viernes, 26 de agosto de 2016

Mi año con Salinger

¿Qué necesita tener una novela para que te enamore? ¿Qué es lo que hace que nos fascine una historia, por pequeña que esta sea? Supongo que esas son preguntas que no tienen una respuesta sencilla, ¡Ojalá!, dirían los editores, ¡Ojalá existiera la fórmula del éxito! Aunque también deberíamos de tener en cuenta que lo que llega al corazón de un lector, lo que hace que te enamores de un libro, tal vez pase inadvertido para otro montón de lectores para los cuales este no sea más que otra novela cualquiera. Pero lo cierto es que cuando eso ocurre, cuando das con un libro que te conquista y te encanta, lo reconoces al instante, aunque seas incapaz de explicar las razones que te han llevado a ese enamoramiento. Eso es lo que me ha ocurrido con "Mi año con Salinger", esta obra autobiográfica de Joanna Rakoff, una pequeña joya que descubrí casi por casualidad, donde el título fue el primer punto que me atrajo hacia su lectura y donde he descubierto una historia sencilla pero llena de encanto, sinceridad y que me ha llevado al interior de un mundo fascinante y desconocido por mí: el mundo editorial de Nueva York de los años 90, de la mano de una protagonista, la propia autora, por la que sentimos una simpatía inmediata nada más conocerla y terminamos la lectura debiéndole un enorme agradecimiento por haber compartido con los lectores una parte de su vida y de hacerlo, además, con generosidad, humildad y brillantez.

Nos encontramos, por tanto, en Nueva York, en el año 1996, en un escenario donde, ¡bendito sea el Cielo! nos rodean libros por todas partes, literalmente. Joana entra a trabajar en la oficina de una importante agente literaria de la ciudad. Recién terminado un posgrado en Literatura, con veintipocos años, no tiene muy claro hacia donde quiere dirigir sus pasos profesionales ni personales. Casi sin pretenderlo se encuentra en la gran ciudad donde consigue su primer trabajo, con un sueldo ínfimo que apenas le permite sobrevivir decentemente, pero que la llevará a rodearse de autores y editores, a las órdenes de una excéntrica y exigente jefa, cuyo nombre real nunca que cita pero que existe en realidad, como casi todos los personajes con los que se relaciona la joven e inexperta Joanna que se introduce en el mundo de la Agencia, así, sin nombre, donde se vela por los intereses de numerosos autores entre los que destaca por encima de todos el Autor, también con mayúsculas, al que todos nombran como Jerry y el resto del mundo conoce con J. D. Salinger. Los habitantes de la Agencia deambulan entre tomos de libros, originales por publicar, pilas de cartas de fans, de los propios autores o de editores que desean publicar alguna de las obras de los representados. La novela refleja con muchísimo encanto el ambiente de los últimos años previos a la actual época hipertecnológica, unos años donde aún era posible gestionar un negocio a base de telex, máquinas de escribir eléctricas y muchas llamadas telefónicas desde unas oficinas atestadas de pilas de papeles sobre los escritorios, donde el correo electrónico se considera una extravagancia innecesaria. De hecho, no hace tantos años que muchos de nosotros vivíamos sin necesidad de estar constantemente conectados a la red, se escribían cartas a mano y se empleaba el papel carbón para hacer copias y estas se echaban a los buzones en las oficinas de Correos y un autor podía tardar ocho años en decidirse a aceptar una propuesta de un editor con el que se intercambiaba interminable correspondencia. Este escenario, iluminado con lámparas de pantalla, suelos enmoquetados y estanterías de madera oscura combadas por el peso de los volúmenes, resulta hoy día casi romántico en su sencillez y es el mundo al que nos transporta la novela de Rakoff y que me ha hecho añorar unos años que no están tan lejanos en el tiempo pero que parecen casi parte de otra vida.

