viernes, 30 de septiembre de 2016

Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido

Parece ser que Paloma Sánchez-Garnica ha encontrado su punto fuerte en contar historias dramáticas protagonizadas por mujeres emocionalmente maltratadas por la vida. Es bueno eso de encontrar el tono de tu escritura, descubrir lo que haces bien e incidir en ello. Y es que tanto en su anterior novela, gran éxito editorial y ahora convertida también en miniserie televisiva "La sonata del silencio" como en esta última, "Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido", la autora maneja temas que, en otras manos, tal vez hubieran dado lugar a culebrones sentimentaloides, porque abundan en ellas los amores imposibles, los matrimonios desgraciados, los hijos ilegítimos, intensas historias de amor frustradas, abocadas al fracaso, amantes que tienen todo en su contra, incapaces de superar los impedimentos que les separan. Sin embargo, como digo, Sánchez-Garnica no se excede del drama para pasar al melodrama, lo que es, sinceramente, de agradecer.

En esta novela nos encontramos con una protagonista a la que se nos presenta desde niña: Carlota descubre muy pronto que su familia no es normal, las frecuentes ausencias de su padre, Clemente Balmaseda, del lado de su madre y de ella misma se deben a que éste tiene otra esposa y otros hijos, una familia "legal". Al margen de sorprenderla, este descubrimiento le lleva a preguntarse el porqué de la actitud de su madre que no hace sino permanecer en la sombra, sin pretender luchar por esa relación, asumiendo el papel de ser siempre "la otra", sin protestar ni rebelarse contra su destino. Cuando Clemente Balmaseda está al borde de la muerte pide ve a su hija Carlota, necesita sincerarse y contarle todo lo que ella ha desconocido siempre de la verdad de su relación con su madre. Lógicamente, los hijos y la esposa de Clemente tratan de evitar que ese encuentro se produzca, temiendo por las intenciones que puedan guiar a Carlota. Solamente Julia, la menor de los Balmaseda, se acerca a Carlota llevada por la curiosidad de conocer de cerca a esa hermana secreta que siempre fue un misterio para ella.

Iremos de este modo conociendo cómo se fraguó la relación entre Clemente y la madre de Carlota y también el papel de la abuela Zenobia en esa intensa trama familiar. La autora retrata de manera muy visual escenarios y personajes, caracteres y relaciones personales. Con una prosa muy fluida y mediante diálogos veraces, nos va desgranando una narración cargada de sentimientos muy bien reflejados: el odio, la ira, la frustración, que forman un inmenso cúmulo de secretos y mentiras. 
En mi opinión personal, la imagen de los años 50 que se extrae de la novela es excesivamente agria: hay un cierto exceso de esposos maltratadores y a su lado demasiadas esposas sumisas y calladas, vamos, que ni un matrimonio feliz cruza por las páginas de esta novela. Por otro lado, también refleja muy acertadamente la situación en la que en aquellos años se encontraban los hijos "bastardos" frente a la sociedad hipócrita y mojigata que los ignoraba y no reconocía sus derechos frente a los hijos nacidos del matrimonio. Tal vez el retrato de la época quede demasiado oscurecido, abunden los personajes grises cuando no directamente malvados y malintencionados. Eso es lo peor de los dramas: que nos muestran el lado peor de los personajes y nos dejan con el mal sabor de boca y la duda de saber si es que las malas personas superan en número y fuerza a las buenas, que es seguro, debe de haberlas y en abundancia en cualquier época y lugar, pero no en las novelas dramáticas, de no ser que asuman el papel de víctima.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Las alas del dinosaurio

Lo más complicado de esta entrada va a ser escribir y ser capaz de recordar luego el nombre de la autora de la novela que traigo a comentar: Sissel-Jo Gazan. Y es que con esto de la proliferación de (buenas) novelas de género negro procedente de los países nórdicos, incluyendo en este caso a Dinamarca en este grupo, no paran de llegarnos nuevos autores cargados con estos nombres que tan ajenos resultan a nuestra lengua de origen latino, pero que sospecho que, a base de éxitos repetidos, al final seremos capaces de acabar por aprendérnoslos y pronunciarlos, además, adecuadamente.

