martes, 16 de julio de 2019

Los señores del tiempo

Finaliza la fantástica Trilogía de la Ciudad Blanca de Eva Gracia Sáenz de Urturi, esta serie ubicada en la mágica ciudad de Victoria y protagonizada por el inspector de policía Unai López de Ayala, más conocido como Kraken, y su pareja, la subcomisaria Alba Díaz de Salvatierra. En esta ocasión los investigadores se encuentran frente a un curioso caso de asesinato, secuestro y crímenes varios que transcurren en sorprendente paralelismo con la trama de una novela de reciente publicación titulada "Los señores del tiempo", un sorprendente éxito editorial de autor desconocido que parece preconizar los terribles hechos que los policías alaveses deberán resolver, comenzando por descubrir al auténtico autor de la ficción que, inspirado fielmente en un antiguo cronicón de la Edad Media, se está repitiendo paso por paso en la actualidad

Iremos siguiendo a lo largo de la lectura la trama de las dos novelas en paralelo, dos historias que se van solapando donde los herederos lejanos de los personajes medievales van padeciendo los mismos castigos que los reflejados en la crónica medieval. Las implicaciones personales de la investigación y las consecuencias que esta traen al entorno más íntimo de Unai y Alba les hacen plantearse a ambos si vale la pena sacrificar su vida personal y poner en riesgo a las personas a las que quieren por alcanzar el éxito en su profesión.

La autora une en esta culminación de su trilogía sus dos temas favoritos: las tramas de investigación del equipo de policías vitorianos por un lado y el retrato histórico de la época medieval de las antiguas villas de Suso, ubicada en la colina de la antigua Gasteiz y la Nueva Victoria, de cuya unión surgirá la actual ciudad de Vitoria. Las tramas de las relaciones y enfrentamientos entre los distintos reinos cristianos, las luchas de poder de los señores de la ciudad, las familias fundadoras cuyos apellidos se han perpetuado hasta la actualidad, se ve que es un material que la autora ha disfrutado manejando y creo no equivocarme al afirmar que tengo la sensación de que ha perseguido más su propia satisfacción personal y regodeo en torno a un tema que le apasiona que el hecho de darle el gusto a sus lectores, a los que deja algo huérfanos, de rematar la trilogía y despedir a sus personajes como estos se merecen. En cualquier caso, no dudo en recomendar la lectura de esta serie que, en este caso sí, es esencial leer en su orden de publicación para seguir puntualmente los avances y evolución de los personajes y las tramas.

domingo, 7 de julio de 2019

La muerte lenta de Luciana B.

La Luciana que da nombre a "La muerte lenta de Luciana B.", novela del argentino Guillermo Martínez, es bastante poca cosa: una joven estudiante más bien insulsa, sin grandes virtudes, pero que logra sin embargo obsesionar a dos escritores al mismo tiempo: uno joven con ansias de triunfo que es además el narrador de esta novela y otro el maduro Kloster, estrella indiscutible de las letras argentinas, un misterioso autor que permanece ajeno a la vida pública y social. Durante un breve periodo de tiempo ambos escritores le dictan a Luciana sus novelas y surge entre ambos un amago de competición por conquistar a la joven mecanógrafa. Pero un avance demasiado atrevido por parte de Kloster lleva a Luciana a iniciar un pleito en su contra que tendrá repercusiones absolutamente indeseadas en la vida familiar del autor.

Diez años más tarde Luciana vuelve a ponerse en contacto con el joven escritor. Su decadencia física es innegable, la juventud la ha abandonado, todo rasgo de frescura y alegría se ha desvanecido. Según revela la joven, el gran Kloster está arruinando su vida poco a poco, acabando con todos sus seres queridos, con su novio, sus padres, su hermana... todos muertos, según ella cree por voluntad del autor ¿Es algo así posible? A Luciana le persiguen efectivamente las muertes violentas en su entorno, ninguna con aparente relación con Kloster pero su obsesión es enorme, siente que el escritor ha planeado todas y cada una de ellas como una venganza total, cada fallecimiento es parte de un plan a mayor nivel cuyo fin ultimo es provocar la muerte lenta de la propia Luciana.

