jueves, 15 de junio de 2017

La modista

Después de pasar muchos años trabajando como modista de alta costura en Europa, la joven Tilly Dunnage regresa a su pequeño y polvoriento pueblo de Australia a ocuparse de su madre enferma. Ese es el arranque de "La modista", novela de la australiana " Rosalie Ham que me ha resultado sorprendente ya que no ha sido la novela ligera y desenfadada que me esperaba encontrar. Corren los años 50 y el mundo de glamour que Tilly ha conocido fuera de su país no se parece en nada a la cerrada y presuntuosa sociedad rural de Dungatar, un pueblucho donde la rumores y la desconfianza mutua son la tónica dominante en las relaciones vecinales y en donde Tilly está decidida a instalarse nuevamente sin doblegarse ante las murmuraciones sobre hechos del pasado que la marcaron y la obligaron a abandonar el lugar. Tilly regresa dispuesta a hacer frente a la exclusión en la que han vivido ella y su madre desde que llegaron a vivir allí bajo la etiqueta de locas que arrastran y que sus vecinos no pretenden olvidar. Pero lo que no pueden ignorar ese puñado de paletos que tiene por vecinos es la habilidad de Tilly para la costura, su capacidad para tapar con preciosos diseños sus miserias morales y defectos físicos, por lo que le permitirán restablecerse en el pueblo y retomar su profesión. Pero Tilly planea fríamente su terrible venganza contra aquellos que hicieron insoportable su vida y la de su madre durante tantos años.

La novela resulta menos dulce y edulcorada de lo que su argumento pudiera anticipar a primera vista; abunda el tono satírico en el relato, las descripciones del pueblo y de sus habitantes son bastante crudas, retratando con un toque de humor la miseria personal de la mayoría de ellos, sus rencores, la forma en que se inmiscuyen en las vidas ajenas, la envidia reinante y la bajeza moral crean una atmósfera atosigante en la que todas las vidas discurren arriba y abajo de la Calle Mayor ante la insidiosa mirada de los vecinos que acabarán recibiendo su merecido castigo de mano de la sofisticada protagonista.

sábado, 10 de junio de 2017

María Estuardo

No seré yo la que descubra a estas alturas a nadie la figura de Stefan Zweig (¿o tal vez sí que es posible que quede aún alguien por descubrirlo?) uno de los grandes genios de la literatura del siglo XX que tanto a través de sus novelas llenas de sensibilidad como de sus intensas biografías siempre logra conquistar al lector gracias a su acertadísimos retratos humanos, tanto cuando se trata de personajes ficticios como de figuras históricas. La protagonista del libro que hoy traigo no es una mujer cualquiera sino la apasionante "María Estuardo", reina de Escocia entre otras muchas cosas y una de las poco frecuentes figuras femeninas de la Historia que fueron importantes por sí mismas, no por su matrimonio o por lo que otros personajes (generalmente masculinos) le llevaron a protagonizar, sino que encarnó su papel de soberana como una misión divina que la llevó a una vida de constante lucha, enfrentamientos y batallas por conservar su rango y la herencia y misión recibida como reina de Escocia con pretensiones al trono inglés y aspiraciones casi cumplidas al trono francés.

"A los deis días reina de Escocia, a los seis años prometida de uno de los príncipes más poderosos de Europa, a los diecisiete años reina de Francia" la vida de María fue intensa desde su nacimiento. Nacida para ser reina, educada como tal, dotada además para las artes y la poesía, activa, bella e inteligente, María encarna a la dama perfecta, digna representante de la época renacentista que se inicia entonces. A pesar de sus virtudes y capacidades, no pudo evitar llevar una vida cargada de dramas y ausencias, huérfana y viuda a temprana edad, fracasado su proyecto de reinar en Francia debe de regresar a las ásperas tierras de su reino escocés donde vuelve a ejercer de reina, enfrentada constantemente a su prima Isabel I, reina de Inglaterra, de la que también se nos hace en este libro un retrato profundo e intenso, así como de su relación mutua que oscila entra una fingida fraternidad, de una amorosa relación de primas queridísimas y un enconado enfrentamiento como no podía ser de otra manera entre dos mujeres que ostentan por nacimiento el derecho a portar la corona de Inglaterra dados sus estrechos lazos familiares y la ausencia de un heredero directo por parte de Isabel. Y es que no se entiende una figura histórica sin la otra, Isabel y María están condenadas a pasar a la Historia como dos figuras paralelas, como hermanas irreconciliables, dos soberanas dignas de la herencia recibida que brillaron en un mundo de hombres en una época dura y sangrienta. Porque son constantes en los días de María Estuardo las guerras, tanto contra el enemigo exterior como en el seno de su propio país donde los nobles se conjuran constantemente contra ella, le niegan la autoridad, rechazan a una reina católica en un país donde el protestantismo se impone y las grandes figuras políticas se rebelan contra su propia reina, con el más crudo calvinista, John Knox, a la cabeza e incluso el hermanastro de la reina y su propio esposo apostarán por el doble juego de servir a Inglaterra y recibir apoyo de Isabel en contra de su propia soberana.

Zweig profundiza en la psicología de la reina y de la mujer, una dama nacida para ser reina y que puso todo en riesgo por un amor irracional que la superó, la cegó y le hizo ponerse en contra de todo lo que había significado algo para ella: su corona, su reino, su honor, su hijo. Se nos muestra el origen de la leyenda que ha quedado en la memoria del pueblo escoces de la valiente y heroica reina que es encerrada en un castillo en mitad de un lago, que huye, lucha, cabalga sin descanso, esa figura creada por las obras románticas de Walter Scott en cuya leyenda se ignoran los errores, las debilidades y los riesgos tomados por la arrojada mujer que sin embargo si que están reflejados en la versión de la historia que creó Shakespeare, la del drama de Macbeth, el rey asesinado por el amante de la reina, la mujer sometida a sus pasiones que arriesgó todo su poder por un hombre que ni siquiera la merecía.