Pues esta de "Las alas del dinosaurio" es la primera de una serie de novelas, serie por ahora breve de sólo dos entregas, protagonizadas por un prometedor personaje, el detective Søren Marhauge, en la que un elenco de personajes fabulosamente retratados, cada uno con su historia personal y con sus fantasmas interiores dando guerra, superan incluso en interés al propio argumento principal centrado en la investigación criminal. Sumado esto a un prosa ágil que permite devorar las páginas a una velocidad asombrosa y a una trama que atrapa desde el minuto cero, ya tenemos presentes los elementos que pueden dar con un nuevo descubrimiento a tener en cuenta y una serie que ya me apetece seguir, en la esperanza de que me continué proporcionando buenos ratos de lectura en un futuro.

En cuanto al argumento propiamente dicho, nos encontramos con un escenario bastante atractivo, al menos para mi gusto: el mundo de la investigación universitaria, la rivalidad insuperable entre científicos, las luchas intestinas dentro del mundo académico, los enfrentamientos entre distintas tendencias, escuelas; luchas, que pueden llegar a ser encarnizadas, en el seno de las Universidades por hacerse con las mermadas subvenciones, alcanzar los cargos directivos que suponen hacerse con el control de los fondos y de la financiación de los distintos departamentos y proyectos. Pero, ¿es posible que esas luchas internas puedan llegar al punto de asesinar a alguien, a un rival o incluso a un colega? En el caso de esta novela, la controversia en torno al origen de las aves, bien considerados como dinosaurios evolucionados, bien como una especie de origen diferente, es debate que parece haber sido el causante de la muerte de un investigador universitario. En el departamento al que pertenecía el fallecido se encuentra trabajando Anna, una joven estudiante cuya vida ya es, de por sí, un caos: trata de finalizar su licenciatura preparando su tesina con dos tutores que no están siendo precisamente de mucha ayuda, y menos ahora que uno de ellos ha sido, casualmente, asesinado; pero es que, además, Anna es madre soltera y trata, sin mucho éxito, de compaginar el cuidado de su pequeña hija con las largas horas que ha de dedicar al estudio y la investigación. La relación con sus padres es más que tensa, pero no puede dejar de permitir que la ayuden con la niña y que se inmiscuyan, de paso, en su forma de criarla. La investigación del asesinato se le encomendará al comisario Søren Marhauge, un personaje que también protagoniza una intensa vida personal: acaba de dar por terminada una larga relación sentimental con su novia de toda vida, ruptura provocada por el interés de ella en tener hijos, algo que no entraba en absoluto en los planes del policía. Sin embargo durante los ultimísimos días de esa relación y a raíz de una fugaz aventura de una noche, Marhauge se convierte en padre de una hija, algo no programado pero que le hace descubrir unos sentimientos inesperados hacia una hija que nunca creyó desear y que da lugar a una trágica historia posterior.

La novela es altamente recomendable, lo digo desde ya. Apuntada queda, y en mayúsculas, en mi lista de futuras lecturas, así que me veo dando unas clases aceleradas de "danés para torpes" para ser capaz al menos de pronunciar con propiedad el nombre de los personajes y las localizaciones que me vaya encontrando en la lectura de la siguiente entrega. Si he sido capaz de hacerme con el sueco de la serie de Fyallbacka (¡tela marinera los idiomas nórdicos!) porqué no voy a lograrlo también con los patronímicos daneses. Espero poder disfrutarla como he hecho con esta primera. Ya veremos.

