viernes, 3 de abril de 2020

Miedo

Stefan Zweig es un reconocido maestro en retratar la sociedad burguesa europea de su época, principios del siglo XX, y con ella, toda la sociedad occidental en cualquier momento, tanto en lo referido a su aspecto exterior formal como en su capacidad de introducirse en su pensamiento, en su mentalidad y describirnos su forma de pensar, su modo de enfrentarse al mundo y de entender su realidad.  En esta novela corta titulada "Miedo" nos encontramos con el relato de los padecimientos de Irene, una joven burguesa felizmente casada, o al menos tan felizmente como marcan los cánones de la sociedad burguesa del París de primeros de siglo, pero a pesar ello decide embarcarse en una aventura amorosa con un joven amante, romance que no responde a una auténtica pasión sino a un deseo de experimentar nuevas sensaciones y sacudirse el aburrimiento y la vacuidad general en la que vive a diario. Pero todo se le complica cuando es descubierta por antigua una novia del amante, una mujer ordinaria y zafia que le recrimina su actitud y que procede a continuación a acosarla y a chantajearla con la amenaza de dar a conocer su delito.

La novela nos retrata una enorme variedad de sentimientos humanos: la vanidad, la frivolidad, el egoísmo, pero fundamentalmente el miedo: a ser descubierta en su falta, a perder el estatus conseguido, a perder el aprecio y el respaldo de la sociedad, a quedar marcada. La protagonista se ve acosada por la culpa, por el peso de la conciencia pero no por arrepentirse del mal hecho sino por las consecuencias que éste acarrea.

Muestra el autor la gran oposición entre el mundo burgués que proporciona seguridad y bienestar a sus miembros a cambio de mantener la corrección, de ajustarse a las normas impuestas y las buenas costumbres, "su mundo estrecho, ordenado", frente al ambiente bohemio en el que se mueve el amante o las formas de vida del vulgo, de los trabajadores pertenecientes al pueblo bajo, que actúan guiafos guiados por normas diferentes a todo lo que Irene conoce y que le hace tener claro que no está dispuesta en ningún caso a arriesgar lo que tiene por causa de un absurdo romance que no es más que el erróneo capricho de una mujer veleidosa, favorecida por la buena fortuna y carente de auténtica conciencia del mal ni de lo que es éticamente correcto, más allá de lo que puede resultar adecuado o no a sus intereses personales. Otro impecable retrato moral y social del infalible Zweig, cuyas obras, como ya sabemos los que gozamos del placer de disfrutarlas, se pueden contar por triunfos.

sábado, 28 de marzo de 2020

La casa entre los cactus

La historia que nos cuenta Paul Pen en "La casa entre los cactus" es, fundamentalmente, una historia donde lo que cuentan son los personajes y sus vivencias. Rose y Elmer viven con sus cuatro hijas con nombre de flor (Iris, Melissa y las gemelas idénticas Dhalia y Daisy) en la soledad del desierto mejicano en una casa alejada de cualquier lugar habitado. Elmer marcha cada día a trabajar en una gasolinera mientras que en casa las niñas reciben clases a domicilio por parte de Socorro, la única persona con la que tienen algún contacto, una maestra entregada a su tarea que trata de enseñarles algo de español además de los contenidos de los libros de texto. A pesar de su aislamiento, para Rose no hay lugar más bello en el mundo que ese paisaje llano e implacable que rodea a su solitaria casa, esa inmensa extensión de tierra roja plagada con enormes cactus donde la pareja cría a sus hijas alejadas de los peligros de la ciudad y donde yace enterrada la mayor de ellas, Edelweiss, fallecida hace apenas un año.

El suyo parece un hogar idílico pero alguna razón hay para ese aislamiento estricto que mantienen del resto del mundo, algo les lleva a esconder a sus hijas de todas las miradas y este secreto será el que Rose y Elmer no están dispuestos a permitir que sea desvelado. La llegada de un extraño que aparece en aquel remoto lugar, las inquietudes de la adolescente Iris, deseosa de experimentar el amor verdadero que sólo conoce a través de sus constantes lecturas de novelas románticas y la necesidad de contacto humano por parte de la sensible Melissa provocarán un giro inesperado en la pacífica situación que disfrutaban hasta ese momento.