Todo esto se une a una narración sencilla que refleja una personalidad discreta y tranquila, la de una joven bastante inocente, sencilla en su humildad, con muchas ganas de descubrir, de aprender, de formar parte del mundo de la edición, de la literatura en general, una escritora en potencia que se avergüenza de sus propios poemas y a la que vemos dar el paso para entrar definitivamente en la edad adulta debiendo decidir cómo encauzar su vida profesional y también personal, convertirse en una persona autónoma, poner fin a la etapa de estudiante, romper el lazo de dependencia económica con sus padres y afrontar su propia vida. Una maravilla de novela que tal vez no se convierta en éxito de ventas pero que a mí me ha cautivado absolutamente por permitirme asomarme de una manera diferente al universo de los libros, de la lectura, de la edición y del mundo de los escritores.

domingo, 21 de agosto de 2016

El libro de los Baltimore

Resulta contradictorio que el verano, siendo la época de lectura por excelencia, los meses del año en los que más tiempo dedico a leer, resulte que se traduce en unas fechas de escasas reseñas en este blog, pero es que durante el periodo estival, entre el calor, las escapadas a la playa, los muchos ratos dedicados al ocio y, por supuesto, a la lectura como tal, me queda poco espacio y menos ganas de sentarme frente al teclado para componer un comentario sobre aquello que voy leyendo y así pasan bastantes días entre publicación y publicación. La única ventaja de este retraso en elaborar las entradas es que me permiten aposentar algo más la opinión o las impresiones que me causaron en su momento las lecturas; cuando me siento a escribir me viene en mente una primera sensación, una idea general, en la que no entran los detalles del argumento ni los datos concretos de la historia y que en el caso concreto de "El libro de los Baltimore", la última obra del exitoso autor suizo Joël Dicker, se traduce en un agradable recuerdo sobre una historia familiar, unos personajes que se quieren y se admiran, un libro con el que el autor logra despertar nuestra empatía por esos personajes y lo que les ocurre, nos lleva a sentirlos muy cercanos e interesarnos por su devenir. Es de esas novelas que te dejan un recuerdo placentero y te apetece recomendar a tus amigos.

Los protagonistas de la novela de Dicker forman parte de las dos ramas de la familia Goldman: los Goldman-de-Montclair, clase media normal americana, y los Goldman-de-Baltimore, adinerados, exitosos, tocados por los dioses. Marcus, el narrador, forma parte de la primera de esas ramas pero adora a sus familiares de Baltimore, le fascinan. No los envidia ni mucho menos a pesar de ser mucho  más afortunados en todos los aspectos que sus propios padres, sino que desea ser parte de ellos. El joven Marcus pasa largas temporadas de vacaciones junto a sus tíos, su primo Hillel y a Woody, un amigo de Hillel que es acogido por los Baltimore como uno más de la familia; los tres chicos forman lo que ellos mismos denominan la Banda de los Goldman y disfrutan durante esos días en que están juntos del estilo de vida de lujo y comodidades de los Baltimore. Esos momentos en su compañía son como el sol que ilumina la vida de Marcus, acostumbrado por fuerza a la pequeña existencia mediocre de los Goldman-de-Montclair, para él Hillel y Woody son los hermanos que siempre quiso tener, el tío Saul y la tía Anita, los padres soñados: guapos, cariñosos, forrados y generosos, frente a los cuales la vulgar normalidad de sus propios padres que le resulta casi humillante en comparación. Junto a los Baltimore transcurren años de ensueño, la infancia y primera juventud de la Banda a la que se incorporarán Scott Neville, el amigo leal y enfermizo de los chicos y posteriormente su hermana Alexandra que enamorará a los tres primos por igual. Los Baltimore son una familia brillante con un futuro esplendoroso ante ellos. Hasta que ocurre el Drama, del que se nos habla a todo lo largo de la novela a través de la cual vamos realizando un recorrido por aquellos años de gloria que nos dirigen directos hacia la decadencia, hasta el momento en que todo se desmorona, un trayecto que, de la mano de un Marcus adulto convertido en escritor de fama, nos llevará a saber qué ocurrió para que aquella vida idílica se viniera abajo, cambiara por completo el destino de los miembros de aquella familia, el tío Saul terminara sus días de manera discreta en una modesta casa en Florida y Marcus renunciara para siempre al amor de Alexandra.

