martes, 14 de mayo de 2013

Los Baldrich

Reconozco que allí donde haya una novela que nos cuente una historia familiar dentro de un entorno histórico, sea éste el que sea, tarde o temprano allí acabo cayendo yo. Y no iba a ser menos con esta novela de Use Lahoz de título "Los Baldrich", apellido de la familia protagonista de la historia que se inicia a principios del siglo XX con el nacimiento del patriarca, Jenaro Baldrich. La novela nos contará el devenir del ambicioso Jenaro y cómo éste persigue sin tregua sus sueños: comienza por formar una familia que espera que en el futuro se convierta en una dinastía que saque adelante su los negocios que él iniciará en la maltrecha Cataluña de la posguerra. Y para llevar a cabo su plan se precisa una esposa y unos hijos, de modo que así van apareciendo Sagrario, una joven discreta de una familia originaria de su mismo pueblo que se casa con Jenaro a pesar de estar enamorada de su primo y después vendrán los hijos, ¿cómo no?. Jenaro centra toda su energía en desarrollar su negocio de textiles que crece al ritmo del avance de la economía española desde los años cincuenta, pasando por el desarrollismo, los felices ochenta y llegando hasta el final del siglo. Toda la vida de la empresa la desarrolla junto a su fiel colaborador Mateu, que en ningún momento verá recompensados los esfuerzos y dedicación aplicados al éxito del negocio. Sólo el negocio y el fútbol despertarán la pasión de Jenaro, mientras que su familia se va desgajando con el tiempo por la apatía de sus miembros y por la falta de amor.

Con los años, los Baldrich verán incrementarse su fortuna y se convierten en una acomodada familia burguesa pero eso nunca lograrán garantizar la felicidad de ninguno de sus miembros. Las relaciones personales entre ellos son de una frialdad absoluta, el padre autoritario, la madre sumisa, Jaime el hijo mayor, más tentado por la música y la literatura que por el negocio familiar, Rodrigo, el segundo, más en la línea de lo que su padre espera de él, a pesar de ser cruel con su hermano y desinteresado por los demás y la pequeña Nati que acaba militando en el bando políticamente opuesto a su padre y escapando a Madrid para hacer su vida por su cuenta. Todos son personajes que se encuentran solos aún perteneciendo a una familia, que no cuentan con el verdadero respaldo afectivo que se supone que esta proporciona y, curiosamente, todos se sienten más unidos a la sirvienta de la casa de toda la vida que a cualquiera de los demás miembros del clan.

La historia está bien contada, aunque en ocasiones los episodios históricos o los sucesos políticos reales en medio de los que transcurren las vidas de los Baldrich parecen narrados con demasiada distancia, como un mero marco ante el cual pasean los personajes. Por lo demás el libro es interesante, fácil de leer, el final no es sorprendente, pero se lee con agrado. Los personajes están muy bien dibujados, especialmente los de Jenaro y de Jaime, a pesar de que no resultan necesariamente simpáticos, no es posible encariñarse con ninguno de ellos, pero están bien dibujados y resultan creíbles. Toda la novela está imbuida de un aire de tristeza procedente de la falta de amor y comunicación entre los personajes, de su soledad y falta de ilusión, por lo que al final es una historia que me ha dejado una sensación amarga tras su lectura.

miércoles, 24 de abril de 2013

El Paraíso de las Damas

Hace algunas semanas me tropecé casualmente en la televisión con una serie con bastante buena pinta titulada “El Paraíso”. Lo cierto es que vi los dos primeros capítulos que emitieron de forma continuada y que confirmaron mi sospecha de que se trataba de una cuidada producción británica de esas que tan bien se les dan a los de la BBC. Pero como resulta que una es, esencialmente, una lectora voraz, nada más saber por los títulos de crédito que la serie se basaba en una novela original de Émile Zola, no pude resistir la tentación de ir directamente a la fuente y sin necesidad de ver más capítulos me hice con la novela en cuestión:  “El Paraíso de las Damas”, que ha supuesto una inesperada sorpresa con una interesante historia, con su pizca de romance, enmarcada en un apasionante periodo histórico en lo que a los cambios sociales se refiere y ubicada en  la bulliciosa ciudad de París de mitad del siglo XIX. ¿Qué más se puede pedir?