domingo, 18 de septiembre de 2016

La venganza del asesino par

Habitualmente, en todos los ámbitos de la vida, trato de ser ordenada, de seguir los procedimientos y de no andar por ahí a lo loco, saltándome las reglas. También aplico esto, claro está, a la hora de seguir las series literarias, siempre en su orden y una detrás de la otra, si bien existen excepciones, como puede ocurrir con las novelas de Andrea Camilleri por poner un ejemplo de lectura reciente que se me ocurre así, a bote pronto, no considero que el no seguir el orden cronológico afecte mucho al seguimiento de los argumentos. Así que, de acuerdo con mi habitual comportamiento ordenado, he ido leyendo una tras otra las novelas de Reyes Calderón protagonizadas por la jueza Lola MacHor. Pero, hete aquí, que en esta ocasión comencé esta última entrega de la serie, de título "La venganza del asesino par", habíendome saltado a la torera la entrega anterior, "El último paciente del doctor Wilson". Y que conste que lo hice de manera inconsciente, sin saber que las tramas de ambas novelas estaban íntimamente unidas, es más, que esta de "La venganza..." era la continuación inmediata o la consecuencia de su predecesora. Pero así y todo, los hados de la literatura (¿existe algo así?) me han querido ser propicios y resulta que, dada la abundante información que sobre el anterior caso se va proporcionando durante toda la novela, no he tenido problema alguno en hacerme una idea del origen del mismo, conocer sin problema a los protagonistas de la novela precedente y engancharme inmediatamente al argumento de esta, tanto en lo que se refiere a lo personal como a lo puramente referido a la trama del caso que se traen entre manos la jueza y su siempre inseparable Juan Iturri, con lo que me da la sensación de que no necesitaré pasar ya por la anterior novela para tener una visión completa de la historia, cosa que por un lado me apena porque la lectura de las novelas de Reyes Calderón suponen siempre una experiencia agradable, pero por otro me alivia al permitirme saltarme un título en mi extensa lista de lecturas pendientes.

Nos encontramos así que en esta novela Lola MacHor acaba ser nombrada jueza del Tribunal Supremo, lo que le supone alejarse, al menos en teoría, del día a día del mundo del crimen y de la investigación a la que se había estado dedicando durante los últimos años. Pero otro asunto será el que le ocupa y le preocupa por encima de su nuevo destino profesional: su matrimonio se encuentra al borde del abismo dado que la jueza debe enfrentarse a la repentina huida de su marido Jaime que marcha repentinamente a los Estados Unidos abandonando a Lola y a su familia sin más explicaciones, lo que deja a la protagonista hundida en la más profunda pena e incertidumbre sobre su futuro sentimental. Pero a pesar de sus problemas familiares, Lola deberá centrarse en las obligaciones de su nuevo cargo y además volverá a recebir las delirantes cartas de Rodrigo, alter ego del chalado doctor Wilson, protagonista de la anterior novela, un psiquiatra que padece desdoblamiento de personalidad y que se encuentra ingresado de por vida en una cárcel estadounidense donde fue encerrado después de que MacHorr e Iturri descubrieran su serie de asesinatos cometidos bajo una de sus personalidades.

Lo cierto es que se están sucediendo una serie de muertes supuestamente accidentales o causadas por enfermedad entre adinerados hombres de negocios en diversas partes del mundo, sin conexión aparente, si no fuera porque esas muertes están siendo detalladamente descritas en una página web donde se publican relatos breves de temática negra, misterios supuestamente ficticios pero que presentan demasiadas coincidencias con las muertes reales. Si Rodrigo/ Wilson continúa encerrado en la cárcel, entonces ¿quién puede estar detrás de esos relatos? Y si, además Rodrigo se dirige por carta a la jueza española pretendiéndole que se involucre en la investigación de esas muertes, ya tenemos montado el argumento de esta novela en la que se conjugan la locura, el intento de demostrar que puede darse el asesinato perfecto, algo que Lola no podrá consentir en ningún caso, y además tendremos el elemento inquietante de como Juan Iturti, compañero fiel y hasta ahora solamente amigo de la jueza, pretende dar un paso adelante en esa relación, una vez que el matrimonio de Lola pende de un hilo.

Con la ya habitual agilidad en el relato característico de Reyes Calderón donde la narración discurre fresca y desenfadada en su expresión, con frecuentes comentarios humorísticos y óptimo dominio del diálogo que se combina con acertadas reflexiones sobre lo divino y lo humano, todo ello hace, una vez más, que nos encontremos con una novela de lectura entretenida, ligera y que al mismo tiempo incide en asuntos más profundos sobre la sociedad actual, la familia, la naturaleza humana... en fin, una lectura muy completa y recomendable, no hay duda de ello.

