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sábado, 15 de septiembre de 2018

Sharp objects (Heridas abiertas)

"Sharp objects (Heridas abiertas)" es la primera novela publicada por Gillian Flynn, que posteriormente alcanzaría fama mundial con su  "Gone girl. (Perdida)", novela llevada al cine también con bastante éxito. La protagonista de esta historia es Camille Preaker, una joven periodista que es enviada desde el periódico de Chicago en el que trabaja hasta su pueblo natal en Misssouri para cubrir la desaparición de una niña, en lo que su director cree adivinar que puede ocultarse una historia de interés humano capaz de aumentar las mediocres ventas del periódico.

El retorno a ciudad natal supone para la joven reencontrarse con una madre pluscuamperfecta y exigente, con su padrastro y su hermanastra adolescente, componentes de una familia ideal que nada tienen que ver con Camille, emocionalmente inestable, con antecedentes psiquiátricos de auto lesiones que le llevaron a pasar recientemente por un ingreso hospitalario como resultado de su compulsión incontrolable de grabarse palabras a todo lo largo y ancho de su piel con cualquier objeto afilado a su alcance.

La vuelta a sus orígenes supone reencontrarse con los escenarios de su infancia poco feliz, con sus antiguas amistades del instituto, convertidas en felices amas de casa y madres de familia, lo que no hace sino acentuar la inadaptación de Camille a las expectativas que sobre ella tenia su madre. Pero esa red de contactos le vale para informarse sobre los hechos, entrevistar a los implicados, familiares y vecinos e inmiscuirse en la investigación policial que lleva a cabo un agente enviado desde Kansas City para resolver los crímenes.

El ambiente de la novela recrea una opresiva comunidad provinciana donde todos se conocen, los rumores se expanden rápidamente, donde todos apuntan a un agresor externo, un asesino de paso por el pueblo, por no admitir la posibilidad de que los crímenes puedan ser obra de uno de sus convecinos. Igualmente inquietante es el retrato de las adolescentes del pueblo, lideradas por la hermanastra de Camille, y que se presentan como un grupo de niñas inmorales, aburridas, ansiosas por comportarse como adultas, que juegan con fuego en lo que se refiere al sexo y a las drogas y no muestran ningún rasgo de inocencia a pesar de su corta edad. El resultado es una atmósfera incómoda, turbia y de gran desasosiego que ha atraído el interés de la industria televisiva que ha convertido la novela en una miniserie que, por cierto, ya he tenido la ocasión de ver por la curiosidad de comprobar cómo queda esta turbadora historia traducida en imágenes y lo cierto es que la ambientación está muy conseguida y, aunque existen licencias creativas en el argumento, es una serie digna de ver, aunque considero que la novela es más intensa y profunda, como suele ocurrir con frecuencia.

viernes, 4 de marzo de 2016

Dark places (La llamada del Kill Club)

Cuando Libby Day tenía siete años, su madre y sus dos hermanas fueron cruelmente asesinadas durante una gélida noche de invierno en la mísera granja familiar en Kansas. La pequeña se salvó milagrosamente de la matanza que la prensa bautizó como "la masacre de la granja Kennakee" y de la que fue acusado y condenado el hermano mayor de la familia, Ben, un adolescente de quince años, solitario y huraño. La pequeña Day declaró como testigo en el juicio donde, bajo la tremenda presión mediática y el consejo de su abogado, no dudó de culpar al chico del cruel crimen. 

Durante años Libby ha vivido acogida en diversos hogares y ya en la edad adulta ha subsistido gracias a las numerosas donaciones de ciudadanos solidarizados con el drama de la pequeña huérfana, pero veinticinco años después del crimen el interés del público se ha desviado hacia dramas más actuales y víctimas más jóvenes con lo que apenas quedan unos pocos dólares de aquellos fondos y Libby no se encuentra ni capacitada ni dispuesta a integrarse en la sociedad o en la vida laboral ordinaria. En estas está cuando se le plantea la oportunidad de entrar en contacto con el Kill Club, una especie de feria de aficionados a los grandes crímenes de la historia, aquellos que más impacto o polémica causaron en la opinión pública por su especial crueldad o por las dudas sobre la identidad de sus responsables últimos; ambos factores se dan en la matanza de Granja Kennakee, por lo que el grupo ha dedicado muchas horas a investigar por su cuenta, plantear nuevas hipótesis sobre los hechos, revisar las investigaciones policiales y el juicio posterior. Libby ve en este grupo de fanáticos del crimen una posible fuente de ingresos ya que se muestran dispuestos a pagarle a cambio de que les preste su colaboración como testigo directo de su crimen favorito. La teoría predominante entre los miembros del grupo es que Ben es inocente de la matanza por la que se encuentra cumpliendo cadena perpetua a la espera de ser ejecutado y por ello instan a Libby a que se ponga en contacto con él y trate de reconstruir la realidad de lo que sucedió aquella noche. "Dark places" es la segunda novela de Gillian Flynn que leo y no creo que sea la última, dado el estupendo ritmo, la intensidad del relato y lo emocionante de la acción que recorre la historia que se nos plantea.

