"Sharp objects (Heridas abiertas)" es la primera novela publicada por Gillian Flynn, que posteriormente alcanzaría fama mundial con su "Gone girl. (Perdida)", novela llevada al cine también con bastante éxito. La protagonista de esta historia es Camille Preaker, una joven periodista que es enviada desde el periódico de Chicago en el que trabaja hasta su pueblo natal en Misssouri para cubrir la desaparición de una niña, en lo que su director cree adivinar que puede ocultarse una historia de interés humano capaz de aumentar las mediocres ventas del periódico.
El retorno a ciudad natal supone para la joven reencontrarse con una madre pluscuamperfecta y exigente, con su padrastro y su hermanastra adolescente, componentes de una familia ideal que nada tienen que ver con Camille, emocionalmente inestable, con antecedentes psiquiátricos de auto lesiones que le llevaron a pasar recientemente por un ingreso hospitalario como resultado de su compulsión incontrolable de grabarse palabras a todo lo largo y ancho de su piel con cualquier objeto afilado a su alcance.
La vuelta a sus orígenes supone reencontrarse con los escenarios de su infancia poco feliz, con sus antiguas amistades del instituto, convertidas en felices amas de casa y madres de familia, lo que no hace sino acentuar la inadaptación de Camille a las expectativas que sobre ella tenia su madre. Pero esa red de contactos le vale para informarse sobre los hechos, entrevistar a los implicados, familiares y vecinos e inmiscuirse en la investigación policial que lleva a cabo un agente enviado desde Kansas City para resolver los crímenes.
El ambiente de la novela recrea una opresiva comunidad provinciana donde todos se conocen, los rumores se expanden rápidamente, donde todos apuntan a un agresor externo, un asesino de paso por el pueblo, por no admitir la posibilidad de que los crímenes puedan ser obra de uno de sus convecinos. Igualmente inquietante es el retrato de las adolescentes del pueblo, lideradas por la hermanastra de Camille, y que se presentan como un grupo de niñas inmorales, aburridas, ansiosas por comportarse como adultas, que juegan con fuego en lo que se refiere al sexo y a las drogas y no muestran ningún rasgo de inocencia a pesar de su corta edad. El resultado es una atmósfera incómoda, turbia y de gran desasosiego que ha atraído el interés de la industria televisiva que ha convertido la novela en una miniserie que, por cierto, ya he tenido la ocasión de ver por la curiosidad de comprobar cómo queda esta turbadora historia traducida en imágenes y lo cierto es que la ambientación está muy conseguida y, aunque existen licencias creativas en el argumento, es una serie digna de ver, aunque considero que la novela es más intensa y profunda, como suele ocurrir con frecuencia.