El argumento gira en torno a la joven Denise Boudu que llega a París tratando de buscarse un futuro para ella y sus hermanos tras haber quedado huérfanos. Su tío es propietario de un pequeño comercio tradicional de venta de tejidos, pero el negocio no anda muy bien y no puede colocarla. En su misma calle se ha establecido “El Paraíso de las Damas”, una magnífico establecimiento de "novedades" donde es posible satisfacer la pasión de las mujeres por las compras y la moda, germen de los grandes almacenes que se generalizarían por la ciudad a partir de entonces, donde es posible encontrar desde tejidos hasta guantes, abanicos, paraguas, vestidos confeccionados... Este enorme establecimiento basado en una estricta organización, numerosísimos dependientes, donde se despachan las mercancías de manera imparable, donde se reciben pedidos por correo, se realizan entregas a domicilio, en fin, todas las innovaciones y comodidades imaginables para facilitar la compra a sus cada vez más numerosas clientas. Por sus servicios, los precios, la variedad que ofrece, el Paraíso supera en todos los aspectos a cualquiera de los pequeños comercios que abundan en el mismo barrio y que se van viendo abocados sin remedio al cierre. Los beneficios reinvertidos una y otra vez, el sistema de primas a los empleados, las comisiones por ventas, todo un nuevo sistema que permite multiplicar las ganancias y estimular a los trabajadores, todo este nuevo e inmenso aparato está dirigido por Octave Mouret, un decidido y visionario emprendedor dotado de un extraordinario talento comercial que nunca deja de plantearse sucesivas ampliaciones del negocio, que va arrinconando los esquemas mercantiles antiguos y va dando paso a nuevas técnicas para atraer al público. Comprobamos así que lo que consideramos modernas teorías de márketing y publicidad no son cosas de hoy día, sino que ya se ponían en práctica en el siglo XIX:
“la acumula­ción de mercancías; la tentación de lo barato; los precios mar­cados, que inspiran confianza. Por lo que peleaban y competían los almacenes era por la mujer, a la que hacían caer una y otra vez en la tendida trampa de los saldos, tras aturdirla con los escaparates. Despertaban en ella nuevas apetencias; eran una tentación gigantesca ante la que ella sucumbía fatalmente: al principio, pretendía aprovechar las ocasiones, a fuer de buena ama de casa; luego, se dejaba llevar por la coquetería; al final, se la comían viva. Los almacenes multiplicaban las compras, democratizaban el lujo y se convertían, así, en causa de temibles despilfarros, desbaratando los presupuestos familiares y favoreciendo las locuras de la moda, cada vez más costosas.“ 
Octave Mouret cree en el poder de la voluntad, es apasionado en todo lo que hace y se lanza al riesgo con alegría animado por la idea de los potenciales éxitos a  alcanzar. Contrasta con los miembros de la burguesía adinerada o la nobleza venida a menos que languidece en sus viejas tradiciones, ocupando puestos en la Administración, en ocasiones con mucho prestigio pero escaso sueldo, ”la Francia añeja” que se entretiene en sus reuniones de salón y se deleita en su liberalidad amorosa, dilapidando sus antiguas fortunas, mientras que la clase trabajadora se esfuerza por progresar y ganarse un puesto entre los privilegiados. Asistimos al nacimiento de una nueva estructura social donde los jóvenes pueden escapar del destino de sus padres, no importa de dónde procedan, sólo importa lo que están dispuestos a trabajar y a arriesgar y los objetivos que se marquen. Cuando un dependiente de almacén gana más que un triste funcionario público con formación y apellidos de raigambre se demuestra que los nuevos valores se imponen, el triunfo y la riqueza se pueden repartir más justamente.
"Retumbaba en sus palabras toda la dicha de actuar, toda la alegría de vivir. Recalcó que era un hombre de su tiempo. Sólo los contrahechos, sólo los inválidos de cuerpo o de pensamiento se hurtaban al trabajo en una época en la que había tanto por hacer, mientras el siglo entero se abalanzaba hacia el futu­ro. Y se mofaba de los desesperados, de los asqueados, de los pesimistas, de todos los inválidos de aquel alborear de las cien­cias, de su plañidero llanto de poetas o de su altanería de escépticos, en medio del gigantesco tajo de la era contemporá­nea. ¡Qué actitud tan noble, tan acertada, tan inteligente, esa de bostezar de hastío mientras los demás se esfuerzan! ¿Dónde está el daño si atraemos a todas las mujeres, si las tenemos así a nuestra merced y conseguimos que pierdan el seso ante nuestras montañas de mercancías y vacíen los monederos sin llevar cuenta? Lo que hace falta, que­rido amigo, es encandilarlas; y para eso necesitamos un artícu­lo que encuentre su punto flaco, que haga época. Luego ya podemos vender los demás artículos tan caros como en cual­quier otra parte, porque estarán convencidas de que nosotros se los damos más baratos."
Todo este mundo novedoso constituirá para Denise una fuente inagotable de sorpresas y la cautivará en seguida. El paso desde su origen humilde y provinciano hasta el fastuoso París que la acoge y donde descubre una nueva dimensión del progreso que no creía que pudiera existir, no la priva de entender el brusco contraste entre la abundancia inacabable del comercio y las penurias que deben padecer sus empleados a causa de sus reducidos ingresos y de las pésimas condiciones de vida y trabajo, lo que la hace tomar conciencia de la necesidad de repartir los beneficios del nuevo sistema de manera más equitativa. La joven tendrá que sufrir en carne propia la cruel competencia que caracteriza las relaciones entre los empleados del establecimiento, padeciendo especialmente por la crueldad de sus compañeras de departamento en su lucha por las comisiones y los ascensos. Poco a poco irá perfeccionando el arte de sobrevivir, tendrá que espabilar ante la jungla a la que se enfrenta pero donde acabarán brillando sus virtudes y su honestidad. La inevitable historia de amor, llena de dudas, desencuentros y dificultades no son más que un hilo conductor que nos acompaña a lo largo de la novela, sin restar brillo al resto de los elementos del relato.