Como es habitual en las obras de Zweig, este es un retrato profundo y completo de una apasionante y controvertida figura histórica y de una apasionada mujer que pasaría a la Historia por méritos propios, por sus decisiones y por sus errores. Una maravillosa forma de descubrir la Historia europea que el autor tan bien nos transmite siempre con su habitual rigor que no carece del toque de humanidad que nos acerca a las personas que se hayan debajo de las figuras históricas.

lunes, 5 de junio de 2017

Los ritos del agua

"El silencio de la ciudad blanca", de Eva García Sáenz de Urturi, fue una de mis lecturas favoritas del año pasado, uno de los libros que más disfruté y que me descubrió la ciudad de Vitoria, una completa desconocida para mí hasta ese momento y que tuve la suerte de visitar el verano pasado llevada precisamente por la curiosidad despertada en mí tras la lectura de esa novela. Ha sido enormemente agradable, por tanto, el reencuentro con los personajes de esta trilogía en esta segunda entrega de la misma, " Los ritos del agua", y reconozco que he disfrutado de una manera diferente de esta novela ya que en este caso recorría escenarios que ya había tenido el placer de conocer personalmente además de reencontrarme con un grupo de personajes familiares y una forma amena de contar las cosas, aderezada, además, con interesante pinceladas históricas referentes a antiguas tradiciones y misterios ancestrales que tanta importancia tienen en el argumento, si bien en esta ocasión el ámbito geográfico del relato no se limitan al entorno de la ciudad blanca sino que se amplía hasta la zona de Santander, con lo que nos encontramos con nuevas tradiciones y antiguos mitos celtas comunes a todo el área de la cornisa Cantábrica.

Argumentalmente nos encontramos con los personajes ya conocidos casi en el punto donde los dejamos tras resolverse el caso de la anterior novela. El inspector Unai López de Ayala, más conocido por su apodo de Kraken y la subcomisaria Alba Díaz de Salvatierra aún no han tenido tiempo de relajarse ni de recuperarse de las secuelas de dicho caso cuando comienza otra serie de asesinatos rituales. Existe además en esta ocasión una inquietante relación personal entre las víctimas y el propio Kraken, ya que la primera víctima resulta ser su primera novia de la adolescencia y seguidamente se ven involucrados algunos miembros de su cuadrilla de amigos de toda la vida. Lo que que no sabemos es si esto será un hecho casual o si responde a un plan por el cual el mismo detective se encuentra entre los posibles objetivos de este nuevo asesino ritual.

Esta vez tendremos que trasladarnos en el tiempo junto a la cuadrilla de los amigos de Unai hasta el verano de 1992 en que participaron en un campamento de verano centrado en la arqueología en Cantabria. Esta vez la mitología vasca se mezcla con la del resto de la zona cantábrica, ritos de fertilidad, muertes rituales, elementos que ya tenían su gran papel en la novela anterior con la que también comparte el estilo narrativo ágil y la estructura de la trama, la investigación basada en el ingenio deductivo de Unai que cuenta como siempre con la inestimable ayuda de su compañera Estíbaliz y el final dramático, violento y la resolución del caso al límite del desastre.

Es esta, en fin, una novela que disfrutarán los que ya hubieran caído rendidos a los pies de "El silencio de la ciudad blanca" y que, sin ser completamente novedosa o sorprendente, sí que resultará altamente entretenida. Eso sí, veo preciso pasar previamente por la primera novela para tener una visión completa del argumento dadas las frecuentes referencias a los sucesos ya contados en la anterior entrega y seguir así mejor la evolución personal de los personajes e involucrarse más en profundidad en sus relaciones personales.


miércoles, 31 de mayo de 2017

No soy un monstruo

No podía dejar pasar la lectura de la primera novela de la periodista televisiva Carme Chaparro, no tanto por la fama de la autora como personaje mediático sino por la cantidad de comentarios favorables que ha recibido por su ópera prima "No soy un monstruo" que además le ha hecho ganar el premio Primavera de novela 2017 y quería comprobar de primera mano si eran efectivamente merecidos tantos elogios y reconocimientos. Lo cierto es que debo confesar que la novela engancha desde el minuto cero, con un argumento trepidante desde su inicio y un estilo narrativo muy fresco, una trama ágil que mantiene el buen ritmo a todo lo largo de la novela que transcurre en escenarios totalmente actuales, entre centros comerciales, urbanizaciones de barrios residenciales y redacciones de informativos de televisión. El tema central de la trama también está tristemente de plena actualidad pues se centra en el delicado asunto de la desaparición de niños, en el terror cotidiano que irrumpe en las familias de unos niños que son sustraídos por algún desconocido, sin que se cuente con ninguna pista a la que aferrarse y que les de esperanza alguna a los padres de si van a recuperar prestamente a sus hijos perdidos.

Los protagonistas principales de la novela son dos mujeres: Ana Arén, inspectora jefe del grupo de menores, atractiva e implacable en su actividad profesional e Inés Grau, periodista, popular reportera de las noticias de un canal televisivo y escritora de éxito en busca de un argumento impactante para arrancar una futura novela que ya le exigen ansiosos desde su editorial. La desaparición de un niño en un centro comercial hará coincidir a estas dos mujeres, que además son amigas, en el mismo lugar y tiempo: la una para investigar la desaparición y la otra para informar sobre el caso. No es el primer niño que es secuestrado en ese lugar y pronto el pánico se extiende entre las familias.

La acción de la historia es trepidante desde el inicio y se acelera y complica según avanza la trama. El argumento incide en el dolor desgarrador provocado por la pérdida de un hijo, la forma de amor más intenso que existe es capaz de provocar, en consecuencia, el dolor más inabarcable y esta intensidad esta muy bien reflejada en la novela en la que destaca también el aspecto metaliterario que supone que una de las protagonistas, que es, además, la que narra la historia, sea una famosa periodista televisiva metida a novelista de éxito, lo que provoca la sensación de que fuera la propia autora la que nos hablara en primera persona, confundiendo realidad y ficción y dándole así mayor realismo a la historia. 