martes, 13 de septiembre de 2016

El secreto

Hace un par de años quedé encantada con la lectura de "El jilguero", una novela que no a todos sus lectores convenció por igual, algunos la encontraron excesivamente larga y falta de ritmo por momentos. Yo reconozco que, tanto en aquella novela como en esta otra "El secreto", he descubierto en Donna Tartt una narradora increíble, una escritora capaz de recrear lugares y personajes con una riqueza descriptiva, una profundidad que nos muestra tanto el entorno como el interior de sus personajes, una capacidad de atrapar a través de la palabra justa, la transcripciòn de sensaciones, el dibujo de los paisajes, la introspección en el mundo interior de los protagonistas... Otra cosa será si la autora es capaz de tramar unos argumentos suficientemente sólidos como para soportar la larga extensión de sus novelas. Creo que, al igual que en "El jilguero" en algún momento hacia la mitad del libro el argumento decae algo, en esta de "El secreto" es el inicio, largo inicio, el que tarda en remontar, en atrapar por completo la atención del lector que sobrevive a base de pulcra escritura, de la parte más formal de la misma, es un poco como decir "¡qué bien escribe esta mujer, pero qué poco me interesa lo que está contando!" Sin llegar a este punto, sí insistiré en que en esta novela está por encima la forma que el mismo fondo del argumento, pero, así y todo, es un libro que se puede disfrutar si conectamos desde el principio con el exclusivo grupo de protagonistas y su particular mundo privado que forman al margen del resto de sus compañeros universitarios y en torno al "secreto" que todos ellos comparten.

La escuela universitaria de Hampden en Vermont, supone un lugar idílico, el entorno típico del noreste americano, con sus bosques frondosos y verdes praderas, sus inviernos nevados y sus construcciones neoclásicas; todo supone a ojos del joven Richard, la imagen de un mundo más sofisticado que podría imaginar un chico procedente de la moderna y soleada California, de una familia modesta y lejos de ser un modelo de buena convivencia. Cuando Richard es admitido en Hampden y entra en contacto con el ambiente universitario de un campus de lo más tradicional y es admitido dentro del selecto grupo de estudiantes de griego clásico bajo la tutela de un excéntrico profesor, es como si entrara en un nuevo mundo que le permite abandonar lo que hasta entonces ha sido y convertirse en una persona nueva junto a sus nuevos compañeros, integrarse como uno más en ese grupo elitista o maldito, según a ojos de quién lo mire, que viven y estudian al margen del resto de los estudiantes del campus. Richard descubre con ellos nuevas experiencias, tan diferentes de su anterior vida, donde disfruta de jornadas ociosas junto al lago, digresiones y discusiones sobre los clásicos antiguos, la lengua griega, la Roma clásica, mitología... todos sus compañeros son bastante ricos o al menos viven como si lo fueran, carecen de preocupaciones aparentes y Richard teme constantemente que se descubra su sencillo origen familiar, por lo que adopta una actitud misteriosa y discreta. Durante meses se mueve en este ambiente decadente que contrasta con el resto de estudiantes de la universidad que cumplen más el modelo típico de los años 60, más interesados en las fiestas, drogas, y diversión que en los debates filosóficos.

En cierto momento Richard sospechará que sus compañeros comparten un secreto que abre una brecha en el grupo. Bunny, uno de sus miembros, comienza un sutil juego destinado a atormentar a sus amigos con la amenaza de desvelar lo que sabe, una especie de venganza contra ellos que llega desde la sutil amenaza al más claro chantaje. Esta situación tensa las relaciones del grupo y las somete a constante presión, Bunny se excede en abusar de la generosidad de sus compañeros, cuando no de aprovecharse directamente de ellos, va generando una corriente de odio hacia él. Cuando Richard se ve incluído en el secreto tendrá que ponerse del lado de sus compañeros para evitar que Bunny eche todo a perder por su falta de control y ausencia de lealtad hacia los demás.

En ocasiones a lo largo de la lectura, como ya comentaba, la forma supera al fondo: los días transcurren sin acontecimientos destacables, nos perdemos en descripciones de las rutinas de estudio y los ratos de perezoso ocio de los amigos, pero constantemente se nos van poniendo, como la zanahoria frente al hocico del burro, la muerte de Bunny que conocemos desde las primeras paginas del libro, y se nos insiste en que Richard no supo apreciar los detalles, interpretar las señales, se dejó engañar y no descubrió qué es lo que estaba ocurriendo y así nos dejamos arrastrar por la lectura, tratando nosotros de detectar esas señales que se le pasaron a él, adivinar qué es lo que está ocurriendo y cómo va a acabar la historia. que, afortunadamente, va haciéndose más inquietante por momentos, sin llegar a ser, en mi opinión, una historia de suspense ni un thriller frenético, estando más centrado en conocer el pensamiento de los jóvenes, sus relaciones y reacciones, sí que logra mantener esa tensión, una vez que aparece y aunque es cierto que tal vez pudiera haberse contado la historia en menos páginas, es una buena lectura al fin y al cabo, más por su valor literario puramente dicho que por una trama espectacular. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Circo Máximo: la ira de Trajano