No se puede dudar del talento de Zola para reflejar toda una sociedad, para destacar sus aspectos más sobresalientes, lo novedoso frente a lo añejo, en introducirnos en los salones, reflejar hasta la luz que ilumina las escenas y los sentimientos que refleja cada rostro o cada tono, en retratar, en fin, a los seres humanos que pueblan su novela, de mostrarnos lo más profundo de sus pasiones, sus motivaciones y los deseos que los mueven y a través de unas historias particulares hacernos revivir un mundo pasado, en un relato que estaría en un punto intermedio entre el estudio sociológico y el tratado histórico, eso sí, presentado de manera tremendamente entretenida. A destacar las vertiginosas descripciones de la abundancia y magnificencia de El Paraíso y sus incontables mercancías expuestas de manera espectacular para deleite de las clientas. En esta ocasión, Zola deja de lado algo de su habitual denuncia social, aunque no totalmente, pero sí que se deja llevar más por el optimismo y la confianza en el progreso y la posible mejora de las condiciones de vida de los trabajadores en una nueva época de abundancia que se adivina en un futuro cercano.

Se dan en esta novela otros numerosísimos temas sobre los que reflexionar: Asistimos a la renovación del panorama urbano de París donde comienzan a abrirse grandes avenidas, “con alcantarillado, aceras y farolas de gas”, donde se arrasa con los viejos barrios medievales para dar paso a una nueva ciudad cosmopolita y abierta, lo que favorece fundamentalmente al comercio. La superioridad de los grandes centros comerciales frente a los pequeños comercios tradicionales, la decadencia de los artesanos especializados, la utilización de las mujeres como consumidoras insaciables, la inutilidad de la educación clásica frente a la pujanza de los emprendedores sin formación pero con agallas para trabajar duro... muchos son los aspectos que encontramos en esta novela que darían tema para intensos debates.

Comentar, por último, que esta novela se enmarca en la serie "Les Rougon-Macquart",  en la cual Zola relatan las vidas de diversos miembros de una familia francesa a lo largo de la época del Segundo Imperio y donde refleja tanto la historia familiar como todos los cambios de la sociedad en este periodo.  En cualquier caso, es, sin duda, un texto que puede ser leído como de rabiosa actualidad a pesar de haber sido publicado en 1883, ya que comprobaremos que hay muchas cosas que no han cambiado tanto a pesar de los años transcurridos.