Todo el relato va alternando el retrato de la vida de aislamiento social en la que se encuentra hundida la traumatizada Libby desde que perdió a su familia de manera tan dramática, ostracismo del que se ve forzada a salir, a instancias del Kill Club, cuando debe reencontrarse, después de tantos años, con su hermano preso, con su padre prácticamente desconocido para ella y con otras personas involucradas en los asesinatos. Al mismo tiempo se nos van reconstruyendo los hechos del fatídico día de la matanza; conocemos las duras condiciones de la vida familiar de los Day allá por 1985, la lucha de la joven madre por sacar adelante a sus hijos y una granja cargada de deudas tras la pésima gestión del exmarido, que les abandonó dejándolos en la ruina, los enfrentamientos con el hijo adolescente, conflictivo y con pobres expectativas de futuro y la batalla diaria con las tres hijas de corta edad. Esta reconstrucción del pasado nos presenta a unos personajes llenos de vida, una familia caótica en unas circunstancias económicas que les hunden cada vez más, con unos niños envueltos en turbias mentiras, adolescentes perdidos en una América profunda rural, chicos sin norte que descargan su ira en actos violentos, pero que son, al fin y al cabo, niños que acaban envueltos en unos crímenes horrendos e inexplicables. La combinación de los dos planos temporales es muy ágil, los hechos del pasado y todo aquello que Libby va descubriendo a través de sus pesquisas sobre lo que sucedió con su familia se combinan adecuadamente en una novela que no da descanso al lector, que nos presenta a unos personajes que resultan muy cercanos, en especial los de la joven familia a los que vamos acompañando hacia su terrible final y los supervivientes de la matanza que, de alguna manera, también murieron en vida aquella noche en que perdieron a su familia, su infancia, su libertad y su posibilidad de convertirse en adultos normales y que sólo serán capaces de continuar con su vida una vez que logren reconstruir la verdad de lo que sucedió aquella dramática noche.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Gone girl (Perdida)

Me ocurre con cierta frecuencia que tengo una novela, como ha sido el caso de esta Gone girl (Perdida) del norteamericano Gillian Flynn, que pasa meses apuntada en la lista de lecturas recomendadas y esperando turno para ser leída y de repente me entero de que acaban de estrenar la película basada en ella. Eso hace que me salte olímpicamente la lista de espera (nunca demasiado rígida ni formal) y me ponga manos a la obra antes de que se me presente la ocasión de ir al cine y perderme el placer de conocer el libro antes que la película. Y es que nada supera el placer de crear por uno mismo en tu mente los paisajes, recrear las situaciones y pasar las páginas siguiendo una historia ansiando el final. Aunque, no lo puedo negar, mi protagonista tenia, sin duda, la cara de Ben Affleck.

La novela reconstruye la relación de una joven pareja, Nick y Amy, que abandonan NY tras perder sus trabajo y regresan al pequeño pueblo natal de Nick en Missouri para cuidar de la madre enferma de éste. El día de su quinto aniversario de boda Amy desaparece de casa. A lo largo de las páginas vamos conociendo a dos voces el pasado del matrimonio, los orígenes familiares de ambos, su relación de pareja, cómo se va deteriorando el romance inicial hasta que conoceremos la situación de la pareja en los momentos inmediatamente anteriores a la desaparición de Amy. La información se nos va dando poco a poco, por lo que nos sorprenderemos con frecuencia al descubrir hechos o detalles desconocidos, aspectos inesperados de la personalidad de los protagonistas. Cada uno de ellos nos descubre sus propios sentimientos pero también nos da una visión del otro que aporta gran información, los vamos conociendo por lo que de ellos mismos nos cuentan y por lo que los otros nos cuenta del ellos. La intriga del caso es creciente, desde la desaparición inicial, sin apenas ninguna pista de lo que ha podido ocurrir, no sabemos si la joven ha sido secuestrada o se ha ido por su propia voluntad. El marido aparentemente inocente, nos genera dudas por su actitud, pero también descubrimos cosas nuevas sobre ella, con constantes conjeturas, inquietantes dudas, sin pruebas en las que basarse, sólo mediante suposiciones, juzgando por las apariencias, por unos hechos que no sabemos sin son reales o creados.

El relato atrapa desde el principio, la tensión es creciente sin saber en ningún momento a dónde nos conduce, qué postura defender; pasamos de odiar a uno y comprender al otro a cambiar de opinión cuando vamos conociendo más aspectos de la relación que permanecían ocultos. Nick pasa de marido desolado a canalla insensible y de nuevo a víctima de un enorme embrollo. Al mismo tiempo Amy abandona el papel de encantadora esposa perfecta para mostrar otro ángulo de su personalidad, descubrimos algo nuevo y sorprendente a cada paso, se convierte en mentirosa y manipuladora. Constantemente se nos presentan nuevos aspectos del pasado que iluminan algo la situación, que nos confunde aún más y lo complica todo nuevamente, en cualquier momento esperamos que todo dé un giro completo y que lo que pensábamos se nos trastoque totalmente.
Cartel de la película Perdida
El retrato de los personajes es fabuloso, tanto de las personalidades de Nick y Amy, como del resto de los secundarios, de la familia, los policías, los vecinos y de los demás que rodean a los protagonistas, todos tienen un papel bien definido y aportan al relato algún nuevo elemento. Todo el entramado de distintas versiones, mentiras, medias verdades y secretos conforman una genial combinación de elementos muy bien dosificados para crear una atmósfera desasosegante de principio a fin, con personalidades que se retuercen según avanza la trama y te atrapan en una trama tejida con detalle creando una red que atrapa a sus protagonistas y que te preparan para un final que se espera apoteósico, donde deseamos descubrir cómo se resuelve la complicada urdimbre tejida en torno al matrimonio. Pero debo decir que ese final esplendoroso y tan elaborado como el resto de la novela no se produce: la historia se desinfla en el último capítulo y nos deja sin la gran conclusión que esperábamos, libres para imaginar el final de una historia que nos ha mantenido cogidos en un puño durante toda la lectura para dejarnos caer al vacío en la última página. Como final me ha parecido decepcionante, lo que no quita para que haya disfrutado con el resto del libro. Tal vez sea una artimaña de escritor para dejarnos durante unos días dándole vueltas a la trama tratando de imaginar en qué acabará la historia de Nick y Amy ¡y mira que se me ocurren opciones posibles! Tal vez sea eso.