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lunes, 4 de julio de 2022

Todo cambia (Crónicas de los cazalets 5)

Han transcurrido diez años desde el anterior libro de está serie de novelas escritas por Elizabeth Jane Howard protagonizadas por la familia Cazalet. "Todo cambia" se inicia en 1956; la Duquesita, matriarca del clan, fallecerá y la familia se plantea qué hacer con Home Place, el hogar familiar que ha sido centro neurálgico y de reunión, tanto en los buenos tiempos como también en los difíciles años de la guerra durante la cual muchos de sus miembros convivieron bajo su techo. Rachel, la única hija y la única soltera, debe encontrar un nuevo objetivo en su vida después de dedicarse durante años al cuidado de sus padres y de todos los demás familiares que la necesitaran. Mientras se terminan de decidir sobre el destino de la mansión, tanto las nuevas generaciones como los miembros más veteranos de la familia siguen reuniéndose ocasionalmente en Home Place pero también en sus nuevas residencias, algunos de ellos en destartalados palacios como es el caso de Polly, ahora felizmente casada con un conde o en casas llenas de niños como la de Clary y Archie y otros en pisos en la ciudad que en nada recuerdan las antiguas comodidades domésticas como le ocurre a Villy tras divorciarse de Edward o los primos Simon y Neville que conviven en un apartamento en Londres.

En esta última entrega nos encontramos a los personajes que conocimos de niños en las primeras entregas, convertidos ya en adultos, casados, con hijos, profesionales, todos ellos plenamente inmersos en una nueva época tras los años de la guerra en la que muchas cosas han cambiado, en especial el papel de las mujeres en la nueva sociedad y los antiguos roles de clase que ya no siguen vigentes; ahora cada uno vale tanto como lo que obtiene con su trabajo sin tenerse ya en cuenta los títulos nobiliarios ni el antiguo abolengo. Los hermanos Cazalet se han hecho mayores, han encauzado sus vidas personales con más o menos complicaciones familiares, pero todavía les queda ver caer en la bancarrota la empresa familiar fundada por el patriarca. Los miembros más jóvenes de la familia tendrán que reconducir sus vidas por nuevos caminos que ya no seguirán los cauces marcados por sus padres. 

Me despido con auténtica pena de esta saga familiar que ha conseguido que le coja cariño a todos y cada uno de sus personajes, con sus defectos y virtudes, cada uno con su propia personalidad que hemos visto evolucionar a lo largo de los años y los libros de la serie, los hemos visto crecer, enamorarse, triunfar y fracasar, madurar, equivocarse, formar nuevas familias y esperamos que sigan con sus vidas lo más felizmente posible más allá de este último capítulo que hemos disfrutado junto a ellos. 

viernes, 20 de mayo de 2022

Un tiempo nuevo (Crónicas de los Cazalet 4)

Regreso por aquí con la cuarta entrega de la serie de las Crónicas de los Cazalets, la saga familiar de Elizabeth Jane Howard que nos transporta a todo lo largo de la primera mitad del sigo XX en Inglaterra de las mano de esta familia a la que ya he llegado a adorar. Al iniciarse "Un tiempo nuevo", la guerra mundial, al menos en Inglaterra, ha terminado. Tras los años en que la familia estuvo reunida en Home Place evitado los riesgos de permanecer en Londres, cada uno va reincorporándose a su vida de nuevo; se compran nuevas casas, los jóvenes se han casado o independizado e incluso algunos de los mayores toman decisiones que alteran radicalmente su vida. Todos afrontan nuevos nuevos retos: Hugh continúa dirigiendo la empresa maderera y asumiendo el papel de cabeza de familia dada la avanzada edad del Brigada y la Duquesita; Eduard se plantea la manera de abandonar a Villy de la manera menos dolorosa posible y rehacer su vida con Diana y sus hijos; Rupert ha regresado de Francia pero su relación con Zoë no puede volver a ser la misma que era antes de la guerra tras las relaciones que ambos han tenido con otras personas; Rachel decide dar un nuevo sesgo a su relación con su íntima amiga Sid. También el matrimonio de Jessica, hermana de Villy, con Raymond ha pasado por malos momentos pero éste pretende regresar a la normalidad, recuperando también su casa que ha sido convertida por su hija Nora en residencia para mutilados de guerra como su marido, Richard.