viernes, 12 de abril de 2013

El maestro del Prado

Siempre digo que me encantan los libros que me permiten conocer cosas nuevas, disfrutar de lugares lejanos, descubrir episodios interesantes de la Historia, y esas son sólo algunas de las cosas que me ha proporcionado la lectura de esta novela de Javier Sierra. Con el joven protagonista de "El maestro del Prado" recorremos nuestro principal museo con una nueva mirada, ya no estamos solamente ante una colosal colección de obras de arte, sino ante una especie de enciclopedia visual donde se ocultan las claves que explican numerosos misterios relativos a una multitud de temas que incluyen la interpretación de los Evangelios, los secretos de la vida desconocida de Jesús y su familia, a aquella parte de la Historia Sagrada que se ha quedado atrás en el tiempo y cuya revelación no ha sido permitida más que a unos pocos que han sabido interpretar los rastros dejados en ciertos escritos y, por supuesto, en numerosas obras pictóricas que funcionan como misteriosas puertas de acceso a secretos inexpugnables. Y además del museo, el autor nos pasea por otros escenarios fabulosos como la biblioteca del Monasterio del Escorial además de por épocas históricas apasionantes como la Europa del Renacimiento, la España de Carlos V o Felipe II, donde tratamos de comprender la mentalidad del momento y lo que inspiraba a los artistas de la época.

El argumento de la novela se nos presenta como una experiencia real del propio autor, que no es necesario creer que sea cierta pero que, sin duda, funciona como técnica para acercarnos la historia de una forma más personal, realmente nos convencemos de que lo que nos cuenta es algo que en verdad le ocurrió. De este modo el autor nos cuenta en primera persona su encuentro casual en el madrileño museo de El Prado, en su época de estudiante universitario, con un misterioso individuo, el doctor Fovel, erudito del arte y otras disciplinas, que le embarcará en una emocionante aventura en torno a los secretos ocultos en diversas obras de arte de dicho museo y que le abrirá al joven estudiante de Periodismo los ojos a todo un mundo de mensajes esotéricos llenos de significados ocultos en el que irá profundizando a lo largo de varios encuentros que se suceden entre los dos personajes, siempre en el interior de la pinacoteca y frente a sus más impresionantes obras. Toda la acción se enmarca en el espacio temporal de los apasionantes años 90 en Madrid, en el entorno universitario, con los conflictos internacionales en plena ebullición, donde el aspirante a periodista se debate entre el interés por seguir los hechos de la más rabiosa actualidad internacional y el deseo de zambullirse en los secretos más arcanos que ocultan las grandes obras de arte del Renacimiento. Da Vinci, Rafael, Boticelli, Tizziano, los grandes maestros pasean ante nuestros ojos y nos dejan ver sus significados más ocultos gracias a la guía del doctor Fovel.

Y es que este libro me ha conquistado sin necesidad de entrar a creer en la parte más esotérica de lo que nos desvela la novela a la que podemos considerar como una nueva revisitación de tantos misterios que ya son "clásicos" en este tipo de literatura y que  hemos encontrado repetidos hasta la extenuación en numerosas novelas anteriores que tratan de profundizar en los (supuestos) significados ocultos de los Evangelios, en la existencia de los cátaros, la conservación del santo cáliz, las sectas milenaristas... y es que junto con esta faceta de la novela, su lectura me ha proporcionado el placer de disfrutar en otro plano diferente como es el que se refiere a la oportunidad de poder acercarme a grandes obras maestras de la pintura cuyas ilustraciones (acertadísima idea) acompañan el texto; me ha permitido reflexionar sobre los cuadros, de ver detalles antes invisibles para mí por desconocimiento. Y aún sin caer rendida ante las supuestas verdades que se esconden tras los elementos esotéricos, igualmente he gozado de ese paseo por el Arte con mayúsculas. Igualmente me ha quedado claro que no es posible hoy día llegar al fondo de la verdadera intención que guiaba a aquellos pintores de hace cientos de años antes pintaron aquellas maravillas, no sabemos si sólo con intención de ensalzar a Dios o si realmente pretendían exponer otras verdades ocultas o transmitir mensajes misteriosos que sólo comprenderán unos pocos iniciados en tales materias. Así y todo, entiendo que son unos temas tan cargados de secretos que seguirán apareciendo en otras novelas y continuarán despertando nuestro interés por mucho que no lleguemos nunca a conocer la verdad de muchos de ellos.