Sólo le pondría un pero a esta lectura y es que aún me queda la duda de si el final me cuadra completamente; lo cierto es que el desenlace me dejó pensando un buen rato tratando de encajar las piezas del argumento para cuadrar ese final que no es descabellado pero me supuso dedicarle una pequeña reflexión. Pero dicho esto, lo cierto es que he disfrutado de una intriga muy bien contada, con un ritmo implacable y totalmente actual. Bastante recomendable.

sábado, 27 de mayo de 2017

Calle de las tiendas oscuras

Llevo una racha intensamente francesa en los escenarios y autores de mis ultimas lecturas; sin buscarlo expresamente, llevo todo un mes anclada en la literatura francesa y con esta novela "Calle de las tiendas oscuras" continúo por ese camino. Fue precisamente una de mis ultimas lecturas la que me creó la necesidad de releer a Patrick Modiano, al que sólo había conocido brevemente con anterioridad pero que supongo que era necesario que volviera a él para culminar con honores esta fase mía de "afrancesamiento" literario.

De Modiano sabemos que es un autor eminentemente parisino, en sus obras la ciudad tiene tanto protagonismo como los propios personajes y también sabemos que los argumentos no son tanto de acción como de reflexión, más centrados en la introspección y el papel de los recuerdos y el pasado que en la recreación del momento presente. Todo esto lo tenemos en esta obra donde nuestro protagonista, Guy Roland, aparece como un hombre sin pasado ni recuerdos, ni su nombre es verdaderamente el suyo, lo ha olvidado todo y trata de descubrir su verdadera identidad preguntando, indagando entre aquellos que pudieron conocerlo, recorriendo bares u hoteles que pudo frecuentar, trazando el discurrir de otras vidas que pudieron rozar la suya, una existencia que pudo ser la suya, pero se encuentra solo, todos aquellos que lo conocieron han desaparecido. Acompañamos a Roland en su constante incertidumbre sobre propia identidad y lo que fue de la vida que vivió, a donde fue a parar aquel tiempo y todos los que lo habitaron.

El relato cuenta con escasas descripciones, los diálogos no cuentan con referencias previas, traza las escenas con breves apuntes dibujando un ambiente propio de cine negro, aunque se puede deber a la época en que transcurre la acción, los oscuros años de la ocupación, con tantos muertos,  tantos huecos en la memoria, tantas personas que Guy conoció y que ya no están: han muerto o han escapado o se ocultan, parece que no queda vivo ninguno de los que podían haberle conocido en otra época y que podían hacerle saber quien fue él mismo. Roland callejea por París tratando de encontrar un lugar que le resulte familiar o a alguien que le reconozca y le recuerde, una calle, un portal, pasea por avenidas, cruza puentes esperando que los recuerdos de la que fue su vida, los momentos que transcurrieron por aquellos lugares regresen a su memoria, algo que le devuelva sus recuerdos que van volviendo inconexos, poco a poco, a través de fogonazos de momentos vividos, de lugares que no logra ubicar. Mediante encuentros con aquellos que pudieron conocerle, a través de las vagas referencias que va descubriendo se nos presenta un relato creado a base de escenas en muchos casos inconexas, no hay una narración común ni un claro hilo argumental sino que nos lleva saltando de un lugar a otro, de un recuerdo a otro de personaje en personaje, lo que ayuda a compartir la sensación de inseguridad, de no tener un suelo firme en el que apoyarnos, en no poder, como no puede el protagonista, reconstruir su vida de manera completa, sino que vamos cosiendo retazos de momentos y personas con las que creamos un puzle que refleja de algún modo esa vida que se le escapó con la perdida de la memoria pero también la vida que perdieron todos con los oscuros años de la ocupación, con la vergüenza del colaboracionismo y el drama interminable de la guerra.

Una lectura intensa y en la que el lector tiene que tomar parte activa, no se lee con comodidad dejándonos llevar por el relato, sino que debemos trabajar para reconstruir el pasado de Roland, investigar con él y descubrir quién fue y qué fue de su pasado.

lunes, 22 de mayo de 2017

Tres días y una vida

Tenía ganas de conocer a Pierre Lemaitre fuera de su faceta de gran autor de novela policíaca, con lo que tenía por fuerza que leerme esta otra obra suya titulada "Tres días y una vida" en la que el genial autor francés demuestra que, independientemente del género que toque, su capacidad para retratar personajes de manera profunda no queda afectada en absoluto, tenga como protagonista de sus relatos a adultos involucrados en asuntos policiales o niños envueltos en hechos dramáticos.

En este caso nos presenta a un protagonista infantil llamado Antoine, un niño de doce años algo solitario y bastante sensato pero al que la vida le da un vuelco total cuando, a causa de un arrebato acaba involuntariamente con la vida de Rémi, su pequeño vecino y decide ocultar su cuerpo en una zona boscosa cercana a su casa. A partir de aquí, el niño no conocerá ni un minuto de paz; la desaparición de Rémi sacude el pequeño pueblo de Beauval, la población en pleno se vuelca en ayudar a los padres en la búsqueda del niño, el ambiente se tensa rápidamente ante falta de pistas, las dudas, los rumores, las antipatías y rencillas entre vecinos surgen a la hora de señalar a los posibles sospechosos potenciales de la desaparición, todo el mundo duda de todos, buscan posibles culpables, la desconfianza también se vuelve hacia las autoridades y su incapacidad de dar con el pequeño de manera eficaz.

Antoine observa todo el trajín de gente desde su ventana, observa a las fuerzas vivas del pueblo que pasan por el jardín de los vecinos para mostrar su apoyo, prestar ayudar, criticar la acción de la policía o del alcalde o simplemente cotillear sobre las ultimas novedades de la búsqueda. Al mismo tiempo que se ve obligado a acompañar a las partidas de búsqueda que remueven el estanque, que recorren el bosque en busca de Remí, Antoine va planificando en su mente la huida del lugar; ve que su única opción es escapar antes de que lo detengan, al tiempo que su viva imaginación va recreando futuras escenas de detención por parte de la policía, se ve confesando el crimen y también se ve huyendo, escapando del país, viviendo una vida de prófugo. La mala conciencia, los remordimientos y el miedo no le deja descansar y ni siquiera el transcurso de los años logrará librarle del peso de la culpabilidad que arrastrará constantemente.

