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jueves, 4 de febrero de 2016

Diamante azul

Yo soy doña "Erre que erre" para los géneros que me gustan: ¿que oteo en el horizonte una saga familiar con transfondo histórico? pues a ella que me lanzo de cabeza sin pensarlo, y si encima viene de la mano de una escritora como es Care Santos con la cual el porcentaje de satisfacción con sus novelas hasta la fecha es un pleno total ya que siempre he disfrutado con todas las que he leído, pues ya tengo todas las bazas a mi favor para no equivocarme en la elección de mi próxima lectura. Y debo decir que no me ha decepcionado para nada este "Diamante azul" en el que Santos vuelve a mostrar que su especialidad es la de contar historias donde mezcla el relato familiar con el acertado retrato de épocas históricas concretas. En este caso nos presenta una saga de tintoreros catalanes que resultan ser los auténticos antepasados de la autora y cuyos avatares nos van llevando por diversas localizaciones de Mataró, Argentona, Olot y otras localidades barcelonesas según vamos conociendo historias de familia, enfrentamientos y conflictos, matrimonios y negocios, amor, odios, maldiciones seculares y personajes que llegan al corazón, tanto los buenos como los malvados están retratados con profundidad y mantienen el interés en cada uno de los episodios que nos presentan de sus vidas.

El relato transcurre a lo largo de varios siglos y nos vamos encontrando con hijos segundones que tratan de hacer fortuna, padres que hacen crecer sus negocios y aspiran a ser sucedidos por sus hijos, esposas dedicadas a dilapidar el capital familiar y a trazar buenos emparejamientos para sus hijas a costa de cualquier cosa, mujeres que desean tomar las riendas de sus vidas y escapar de las imposiciones familiares. Todas las historias van confluyendo con constantes giros temporales, cosa que no me disgusta y que es más que habitual en las novelas actuales, aunque sí que debo reconocer que no he quedado completamente satisfecha con la manera en que la autora ha ordenado su relato ya que deja para la última parte del libro el grueso de lo que es el inicio de la saga familiar, con lo que entiendo que nos desvela el origen de algunos secretos o misterios que hemos ido conociendo previamente pero así y todo no es la estructura que yo habría preferido para la historia.

Con eso y con todo, la novela se lee con apasionamiento de principio a fin, en ningún momento decae el interés y el relato se desarrolla con un estilo fresco y fácil de seguir, en el que me ha agradado especialmente la aparición de elementos mágicos o de aires de fábula como el reloj que nunca marca la hora correcta pero que no falla al anunciar una muerte en la familia o el joven que acumula matrimonios con mujeres ricas que van falleciendo todas prematuramente mediante lo cual va acrecentando su fortuna de manera acelerada. Toda la novela respira un aire de costumbrismo por medio del cual se nos retrata la sociedad catalana y más concretamente a la burguesía industrial desde sus orígenes en el siglo XVII hasta principios del siglo XX, contado todo con agilidad, ligeros toques de humor o giros estilísticos sorprendentes, como los comentarios que el narrador dirige directamente al lector o los personajes accesorios a la historia que se introducen en la novela para presentarse ante el lector y darse a conocer, al margen del argumento principal que estamos siguiendo.

De todo esto debo extraer que Care Santos es una novelista a la cual no voy a dejar de seguir, al menos en lo que a su producción de obras destinadas al público adulto se refiere, ya que me demuestra en cada ocasión que he tenido de leerla que es capaz de recrear escenarios y personajes atractivos que confluyen en relatos intensos, realistas y mágicos al mismo tiempo. Un valor seguro, sin duda alguna.

lunes, 16 de enero de 2012

Yo confieso

Me lo pone en bandeja el título, ya lo sé, pero no me resisto a decir que yo confieso que esta magnífica novela, “Yo confieso” de Jaume Cabré, ha sido el gran descubrimiento de los últimos meses, una novela que voy a recomendar a cualquiera que me consulte próximamente y que no creo que defraude a nadie, aunque debo advertir que no es un libro fácil ni que se pueda leer a salto de mata. Es largo y denso, pero vale la pena, sin duda.

El argumento parte de la “confesión” que realiza en primera persona Adrià Ardevol al final de su vida cuando repasa su existencia, partiendo desde una infancia solitaria y triste pero narrada con la serenidad del niño que no ha conocido otra cosa; Adrià es un niño prodigio y lo sabe, pero al que le falta el cariño de sus padres; es consciente de su gran capacidad intelectual y de que se esperan grandes cosas de él: su padre quiere que sea un erudito de inmensa cultura, para lo cual insiste en que estudie, desde bien pequeño, lenguas modernas y clásicas, mientras que su madre se empeña en que se convierta en concertista de violín y él trata de agradarlos a los dos. El niño solitario, con su enorme imaginación, espía oculto tras el sofá del estudio de su padre las conversaciones de los adultos y sólo tiene como confidentes y consejeros a un indio arapaho y al sheriff Carson, que le sirven de filtro a través del cual trata de comprender el mundo que le rodea y son también la voz de su conciencia.

Acercándose a la adolescencia conocerá a Bernat, otro niño solitario virtuoso del violín y con el que tejerá una amistad que les acompañará a lo largo de sus vidas. La novela, en lo que a Adrià se refiere, es la historia de una gran amistad pero sobre todo una gran historia de amor, del amor de Adrià hacia Sara que también tendrá sus altos y bajos, sus encuentros y desencuentros, pero nunca morirá.

Y en paralelo a la vida de Adrià vamos conociendo la peripecia del valioso violín storioni, el mayor tesoro que el chico recibe en herencia de su padre. Fabricado en Cremona allá por el siglo XVIII, iremos siguiendo su paso de mano en mano, acompañando sus idas y venidas desde su origen a lo largo de Europa hasta la huida de la Santa Inquisición, volviendo a aparecer en la Alemania nazi, recorriendo gran parte de la historia de Europa. La visión del holocausto que da el autor es absolutamente desgarradora y la conecta de una manera asombrosa con toda una serie de manifestaciones de la maldad humana a lo largo de la Historia de la civilización occidental.

Hay veces que un libro o un autor engancha por las historias que cuenta, por los personajes que crea o por la emoción que transmite. En este caso este escritor era completamente desconocido para mí, a pesar de que, según leo en la solapa, es una figura fundamental de la literatura catalana con fama a nivel europeo. Vuelvo a confesar y a reconocer mi ignorancia ya que nunca había oído hablar de él, pero bien es cierto que desde las primeras páginas me he sentido absolutamente enganchada a su forma de narrar, a la manera de presentarnos esta “autobiografía” en la que el narrador, con la mayor naturalidad va alternando la voz en primera persona con el narrador omnipresente, el diálogo con la descripción, saltándose muchas reglas clásicas, con frases que terminan de repente, con constantes cambios de estilo, reiteraciones que serían inaceptables en otro escrito, pero así y todo la lectura no se ve afectada, resulta de lo más normal que en mitad de una frase pasemos a otra conversación, a otro personaje o a otro siglo, y que la unidad de la novela permanezca inalterable, por más que se mezclen sin parar todas las historias.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto con una lectura, que no me admiraba constantemente de la capacidad de creación de un autor, del control de la narración que no se desequilibra en ningún momento, aquí todo está en su sitio, todo parece fácil a pesar de ser absolutamente complejo; y por el deseo de compartir el disfrute de leer algo tan bien escrito, no dudo en recomendar esta novela.