De todas las maneras acepto que todo es posible, que cada uno verá los cuadros con sus propios ojos y cada uno recibirá de ellos un mensaje diferente porque es innegable que las obras analizadas en esta novela resultan mágicas más allá de su mera ejecución formal y que son algo más que lienzo y pigmentos. Probablemente oculten toda una serie de claves en cuya interpretación intervienen miles de años de cultura, religión, filosofía y nos acercan a asuntos tan fascinantes como la presencia de los ángeles entre nosotros o las innumerables profecías que, durante siglos, la sociedad occidental se ha esforzado por interpretar y situar en función de hechos históricos reales…. Agradezco a Javier Sierra que nos proporcione en esta novela tanto materia sobre el que reflexionar en torno a tan variados temas, sin dejar de entretenernos magistralmente con su fresca y ágil escritura, que no pierde el ritmo en ningún momento.

domingo, 7 de abril de 2013

El coraje de Miss Redfield

Con esta novela de Ana G. Cañil de título "El coraje de Miss Redfield" nos trasladamos al Madrid de 1962 junto a la joven nanny británica que da título al libro. La eficiente Elsa Redfield acude al palacete de Cerroalto para hacerse cargo del más pequeño de la noble familia Peñalara. Nos encontramos con la España de los últimos años del régimen franquista, cuando las familias pudientes acostumbran a criar a sus hijos con nannies inglesas o mademoiselles francesas o frauleins alemanas en una manera de demostrar su buena posición y como garantía de exquisita educación. Estas nannies frecuentan junto con sus pupilos el club de Puerta de Hierro a donde van a pasar las tardes, a merendar y a codearse con el resto de cachorros de la alta sociedad afín al régimen. Elsie Redfield llega a España recomendada por la que fue su mentora, Miss. Hibbs, junto a la que padeció la ocupación alemana de la isla de Jersey en la que vivían y la que hasta ese momento ha sido su patrón de conducta personal y humana. Miss Hibbs se ocupa ahora del cuidado de los nietos del mismísimo caudillo, por lo que su posición no puede ser más envidiable.

Pero en la casa de los Peñalara Elsie descubrirá que hay otras cosas en la vida aparte de dedicarse a cuidar a los hijos de otros y aplicar las estrictas normas aprendidas en la escuela de Norland, principal centro de formación de nannies inglesas. La rigidez y la formalidad de la joven se verán minadas por la calidez y el trato desenfadado tanto de su señora, doña Lily, del hijo de esta, Manuel, de su ahijado Alejo y del resto del servicio, con los que aprenderá a convivir y compartirá una triste historia en la que se vió envuelta la familia y que hará a Elsie plantearse todo lo que anteriormente consideraba como inamovible.

La historia que cuenta la novela tiene puntos bastante interesantes, como es el papel de las instritutrices extranjeras en la España de los años 60 en que la sociedad española se debatía entre conservar las costumbres más añejas y las costumbres de la antigua nobleza tradicional con los nuevos aires de modernidad que vienen de Europa, las nuevas modas, la música moderna…. El ambiente que se retrata de la capital está bien reflejado en los viejos palacetes señoriales, los reuniones de café de las señoras, el club de campo. Por la novela desfilan todos los personajes que eran "alguien" en esos años, desde Don Juan Carlos y su reciente esposa Doña Sofía, hasta los nietos de Franco, la joven Cayetana de Alba y toda la clase alta de la España de la época, todos ellos vistos desde la perspectiva de una extranjera recién llegada y que trata de mantener las distancias lo más posible.

No puedo acabar de decir que la historia me haya conquistado por completo, no me convence la parte del romance imposible, aunque por otro lado previsible, que se da entre la nanny y el "conde rojo" pero a pesar de ello no niego que es una novela muy entretenida de leer, que nos acerca a una época de nuestro país que siempre es interesante de conocer y que el personaje de Elsie, aunque no haya logrado conmoverme con sus luchas internas entre el deber y el placer, entre las imposiciones del estricto carácter británico y las nuevas posibilidades que la vida le plantea, no deja de resultarme un personaje al que se le coge cariño y al que se le desea que finalmente la vida le sonría.

domingo, 31 de marzo de 2013

Invitación a un asesinato

Olivia Uriarte ha planificado su propia muerte, o mejor dicho, su propio asesinato. Recién divorciada por quinta vez y con su flamante ex marido arruinado, a una edad en la que ya ve difícil la posibilidad de encontrar una nueva víctima, quiero decir, un nuevo marido, del que vivir, considera que lo mejor es acabar sus días con un gran final. Para ello, organiza una peculiar reunión a bordo de un yate, el Sparkling Cyanide, (lo que traducido al castellano sería Cianuro Espumoso, igual que la célebre novela de Agatha Christie), reunión en la que se junta una escogida selección de invitados ante los que Olivia desplegará todo su encanto, su eterno buen rollo, su insustancialidad sin límite. Lo curioso del caso es que esas ocho personas son las que más motivos tienen en este mundo para odiar profundamente a su anfitriona por una u otra razón; son personas que se cruzaron en la vida de Olivia en algún momento y recibieron de ella traición, desprecio, engaño o simplemente indiferencia. Cualquiera de ellas tendría razones objetivas para convertirse en la mano ejecutora que cumpla con el macabro plan de Olivia.