Habitualmente aprovecho el verano para emprender la lectura de alguno de esos libros gordos, gordísimos que llevo tiempo queriendo leer pero que me dan como respeto, precisamente por su gran extensión y que ahí van quedando rezagados en la lista de espera hasta que me encuentro inspirada para lanzarme a su lectura aprovechando, generalmente, las fechas veraniegas en las que son más las horas diarias dedicadas a la lectura. Hace ya algunos veranos, precisamente, que leí la primera parte de la Trilogía de Trajano, "Los asesinos del emperador" y reconozco que, no siendo por lo general muy dada a las historias "de romanos" la disfruté enormemente, así que ya era hora de ponerme con su continuación, con este "Circo Máximo" en el que Santiago Posteguillo continúa contándonos la vida del emperador de origen hispano Trajano y haciéndonos revivir una época histórica fascinante en todos los aspectos.

Es de destacar el equilibrio perfecto que el autor logra entre los diferentes elementos de la novela; no es posible hablar del imperio romano sin hacer hincapié en las guerras y batallas constantes que el ejército romano llevó a cabo en su misión de ampliar hasta lo imposible sus fronteras y, por tanto, a combatir incansablemente contra los pueblos recién conquistados o con los vecinos más inmediatos que temían, con razón, ser el próximo objetivo en esa continua extensión del imperio. En esta novela, estas batallas se centran en las campañas llevadas a cabo en el entorno de la Dacia, en los enfrentamientos militares, los combates y la planificación de las estrategias, Pero, como decía, estos escenarios se combinan en buen equilibrio con las tramas que tienen lugar en la propia ciudad de Roma, que, a mi entender, son las que más atractivo tienen, en las que nos muestra la vida cotidiana de los habitantes del imperio, la de los ciudadanos de a pie y, por supuesto, de aquellos cercanos a los círculos de poder, en un ambiente plagado de conjuras, de luchas entre distintas familias o bandos, los que añoran los tiempos del odioso Domiciano, el cruel emperador que sembró Roma de terror e injusticias, pero que también compró el favor de muchos con privilegios que no les correspondían. Estos personajes favorecidos por Domiciano serán los que se opongan al nuevo emperador, Trajano, un hombre completamente diferente a su antecesor, forjado en el campo de batalla, un hombre de honor y en esencia justo que se rodeará de un grupo reducido de hombres leales y tratará de recompensar a aquellos que realmente cumplan con lealtad con el imperio. La tercera línea argumental gira en torno a la vestal Nemenia, elegida siendo niña para formar parte de las vírgenes que han de velar por la llama sagrada de la diosa Vesta, símbolo de la pervivencia del mismísimo imperio. El origen secreto de la joven vestal, las acusaciones de que ha faltado a su voto de castidad al relacionarse con un exitoso auriga, amigo de la infancia de la joven, lo que pone en riesgo su propia vida y las intrigas que se mueven a su alrededor, desde los intereses de aquellos que se juegan sus fortunas en las carreras del Circo Máximo a la relación que une a Nemenia con la persona del emperador, son algunos de los asuntos que nos tendrán en vilo a todo lo largo de la novela.

La lectura de esta entrega de la trilogía vuelve a ser apasionante, una experiencia fascinante en la que nos moveremos entre la alternancia de escenas de variada temática en la que se pasa de la magna tarea de construcción de un puente imposible sobre el Danubio a las electrizantes carreras de cuádrigas en el Circo Máximo, de la vida en las domus de los patricios a la de los militares que van de batalla en batalla, cada escenario conlleva su dosis de pasión y luchas, de conjuras, traiciones y matanzas, que tienen lugar tanto en el corazón de la propia ciudad de Roma como en los confines más apartados del mundo conocido. Una lectura magnífica para revivir el imperio romano en toda su grandeza. Yo la recomiendo, no cabe duda, incluso para aquellos que consideren, a priori, que "las de romanos" no les van mucho. Seguro que esta sí que les va.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Juego de espejos

Vuelvo a Andrea Camilleri, como suelo hacer de vez en cuando, al gran escritor italiano y a su veterana serie protagonizada por el inspector Montalbano, un clásico ya de la novela policíaca, de lo que los italianos llaman "giallo" que en realidad significa "amarillo", nombre derivado del color predominante en las portadas de las novelas clásicas de policías de este país. Pero es que en realidad la novela policíaca italiana no es tan negra, figuradamente hablando, como en otros lugares. Este género tiene en Italia mucho de humor, de novela costumbrista, de crítica social, de situaciones absurdas. Y las novelas de Camilleri son de esas, sin duda. 