Junto al narrador nos preguntaremos si estamos verdaderamente ante un asesino maquiavélico que ha diseñado una terrible venganza o tal vez ante una mujer desequilibrada obsesionada con su antiguo patrón. Con profunda y minuciosa observación de los hechos narrados, el autor entra en detalle en las acciones, pensamientos, sensaciones de los protagonistas de cada una de las dos versiones de los hechos; primero Luciana nos convence de la existencia de una trama criminal y a continuación Kloster nos la presenta como la creación de una mente enferma. Pero aún queda una posibilidad más retorcida: que estemos ante una novela en proceso de ser escrita cuya trama va convirtiéndose en realidad al margen de la voluntad del mismo autor. Nos enfrentamos a una intriga donde podemos llegar a dudar de la existencia de los propios crímenes, achacar las muertes que se van sucediendo al azar o a las leyes de la probabilidad, pero de lo que no podemos dudar es de que en toda esta historia llena de obsesiones y dramas hay víctimas reales, las muertes se producen pero a veces es peor la manera en que cada uno decide asumir las pérdidas que la misma pérdida en sí. Y cuando un autor argentino decide reflexionar sobre este tipo de temas, el interés está más que garantizado.

viernes, 28 de junio de 2019

Nine perfect strangers

Entre el drama, el thriller y la comedia ácida, esta "Nine perfect strangers" es la última novela publicada por la siempre incisiva autora australiana Liane Moriarty que nuevamente reúne en una misma historia a un grupo de personajes diversos, cada uno con sus complicaciones y circunstancias personales propias y cuyas relaciones e interacciones van a constituir el principal elemento del argumento. Como protagonista principal, aunque no será la única, nos encontramos con Francés Welty, una escritora acostumbrada a cosechar éxitos durante años con sus novelas románticas pero que al pasar de los cuarenta, divorciada por tres veces, sin hijos, sin pareja, con su carrera profesional deslizándose hacia ocaso tras las ultimas críticas negativas y su ultima novela rechazada por la editorial, enfrentando los primeros síntomas de la menopausia, siente que su vida está sumida en el caos. Acude por todo ello al centro de relajación y bienestar Tranquillum House buscando unas prometidas jornadas de reposo, sesiones de yoga, aguas termales, dieta hipocalórica y alineamiento de chakras, dirigido todo ello por la carismática propietaria del establecimiento, Masha, una mujer que parece haber alcanzado la perfección plena, el equilibrio vital perfecto y que desea compartir sus secretos con sus adorados clientes.

El resto de los personajes van apareciendo poco a poco por el hotel: una pareja joven en plena crisis matrimonial a pesar, o tal vez a causa de, haber ganado la lotería, una familia que escapa del recuerdo de un hijo fallecido en dramáticas circunstancias, un maduro separado bastante vulgar, un ama de casa madre de familia abandonada por su marido, un aparente triunfador adicto a las terapias, todos buscan en Tranquillum House el reencontrarse consigo mismos, relajarse, alejarse de la rutina, borrar sus problemas, reconducir el sentido de sus vidas...

El punto fuerte del libro son, sin duda, los personajes que se nos presentan. Es cierto que se dedica mucho tiempo a describirlos en detalle, tanto que hasta página 150 alguno aún no ha tenido su propio capítulo y no podemos decir que realmente ocurra nada significativo hasta más allá de la mitad del libro. Son en su mayoría personas adultas, maduras, muchos de ellos pasados los cuarenta: esposas sustituidas por mujeres más jóvenes y atractivas, hombres con tripa y demasiado gusto por la cerveza, serios y formales profesionales, todos ellos combaten de algún modo el someterse a la dictadura de la estética, aunque alguna ha caído de lleno en sus garras, combinan la alimentación orgánica y saludable con su debilidad por el chocolate o el vino, ninguno cumple con el prototipo de belleza ni son parejas perfectas, ni familias perfectas, cada uno busca algo diferente del establecimiento: puro relax, depuración, terapia pareja, pero ninguno espera la experiencia que la propietaria plantea aplicarles para alcanzar su renacimiento espiritual y que convertirá unas plácidas vacaciones en una claustrofóbica y desquiciada situación que tememos acabará yéndoseles de las manos. 