El relato de las andanzas de esta numerosa familia vuelve a ser una gozada para el lector ya que nos sumerge en las vidas de ese nutrido número de personajes, cada uno con sus problemas, desvelos y proyectos vitales, los de las jóvenes que buscan labrarse un destino en el nuevo mundo que va surgiendo tras la guerra, los que se alejan del país e inician una nueva vida familiar lejos de sus raíces, los mayores que deben amoldarse a las nuevas circunstancias. Los asuntos sentimentales, familiares, económicos y de todo tipo van trazando el desarrollo de está nueva entrega donde, fundamentalmente, descubrimos cómo cada uno de los Cazalet trata de encontrar su lugar y darle un nuevo sentido a su existencia dentro de ese nuevo orden que se impone con los tiempos de paz.

El tiempo nuevo del título se hace patente en muchos aspectos, comenzando por las viviendas que ahora son más pequeñas y con menos servicio, las mujeres se independizan y pueden vivir por sus propios medios y se deben ocupar ellas mismas de las tareas domésticas. Se impone en todos los ámbitos los criterios de practicidad y comodidad. Los personajes deben adaptarse a los cambios que se observan en todos los aspectos de la sociedad, la estructura familiar y la mentalidad de este tiempo nuevo.

Me vuelve a conquistar de esta serie lo bien que se describen los sentimientos y las emociones: el surgimiento del amor, su evolución en el tiempo, el deterioro de las relaciones, los remordimientos, la decepción, las ilusiones incipientes y los matrimonios desgastados. A pesar del gran número de personajes en juego, la autora se detiene en cada uno de ellos en algún momento para hacernos ver dentro de sus corazones y de sus cabezas y hacernos partícipes de lo que cada uno siente sobre cómo va evolucionando su propia vida. Es de agradecer ese narrador omnisciente que nos permite seguir de cerca la evolución de todos los personajes y nos sumerja en su mundo familiar y privado. Con cada entrega me engancho más a esta saga a la que, por desgracia, cada vez le queda menos para finalizar. Pero qué bueno está siendo el viaje, capítulo a capítulo.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Confusión (Crónicas de los Cazalet 3)

Continúo avanzando sin demasiada prisa pero sin pausa por las Crónicas de las Cazalet de Elizabeth Jane Howard y le toca en este caso el turno a la tercera entrega titulada "Confusión" que abarca el periodo que va desde marzo de 1942 hasta el final de la guerra en Europa en mayo del 45. Durante estos años los distintos miembros de la familia Cazalet continúan con sus vidas, a pesar de la guerra, algunos residiendo en Londres y otros permaneciendo en la casa familiar de Home Place. Tras la muerte de Sybil, Hugh se centra en el trabajo con el apoyo fundamental de su hija mayor, Polly. Edward continúa su romance extramatrimonial con la ahora viuda Diana Mackintosh, con la que ha tenido una hija, mientras que su esposa Villy acepta resignada su cada vez más fría y distante relación matrimonial, aunque ajena a las causas reales de este distanciamiento. Rupert continúa desaparecido en Francia mientras que su hija Clary va convirtiéndose en una jovencita responsable y sensata que comparte piso con Polly y que poco a poco va mejorando su relación con su joven madrastra, Zoë, dedicada al cuidado de la pequeña Juliet; perdida prácticamente la esperanza en el regreso de su esposo, trata de adaptarse a los ritmos y costumbres de su familia política y comienza a retomar algo de su vida social en Londres. También las primas mayores van tomando más protagonismo según se convierten en adultas. Louise contrae matrimonio con famoso artista destinado ahora en el Ejército y se encuentra convertida en una joven esposa, esperando un hijo y sintiendo que la vida de casada no es lo que esperaba, mientras que su prima Angela lleva una vida desordenada en Londres donde alterna su trabajo en la BBC con una frenética vida social plagada de escarceos sentimentales y salidas nocturnas, aunque sin lograr satisfacción alguna ni aclarar el rumbo que va tomando su vida. Nora, que siempre soñó con convertirse en monja, acaba casada con un excombatiente seriamente incapacitado. La tía Rachel sigue volcada en el cuidado y atención de todos los miembros de la familia, en especial de los más mayores: el Brigada, la Duquesita y las viejas tías, lo que repercute en su complicada relación con su amiga Sid, que acaba encontrando alguien que la admira y le dedica más atención. Especial relevancia adquiere Archie Lestrange, el amigo francés de Rupert que les trajo a los Cazalet las últimas noticias conocidas sobre el paradero de aquel y que se convierte en consejero y confidente de varios miembros de la familia, anima sus reuniones familiares y alguna jovencita cae incluso enamorada de él.