El relato fluye constantemente con una ligereza que atrapa al lector que, a pesar de conocer el final de la historia, de saber que todo el maravilloso mundo que nos muestran acabará en drama, no puede dejar de quedar atrapado en una historia perfectamente engarzada, con idas y venidas en el tiempo y que nos hacen fluctuar suavemente entre lo que sabemos y lo que desconocemos, que es lo mismo que le ocurre a Marcus, que irá descubriendo al mismo ritmo que el lector qué es lo que ocurrió con su propia familia. A través de lo que le irán contando los distintos protagonistas, iremos conociendo de su mano a los personajes en profundidad y nos irán resultando cautivadores todos ellos, cada uno en su estilo, a lo largo de una historia emotiva, intensa y digna de dedicarle unos buenos ratos de lectura. 

jueves, 11 de agosto de 2016

El castillo

Hace tiempo que no me encontraba ante una novela histórica de la entidad de "El castillo", obra del escritor, pero fundamentalmente historiador, Luis Zueco. Si no fuera porque siempre triunfan por goleada todas aquellas novelas que vienen avaladas por una intensa campaña publicitaria a nivel global, no me extrañaría que esta novela pudiera alcanzar el nivel de la popularísima "Los pilares de la tierra" ya que no le tiene nada que envidiar en cuanto a fidelidad e interés histórico ni en lo que se refiere al relato de la gesta de la construcción de un edificio monumental, a su capacidad de transmitir emociones, a sus personajes con capacidad de convertirse en legendarios y a su calidad literaria.

El argumento de esta novela nos lleva a la Edad Media en el norte de España, lo que entonces eran los reinos de Navarra y Aragón, donde las alianzas matrimoniales y las muertes convenientemente planificadas hacían cambiar de manos las coronas, avanzar o retroceder las fronteras, donde ni tan siquiera la lucha contra el infiel que dominaba los territorios circundantes lograba poner de acuerdo a los reinos cristianos en la incipiente Reconquista que se extendería todavía durante casi cinco siglos más. En estos tiempos de lucha constante contra amigos y enemigos, contra infieles o familiares, en estos tiempos fundamentalmente violentos es donde se enmarca la acción de la novela. En el año 1024 Sancho el Mayor, rey de Pamplona, decide levantar un gran castillo en la frontera de la cristiandad, un mascarón de proa para lo que serán sus futuras incursiones en la Tierra Llana, lo que sería la zona de Huesca y Zaragoza y hasta el mar, territorios dominados por los musulmanes donde brillan las prósperas y lujosas cortes de Al Andalus y que ansían conquistar los cristianos, habitantes de las zonas montañosas que subsisten en condiciones durísimas, donde la vida humana apenas tiene valor, los medios son escasos y la violencia es la tónica general.