Como siempre, Paul Pen logra crear una ambientación claustrofóbica, incluso en mitad de un escenario tan abierto como puede parecer a priori un extenso desierto en la Baja California. Los personajes, sobre todo las niñas, se encuentran aisladas, sin posibilidad de acercarse al pueblo, contactar con otras personas, conocer a chicos de su edad, lo que origina una situación tensa que tendrá que acabar explotando. La acción comienza con un tono pausado que pronto se acelera cuando el peligro de ser descubiertos se acerque a la casa en forma de un chico aparentemente inofensivo que recorre el desierto a pie pero que supondrá un riesgo para los secretos tan bien guardados hasta ese momento.

Están muy bien tratados los temas de las relaciones familiares, como ya ocurre en otras novelas del autor, el amor de los padres, la idea de maternidad y todas sus posibles variantes, así como la descripción de tantos aspectos de la naturaleza humana en cada uno de los personajes tan bien retratados, entre los que destaca la sociabilidad como elemento esencial de todas las personas. Todo ello contado de manera muy entretenida y que engancha en la lectura de un relato que, aunque no llegue a ser frenético, sí que tiene sus picos de tensión que se disfrutan y acaban haciéndote pensar sobre todos esos temas mencionados y alguno más.

viernes, 20 de marzo de 2020

Con derecho a cocina

Soy una declarada amante del género biográfico, lo he confesado en repetidas ocasiones. Me fascina la posibilidad de descubrir los aspectos más íntimos y personales de la existencia de personas más o menos relevantes pero que han destacado en algún aspecto de sus vidas. Pero no es el mío un interés morboso, sino que lo que me atrae es la posibilidad de descubrir a la persona detrás del personaje, sus orígenes familiares, su vida antes de convertirse en alguien popular, su juventud, primeras experiencias y todo aquello que forjará su personalidad y determinará su futuro profesional y su imagen pública. Y si el personaje en cuestión es una escritora a la que admiro y de la que he leído multitud de novelas que han ocupado horas y horas de mi ocio desde que era una adolescente que devoraba sus novelas de misterio una tras otra, el interés por conocer los detalles de su biografía no puede ser mayor.

Mary Higgins Clark nació en la Nochebuena de 1927 en el Bronx, en el seno de una familia católica de origen irlandés. El relato evoca una infancia feliz junto a sus dos hermanos, sus padres, irlandeses tradicionales, y rodeada de una amplia familia con numerosas tías y primos. Desde los seis años la pequeña Mary ya escribía poemas y obras de teatro que obligaba a interpretar a sus hermanos. Las historias familiares que se contaban frecuentemente en casa alimentaron su viva imaginación de narradora, así como muchas personas que conoció en el vecindario durante aquellos años o los huéspedes "Con derecho a cocina" que sus padres comenzaron a alojar cuando la Depresión de los años treinta golpeó el negocio familiar y cuando el padre falleció y la madre necesitó una nueva fuente de ingresos, inspiraron muchos de los personajes que años más tarde aparecerían en los relatos y novelas de Mary.

Van transcurriendo los años entre los estudios, los primeros trabajos desempeñados entre los que destaca el año en que trabajó como azafata para la PanAm que le permitió viajar por todo el mundo hasta que contrajo matrimonio con su adorado Warren Clark. La familia va creciendo imparable, mientras que Mary continúa esforzándose por cumplir su sueño de convertirse en escritora, asiste a talleres de escritura mientras cosecha muchos fracasos hasta lograr que sus relatos sean publicados. Demasiado pronto se convierte en una joven viuda con cinco hijos a los que mantener y no duda en despertarse cada día a las cinco de la mañana para escribir antes de acudir al trabajo. Incluso logrará graduarse en la universidad mientras que sus hijos aún eran adolescentes, dirigía una agencia de creación literaria para publicidad y su primera novela de gran éxito fue publicada.

A pesar de las dificultades y la escasez con la que tiene que enfrentarse con frecuencia a lo largo de su vida, todo lo cuenta con un tono de alegría y ligereza llegando a resultar incluso algo ingenua. En ningún momento sentimos que nos encontramos ante un drama sino que todo se nos cuenta con serenidad y confianza en el futuro, destacando lo positivo de cada situación, con cero remordimientos o resentimiento. No habla mal de nadie ni hay queja alguna a lo largo relato. Aunque asistimos a muchos y variados padecimientos, estrecheces económicas y continuos episodios de pérdidas familiares, no deja de mostrarse optimista y lucha por sacar adelante a sus hijos y su carrera profesional, rodeándose de familiares y de buenas amistades que conservaría durante años. Aún convertida en una estrella de las letras norteamericanas, continúa comportándose con la sencillez y la humildad de la chica del Bronx que fue. Una fantástica filosofía de vida fundamentada, básicamente en el papel esencial de la familia, la confianza en el esfuerzo y el trabajo duro y en su profunda fe cristiana.
"No es solo nuestra forma de actuar la que nos define como personas, sino cómo reaccionamos ante cada situación... Si te ríes, el mundo reirá contigo... Dios está allá arriba, y si a veces parece que no nos escucha, es porque está reservándonos algo especial..."

jueves, 12 de marzo de 2020

Rialto, 11. Naufragios y precios de una librería.