Hay que reconocer que la acción tarda algo en ponerse en marcha, pero tambien es cierto que esta pasa rápidamente a acelerarse y a poner al grupo de huéspedes en una situación extrema donde cada uno se enfrentará a sus mayores temores, plantearán públicamente sus miedos y sus traumas, sufrirán una experiencia aterradora y a la vez liberadora que, a pesar de las terapias extremas llevadas a cabo por Masha y secundadas por su fiel coadláter, Yao, sí que alcanzan finalmente el objetivo originariamente planteado de cambiar sus vidas por completo, dejar atrás los lastres personales que arrastraban y les impedían volver a reinventarse como las personas que verdaderamente deseaban y merecían ser.

El libro refleja con humor y crueldad una sociedad obsesionada por la vida saludable, por la imagen corporal, por alcanzar la eterna juventud, donde, en especial las mujeres, son capaces de cualquier cosa por mantener a raya su peso, por aparentar siempre jóvenes, por mantenerse eternamente bellas, personas que no reparan en lo que realmente hace hermosas y valiosas a las personas, algo que va más allá de su aspecto físico "son esas mujeres atrapadas contigo en el ridículo tiovivo de la obsesión por el aspecto físico del que no podían o no querían bajarse" Una novela que, bajo una pátina de superficialidad y ligereza, trata asuntos serios y a los que merece darles una pensada de vez en cuando.

sábado, 22 de junio de 2019

La acabadora

Soreni es un pueblo de Cerdeña que resulta tan detenido en tiempo, tan como la idea tópica que tenemos del profundo sur de la península itálica: un pueblo cerrado, un entorno rural donde sus habitantes hoscos y secos siguen costumbres y ritos arcaicos y supersticiones que conviven con la modernidad del siglo XX. Y es que la isla sarda constituye un mundo hermético, perteneciente y a la vez ajeno a la Italia continental, con sus peculiaridades y tradiciones, con su propio dialecto y su manera particular de enfrentar la vida y la muerte.

Y en ese escenario tan peculiar descubrimos la figura de la mujer que da nombre a esta novela de Michela Murgia: "La acabadora" es Binaria Urrai, una viuda respetada en el pueblo por todos menos por el cura con el que mantiene un tenso enfrentamiento. Binaria acoge a María Listru, cuarta hija nunca bien recibida de una familia humilde, que pasa así a convertirse en fill'e anima, hija del alma, una suerte de procedimiento de adopción informal donde la niña sigue perteneciendo a su familia pero es criada y mantenida por la nueva madre. Abandona así María la miseria de su casa natal y pasa a vivir con esa extraña y dura mujer que se gana la vida cosiendo pero que también se encarga de una tarea de la que nadie habla abiertamente pero para la que algunos vecinos la requieren cuando la muerte es más atractiva que el dolor del moribundo al que ella ayuda en el tránsito hacia el descanso eterno.

La niña se adapta pronto a su nueva vida con muchas más comodidades y posibilidades de futuro que las que le  podría ofrecer nunca su propia familia. Ni los silencios y los secretos que adivina en Binaria, ni sus esporádicas y nunca explicadas salidas furtivas de la casa a media noche, le impiden a la niña crecer feliz. Pero cuando finalmente María abra los ojos ante aquellas verdades que todos menos la pequeña conocen desde siempre, cuestiones de las que nunca se habla abiertamente ni apenas se mencionan, la aceptación de tantas mentiras y su integración en la realidad de la pequeña será complicada, pasará del primer rechazo natural a la necesaria integración y aceptación de esas realidades que constituyen la base de la cultura de Cerdeña y de otros lugares que se aferran a sus tradiciones y a los modos en que desde antiguo el pueblo se ha relacionado con la muerte.