Castillo de Loarre
La construcción del castillo de Loarre será el hilo conductor a través del cual seguiremos la existencia de un grupo de personajes encabezados por Fortún, el que se convertirá en maestro constructor del castillo, pero no es él el único protagonista, la novela es básicamente coral y en ella nos encontramos con otros personajes apasionantes como Eneca, experta en hierbas y remedios naturales, el sacerdote del enclave, Javierre, amigo y posteriormente enemigo de Fortún, Juan el carpintero, padre de Fortún y que junto al maestro lombardo que inicia la construcción del castillo serán sus referentes, la indómita arquera Ava y junto a ellos los personajes históricos reales, los gobernantes, nobles y religiosos que se enfrentan constantemente en conflictos militares, políticos y religiosos. No podemos olvidar que en esta época y bajo el mandato del Papa de Roma, la orden de Cluny inició un proceso de unificación del rito católico que llevó a desautorizar a los habitantes que hasta entonces practicaban el tradicional rito mozárabe y de ese modo sometieron a toda la cristiandad bajo el poder único del Vaticano. Y es que, como repiten en la novela, en esa época se batallaba con la cruz en una mano y la espada en la otra. Así, mediante la construcción de iglesias y abadías por toda Europa y especialmente a lo largo del Camino de Santiago, los monjes extendieron los nuevos ritos e impusieron el sometimiento a Roma.
"Loarre no era un simple edificio, no sólo era un castillo en la frontera. Aquella fortaleza significaba más, era un sueño. El de un viejo constructor, el de un tenaz carpintero, el de un ambicioso rey, el de todo un pueblo."
Es sorprendente comprobar cómo en una época donde los medios eran tan escasos y elementales y los conocimientos arquitectónicos estaban al alcance de unos pocos privilegiados, se logró construir un castillo tan imponente como el de Loarre, que mil años después todavía se alza majestuoso frente a la Tierra Llana que finalmente se consiguió conquistar. Algo de lo que Fortún y el maestro lombardo estaría enormemente orgullosos.
"- Un castillo debe ser sólido, sus cimientos deben resistir hasta el fin de los días, mil años si es necesario.
- Ningún castillo podría resistir tanto.
 - Eso ya lo veremos - musitó el lombardo-, ¿crees que el mundo no durará mil años más, ¿verdad?
 - Yo no entiendo de eso."

viernes, 5 de agosto de 2016

La última salida

Este de Federico Axat es uno de esos libros cuyo arranque te deja enganchado sin remedio a la lectura, sin poder dejar de pasar páginas, porque necesitas saber cómo continúa la increíble historia que tenemos entre manos. Tal vez este sea uno de los puntos fuertes de "La última salida": la incertidumbre más allá del suspense clásico que te fuerza a continuar leyendo para entender qué es lo que está ocurriendo. Y que cuanto más lees, menos entiendes. Comenzando a apuntar el argumento, podemos contar que Ted, el protagonista, ha decidido suicidarse; lo tiene todo bien pensado y organizado. Ha descubierto recientemente que sufre un tumor cerebral y está dispuesto a evitar a su familia el sufrimiento de verle agonizar. La suya es una huída hacia adelante, su propia versión de una muerte digna. Pero en el mismo momento en que se apunta con una pistola a la sien, el timbre de su casa comienza a sonar con insistencia. Cuando abre la puerta un desconocido le ofrece un trato: darle un nuevo sentido a su muerte, hacerla de utilidad uniéndose a una cadena de suicidas que, de paso que se ayudan mutuamente a morir, eliminan a indeseables que merecen abandonar este mundo tras haber escapado a la justicia humana.

No es esta la primera novela en la que Axat crea un argumento que resulta en ocasiones desquiciante para el lector, también en Benjamin nos encontrábamos con una historia en la que se entremezclaba la realidad tal y como parecía estar ocurriendo con la vida interior de una mente desconectada de tal realidad. A lo largo del relato con frecuencia nos vemos al borde de confundir la realidad con la paranoia, o tal vez la confundimos realmente; no sabemos si lo que se nos cuentan son delirios del protagonista o si hemos entrado con él en un bucle temporal donde se crean recuerdos de un pasado que no ha existido y una realidad que no ha ocurrido más que en la mente de Ted y que se reviven una y otra vez. Y es que entendemos que algún tipo de trauma ha provocado que Ted olvide su pasado, que los recuerdos que va recuperando estén desordenados que ni siquiera sean auténticos recuerdos y tendrá que ir reconstruyendo esas memorias ayudado (¿o no?) por Laura, su terapeuta. Por momentos sentiremos que estamos atrapados junto a él en una conjura en su contra, que todos se han puesto de acuerdo en hacerle perder la razón, nos volveremos con él un poco paranoicos, viendo enemigos en todas partes. O tal vez sea ciertamente un loco que necesita que le ayuden a lograr enfrentar su pasado y asumir aquello que provocó su caída a los infiernos. 
"El ajedrez es de por sí un juego un poco paranoico, estás todo el tiempo anticipándote a amenazas que quizás nunca llegarán, y las posibilidades son virtualnente infinitas. Estas mentes analizan variaciones, que son jugadas posibles, una tras otra, con ramificaciones que no tienen límite."
En cualquier caso, la lectura de esta novela no dejará indiferente a nadie, aunque sólo sea por tenernos en vilo pensando en cómo acabará esto, en si finalmente terminaremos por comprender lo que ocurre dentro de la cabeza del protagonista. No podemos negar que Axat se trabaja intensamente sus argumentos, y eso siempre es de agradecer.