La narración es absolutamente correcta, los personajes y sus sentimientos están muy bien retratados, los distintos habitantes de Beauval cobran vida ante nuestros ojos y nos atrapa la narración, pero es cierto que he echado en falta ese efecto que he sentido con la lectura de otras novelas de Lemaitre de que la historia te agarra las tripas y te las revuelve, esa sensación de no poder dejar la lectura a pesar de la crueldad y la irracionalidad que se muestra, esa aceleración constante en la trama que te hace seguir leyendo de manera compulsiva, aunque sí es verdad que en este caso el autor logra transmitir la angustia, la incertidumbre, la inquietud del culpable que espera ver caer la espada de la justicia sobre su cabeza en cualquier momento, el tono general del libro no es exactamente el de la serie del detective Verhoeven, pero, así y todo, se puede decir que esta es igualmente una novela notable, dejando al margen las siempre odiosas comparaciones.

miércoles, 17 de mayo de 2017

La mujer de la libreta roja

¿Qué cuenta el contenido de un bolso sobre su propietaria? ¿Es posible conocer a una mujer por lo que atesora en él, es posible enamorarse de ella sin haberla visto nunca, sólo por lo que sus pertenencias revelan de ella? Esta es la propuesta que nos hace Antoine Laurain en esta novela, "La mujer de la libreta roja", un libro breve pero que creo que debe ser así, donde una maravillosa historia queda concentrada en unas pocas páginas, como escasos son los objetos a través de los cuales el protagonista descubre todo el mundo de una desconocida. Desde un incidente fortuito como es el hallazgo de un bolso abandonado en un contenedor por parte de Laurent, un librero de París, se despliega el retrato que éste va creando sobre su propietaria; la imagina, la idealiza, le obsesiona. Sólo dispone de unos pocos efectos personales, pero ni documentación, ni un teléfono a través del que contactar con alguien de su entorno, no hay manera de conocer su nombre, edad o domicilio. Pero todo es posible si se posee curiosidad y creatividad. La historia sólo dura veinticuatro días, pero no hacen falta más para entrelazar la vida de estas dos personas y unirlas por medio de las pequeñas cosas.

La librería de Laurent se llama Le Cahier Rouge (el cuaderno rojo) y será precisamente un cuaderno rojo el objeto que más atraerá su atención de entre todo el contenido de aquel bolso; una libreta en donde Laure anota sus pensamientos, sus ideas, sus planes y sus sueños, lo que ama y lo que teme. Y a través de esa libreta Laurent se asoma a lo más íntimo del corazón de Laure y allí queda conquistado por ella.

La historia que se cuenta es magnífica pero es que además está plagada de referencias literarias, mención a autores y obras. Los oficios de ambos protagonistas nos acercan a unos mundos cargados de sensibilidad, amor por el arte y la cultura. El escenario en el que transcurre la acción es puramente contemporáneo pero también es cierto que rezuma nostalgia de otra época en la que la tecnología no nos sometía absolutamente, en que las relaciones personales eran directas, más humanas, en la que los libros no eran digitales sino que podías tocarlos y olerlos, en la que los adolescentes eran inocentes durante más tiempo, tardaban más en descubrir el mundo. O así nos parecía entonces al menos

Nos regala el autor, además de todo esto, una sorpresa añadida a este delicioso ambiente tan evocador con la aparición de Patrick Modiano, el genial escritor parisino, como personaje literario con una breve pero decisiva participación en la trama de la novela. Una guinda que remata el pastel de esta auténtica maravilla de libro, de esta completa gozada que nos presenta una historia preciosa contada de manera magistral y que no tengo más remedio que recomendarte que no esperes ni un momento para descubrirla si no lo has hecho ya: léela ya mismo, no pierdas más tiempo. Y además te advierto de que te generará la necesidad de volver a leer a Modiano o de descubrirlo si aún no lo conocías y te hará desear caminar por París o al menos revivir su ambiente cautivador, recorrer sus calles aunque sólo sea a través de los libros, empaparte de esa ciudad que tan bien describe Modiano y en lo que Laurain no le anda muy a la zaga. Ya lo verás.

jueves, 11 de mayo de 2017

The Paris wife

La narración de "The París wife" de Paula McLain se inicia en Chicago, en 1920. Cuando Hadley Richardson conoce a Ernest Hemingway este es un vibrante muchacho de veintiún años que ya ha tenido ocasión de participar en la guerra europea y regresar a casa convertido en casi un héroe de guerra. Su simpatía y energía lo convierten en un chico popular allá por donde va, arrasando con su desbordante vitalidad. Hadley, en cambio, es una chica sencilla e inexperta en la vida, criada en un hogar plagado de dramas familiares donde la joven creció sobreprotegida y donde desarrolló poca confianza sus propias capacidades. A pesar de los ocho años que le saca al chico, no puede evitar caer rendida al encanto del joven Ernest, ese muchacho tan vehemente, entusiasta, cargado de ilusión y planes de convertirse en un gran escritor, en un poeta famoso, en una gran figura del periodismo y la literatura.

Esta narración del primer matrimonio de Hemingway podría ser la versión de Hadley de "París era una fiesta", su visión de aquellos años desde el punto de vista más doméstico, entrando en los detalles de la vida familiar, su matrimonio, el nacimiento de su hijo, la relación de la pareja con los artistas que, como ellos, establecieron en París su cuartel general. Nos habla del descubrimiento de los toros en España, el trabajo de reportero de Ernest y sus primeras publicaciones literarias, de los veraneos en la costa azul en Antibes junto con grandes escritores como Scott Fitzgerald y pintores como Gerald Murphy y sus esposas y todo ello combinado con los aspectos más cotidianos de su vida privada, su adaptación a la sociedad cultural de París , las amistades que allí hicieron y la evolución de su relación matrimonial.

El relato en la voz de Hadley resulta muy ágil y profundiza en la personalidad de los protagonistas, con sus virtudes y defectos. No realiza valoraciones ni culpabiliza a Hemingway por su conducta sino que incluso muestra su egoísmo o su egocentrismo como características necesarias en un artista volcado en su trabajo creativo. El libro no pretende justificar ni ensalzar a sus protagonistas sino que muestra un retrato muy realista y vívido de un grupo complejo de artistas y su entorno, personajes excepcionales que vivieron una edad dorada en el fascinante París de entreguerras.