De este modo, con "Invitación a un asesinato", regreso a Carmen Posadas, novelista de la que admiro su estilo fresco y fácil de leer, su habilidad para crear personajes bien dibujados, diálogos vivísimos, la frescura de su narración y, sobre todo, el modo en que recrea esos ambientes siempre llenos de glamour y frivolidad, las situaciones en ocasiones al límite de la caricatura, pero que se nota que beben de personajes y hechos reales de los círculos de la alta sociedad adinerada, del mundo del lujo y el del derroche a manos llenas.

Una vez que la esperada muerte ocurre y todo apunta a un desgraciado accidente, según se confirma por la breve investigación policial que se realiza a bordo del barco, cada uno de los invitados no tardan en volver a su vida habitual anterior al suceso y será de la mano de Ágata, la hermana de Olivia, que ejercerá, como ella misma dice, de señorita Marple, con la que volveremos a revisar los hechos ocurridos, a espiar las conversaciones, los encuentros y los antecedentes que rodearon la muerte de Olivia. Ágata inicia un borrador de novela donde se propone ir  plasmando el desarrollo de la investigación que inicia, decidida a seguir el patrón de las novelas clásicas de misterio, interrogando a las distintas personas que asistieron a la reunión. Reconstruyendo los elementos dispersos que va reuniendo y observándolos desde una óptica diferente, las palabras cazadas al vuelo, las miradas, los comentarios más insustanciales van tomando cuerpo y significado nuevo y poco a poco Ágata acabará conociendo la verdad de lo que ocurrió.

Toda la novela es un homenaje absoluto a la gran Agatha Christie, en una versión contemporánea de sus novelas, desde el nombre del barco hasta los títulos de cada parte del libro, las novelas que se encuentran los invitados en sus camarotes y, por supuesto, la estructura del  libro, su estilo, la ambientación de un entorno de lujo y relaciones peligrosas, el esquema de la investigación, las relaciones visibles y ocultas que se establecen entre los personajes, todo recrea las clásicas novelas de la gran dama del misterio, eso sí, en un tono totalmente actualizado, con un lenguaje mordaz y divertido, retratando un mundo de ambición, engaños, odios y traiciones donde es difícil sobrevivir sin pasar por encima de otros, un mundo cruel donde el dinero es el rey y todo el mundo oculta algo. La novela contiene, además, numerosas referencias cinematográficas y literarias, con confesados homenajes a "Rebeca" de Daphne Du Maurier o "El tercer hombre" de Welles, entre otros. En fín, una lectura ligera como siempre pretende ofrecernos la autora, pero bien presentada y bien resuelta, con lo que se garantiza un buen rato de lectura.

lunes, 25 de marzo de 2013

El sonido de la vida

No sé qué criterios guían a los traductores cuando deciden que el título que un autor eligió originalmente para su obra debe ser cambiado a la hora de publicar dicha novela en otro idioma, sustituyéndolo por otro título que, no sé si en opinión del traductor o de la editorial, se considera que llegará mejor al público de este otro país. Y lo entiendo menos aún cuando se da el caso de que el mismísimo autor, como en esta ocasión sucede con Alex George, cita personalmente entre los agradecimientos de su libro a la persona que le dió la idea para dicho título, lo que parece indicar que aquel título no fue una elección casual, sino que condesnsaba lo esencial del mensaje que quería transmitir el autor, lo básico de la historia que se cuenta en sus páginas.