domingo, 31 de julio de 2016

Todo lo perdido y encontrado

En "Todo lo perdido y encontrado" Lucy Foley nos transporta a lo largo de distintos escenarios y épocas siguiendo los pasos de Kate, una joven fotógrafa inglesa que tras la muerte de su madre, una famosa bailarina durante los años 60, se embarca en un periplo que la lleva a descubrir los verdaderos orígenes de su madre y la relación que esta tuvo con un notable pintor, Thomas Stafford, cuando ambos no eran más que dos jóvenes cargados de sueños e incertidumbres. A partir de un dibujo inédito del artista donde aparece una joven Alice, Kate recorrerá el camino que siguió su madre en su primera juventud y reconstruirá su desconocido pasado. Al tiempo que vamos siguiendo a Kate que nos narra en primera persona este viaje de descubrimiento, conocemos también la historia de amor y desencuentros entre Tom y Alice, sus avatares personales y el desarrollo de sus carreras profesionales y como sus vidas tomaron caminos separados.

Toda la novela está impregnada de atmósferas cautivadoras y escenarios atrayentes, desde el París de los años 30 hasta la salvaje isla de Córcega, el apasionante mundo de la creación artística, de la danza y de la fotografía se entremezclan en una historia de amor que transcurre al hilo de grandes acontecimientos históricos desde los años 20 hasta los 80, un romance imposible lleno de secretos, sacrificios y renuncias. El libro nos cuenta muchas historias, diríamos que incluye muchos libros en uno sólo; cuando nos encontramos en lo más crudo de la guerra mundial cuesta trabajo pensar que se trate de la misma historia que poco antes transcurría en la soleada Córcega o en la ingenua Inglaterra de los años 20, o nos podemos pregunta qué tiene que ver la joven aristócrata que vive de su trabajo como camarera en París con la rica anciana de East Side Park en el Nueva York de la actualidad. Tal vez se dé una sobreabundancia de escenarios y circunstancias para una sola vida o tal vez no, a lo mejor es excesivo denominarla, como dice la portada, de "libro del año", pero es bien cierto que uno de los objetivos de las novelas debe ser hacernos soñar de vez en cuando con vidas maravillosas, llenas de sucesos memorables, con personajes ricos en vivencias y emociones y esta novela lo logra, atrapándonos desde la primera línea nos lleva a un viaje intenso y magnífico que merece la pena disfrutar. Eso hace que valga la pena su lectura.

martes, 26 de julio de 2016

Eugenia de Montijo

Son varias las novelas históricas de Almudena de Arteaga que llevo leídas y, por lo general, mi experiencia ha sido altamente positiva con esta autora, aunque por desgracia no puedo ser tan positiva en mi opinión de esta "Eugenia de Montijo", cuya lectura me ha defraudado en varios aspectos. Pero comenzaré por un breve resumen del argumento para pasar luego a mis valoraciones personales.