Belén Rubiano ha sido librera durante años pero sobre todo ha sido desde siempre amante de la lectura. Tras vivir durante toda la vida rodeada de libros, se ha decidido por fin a publicar el suyo propio: "Rialto, 11. Naufragios y precios de una librería", una obra autobiográfica donde rememora con bastante humor y un tono muy positivo su experiencia en el mundo de las librerías, primero como empleada y más tarde como propietaria de su propio negocio, una preciosa tienda en la plaza del Rialto en Sevilla, un sueño hecho realidad con el que, ingenuamente, un día pretendió ganarse la vida.
"Yo tenía una librería en Sevilla. Era tan hermosa como pequeña, de techos altísimos con elegantes molduras, vitrinas con luz y azulejos catalogados por Patrimonio que no se debían horadar aunque viniera Dios y te lo ordenara él mismo y porque sí. Estaba en el número once de la plaza Padre Jerónimo de Córdoba, pero no preguntéis a un sevillano por esa dirección, pues a menos que viva al lado os dirá que, aunque le suena mucho, no la ubica. Se conoce como la plaza del Rialto por un antiguo cine que también lo apandó el tiempo y sus estragos."
Enfrenta la autora la fantasía propia y seguramente de muchos otros sobre lo que debe suponer la maravillosa experiencia de poseer una librería, un paraíso en la tierra para los amantes de los libros, y la cruda y dura realidad con la que se enfrenta ese sueño cuando aterriza en la lucha diaria, en la dificultad de poner en marcha un negocio, la falta de clientes, la escasez de ingresos, la pelea constante con las distribuidoras, la ausencia de vacaciones, el hartarse de vender cientos de ejemplares de "Los pilares de la tierra" cuando lo que tú quieres es que todos compartan tu pasión por la poesía y la literatura de calidad.

El relato se convierte en un sentido homenaje al mundo de los libros desde diferentes puntos de vista: el del lector, el librero, el escritor, pero también tienen presencia los estudiantes que sólo entran en la librería preguntando si hacen fotocopias y aquellos que sólo compran libros para regalos infantiles pero nunca para ellos. Y sobre todo se homenajea a los valientes o a los inconscientes que atreven a arriesgar todo lo que tienen, y en ocasiones aquello de lo que ni siquiera disponen, por tratar de vivir de los libros, los que creen que para los demás los libros son algo tan esencial e imprescindible como para ellos mismos, los que descubren que los clientes buenos de verdad son escasísimos, aunque al menos tienen la compensación de que algunos de esos se acaben convirtiendo en buenos amigos para toda la vida.
"Se anhela lo que nunca se ha tenido y se añora lo que se tuvo y se perdió. Hay tanta buena suerte en todos los rincones del verbo añorar que si la juventud no está para arruinarte por pagar su uso, no sé para qué otra cosa puede valer. De verdad que no."

jueves, 5 de marzo de 2020

La familia del Prado

No será necesario, por suficientemente conocido,  entrar en mucho detalle en lo que se refiere al argumento de "La familia del Prado", el interesantísimo y divertido recorrido que hace Juan Eslava Galán por la historia familiar de la monarquía española desde los Reyes Católicos y el origen de la dinastía de los Austrias hasta la de los Borbones actualmente reinante. Los hechos relatados son conocidos por la mayoría de lectores pero el autor le añade a los meros datos históricos un acentuado tono humorístico y una mirada nada respetuosa pero sí muy documentada con la que cuenta las idas y venidas de la corona de España de cabeza en cabeza durante los últimos cinco siglos y pico. Y ya que mencionamos la corona, una de las curiosidades que he descubierto es que los reyes españoles nunca se retratan portando este complemento sobre su cabeza, de hecho, ni siquiera son "coronados" como tal al ser investidos. La corona no es más que un elemento simbólico que, por lo general, aparece en los cuadros posado sobre un cojín al alcance de la mano del monarca de turno.