Me sorprende la libertad e independencia de las que disfrutan las mujeres que aparecen en la novela, no sólo las artistas, sino incluso Hadley, una mujer que se considera a sí misma anticuada y que disfruta de su papel de madre y esposa, muestra sin embargo poco interés por las opiniones de los demás en lo que se refiere a las decisiones vitales que toma, una ausencia de prejuicios o normas que la sometan necesariamente al ámbito familiar, mostrando gran capacidad para decidir libremente lo que deseaban hacer con su vida. Sin duda, esas mujeres son pioneras de una manera de vivir y pensar que comenzaba a darse en aquellos felices años en los que despertaban nuevas maneras de vivir, se abrían nuevas posibilidades para las mujeres que disfrutan de derechos y libertades hasta entonces desconocidas, aunque sin duda estamos hablando de América y de parte de Europa sin contar con los países del sur, tradicionales y atrasados en esos ámbitos, y a donde estos avances tardarían mucho en llegar, como a nuestro país donde nuestras abuelas no podían ni imaginar que esos cambios pudieran materializarse de manera inmediata.

viernes, 5 de mayo de 2017

El don

La historia de "El don" del autor chino Mai Jia es cualquier cosa menos convencional, tanto en su fondo como en la manera de contar y presentarnos la historia. Comenzamos descubriendo unos personajes peculiares, agraciados con una inteligencia excepcional, con un particular don para las matemáticas que se transmite de una generación a otra. Llegamos, siguiendo la historia familiar de los Rong hasta la figura del protagonista: Jinzhen, un joven criado al margen de la sociedad y que posee un talento sobresaliente, una extraordinaria capacidad matemática que determinará su vida. Quizás pudiera tildárseme de loca, pero voy a decir que he encontrado un punto de contacto entre el realismo mágico sudamericano y la narrativa basada en la tradición China: esas descripciones de fenómenos ancestrales, llenas de imágenes hiperbólicas, esas increíbles sagas familiares plagadas de imaginativos personajes; la misma manera de narrar da la sensación de que nos están contando un cuento fantástico en lugar de una historia casi contemporánea en el tiempo, es increíble como nos parece estar leyendo una historia fabulosa a pesar de manejar asuntos tan áridos como pueden ser las matemáticas, la criptografía o el mundo de los servicios secretos.

La historia de Jinzhen nos la cuenta un narrador desconocido que alterna su relato con una larga entrevista realizada a la Doctora Rong, tía del chico, una intelectual como tantos miembros de esta familia, que nos acerca la visión del entorno más personal y cercano del joven genio matemático que se convirtió en un héroe de la Revolución Cultural en la China comunista al poner su talento al servicio del gobierno e involucrarse en misiones secretas que implicaban asuntos como el nacimiento de la inteligencia artificial, pero que donde terminará brillando será en el ámbito de la criptografía; la misión de descifrar códigos secretos enemigos será lo que centre toda su actividad profesional y marque su extraña vida.

La lectura de esta novela amenaza con volverse árida por momentos ya que son escasos los diálogos, los párrafos son extensos y densos. Básicamente nos hallamos ante una larga narración de sucesos en la que se tocan temas en principio tan poco atractivos como la creación de códigos o problemas matemáticos, mezclados con otros de ámbito tan esotérico como la interpretación de los sueños. Pero es total la maestría del autor para combinar elementos tan dispares para acabar contándonos una historia que parece una antigua leyenda o un cuento fantástico. No cuesta, por tanto, avanzar ágilmente en la lectura entre códigos secretos, razonamientos matemáticos y hechos históricos en una novela original y arriesgada que conquista según se va uno adentrando en el peculiar mundo de Jinzhen y su extraña, obsesiva y sacrificada vida. Todo un personaje este protagonista.

domingo, 30 de abril de 2017

Muerte en la Fenice

Tengo la firme intención de ir, poco a poco, descubriendo autores consagrados de la Literatura contemporánea que hasta el momento no he tenido el gusto de frecuentar. Sé que el mundo literario avanza a una velocidad que resulta imposible de alcanzar, ni aún dedicando las veinticuatro horas del día en exclusiva a la lectura; sé, por tanto, que quedarán muchas grandes obras que nunca conseguiré conocer, pero así y todo me he propuesto ir alternando de vez en cuando los últimos lanzamientos, los best sellers del momento, con esas novelas que se van convirtiendo en clásicos, sin ser necesariamente obras maestras, pero que creo que merecen ser descubiertas y disfrutadas. Una de esas autoras a las que no había tenido todavía el placer de leer es la estadounidense Donna León, una de las clásicas reinas del suspense con una amplísima producción de éxito y que me he decidido a descubrir precisamente a través de su serie policíaca cuya acción ha tenido el buen gusto de situar en el magnífico escenario que es la ciudad italiana de Venecia y que protagoniza el ya famoso comisario Guido Brunetti. Así pues, esta de "Muerte en la Fenice" no es sino el primer caso protagonizado por el comisario, que así es como deben empezarse las cosas, por el principio; y debo decir que mi impresión personal tras este primer acercamiento ha sido bastante favorable y presumo que probablemente regresaré a la ciudad de los canales de la mano de alguna otra de sus novelas.

Centrándonos ya en el argumento de la novela, nos encontramos con que un famosísimo director de orquesta, de tanto talento como mal carácter, es asesinado, más concretamente envenenado con cianuro, durante un entreacto de la interpretación de La Traviata en el teatro veneciano de la Fenice. El inspector de policía Guido Brunetti tendrá que solventar el caso y descubrir quién ha sido el asesino, investigar quién podría desear y ejecutar la muerte del maestro. Pronto se hará palpable que existen numerosos candidatos a ocupar el puesto de sospechoso. La razón está tanto en el pasado del músico, siendo conocida su simpatía por el régimen nazi, como en el presente, dado su carácter poco agradable y que le granjeó numerosas rivalidades dentro mundo ópera en el que contaba con pocas amistades.