Los personajes evolucionan y crecen en cada una de las entregas según avanzan los años; los asuntos domésticos no cesan nunca de procurar novedades, como no puede ser de otro modo tratándose de una familia tan amplia, algunos más inocentes como los caprichos y juegos de los más pequeños o los planes de futuro de las chicas y otros de mayor relevancia como infidelidades, tristezas por la ausencia de seres queridos e insatisfacción con la vida. A pesar del drama que vive el país, la vida continúa avanzando y encuentra un sitio para el amor, las pasiones, los sueños y las esperanzas. 

Los capítulos se adentran en cada uno de los personajes a los que a veces retrata con crudeza según estos se van desnudando a través de diarios, cartas o reflexiones en las que muestran su verdadero ser, sus debilidades,  aspiraciones y dudas, no tanto por medio de las conversaciones en las que no siempre se muestran sinceros, sino más bien cuando se expresan a través de monólogos internos en los que confiesan lo que realmente les inquieta y preocupa. La autora se muestra incisiva también al retratar el carácter de los ingleses como sociedad, su distanciamiento de lo que ocurre en el resto Europa, su frialdad de carácter pero también el estoicismo con el que afrontan las penurias causadas por la guerra. Espero no tardar mucho en embarcarme en la siguiente entrega de la serie y descubrir por qué rumbos navegan los Cazalet, una vez finalizada la guerra y retomada la normalidad de su día a día, pero eso ya será otro libro.

domingo, 12 de abril de 2020

Tiempo de espera. Crónicas de los Cazalet 2

Con gran placer por mi parte, me adentro de nuevo en la segunda entrega de las Crónicas de los Cazalet, "Tiempo de espera", en la que Elizabeth Jane Howard continúa presentándonos los avatares domésticos de la numerosa familia Cazalet que, ante la inminencia de una nueva guerra, organiza una compleja logística para instalarse entre Home Place, la casa principal y las demás residencias cercanas, Pear Tree Cottage y Mill Farm, donde se distribuyen las distintas familias además del Hotel de los Bebés con sus niños acogidos en la misión emprendida por Rachel y su amiga Sid. Todos esperan el estallido de la guerra con una mezcla de miedo y expectación: los adultos con sus variadas relaciones, compatibilizan la vida familiar con alguna que otra aventura extramatrimonial, los hombres se plantean alistarse en el ejército pero también deben seguir adelante con la empresa familiar. Desaparecida la vida social de Londres, las mujeres se encuentran atrapadas en el campo centradas en la crianza de los niños y conviviendo con las tías solteras, la suegra, las cuñadas, gestionando unas relaciones personales entre tensas y afectuosas. Por su parte, los adolescentes y los más jóvenes de la casa se encuentran buscando su propio lugar en mundo, tratando de orientar su futuro; comienzan a entender ciertos aspectos de la vida de los adultos mientras esperan dejar atrás los años de la infancia. También los niños descubren nuevas realidades de la mano de otros pequeños refugiados en el campo y tratan de seguir con sus juegos a pesar de la guerra que transcurre a su alrededor. Sin olvidarnos del personal de servicio, del chófer a la institutriz, todos tienen sus propios conflictos y problemas personales.