Nuevamente, por tanto, me traslado con este "Juego de Espejos" a la pequeña ciudad de Vigàta, en Montelusa, localizaciones ficticias pero que se encuentran claramente ubicadas, geográfica y socialmente, en la costa sur de Sicilia. En este caso nos encontramos con un supuesto ajuste de cuentas de la mafia que coincide con un extraño caso de sabotaje al coche de la nueva vecina del propio inspector Montalbano, vecina que resulta ser una donna italiana atractiva y seductora, como suele ocurrir casi siempre con alguno de los personajes de cada novela de Montalbano, gran admirador de las mujeres hermosas. Este es uno de los citados aspectos de crítica social a los que me refería anteriormente, el papel de la mujer en las novelas de Camilleri, siempre con una visión claramente machista, es una constante, pero no es más que un reflejo de la sociedad italiana meridional, en cualquier caso es un elemento puramente Camilleri.
"Llevaba un vestido ligerísimo, cortísimo y ajustadísimo. Parecía pintado sobre la piel. Montalbano la siguió como un autómata, completamente hipnotizado por la armoniosa ondulación de la esfera andante. Otra esfera celeste para añadir a las cantadas por los poetas."
Acompañado de sus siempre leales Mimì Augello, Gallo y Fazio, Montalbano conserva en esta entrega sus elementos característicos: desde sus pantagruélicas comidas típicamente sicilianas, a sus razonamientos algo caóticos que tienen lugar habitualmente a lo largo de sus frecuentes paseos por la playa que le ayudan tanto a realizar la digestión como a aclarar sus ideas y reunir los cabos de la investigación, pero que siempre, en cualquier caso, terminan por destapar las motivaciones que mueven a los criminales a los que persiguen, la relación a distancia con su amada Livia que en esta entrega apenas se asoma por el argumento, todo el universo Montalbano se conserva en este caso enmarañado de engaños varios, "juegos de espejos" que tratan de confundir a la Policía pero que finalmente vendrá resuelto con éxito.

Cada entrega de la serie supone sumergirse en el mundo de la Sicilia más típica, con todos los elementos de novela costumbrista que nos muestra el modo de vida de estas pequeñas localidades costeras, con su particular dialecto (que en esta ocasión, al tratarse de una versión traducida al castellano no he podido disfrutar plenamente como en anteriores ocasiones de este peculiar habla, en particular en boca del inefable Catarella), su machismo ancestral, la Mafia como parte integrante de modo natural de la sociedad o la gastronomía local, gran debilidad y pasión de Montalbano, por encima incluso de las mujeres:
"Degustar los arancini de Adelina era una experiencia absoluta, existencial; una vez que uno los había probado, conservaba recuerdo eterno de ellos como de un paraíso perdido."
A Montalbano nos lo encontramos ya algo madurito, muestra de que los inevitables síntomas de la edad no perdonan ni siquiera a los personajes de ficción: por momentos se siente mayor, no es tan rápido y su agilidad mental no es la que solía, no en vano, pasan ya de 20 las entregas de la serie. Así y todo, conserva todo lo mejor del personaje: su estilo no propiamente humorístico pero sí generalmente burlón, que hacen que la novela se lea con una media sonrisa permanente, que no se toma a nadie en serio, ni a los propios detectives protagonistas ni, por supuesto, al resto de personajes. Sigue teniendo ese aire relajado y reflexivo que le caracteriza, esa mezcla de hombre normal y de ligón en horas bajas que le proporciona mucho encanto. En definitiva, yo diría que va madurando correctamente. Será cosa de que soy muy fan. Será.