Lo cierto es que la protagonista de la historia de esta novela prometía bastante a priori: una joven española de familia noble aunque venida a menos tras la caída en desgracia del padre al que se nos retrata como un encantador y veterano militar, defensor del afrancesamiento y del progreso que con el regreso de Fernando VII al trono español se ve relegado del primer plano político. La relación del padre con su hija Eugenia es idílica, ambos se adoran y se admiran mutuamente. No ocurre igual con la madre de la familia, arribista e insensible, buscando incansablemente el ascenso social, sigue soñando con casar a sus hijas con algún buen partido y recuperar una posición social destacada. En este entorno familiar se desarrolla la vida de Eugenia que se nos cuenta a través de una narración que mantiene un aire ligero, contada en primera persona por la propia protagonista que ilusionada y soñadora nos irá relatando los episodios de su azarosa e intensa vida,desde su juventud en Granada, su traslado a París y su romance y posterior matrimonio con el que se convertiría en emperador de Francia, Napoleón III. La vida de Eugenia, ciertamente, es de las que dan para una estupenda y completa novela por la posición social que ocupó, los episodios históricos que vivió en primera persona, y los personajes con los que convivió. Pero todo ese material se malgasta en una novela que queda muy pobre, contada a toda prisa, tal vez porque la autora tenía limitada la extensión de su novela, no encuentro otra razòn, donde los personajes son excesivamente prototípicos, retratados de manera superficial, poco profunda. Las escenas son contadas con excesiva brevedad y gran rapidez, pasando a toda prisa sobre acontecimientos fundamentales, nombrando brevemente a grandes personjes que apenas nos son presentados, mas allá de la reina Victoria de Inglaterra que es la única en la que se detiene en alguna ocasión al contarnos su relación con Eugenia, pero hay otra cantidad enorme de hechos y figuras relevantes que pasan por la novela a gran velocidad sin permitirnos disfrutar de ellas ni profundizar en lo que supusieron en la vida de la protagonista.

En definitiva tengo que decir que esta novela se me ha quedado corta y escasa, que más que saciar mi curiosidad por la protagonista me he dejado con ganas de una aproximacion más intensa y cercana a este gran personaje y a su tiempo. Se admiten propuestas y sugerencias si alguien conoce otra obra biográfica que pueda sacarme del abismo en que me ha dejado inmersa esta última lectura desafortunada. Gracias.

miércoles, 20 de julio de 2016

Rosy & John

Desde la primera novela de Pierre Lamaitre que cayó en mis manos me convertí de inmediato en fan número uno del autor francés, sin remedio y sin deseo de remisión. Así que voy siguiendo, sin prisa pero sin pausa, todo aquello que va publicando, especialmente su serie protagonizada por el teniente Verhoeven. Esta de "Rosy & John" es uno de los capítulos de dicha serie, aunque no lo sería estrictamente hablando. Me explico: Lamaitre recibió el encargo de crear una obra breve apta para ser leída en el transporte publico a través de dispositivos móviles, (¡Oh, Dios, el futuro sí que ya está aquí!) De ahí el formato breve, los capítulos cortos, aptos para ser leídos en breves recorridos en metro o en el trasbordo de un autobús a otro. Retoma en este libro, claro está, a su protagonista ya mítico, el comandante Verhoeven, y lo coloca frente a un caso que de nuevo resulta trepidante, como es habitual tiene como escenario el París más actual que sufre una nueva amenaza con los tiempos marcados, breves plazos que hay que superar y que provoca un ritmo de urgencia constante en la acción, peligros inminentes que el afilado talento del reducido investigador tendrá que solventar para evitar una catástrofe. Esta es, por tanto, una novela de Verhoeven, pero que no necesariamente continúa la serie temporalmente, toma los elementos de la historia personal, los mismos personajes pero es independiente dentro de la serie.

Siendo esta una novela breve, destaca más aún la capacidad de Lemaitre para dibujarnos en breves trazos la acción, los escenarios y a los personajes, comprobamos su maestría para crear tramas novedosas, originales, para perfilarnos en unas pocas líneas la situación, ponernos en antecedentes y resolver un nuevo caso que cada vez es diferente pero que mantiene el estilo propio que ya le ha hecho estar en la cima del éxito por méritos propios, con argumentos contemporáneos situados en el siglo XXI y a la vez conservando lo mejor de los clásicos de la novela negra.
" Es la primera vez que ven a un asesino traer las facturas para demostrar que es el culpable"