Cuando la guerra estalle, algunos hombres tendrán que entrar de lleno en batalla y sufrirán sus consecuencias; los que queden en la retaguardia también verán llegar hasta el mismísimo Home Place los horrores de la guerra: el racionamiento, el paso de los bombarderos sobre sus cabezas, las pérdidas personales. Pero seguirá habiendo tiempo para los momentos en familia, para las escenas domésticas que conservan todo el encanto de los viejos tiempos.
"Era una tarde excepcionalmente hermosa: apacible, templada y soleada, con el cielo de un azul claro pero penetrante y el calor justo para que los espectadores pudieran mirar a gusto y los jugadores no se sofocasen demasiado. Zoë se llevó a Juliet en el cochecito, y Hugh tenía a Wills subiendo y bajando afanosamente por su regazo. La Duquesita iba y venía con un canasto lleno de flores marchitas; solo faltaba el Brigada, que estaba trabajando en su estudio con la señorita Milliment. Jessica, que jugaba mal, tenía de pareja a Christopher, y perdieron el primer partido. A las cuatro todo el mundo tenía sed, y la Duquesita hizo que sirvieran el té en la terraza que daba a la pista de tenis."
Esta entrega da un protagonismo destacado a los más jóvenes del clan, a los adolescentes: Polly con su bondadoso carácter y Neville y su rebeldía. También a Louise y su deseo de convertirse en adulta y cumplir su sueño de ser actriz. Pero especialmente cercano y entrañable me ha resultado el personaje de la joven Clary que es la que más me ha tocado el corazón, a la que más compadezco por sus pérdidas y su manera de proteger a los demás, a su madrastra, a su hermano, además de dejarnos algunas de las mejores frases del libro:
"En general, hoy por hoy prefiero los libros a las personas, y a las personas que salen en los libros a todas las demás."
"Cuando sea mayor tendré una casita con todas mis cosas, y estará en el campo. Tendré una biblioteca, una piscina, montones de animales, una radio al lado de la cama y un cuarto aparte para jugar."
Una auténtica delicia esta lectura que me deja con ganas de más, con la suerte de saber que todavía me quedan al menos tres entregas para seguir disfrutando de las idas y venidas de los Cazalet, de seguir formando parte por algún tiempo de su maravilloso mundo.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Los años ligeros. Crónicas de los Cazalet

Desde hace bastantes meses venía viendo numerosas y entusiastas recomendaciones  de las Crónicas de los Cazalet, encabezadas por las de mi admirada Molinos, autora del blog Cosas que me pasan. Demasiado he tardado, es cierto, pero finalmente me lancé a descubrir esta serie de novelas de la escritora británica Elizabeth Jane Howard que se inaugura con "Los años ligeros" y que recorre tres décadas en la vida de una acomodada familia inglesa al hilo de los acontecimientos históricos que les toca vivir. Se inicia esta primera entrega presentándonos al amplísimo plantel de personajes que componen la numerosa familia Cazalet, desde el patriarca al mando de una exitosa empresa maderera, pasando por los hijos y nueras, los nietos de variadas edades e incluso el personal al servicio de la familia, todos ellos con historias que contar, con personalidades destacadas y cuyos avatares vamos conociendo gracias a un narrador omnisciente que nos hace partícipes de sus circunstancias, intereses, preocupaciones, aventuras y desventuras.

Al inicio de la novela nos encontramos en la Inglaterra del periodo de entreguerras, concretamente en el verano de 1937; las consecuencias de la Gran Guerra se aprecian más intensamente en algunos personajes, como en el que se ha dejado parte de su salud física y mental en la batalla o en aquella que ha perdido al esposo o al prometido en combate, quedando condenada a quedarse soltera. Otros personajes, sin embargo, optan por la alergia y la despreocupación llevándose por optimismo que la llegada del tiempo de paz proporciona, centrando sus intereses en las ultimas modas, en el romance del rey Eduardo y la señora Simpson y en general por las vanidades y la vida social. No en vano los años 30 son tiempos felices, los años ligeros a los que alude el título de la novela, a medio camino entre los viejos tiempos a los que algunos todavía se aferran y el brillante futuro que se vislumbra tras el fin de la larga guerra.

Los Cazalet abandonan Londres para reunirse en Home Place, la casa familiar en el campo y allí disfrutar de las vacaciones estivales, excusa que nos permite reunir a todos los miembros de la numerosa familia y conocerlos más de cerca, observar las  relaciones que entre ellos se crean: hermanos, primos adolescentes, cuñadas y suegros, matrimonios mejor o peor avenidos, todos comparten unos días de verano que se verán teñidos por el temor a una nueva guerra que lo sobrevuela todo pero que no impide continuar con los actos cotidianos, con la organización de los menús y la acomodación de la gran familia y los que se les van uniendo, los juegos infantiles, los conflictos domésticos y también los problemas de aquellos que van creciendo y planteándose su futuro, los asuntos conyugales de unos matrimonios casi felices. Un amplio panorama de historias particulares que abarcan desde lo más mundano a lo más trascendental, de lo frívolo a lo profundo pero siempre con un tono de ligereza que se agradece, en una estupenda novela coral donde todos los personajes tienen su peso y su valor y que me ha dejado con ganas de continuar descubriendo qué será de todos ellos en los tiempos que seguirán a estos años ligeros que acaban de abandonar.