guerra. Entre los destinados a tan duro trabajo se encuentra Juan Antonio Tornell, teniente del ejercito republicano y antiguo policía de éxito en Barcelona durante la República. Gracias a la recomendación del cantero Berruezo, antiguo soldado a sus ordenes en la batalla de Teruel que es ahora uno de los hombres de confianza de Licerán, capataz en la magna obra, Tornell es enviado en la obra. Las condiciones de vida en el lugar, a pesar del duro trabajo asignado, son mejores que en las propias cárceles del régimen que el expolicía ha conocido; allí se mezclan los presos con obreros libres, la seguridad es bastante relajada y el rancho resulta aceptable, a lo que se suma la promesa  de una jornada de reducción de pena por día trabajado.

Al enclave en construcción llega el capitán Roberto Alemán, héroe de guerra y acérrimo enemigo de los rojos, con fama de desequilibrado y al que han asignado la misión de descubrir el origen de unas supuestas desviaciones de recursos en el entorno de las obras. Pero otro asunto desviará la atención del investigador cuando un preso aparezca muerto y, con la colaboración del antiguo agente de policía, lleguen a la conclusión de que se ha tratado de un asesinato. Alemán y Tornell formarán una extraña pareja de dos individuos anteriormente enfrentados en lo que a sus ideologías y posturas en la guerra se refiere, pero que ahora se descubren mutuamente como hombres de honor y preocupados en que se haga justicia y se descubra la verdad sobre la muerte del joven preso.

La novela mantiene una postura bastante imparcial en el plano ideológico y refleja el desastre de la guerra como una desgraciada realidad, con su ola de muertes y masacres donde ninguno de los bandos sale bien parado, ni los vencedores ni los vencidos se libran de la barbarie. La guerra saca lo peor de muchos personajes, en muchos casos sirve de excusa para que los más salvajes criminales huyan o se escondan bajo una bandera y encuentren una excusa para matar. El autor nos plantea su teoría de que en España hubo tres guerras: las de los convencidos aferrados a su ideología y que mataban y morían en nombre de esta; la de los que optaron por un bando tras ver morir fusilados a familiares o amigos a manos de unos u otros y la de los que se vieron arrastrados a obedecer al ejercito en el que les tocó por quinta o por reclutamiento forzoso sin tener ideales políticos ni más interés que salir vivos de allí. Y son generalmente aquellos que sólo obedecieron órdenes o cumplieron en el bando en el que les tocó luchar los que ahora penan en las cárceles y sufren las peores consecuencias del conflicto. Y es que cuando acaba la guerra cada uno se adapta a la paz como puede. Algunos, como Tornell asumen la derrota, tratan de seguir con su vida y esperan tiempos mejores. La nueva España no es lugar fácil para los derrotados, pero también los vencedores, como es el caso de Alemán, son capaces de reconocer el valor de los perdedores y sorprenderse de las injusticias que se ejercen sobre aquellos por el nuevo régimen.

La novela nos presenta una historia con un fondo sorprendentemente positivo en medio de un entorno hostil, donde logra resaltar el mensaje positivo y un canto a la amistad y a lo mejor que hay casi siempre en el interior de cada hombre.

viernes, 28 de diciembre de 2018

La sinfonía del tiempo

Comienzo resaltando lo que, en mi opinión, es lo mejor de esta novela de Álvaro Urbina titulada "La sinfonía del tiempo". Este punto destacable sería, sin duda, la ambientación de la Europa occidental de principios de siglo, el tiempo de los avances científicos, la industrialización de las ciudades vascas, el de la razón y la psicología conviviendo con el espiritismo, la época de la fe en el progreso y en las capacidades humanas. En este entorno se sitúa la figura de Elsa, joven escritora que regresa desde Londres a la villa bilbaína de Altzuri tras la inesperada desaparición de su marido, pintor impresionista que viajó a París para cumplir con sus sueños de artista y se desvaneció en la nada. Embarazada y con un pasado a cuestas, a pesar de su juventud, a su vuelta al hogar familiar descubrirá que también su madre guarda un antiguo secreto que afectará a su propio origen y le hará desconfiar de todo aquello en lo que creía hasta el momento .