De manera que me dispongo a contar ahora mis impresiones sobre una novela titulada originariamente "A good american" esto es "Un buen americano" y que en nuestro país se ha rebautizado como "El sonido de la vida". De este modo, por medio de una traducción que es más una transformación, se traslada el foco de atención de la novela desde la historia de una saga familiar iniciada por dos jóvenes alemanes que llegan a los Estados Unidos en busca de la libertad prometida en el nuevo continente y donde terminan creando una familia de auténticos ciudadanos norteamericanos enraizados en lo más profundo de Misuri y orgullosos de los valores sobre los que se construye su nueva patria de adopción, hasta otro tema destacado del libro como es el papel que la música tiene para las distintas generaciones de esta saga familiar y que, por supuesto, está constantemente presente en la novela, pero que, a juzgar por el título elegido por el autor, no estaría sino un segundo plano siendo como es el hilo conductor que hilvana toda la historia. Y cuando, además, la portada del libro se ilustra con una bonita y romántica imagen de una joven tocando el violín, instrumento que ni siquiera es tocado por ningún personaje de la novela, me hace pensar que los editores no han leído el mismo libro que yo. Pero así son los misterios insondables del mundo de la edición

Pues como ya he adelantado, la novela comienza en 1904 con la huída de Jette y Frederick de su Hannover natal para poder vivir su amor lejos de las prohibiciones impuestas por la familia de la joven. La música es la principal pasión de Frederick y ha sido a través de la ópera como ha conquistado a su amada y esa pasión se propagará a sus descendientes a los que veremos nacer y crecer y asentarse en la pequeña ciudad de Beatrice, en el estado de Misuri, al que llegan practicamente por casualidades del destino, pero donde encontrarán un territorio propicio para progresar, una tierra que admite a todos los que llegan dispuesto a trabajar duro y a respetar a los demás. Junto a la familia, iremos recorriendo todo el siglo XX hasta la actualidad, asistiendo a los acontecimientos fundamentales de la historia americana: guerras, elecciones presidenciales, la ley seca, así como los cambios sociales y de la vida cotidiana, a través de los principales hitos de la historia familiar de los Meisenheimer: sus enamoramientos, bodas, nacimientos, amistades y negocios, las relaciones paterno-filiales, las relaciones fraternales y todo ello envuelto en la música que constantemente envuelve la vida de todos ellos, desde la afición al bel canto del patriarca, pasando por el descubrimiento de los sonidos negros de nueva Orleans, la música a capella interpretada por los cuatro jóvenes Meisenheimer en la época en que surgen el rock y, mas tarde la música pop, y todo contado con una sensibilidad excepcional a la hora de describir sentimientos y emociones, las relaciones personales y el papel fundamental de la familia y la importancia del sentido de pertenencia a una sociedad y a un país en las vidas de todos los protagonistas. Una novela más interesante de lo que su título y su portada puedan hacer pensar.

Para rematar, incluyo imágenes de varias portadas de distintas ediciones de la novela en lengua inglesa donde, además del título respetado, las imágenes elegidas para ilustrar las portadas tienen bastante más relación con el argumento que en ella se cuenta, destacando aquella en la que aparece una corneta, instrumento que sí que tiene gran presencia en esta historia. Tal vez aquí se ha considerado que no era suficientemente glamourosa como para protagonizar una portada. ¡Qué sé yo!


sábado, 16 de marzo de 2013

El lector de cadáveres

Este libro lo tenía anotado en la lista de lecturas pendientes desde hace más de un año y lo cierto es que esta lista es tan, tan, tan extensa y además tiene un crecimiento tan imparable que no es inusual que muchas novelas que entran en ella con mucha fuerza y méritos para ser leídas, necesariamente se vayan quedando atrás a la espera de encontrar su momento, e incluso con frecuencia se vean superadas por otras novedades o recomendaciones que adelantan puestos y llegan a convertirse en lecturas efectivas, mientras que no me cabe duda que he debido de dejar en el limbo de los libros sin leer verdaderas joyas, novelas que probablemente merecían mi atención más que otras que sí he terminado leyendo. Pues todo esto viene a cuento de que no sé el tiempo que hace que apunté "El lector de cadáveres" de Antonio Garrido en esta inacabable lista pero puedo decir que me alegro de que no haya sido uno de esos libros que antes comentaba que acaban quedándose atrás  porque, una vez leído, no puedo decir más que cosas positivas sobre él.