No puede decirse en absoluto que la novela constituya un elogio de la eutanasia; no es un relato que trate de justificar, ni tan siquiera explicar los porqués. Simplemente nos presenta una historia, unos personajes y unos hechos sin juzgarlos, sin condenarlos, sólo planteando una realidad para que, a partir de ahí, cada uno decida lo que esa lectura le hace plantearse. El lector queda libre para manejar por su cuenta las reflexiones que le provoca esta magnífica novela que tiene como mayor mérito contarnos la vida tal como su autora la ha conocido en su Cerdeña natal con un estilo simple pero de gran profundidad y riqueza que es un puro gozo lector.

viernes, 14 de junio de 2019

Un año en los bosques

"Durante los últimos doce años he aprendido que los árboles necesitan espacio para crecer, que los coyotes cantan junto al arroyo en enero, que en el roble sólo se puede clavar un clavo cuando está verde, que las abejas saben más que yo sobre la fabricación de miel, que el amor puede convertirse en tristeza y que hay más preguntas que respuestas."
Sue Hubbell nos cuenta en esta obra autobiográfica titulada "Un año en los bosques" cómo se desarrolla su día a día habitando una sencilla cabina en medio de una amplia parcela de ciento cincuenta acres en la zona de los Ozarks, al sur de Misuri, territorio que comparte con una enorme variedad de especies animales: aves de todo tipo, coyotes, mapaches, ranas, serpientes, ciervos y, por supuesto, la abejas que suponen su medio vida. Dedicando escasas pinceladas a lo que fue su vida antes de hacerse con la cabaña, nos habla con ligereza de su juventud, su familia, de cómo conoció, cuando apenas eran niños, al que sería su marido y que tras treinta años de matrimonio se fue y la dejó sola en aquel paraje donde una vez planearon compartir sus vidas y que ahora es su hogar, donde disfruta de una nueva etapa vital en la que, por cierto, apenas parece  echar de menos a su marido o al menos lo menciona poco, rodeada como se encuentra de una naturaleza de belleza apabullante: "El lugar es tan bello que estuvo a punto de llenarme los ojos de lágrimas la primera vez que lo vi"

Carece prácticamente de cualquier comodidad y apenas cuenta con compañía, vive con más estrecheces que holgura de la miel que producen sus abejas, pero tiene a cambio una vida plena, llena de ocupaciones como mantener a punto su vieja camioneta, cortar leña para calentarse en invierno o podar arboles muertos y también sufre picaduras de arañas venenosas o invasiones de ranas. Llena su tiempo libre con actividades simples: disfruta de la soledad elegida leyendo poesía o escuchando musica clásica en la radio pero también socializa con los habitantes de la zona o recibe visitas de amigos y familiares. No teme al trabajo físico que supone ocuparse de sus colmenas o arreglar el tejado lo que combina con los momentos en que se permite deleitarse y nos deleita a sus lectores con la observación de las costumbres y curiosidades de las ranas de los pantanos, los murciélagos café o los gallos de su gallinero, incluso logra despertar nuestro interés por el mundo de los ácaros ¡o de las mismísimas cucarachas! todo ello gracias al tono didáctico y absolutamente ameno y lleno de humor que emplea la autora. Pero es en especial cuando nos habla de sus abejas cuando más he disfrutado, descubriendo un mundo apasionante dentro de lo fascinante que resulta todo el reino animal y gran parte del reino vegetal que pone a nuestra disposición y que gana en interés y belleza cuando pasa por el filtro del ojo y de la pluma de la Hubbell

El año que da título al libro no es tal, sino que la obra se encuentra dividida en cuatro grandes capítulos dedicado cada uno de ellos a una estación del año (más una primavera extra) en los que engloba sus experiencias de ese año en los bosques que finalmente se amplió hasta convertirse en doce en el momento de emprender la escritura de este estupendo relato que logra resultar enormemente sereno, proporciona al lector una sensación de paz a raíz de esa esa visión de la Naturaleza más sabia y equilibrada que cualquier creación humana, te enseña a relativizar, te prueba que es posible vivir con mucho menos dinero, menos cosas superfluas, más contacto con la Naturaleza de lo que estamos acostumbrados y te convence, o al menos a mi me ha convencido, de que seguramente, al estilo de Thoreau, el gran adalid de la vida en los bosques, todos viviríamos mas felices si siguiéramos el ejemplo de la autora, aunque sólo fuera por una temporada.