Con el retorno al hogar familiar, el relato nos traslada a un ambiente más propio de novela gótica con elementos sobrenaturales como el espiritismo, tan en boga en aquellos años, a una vieja mansión abandonada junto a la nueva casa familiar que simboliza la existencia de esos dos mundos: el basado en la realidad y la racionalidad y el de las posibilidades mágicas que van más allá de nuestras creencias.
"—Viniendo de la avanzadilla del mundo, hija, deberías estar al corriente de los nuevos brotes del espiritismo. Sus descubrimientos confirman lo dicho durante siglos por la Iglesia. Aunque se consideren enemigos, todos hablan de lo mismo.
—¿Y de qué hablan? 
—De que hay hilos que nos unen con el más allá. 
—La ciencia no dice lo mismo, ama. 
—La ciencia es joven y desvergonzada. Pronto aprenderá que no existe explicación para todo."
En el viejo caserón existe un cuarto prohibido con un armario del tiempo que realmente está poblado de fantasmas, recuerdos oscuros y reminiscencias de tiempos pasados a donde deberemos remontarnos para hallar el origen de aquellos secretos familiares. A lo largo de la narración volveremos la vista a tiempo al que se remonta el ascenso económico de la familia Zulueta, cuando todavía se llamaban Mendíbil, a los días del reinado de Fernando VII, las guerras carlistas, la época isabelina con la alternancia de liberales y conservadores en permanente disputa, el surgimiento del nacionalismo vasco, la primera República, la guerra de Cuba y también nos trasladaremos a la Inglaterra de la industrialización, a las ciudades fabriles donde conviven las novedades tecnológicas con la miseria de las condiciones de vida de los obreros, donde se debaten las tesis de Darwin y de Marx, al París de la Exposición Universal de 1889 con su proliferación de avances científicos que preconizan un futuro lleno de increíbles posibilidades.

Confieso que la lectura se me ha hecho en ocasiones pesada, a causa de un ritmo muy desigual; por momentos me atrapaba la narración pero en otros episodios me he sentido como arrastrándome lentamente por las páginas, a pesar del interés del argumento, probablemente a causa de la prosa recargada y densa acompañada de un lenguaje abigarrado, sumado esto a un argumento de enrevesados hilos temporales que se cruzan, afectan y explican los unos a los otros. Y lo cierto es que se adivina un notable esfuerzo por parte del autor por enriquecer la narración y cargarla de peso y no lo planteo como una crítica negativa, sino como la constatación de un trabajo de creación literaria de gran valor donde se aprecia el trabajo del autor, pero cuyo resultado no es compatible con una lectura ligera o descomplicada. Probablemente en este caso de desencuentro pudiera decirle al autor aquello tan clásico de "no eres tú, soy yo" porque es seguro que ha sido culpa mía el no haber sido capaz de valorar como se merece una obra que seguro que tiene más valor que el que yo le he concedido en esta reseña, pero cuando no te conquista una lectura, la cosa no tiene remedio. Pero como propósito de enmienda me he propuesto volver a probar con este escritor ya que sé que tiene, al menos, otra novela publicada y tengo intención de descubrirla, confiando en que me convencerá más que esta recién comentada.

domingo, 23 de diciembre de 2018

La flor y nata

Mamen Sánchez es una autora que ha cosechado bastante éxito con sus anteriores novelas que comparten un aire ligero y desenfadado y una visión optimista del mundo. "La flor y nata" supone mi primer acercamiento a su obra, que cuenta con otras cinco novelas bastante exitosas, además de algunas obras de literatura infantil. Pero además de su faceta de escritora, Mamen es también hija de Eduardo Sánchez Junco, presidente de la revista Hola, "la Biblia de la prensa rosa" de nuestro país, donde la autora realiza además funciones de directora adjunta. Se ve que es una mujer multitarea con gran capacidad para desenvolverse en diversos ámbitos de la escritura, esperemos que lo haga con acierto en todos ellos

En lo que se refiere al argumento de esta novela, la acción nos sitúa en el año 1992; la prensa rosa está en su pleno apogeo en España: príncipes y princesas europeas encabezados por Lady Di, millonarios y actores internacionales encandilan con sus fiestas y mansiones al publico. La protagonista es (¿casualmente?) una de las hijas del director de la revista del corazón más famosa y  prestigiosa del país. Deseosa de iniciar su carrera profesional en la empresa familiar, le surge la oportunidad de realizar un reportaje anunciando el compromiso de dos figuras de la alta sociedad europea, con lo que entrará en contacto con el mundo de lujo, glamour y excentricidad en el que se mueven sus protagonistas. La juventud e inexperiencia profesional de la protagonista dará lugar a escenas bastante patéticas cuando se enamore como una boba del apuesto noble británico sobre el que debe hacer el reportaje.

La lectura es muy entretenida y divertida y nos introduce de lleno en los años noventa que se nos presentan como un tiempo de inocencia tecnológica, sin teléfonos móviles, donde aún existían vídeos VHS y el fax era el no va más en lo que a comunicaciones se refiere. Lola Flores, Camilla Parker-Bowles o los príncipes de Mónaco entre otros personajes populares de la época deambulan por las páginas de la prensa del corazón que supone el medio de vida de la familia de la protagonista y nos llenan de cierta nostalgia casposa por aquella jet-set que nos encandilaban en aquellos días .