La historia nos traslada hasta la antigua China, más concretamente al siglo XIII, época en que gobierna la Dinastía Tsong y donde se ubica la figura histórica de Cí Song al que se considera el primer forense conocido de la Historia. Pero la vida de Cí no fue fácil, más bien al contrario. Al inicio de la novela nos situamos en una aldea de la China rural a donde la familia de Cí ha debido regresar a causa del fallecimiento del abuelo del chico y las exigencias del ritual del duelo que impone al padre de familia que regrese al pueblo natal para honrar a sus muertos y así debe abandonar la capital donde había ejercido de funcionario público y donde el joven Ci se preparaba en la universidad para superar los difíciles exámenes que dan acceso a los puestos en la judicatura imperial. La familia regresa a la casa del hermano mayor, el cruel y tiránico Lu, que ha permanecido trabajando la tierra y allí malviven bajo su tutela ejerciendo el duro trabajo del campo, mientras que hermana Tercera padece una grave enfermedad que ya se acabado con la vida de sus dos hermanas mayores.

Coincidiendo con visita al pueblo del antiguo superior del padre en la magistratura, el honorable juez Feng, se descubre en la aldea el cadáver de un vecino cruelmente asesinado. El Juez Feng se ofrecerá a colaborar en la investigación que dará como resultado la condena de Lu como culpable del crimen. Pero la desgracia no ha hecho más que comenzar: poco después los padres de Ci mueren y por enrevesadas circunstancias el joven debe huir del pueblo perseguido por la justicia y, junto con su hermana, volver a la capital donde tratará de rehacer su vida, sin abandonar su sueño de pasar los exámenes imperiales que le convertirán en un honrado funcionario y deseando recuperar el honor de su familia.

La novela recrea desde el inicio la fascinante cultura china, destacando aspectos como la obediencia incuestionable y el respeto a los mayores, la importancia de los ritos milenarios como eje y motor de todos los aspectos de la vida, la omnipresencia del castigo físico, generalmente de una violencia inusitada. Nos da además una amplia visión del extensísimo y complejo código penal de la época y las numerosas leyes basadas en tradiciones antiguas y que regían un mundo cruel donde se da un escaso valor a la vida humana, donde las personas viven sometidas a los fenómenos naturales y a la violencia de sus conciudadanos y de las autoridades por lo que se convive con la cotidianeidad de la muerte y la miseria. El sometimiento a las leyes confucianas que regulan la vida y la muerte, la tierra y el cielo en la antigua China rige cualquier aspecto de la vida de la mayoría de sus habitantes. Frente a esto, nuestro protagonista vive obsesionado por progresar en la sociedad a base de estudio y de trabajo, a pesar de no poder reincorporarse a los estudios reglados al continuar huyendo de la justicia. Gracias a su trabajo en el cementerio profundiza en sus conocimientos de anatomía y aprende a interpretar el origen de las heridas, las causas de las muerte, a identificar los envenenamientos y distinguir una muerte natural de un asesinato, mediante la interpretación de los síntomas, basándose en la información que obtiene de sus observaciones y razonamientos que no son sino adivinación y magia para los demás. De esta manera, su fama llegará a oídos del emperador que le convoca en el palacio imperial para colaborar en la investigación de unos extraños asesinatos en los que Ci se verá peligrosamente involucrado.

La novela mezcla hábilmente los géneros histórico y detectivesco, aporta una enorme cantidad de información sobre el periodo en que trascurre, además de basarse en un personaje real pero sin dejar de lado la parte de la investigación. Destaca la magnífica recreación de los paisajes y los ambientes, desde el río pestilente, los puertos atestados de barcas, los míseros pueblos, hasta Lin’an, la enorme capital, con su mezcla de estrechas calles donde se mueven bulliciosas multitudes pestilentes y barrios elegantes con viviendas de aleros curvos y jardines con aroma a jazmín, sin olvidar las maravillas del palacio imperial. Las descripciones son en ocasiones tan vívidas que da la sensación de percibir los olores a pescado muerto o tocar el lodo negro de las orillas del río. Incluso en algunas escenas la crueldad o las escabrosas descripciones de los sangrientos crímenes llegan a hacer desagradable la lectura. Nos encontramos, por tanto, ante una estupenda novela de misterio, donde la trama de la investigación se va acelerando según avanzan las páginas hasta alcanzar el estupendo desenlace donde el protagonista deberá desenmarañar el complejo entramado en el que se encuentra envuelto para salvar su vida frente a la acusación a la que se enfrenta, manteniendo en vilo al lector hasta el último momento y todo ello enmarcado en el escenario de la antigua China imperial. En suma: una lectura que vale ciertamente la pena.