viernes, 26 de agosto de 2016

Mi año con Salinger

¿Qué necesita tener una novela para que te enamore? ¿Qué es lo que hace que nos fascine una historia, por pequeña que esta sea? Supongo que esas son preguntas que no tienen una respuesta sencilla, ¡Ojalá!, dirían los editores, ¡Ojalá existiera la fórmula del éxito! Aunque también deberíamos de tener en cuenta que lo que llega al corazón de un lector, lo que hace que te enamores de un libro, tal vez pase inadvertido para otro montón de lectores para los cuales este no sea más que otra novela cualquiera. Pero lo cierto es que cuando eso ocurre, cuando das con un libro que te conquista y te encanta, lo reconoces al instante, aunque seas incapaz de explicar las razones que te han llevado a ese enamoramiento. Eso es lo que me ha ocurrido con "Mi año con Salinger", esta obra autobiográfica de Joanna Rakoff, una pequeña joya que descubrí casi por casualidad, donde el título fue el primer punto que me atrajo hacia su lectura y donde he descubierto una historia sencilla pero llena de encanto, sinceridad y que me ha llevado al interior de un mundo fascinante y desconocido por mí: el mundo editorial de Nueva York de los años 90, de la mano de una protagonista, la propia autora, por la que sentimos una simpatía inmediata nada más conocerla y terminamos la lectura debiéndole un enorme agradecimiento por haber compartido con los lectores una parte de su vida y de hacerlo, además, con generosidad, humildad y brillantez.

Nos encontramos, por tanto, en Nueva York, en el año 1996, en un escenario donde, ¡bendito sea el Cielo! nos rodean libros por todas partes, literalmente. Joana entra a trabajar en la oficina de una importante agente literaria de la ciudad. Recién terminado un posgrado en Literatura, con veintipocos años, no tiene muy claro hacia donde quiere dirigir sus pasos profesionales ni personales. Casi sin pretenderlo se encuentra en la gran ciudad donde consigue su primer trabajo, con un sueldo ínfimo que apenas le permite sobrevivir decentemente, pero que la llevará a rodearse de autores y editores, a las órdenes de una excéntrica y exigente jefa, cuyo nombre real nunca que cita pero que existe en realidad, como casi todos los personajes con los que se relaciona la joven e inexperta Joanna que se introduce en el mundo de la Agencia, así, sin nombre, donde se vela por los intereses de numerosos autores entre los que destaca por encima de todos el Autor, también con mayúsculas, al que todos nombran como Jerry y el resto del mundo conoce con J. D. Salinger. Los habitantes de la Agencia deambulan entre tomos de libros, originales por publicar, pilas de cartas de fans, de los propios autores o de editores que desean publicar alguna de las obras de los representados. La novela refleja con muchísimo encanto el ambiente de los últimos años previos a la actual época hipertecnológica, unos años donde aún era posible gestionar un negocio a base de telex, máquinas de escribir eléctricas y muchas llamadas telefónicas desde unas oficinas atestadas de pilas de papeles sobre los escritorios, donde el correo electrónico se considera una extravagancia innecesaria. De hecho, no hace tantos años que muchos de nosotros vivíamos sin necesidad de estar constantemente conectados a la red, se escribían cartas a mano y se empleaba el papel carbón para hacer copias y estas se echaban a los buzones en las oficinas de Correos y un autor podía tardar ocho años en decidirse a aceptar una propuesta de un editor con el que se intercambiaba interminable correspondencia. Este escenario, iluminado con lámparas de pantalla, suelos enmoquetados y estanterías de madera oscura combadas por el peso de los volúmenes, resulta hoy día casi romántico en su sencillez y es el mundo al que nos transporta la novela de Rakoff y que me ha hecho añorar unos años que no están tan lejanos en el tiempo pero que parecen casi parte de otra vida.

Todo esto se une a una narración sencilla que refleja una personalidad discreta y tranquila, la de una joven bastante inocente, sencilla en su humildad, con muchas ganas de descubrir, de aprender, de formar parte del mundo de la edición, de la literatura en general, una escritora en potencia que se avergüenza de sus propios poemas y a la que vemos dar el paso para entrar definitivamente en la edad adulta debiendo decidir cómo encauzar su vida profesional y también personal, convertirse en una persona autónoma, poner fin a la etapa de estudiante, romper el lazo de dependencia económica con sus padres y afrontar su propia vida. Una maravilla de novela que tal vez no se convierta en éxito de ventas pero que a mí me ha cautivado absolutamente por permitirme asomarme de una manera diferente al universo de los libros, de la lectura, de la edición y del mundo de los escritores.