El libro retrata con ironía y humor el ambiente de glamour y frivolidad de la alta sociedad con una escritura que resulta ligera, divertida, desenfadada y fresca, dando lugar a un supuesto autorretrato novelado con mucho sentido del humor donde la que duele quedar peor parada es la propia protagonista y narradora de esta especie de chick lit blanco y bastante modoso. Aunque me ha resultado entretenida, no hay duda de que es una novela de lo más superficial, con lo cual ya me queda la duda de si éste es el estilo del resto de la producción de esta autora o si es que me he topado, al elegirla, con su obra más insustancial. Ruego, por tanto opiniones de lectores que hayan leído algo de ella, que me orienten sobre si esto es lo que me voy a encontrar en todos sus libros o si hay alguna otra lectura que cuente con algo más de chicha en la que hincar el diente. Aunque si lo que buscas es una lectura ligera para relajarte y reírte un poco, este es el libro que te tienes que leer.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

A cien millas de Manhattan

Guillermo Fesser es un periodista madrileño que alcanzó gran popularidad hace bastantes años ya como miembro del dúo humorístico Gomaespuma, junto a Juan Luis Cano, creadores ambos de un particular estilo que aunaba el humor absurdo, inteligente y cañí de una manera brillante. Una vez disuelta la pareja cómica, cada uno de sus miembros retomó su vida profesional como periodistas, escritores o cineastas, demostrando que el ingenio y la inteligencia puede adoptar muy diversas formas. En 2002 Fesser decide trasladarse junto a su familia a Estados Unidos de donde es originaria su esposa y de esta nueva situación personal surge "A cien millas de Manhattan", un libro que es mitad biografía, mitad crónica social, donde combina sus vivencias personales con una mirada sorprendida y siempre atenta al nuevo mundo que le rodea
"Estoy en Rhinebeck, Nueva York. A cien millas de Manhattan. En una casa construida con madera y pintada de gris pálido. En un pueblecito que se parece a los de la maqueta del tren eléctrico que nos traían en Navidad los Reyes Magos. En la América de naturaleza sobrecogedora que Nino Bravo identificara con el edén. Estoy en un valle de suaves colinas tupidas de verde. Praderas con vallas blancas para el ganado que fueron robadas a base de hacha a un bosque de acacias, castaños, arces y robles centenarios que se extienden hacia el infinito y más allá. Y, en medio, un río caudaloso por el que navegan tranquilamente los petroleros rumbo al Norte. Aguas que, corriente abajo, bañan en su desembocadura la orilla oeste de la conocida isla de Manhattan. Vivo, señoras y señores, en un bosque tan repleto de vida que podría doctorarme en Biología sólo con observar a los animales que yacen atropellados en las cunetas de las carreteras."
Sin un hilo narrativo determinado, el libro se compone de variadas digresiones sobre los más variados asuntos, desde los beneficios de correr descalzo al modo de elaborar el sirope de arce. Siguiendo el orden de los meses del año, pasamos del otoño multicolor de los bosques del valle del Hudson a las nieves y los hielos de su crudísimo invierno y en todos los momentos del año el autor se muestra asombrado por el apabullante marco natural de los Estados Unidos, del norte al sur se admira de su variedad y grandiosidad, de su flora y fauna. Todas las historias que se nos cuentan reflejan, además, el modo de vida norteamericano que se nos presenta múltiple, variado y en ocasiones disparatado. Como buen periodista y como hombre curioso que es, Fesser conversa con mucha gente, se informa sobre todo tipo de temas, nos muestra esas pequeñas historias que subyacen por debajo de la Historia con mayúsculas y en especial aquellas que marcan la diferencia entre el modo de pensar y de vivir de los norteamericanos y de los europeos o más concretamente de los españoles, al igual que muestra su interés por el origen etimológico de muchas palabras inglesas. Su pequeño pueblito es una fuente inagotable de peculiaridades, curiosidades y portentos que el autor, en el papel de testigo con mentalidad extranjera, va descubriendo: la forma de vivir Halloween, Acción de Gracias o San Valentín, historias sobre los nativos norteamericanos, los orígenes españoles del país, el ferrocarril subterráneo que ayudaba a escapar a los esclavos de los estados del sur o la pesca del salmón en Alaska. Nos descubre las costumbres vecinales cuando nos invitan a cenar a una casa o a una barbacoa, peculiaridades de los usos en los restaurantes, descubrimos locales con encanto o nos tragamos una especializada explicación sobre el funcionamiento de las conducciones de vapor que calientan la ciudad de Nueva York.

El libro es definitivamente divertido y muy ameno pero también y sobre todo ingenioso y profundamente interesante, especialmente recomendado para aquellos que sientan curiosidad por descubrir más sobre la sociedad norteamericana ya que aquí encontrarán multitud de historias insólitas, curiosas y sorprendentes que probablemente sólo puedan pasar en los Estados Unidos de Norteamérica pero que pasan inadvertidas al visitante ocasional y sólo pueden descubrirse convirtiéndose en un miembro más de la comunidad como ha hecho Guillermo Fesser.