Descubro al hilo de la trama policial parte de la auténtica vida cotidiana de Venecia, fascinante ciudad monumental pero que cuenta también con una imagen peculiar, la del día a día de sus habitantes que, lejos de los lugares tópicos y típicos visitados por hordas de turistas, frecuentan otras plazuelas, pequeños canales canales, conviven con la realidad cotidiana de la humedad que cala los edificios, de la niebla persistente, del trasiego de vaporetos, de ahí la naturaleza desconfiada y reservada de los venecianos de cuna que viven o sufren su ciudad a la que adoran y odian en igual medida.

Claro ejemplo de esos venecianos de origen que conservan su particular dialecto y el orgullo de su pasado glorioso es la distinguida familia de Paola, la esposa de Brunetti, descendientes de antiguas fortunas aferrada a las ancestrales tradiciones de su rancio abolengo, que habitan húmedos palazzi llenos de desconchones y obras de arte. En este mundo del que nada quiere saber Brunetti no le quedará más remedio que introducirse para entrar en contacto con aquella sociedad que frecuenta la ópera, con los que se codeaba el fallecido y que le servirán de medio para resolver el caso que lleva entre manos.

La novela presenta el esquema clásico del investigador que resuelve el asesinato tras conversar con los diversos sospechosos, adentrándose en el entorno que rodea a la víctima, conociendo su pasado, a sus enemigos, dialogando con mucha gente y sacando conclusiones lógicas; nada de pruebas forenses, indicios periciales ni procedimientos científicos, esta no es una novela del siglo XXI, es una obra de corte clásico donde el investigador basa su método en hurgar en la naturaleza humana, en la observación y el interrogatorio, en descubrir las relaciones de amor y odio, los resortes clásicos y básicos que mueven las emociones humanas ahora y siempre.

miércoles, 26 de abril de 2017

Media vida

Care Santos es una maestra dibujando personajes de manera genial, revelándonos su pasado, la evolución personal, las circunstancias que les rodean y cómo se enfrentan a ellas, sus relaciones personales, en fin, que por lo general sus novelas están basadas en vidas que se cruzan en un determinado momento histórico que también nos retrata con toda su realidad. Con los antecedentes de las anteriores novelas leídas de esta autora, me lancé, por la tanto, a la lectura de su última obra, premiada además con el Nadal de este mismo año, con grandes esperanzas que no han resultado defraudadas.

En esta "Media vida" nos encontramos con lo que podría llamarse una historia de mujeres, una novela coral de personajes más que de acción. Las mujeres son cinco amigas a las que conocemos con catorce años, como compañeras en un internado de monjas allá por los años cincuenta unidas del modo que sólo la convivencia continuada en los años de la adolescencia puede generar, una amistad de las que necesariamente han de perdurar en el tiempo, para bien o para mal.

Y nuevamente nos volvemos a encontrar a esas mismas chicas treinta años más tarde, cada una en una situación vital diferente, más o menos satisfechas con lo que han logrado hacer de su vida a lo largo de todos estos años. Las biografías de estas cinco compañeras componen gran parte del argumento del libro. Con la excusa de una reunión para cenar en la que se reencontrarán después de tanto tiempo, vamos repasando, a lo largo de una agitada velada, el devenir de sus vidas desde que se separaron y con ellas recorremos también el progreso de la sociedad española desde el franquismo hasta los años ochenta y la manera en que cada una ha asumido los cambios personales y la evolución de la sociedad, cómo se han adaptado al mundo, lo han conquistado o se han dejado arrastrar por las circunstancias.

La cena del reencuentro transcurre entre remembranzas de su pasado común, en un ambiente que oscila entre la amable añoranza y el sordo resentimiento por las cuentas que quedaron sin saldar, combinando los recuerdos con la realidad del presente, las circunstancias de su vida sentimental, emocional. Estas mujeres hablan de temas íntimos como sólo se hace entre mujeres que se han conocido de niñas, entre amigas de siempre; confiesan la realidad de sus matrimonios, su sexualidad, las expectativas que tenían en su juventud y lo que de ellas ha quedado ahora, la manera en que asumen el paso del tiempo, la madurez, el amor, siempre el amor como gran tema y gran aspiración representado con la boda de Lady Dí, el gran acontecimiento del día que actúa de telón de fondo a toda la acción de la novela. Incluso las que tratan de permanecer discretas, las que aparentan lo que no son, exponen su realidad con sus silencios y su actitud. 

Esta es una novela que se desarrolla como si nos halláramos frente al escenario de un teatro donde cinco personajes se nos muestran en carne y hueso, nos adentramos en sus fortalezas y debilidades y aprendemos sobre el peso del pasado en nuestras vidasla gestión apropiada de los recuerdos y la capacidad de perdonar y olvidar.

jueves, 20 de abril de 2017

The book of unknown americans (El libro de los americanos desconocidos)