Plagada de anécdotas divertidas, detalles que humanizan a los protagonistas, y sorprendentes curiosidades, el autor nos presenta la Historia con mayúsculas como un recorrido por los avatares particulares de una extensa familia, muy numerosa y con intrincadas relaciones y no siempre bien avenida, pero cuyo devenir ha sido determinante en el de nuestro propio país. Cada capítulo constituye una breve pero intensa biografía de cada uno de sus protagonistas: reyes, reinas, cónyuges, amantes, príncipes e infantes desde el siglo XV hasta la actualidad, siempre trufada de anécdotas curiosas y divertidas que aunque estén comentadas con simpatía y tono desenfadado, presentándonos la materia como si de cotilleos o argumentos de un culebrón se tratara, están basadas en información veraz y muy bien documentada. Retrata así a los reyes y reinas con sus variadas peculiaridades, rarezas, virtudes y muchos, muchos defectos, vicios y manías en los salones, los campos de batalla, la mesa y los aposentos. Son todas historias divertidas y a veces escandalosas, porque los que  han dirigido los destinos de los españoles no siempre han tenido comportamientos ejemplares, (¡¡si es que Carlos I tuvo una hija con su abuelastra Germana de Foix e Isabel II tuvo cinco hijos de cuatro hombres distintos y ninguno de ellos fue su esposo legal!!) Algunos ha habido devotos y mesurados, gobernantes sensatos y cabales, pero no son ciertamente la mayoría. Lo habitual han sido las reinas caprichosas, los monarcas con dudoso equilibrio mental, las infidelidades, los matrimonios infelices y las muertes prematuras.

El resultado es un acercamiento tremendamente ameno a nuestro pasado histórico con una perfecta combinación de rigor y diversión que se lee con gran agilidad gracias a la brevedad de cada capítulo dedicado a un personaje y que en ocasiones vienen complementados con artículos temáticos sobre modas o costumbres de la época, episodios históricos puntuales o personajes curiosos o destacados que han pululado en torno a los diferentes reyes como Velázquez, las majas de Goya (la vestida y la desnuda) o distintos ministros o validos. Todo ello ilustrado mediante las imágenes que reproducen toda la galería de personajes que podemos contemplar en el Museo del Prado y que son el hilo conductor de esta entretenida y muy recomendable obra que resume eficazmente buena parte de nuestra Historia patria de la mano de sus sucesivos monarcas. 

sábado, 29 de febrero de 2020

Una jaula de oro

Como seguidora fiel que soy de la serie de Fjällbacka de la sueca Camilla Läckberg, no podía dejar pasar por mucho tiempo su nueva novela, "Una jaula de oro" que, aunque ya sabía que no pertenece a mi muy adorada serie, sí que comparte con aquella los escenarios de la Suecia actual y el retrato de su sociedad, así como el destacado protagonismo de los personajes femeninos en su argumento. Y, claro está, el estilo y la habilidad de la autora que con su habitual pulso narrativo no permite que en ningún momento la acción ni la emoción decaigan.

En esta novela, la protagonista es Faye, una mujer inteligente y emprendedora que renuncia a su carrera profesional para dedicarse por entero a su familia, a cuidar de su hija pequeña, de su casa y de su marido cuando éste inicia una exitosa carrera empresarial gracias a una idea que precisamente creó y ayudó a hacer realidad su esposa. Han transcurrido unos años y Faye se encuentra sometida al déspota y abusador marido en el que se ha convertido Jack, embebido de éxito y fortuna, desprecia completamente las capacidades y virtudes de su mujer de la que sólo espera que luzca bien, se guarde sus opiniones para sí misma y no le moleste mucho. Pero Faye, incomprensiblemente, todavía le ama y se somete a su voluntad, se limita a relacionarse con otras esposas de ricos empresarios, mujeres florero de la alta sociedad dedicadas a gastar el dinero de sus maridos y a matarse de hambre para seguir aparentando una juventud que se les escapa, lo que arrastra a nuestra protagonista a una existencia vacía, superficial y sin alicientes, una auténtica jaula de oro de la que no sabe si desea salir. Hasta que una traición le obliga a volver del revés su vida y enfrentarse de nuevo sola al mundo sirviéndose solamente de su inteligencia y arrojo.

Como ocurre en todas las novelas de la Läckberg, encontramos una segunda línea argumental que nos lleva hasta 2001, cuando la propia Faye todavía empleaba su primer nombre, Matilda, y no era más que una jovencita recién llegada a Estocolmo desde su Fjällbacka natal (simpático autoguiño de la autora que nos permite retomar el espíritu de sus anteriores novelas y ubicar perfectamente el ambiente en el que se crió la protagonista). La joven Matilda escapa de una vida monótona en una pequeña localidad costera y llega a la capital para estudiar y en busca de nuevas oportunidades. Pero también escapa de un turbio pasado familiar que incluye varias muertes y un desarraigo absoluto, un pasado que no tiene intención de compartir con nadie, ni siquiera con su nueva amiga, Chris, que se convertirá desde entonces en su fiel compañera de diversión y en apoyo en los peores momentos que vendrán más adelante.