viernes, 7 de junio de 2019

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea

Rose falleció en un atentado islamista en Londres y dejó atrás una familia destrozada: una gemela a la que ahora le toca afrontar sola el difícil tránsito de la adolescencia, unos padres incapaces de permanecer juntos, cada uno buscando un camino distinto para tratar de redirigir sus vidas después del drama y un hermano de pocos años, Jamie Matthews, el narrador de esta "Mi hermana vive en la repisa de la chimenea" novela de Annabel Pitcher protagonizada por este crío que no se atreve a reconocer ante los mayores, en especial ante su padre, que ya apenas si se acuerda de su hermana por lo que no siente la pena que sabe que los demás esperan que sienta por su pérdida. Demasiado tiene, transcurridos cinco años desde que Rose no está entre ellos, con afrontar el matrimonio destrozado de sus padres, la lejanía de su madre que los abandona marchándose con el terapeuta que la trataba, la incapacidad de su padre de sobreponerse a la ausencia de Rose, por lo que insiste en conservar la urna con sus cenizas sobre la repisa de la chimenea y sigue actuando como si la niña siguiera viva, mientras que se entrega a la bebida para ahogar en lo posible su pena.

Y para más inri, Jamie debe adaptarse ahora a un nuevo colegio muy lejos ya de Londres, en una pequeña ciudad donde nadie conoce la historia de su hermana, en una zona donde, según piensa su padre, no hay musulmanes, nada más que británicos de verdad, porque los musulmanes mataron a Rose y son todos terroristas. Pero cuando la única amiga que Jamie logra hacerse en el colegio resulta ser Sunya, una niña tocada con velo y tan marginada como él mismo, el crío no se atreve a contar en casa nada sobre esta nueva amistad que sabe que su padre nunca aceptará a la vez que en el cole trata de disimular la situación que vive en casa y sigue hablando de su familia como si continuaran juntos los cinco en completa armonía.

La relación de amistad de los dos niños es absolutamente adorable y constituye el centro de la narración. Desde el principio descubrimos en Sunya a una niña valiente y decidida, además de poseer una inteligencia extraordinaria y una imaginación desbordante; en eso sí que se parece mucho a Jamie y ambos crean un  mundo propio lejos de los abusones y aborregados compañeros del colegio. Y al mismo tiempo contemplamos cómo se va tejiendo la relación de Jamie con su hermana Jas, cómo ambos se reconocen como dos criaturas abandonadas, olvidadas por sus padres y que superan los malos momentos apoyándose el uno en el otro.

La historia es sin duda trágica donde destacan la ruptura familiar, los prejuicios raciales, los miedos de los niños que no encuentran respaldo alguno en los adultos que debieran ocuparse de ellos. Sin embargo y a pesar de todo ello, la novela resulta ser, por increíble que parezca, una divertida narración gracias a que se nos cuenta desde el punto de vista del pequeño Jamie que contempla el mundo desde su inocencia, su sencillez, casi simpleza, y una enorme curiosidad, fijándose en los mayores, en sus inconsistencias, sus debilidades y dando lugar a unos razonamientos que mezclan una lógica aplastante con su gran fantasía. Las reflexiones que el libro nos plantea aparecen de manera natural, sin forzar nada, nos lleva a meditar sobre la importancia de las relaciones familiares, las responsabilidades de los padres hacia sus hijos, el egoísmo de los adultos y la capacidad de resiliencia de los niños, la fuerza de la amistad y especialmente en la relación que tenemos con la muerte de nuestros seres más queridos: la manera de afrontarla, de aceptarla, de superarla y ser capaces de seguir caminando y disfrutando junto a los que nos quedan aquí.

viernes, 31 de mayo de 2019

El dolor de los demás

 "Hace veinte años, una Nochebuena, mi mejor amigo mató a su hermana y se tiró por un barranco. Esa frase contenía una historia. El pasado del que toda mi vida he estado intentando escapar."