Esta de Cristina Henríquez es una novela peculiar, una historia contada por una norteamericana de origen panameño en la que nos presenta el mundo de unos compatriotas suyos, inmigrantes en los Estados Unidos, ciudadanos legales que se enfrentan a los estereotipos y prejuicios que en relación a ellos tienen los americanos medios, luchadores que están bastante lejos de alcanzar su sueño americano, aquel que les trajo a ese país y que tan lejano se les aparece. "The book of unknown americans" nos presenta a una pluralidad de personajes entre los que destacan dos familias: los Toro que llevan ya años residiendo en Delaware, con un hijo universitario y otro en el instituto, y los Rivera, recién llegados al país con la intención de buscar una buena escuela que garantice la recuperación de su única hija adolescente que sufrió daños cerebrales tras un accidente. Junto a los miembros de estas dos familias que protagonizan la trama principal centrada en una tierna e inocente historia de amor adolescente que derivará en drama, se nos van presentando los retratos de un grupo heterogéneo de personajes que nos cuentan su historia personal en primera persona, inmigrantes todos ellos que, desde diversos orígenes y por diversos caminos, han venido a parar al mismo bloque de apartamentos en una ciudad cualquiera de los Estados Unidos como es Delaware donde la población hispana no es especialmente numerosa y donde pretenden vivir, trabajar y sacar adelante a sus familias como el resto de sus conciudadanosCada uno de esos vecinos nos irá relatando su propia experiencia, lo que les llevó a emigrar a los EEUU, las dificultades que encontraron con la adaptación a un nuevo entorno, el miedo a lo desconocido, la incertidumbre, la ilusión de una tierra prometida, los problemas de comunicación, su vida en un nuevo mundo que ahora es legalmente su país, donde son teóricamente iguales a los demás americanos en derechos y deberes, pero tan desconocidos en la práctica.
"Somos los americanos desconocidos, a los que nadie quiere ni tan  siquiera conocer, porque les han dicho que deben temernos y porque tal vez si se tomaran su tiempo para conocernos, podrían descubrir que no somos tan malos, tal vez incluso que nos parecemos mucho a ellos. ¿Y a quién odiarían entonces?"
El libro rezuma nostalgia de lo que dejaron atrás cada uno de ellos: sus países de origen, México, Panamá, Guatemala, las familias, los amigos, los olores y los sabores. Nos van contando historias diversas, de personas de distintos orígenes, con motivos distintos para llegar a América, que se desenvuelven con diferente habilidad y fortuna pero que, así y todo, son vistos por sus conciudadanos como una sola cosa, "gente latina", todos por igual, metidos en un mismo saco de desconfianza y recelo, pero en este libro se nos descubre que existe todo un mundo desconocido dentro de cada uno de ellos, toda una vida a sus espaldas; nos acerca a una realidad que no es única sino plural, donde cada inmigrante es distinto al otro, del mismo modo en que cada ser humano es distinto de los demás y comprobamos lo injusto de etiquetar y clasificar a alguien por su origen geográfico y racial. Una novela, en fin, de oportunidades, de valor y de fracasos. Una historia llena de sentimientos y de retratos humanos inolvidables.

martes, 11 de abril de 2017

Como fuego en el hielo

Tenía ganas de hacerme con la última novela de Luz Gabás después de haber disfrutado en desigual medida de las dos anteriores (más de "Palmeras en la nieve" que de "Regreso a tu piel") con lo que tenía curiosidad por esta última entrega de esta "trilogía emocional" como la ha denominado la propia autora."Como fuego en el hielo" es, fundamentalmente, una novela de amor, pero en este caso se trata de un amor condenado a no triunfar, a ser imposible por las circunstancias que rodean en todo momento a los protagonistas, Attua y Cristela, dos enamorados que vivirán existencias paralelas en el tiempo y el entorno, que se volverán a cruzar varias veces por su proximidad geográfica y personal pero que difícilmente podrán culminar su relación como ambos desearían.

El escenario de la historia se ubica en las inhóspitas cumbres de los Pirineos oscenses, en la pequeña localidad fronteriza de Albort, donde la familia de Attua gestiona unas instalaciones termales que no les dan más que para sobrevivir sin muchas comodidades. El joven sueña con salir de aquella humilde vida, desarrollar su carrera militar en Madrid y compartir con Cristela una vida con más anchos horizontes y más prometedor futuro que el que le ofrece su frío e inhóspito pueblo montañés. Pero las circunstancias le obligarán a hacerse cargo del negocio familiar y a perder a Cristela, lo que le hará perder el sentido a toda su existencia y lo deja sin ilusión por su futuro cuando ella marcha a hacer su vida lejos de él al otro lado de los Pirineos.

Desde aquel apartado lugar entre montañas se siguen a distancia los acontecimientos de la política nacional y también extranjera, pero sólo llegan hasta allí los efectos más negativos de los tiempos revueltos: la pobreza, las hambrunas y los conflictos causados por los enfrentamientos entre carlistas e isabelinos, las amenazas de revolucionarios, bandidos y bandoleros que buscan sacar beneficio en tiempos tan inestables y para quienes los territorios fronterizos como el pueblo de Albort son lugares idóneos para sus incursiones y luchas. La incierta situación política dominante durante el reinado de Isabel II, la conflictiva alternancia en el gobierno entre moderados y progresistas y las revoluciones que se extienden por Europa, son el telón de fondo de una historia de amor desgraciada, intensa, cargada de emoción y desesperanza, pero que nos hace disfrutar con unas maravillosas descripciones de la montaña y su belleza natural y nos acerca a unos personajes muy bien dibujados, con los que conectamos fácilmente y nos hacen pasar unos buenos momentos de lectura que, si bien no puede considerarse una novela memorable, sí que creo que supone un notable cierre para esta trilogía.

miércoles, 5 de abril de 2017

La golondrina negra

Vuelvo con "La golondrina negra" a encontrarme con los personajes que descubrí en la primera novela de la escritora danesa Sissel-Jo Gazan, "Las alas del dinosaurio": el policía investigador Søren Marhauge y su ahora pareja Anna Bella que continúa preparando su doctorado en la facultad de Biología. Nuevamente, como en la novela anterior, el caso en el que nos adentramos ocurre en el entorno de la Universidad. En esta ocasión un afamado investigador del departamento de Inmunología aparece muerto, aparentemente suicidado, tras haberse visto envuelto en un presunto caso de deshonestidad científica mientras estudiaba el supuesto efecto negativo de unas vacunas en Guinea-Bissau, si bien la sospecha del profesor se dirigía hacia que estos efectos podían extrapolarse a todo el sistema mundial de vacunación. A todo esto, Søren no pasa por su mejor momento profesional: ascendido a un cargo superior pero puramente administrativo, echa de menos el meterse en la arena del trabajo policial puro. Además de ello, resulta que su papel de padre postizo de Lily, la hija de Anna le resulta mucho más satisfactorio que su actual actividad profesional al tiempo que teme que su relación sentimental se está yendo a la ruina. Así y todo, el asunto del suicidio le pilla demasiado de cerca al tratarse de la facultad en la que trabaja Anna y, a pesar de presentar su renuncia a su puesto en la policía no puede evitar seguir su instinto investigador y meter las narices en el caso por su cuenta.