Esta no es una novela policíaca al uso a las que nos tiene acostumbrados la autora; ni siquiera diría que se trate de una novela de crímenes como tal, a pesar de que arranque con un asesinato y con la protagonista declarando ante la policía y que haya más de una muerte violenta a lo largo de la historia que nos cuenta. Se aprecia que con este libro la Läckberg ha tratado de alejarse del universo creado en las novelas de su popular serie que mantienen un tono generalmente bastante blanco, plagado de rutinas y personajes que resultan agradablemente familiares al lector. Y ese cambio de registro comienza por el alto tono de las numerosas escenas tórridas que jalonan esta lectura, con descripciones bastante explícitas de la activa vida sexual de la protagonista, elemento este que, en mi opinión particular, no le hace ganar con el cambio, ya que creo que para hacernos entender el papel que el sexo tiene en las relaciones personales de la protagonista no era preciso entrar tan en detalle en todos y cada uno de sus encuentros carnales.

Pero dejando esas apreciaciones de lado, podemos determinar que esta es básicamente la historia de una venganza, de un plan terrible planificado durante mucho tiempo. Alimentada de rabia y resentimiento desde muy joven, Faye diseña una colosal venganza por el daño sufrido personalmente en carne propia pero también actúa como agente a través del cual todas las mujeres que han sido engañadas, humilladas y ninguneadas en algún momento de su vida pueden ver ahora colmadas sus ansias de revancha contra los hombres a través del proyecto con el que Faye vuelve a brillar ante el mundo después de los oscuros años transcurridos a la sombra de su marido. Es curioso que la protagonista de esta novela no es un personaje positivo en absoluto, tiene muchos defectos, es vengativa y cruel, y utiliza métodos poco honestos para alcanzar sus objetivos, pero no nos queda más que seguir con interés su peripecia esperando que logre hacer triunfar su empresa en pro de la dignidad de las mujeres. Una actitud que en la vida real dudo que apoyara nunca pero que como argumento de novela me ha parecido que tiene una gran fuerza, originalidad y potencia como motivación vital. Y es que tenemos claro que lo que funciona en los libros no tiene que ser necesariamente extrapolable tal cual al mundo real.

sábado, 22 de febrero de 2020

La canción de la llanura

"La canción de la llanura" es la primera entrega de la denominada Trilogía de la llanura que el escritor Kent Haruf dedicó a los paisajes y las gentes de su estado natal, Colorado. Como ya comprobé en "Nosotros en la noche", Haruf cuenta básicamente historias humanas  normales, con un ritmo pausado, sin grandes sorpresas ni acontecimientos espectaculares que nos arrastren a continuar leyendo. El gran valor de sus libros son los retratos de lo más cotidiano en un pueblo tan corriente como Holt, una localidad inventada que el autor sitúa en el lugar que mejor conocía: en las llanuras de Colorado, donde el invierno es terrible, la soledad frecuente pero los conflictos humanos, como no puede ser de otra manera, son iguales a los que se pueden dar en cualquier otra parte del mundo.

Los protagonistas del libro son un grupo variopinto de personajes formado por un profesor de instituto, sus dos hijos pequeños que observan el mundo adulto desde su inocencia, una madre depresiva superada por la vida, una adolescente embarazada que afronta su futuro con valentía ayudada por su profesora y dos hermanos solteros que viven apartados de todo en su granja criando terneras. Todos ellos son seres sencillos que nos conquistan por su bondad y su falta de pretensiones. Tienen problemas como cualquiera y los afrontan con serenidad y de frente, sin dar demasiadas explicaciones ni buscar justificaciones y que terminan conformando una especie de familia unida por lazos más fuertes que los de la sangre. Y a pesar de la sencillez de los elementos que componen la trama, la lectura te atrapa, te enreda en ese ritmo lento, abundando en la placidez de lo cotidiano, te hace vivir entre esas personas de pocas palabras y corazones generosos a los que no puedes evitar desear que las cosas les salgan bien. La sencillez de la prosa de Haruf no la libra de la potente capacidad de evocación que posee a través de la cual nos retrata una América rural que tiene mucho de idílica a pesar de las duras condiciones naturales y de la aridez del entorno pero donde brilla la belleza de lo cotidiano y la capacidad de amar de las personas de bien.