Cuando a alguien le ocurre en su vida real algo así y encima ese alguien se dedica a escribir novelas, está claro que al final es inevitable que esa historia real acabe convertida en un libro de un modo u otro. Eso es lo que ha ocurrido en este caso con Miguel Ángel Hernández y este  libro "El dolor de los demás", una no-ficción novelada que nos muestra el proceso de creación de la misma novela, al estilo que popularizó en España hace algunos años Javier Cercas, influencia directa que el propio autor reconoce en el texto. El resultado es una autobiografía llena de idas y venidas pero siempre girando en torno a aquellos hechos del pasado que quiere contar y que son el eje central de todo. En ese proceso de creación literaria asistimos a la evocación de los recuerdos de infancia, adolescencia y juventud del autor con una mezcla de nostalgia y amargura, con los dramas y el sufrimiento haciendo sombra a lo que de hermoso pudo haber en ese pasado, "Los instantes sepultados por el desconsuelo, los recuerdos luminosos acallados por el rumor de la aflicción." porque cuando Nicolás mató a su hermana Rosi nada pudo volver a ser igual para su amigo Miguel Ángel. A lo largo del relato vamos viendo como el pasado se impone al presente y le acompaña, le obsesiona, se cuela en sus sueños El autor se dispone por tanto a desenterrar recuerdos, reabrir heridas, volver a sus años de niño y adolescente, a su familia, vecinos y amigos, a ese entorno de donde salió para convertirse en el primer universitario de la familia, un intelectual para sus convecinos y conocidos de entonces. El recorrido vital alcanza a sus años ya de adulto, como profesor experto en Arte, escritor de cierto renombre, hombre cultivado y urbanita que regresa a unos orígenes que ha tratado de olvidar o al menos dejar atrás pero siente que ahora tiran de él, pidiendo que aquel suceso sea contado. El pasado regresa, así, en forma de fantasmas, recuerdos y muertos que exigen su lugar: el amigo asesino, la madre sumisa y sacrificada, el padre y los hermanos mayores sencillos y trabajadores, todos ellos sepultados en vida en aquella huerta que es el escenario que actúa como elemento fundamental en la trama y su configuración: bajo su nuevo escrutinio la huerta se despoja de todo rasgo de romanticismo o bucólica idea sobre la vida en el campo que pueden tener los habitantes de la ciudad y se convierte en un entorno duro, sin comodidades, donde abundan los habitantes con escaso horizonte vital. La huerta, los campos de limoneros, los caminos de tierra son el escenario de un pasado no tan lejano, sólo nos remontamos a los años ochenta y noventa, pero que para el adulto que se mueve ahora entre escritores, aulas universitarias y estancias en los Estados Unidos resulta muy ajeno. Igualmente esos paisajes de su infancia aún quedando geográficamente muy cercanos a su mundo actual parece que pertenecieran a un lugar muy lejano, a otra vida completamente desaparecida.

Si bien el autor comienza la escritura de este libro desde su propio dolor, tratando de dar sentido al vacío dejado por el amigo, intentando entender lo que ocurrió, acaba comprendiendo que lo más importante que debe reflejar su libro no es su propio dolor sino que debe cederle el protagonismo a ese dolor de los demás que le da título a la novela: debe esforzarse por entender cómo afectará a la familia de Nicolás y Rosi lo que él pueda escribir sobre ellos, además de que se propone la misión de recrear la figura de Rosi, de restituirla dejando al lado el mero papel de victima que ha tenido hasta el momento, a la sombra de su asesino y convertirla en un personaje real, vivo, central de la historia. Y ciertamente los personajes recreados por Hernández tienen auténtica vida, tal vez por el hecho de que el cariño con que los trata no está exento de realismo, de crudeza en ocasiones, resalta sus virtudes pero tampoco se abstiene de mostrar sus fallos, lo que hace que se les sienta a todos ellos como las personas de verdad, los auténticos seres humanos que protagonizaron aquel drama real y que siempre les seguirá acompañando, por mucho tiempo que pase. Al menos ahora alguien lo ha contado y les ha homenajeado con ello, aunque algunos no puedan y otros no se interesen siquiera por leer lo que de ellos se ha contado.