Nuevamente me permite esta autora adentrarme a través de una historia de ficción en la forma de vida, costumbres, relaciones familiares y sociales características de los países nórdicos, así como en el entorno del mundo universitario, de investigadores, doctorandos, publicaciones científicas, ambiente en el que no faltan las traiciones, las luchas de poder y las puñaladas por la espalda (que a veces pasan más allá de lo puramente figurado) Es este un interesante entorno humano que no suele aparecer con frecuencia en las novelas y que me han hecho disfrutar de nuevo, tanto en el plano de la investigación criminal como en el del descubrimiento de la geografía humana danesa, que también me ha resultado de interés.

lunes, 27 de marzo de 2017

No me dejes - Ne me quitte pas

Llevaba encadenadas últimamente una serie de lecturas de tinte más bien dramático, llenas de sufrimiento y oscuros argumentos, con lo que me apetecía hacer una pausa y entretenerme con algo de carácter más ligero, con una lectura "desintoxicante" que me sirviera de balón de oxígeno antes de introducirme en nuevas historias intensas y tal vez más truculentas. Pero creo que me he pasado de frenada con este "No me dejes (Ne me quitte pas)" de Màxim Huerta, un autor del que ya he leído varias novelas y que sabía que me iba a proporcionar unos momentos de lectura relajada y optimista, pero confieso que esta es la más edulcorada y naif de las novelas que he leído en los últimos tiempos. Pero eso es casi lo que iba buscando cuando recurrí a este autor, así que me merezco lo que me he encontrado ¿o no?

La novela se basa en las historias de tres mujeres españolas emigradas en París, una joven recién llegada cargada de problemas sentimentales y otras dos mujeres bastante mayores que ya han hecho su vida en aquella ciudad en la que llevan residiendo muchos años. El punto de encuentro es una encantadora floristería regentada por un parisino maduro y galante. La historia gira en torno a los personajes que van contando sus historias románticas, sus vidas en París, que muchas veces dicen o cuentan cosas que pueden resultar bobas, ridículas, absurdas o bonitas, tiernas y emotivas, según como te pille el humor a la hora de tomar la lectura. Lo cierto es que el libro está plagado de  imágenes preciosas y evocadoras de un París idílico, de tienditas encantadoras, patios cuajados de rosales... todo es de color de rosa, empezando por el  principal escenario de la historia, una pequeña floristería con un propietario que arrastra una triste historia de amor perdido en su juventud, una señora solitaria, una joven perdida, personajes con gran carga de tristeza pero fundamentalmente positivos, impregnados del estilo del autor que nos propone una filosofía fácil, de andar por casa, según la cual todos tenemos la felicidad al alcance de la mano, lo que nos prueba con frases del tipo: "Todas las veces que quieras ser feliz solo tienes que serlo. No esperes. Sé." ¡Hala, ya está! Si no eres feliz es porque no lo has intentado con fuerza.

El estilo resulta en ocasiones empalagoso, con esas frases profundas llenas de ideas de felicidad "prêt-à-porter", pero lo cierto es que no resulta complicado engancharse al mundo que nos presenta en el que el narrador aparece con frecuencia hablando directamente con los personajes, en ocasiones dirigiéndose al lector, lo que provoca una gran cercanía con la historia que estamos leyendo, nos parece formar parte de ese grupo de personas que nos muestra la novela, las vemos como amigos o parte de la familia y al narrador como a una persona cercana que no sólo nos presenta sus historias sino que nos involucra en ellas. Lo cierto es que con esta lectura he logrado lo que buscaba: adentrarme en una historia sin complicaciones, sin dramas más allá de las penas de amor y contada correctamente, tal vez demasiado edulcorada, adornada con almíbar y poesía a partes iguales,  colmada con abundancia de citas literarias, letras de canciones de amor... en fin, una novela que ofrece lo que se espera de ella, aunque no sea recomendable para lectores con problemas diabéticos o reacios al romanticismo radical.

martes, 21 de marzo de 2017

El invierno más largo

"El invierno más largo", novela de Cecilia Ekback, nos traslada a las más agrestes tierras de la Laponia sueca, el extremo norte del mundo habitado donde esforzados colonos enviados por el rey sueco tratan de sacar algún fruto de aquellas tierras donde las condiciones de vida son extremas. Estamos en el año 1717 y la familia de Maija, la protagonista de la novela, acaba de llegar desde Finlandia tratando de cambiar el trabajo junto al mar por una nueva forma de vida. Al poco de instalarse, las hijas de la familia encuentran en el bosque el cadáver de un vecino aparentemente atacado por un oso o alguna otra fiera semejante, sin embargo Maija entiende que esas heridas no han sido causadas sino por una mano humana y comienza a indagar por su cuenta deseando conocer la verdad de lo ocurrido. Maija descubre pronto que los habitantes de la zona, afectados por su obligado aislamiento de los demás, no son especialmente amigables, más bien es gente de pocas palabras, centrados en sus propios problemas, sometidos al control del sacerdote a cargo de la región que, bajo órdenes directas del rey y el obispo, ejerce más de agente censal y juez, así como de garante del acatamiento de los principios religiosos, más que ocuparse de ofrecer un auténtico apoyo espiritual a sus feligreses.

La comunidad de aquel remoto lugar se agrupa en torno a la montaña Blackåsen, centro geográfico y mítico de la región, lugar cargado de supersticiones, presencias maléficas y recuerdos de antiguos ritos sobre los que no se habla pero que sobrevuelan la vida y las relaciones de los vecinos que no siempre tienen claro si deben temer más a lo esotérico o a los propios hombres, a las fuerzas desconocidas o a sus convecinos. 

El estilo de la narración posee un estilo calmado e inquietante, avanza lenta y silenciosa como contagiada por el carácter del paisaje nevado que nos rodea, un mundo de silencio y secretos, comparte elementos del carácter cerrado de los habitantes de la zona: es parco en explicaciones, se explaya en las descripciones de la magnífica y salvaje naturaleza pero no nos proporciona demasiada información directa sobre el origen de los vecinos, sus relaciones o enfrentamientos pasados. Nos adentramos de ese modo en una comunidad donde abundan los silencios y los sobreentendidos entre unos personajes a los que vamos descubriendo lentamente, tal y como le ocurre a Maija y a su familia a los que les cuesta adaptarse a su nueva comunidad, que desconocen los lazos que les unen y los enfrentamientos que les separan. La novela cuenta con elementos extraordinarios y esotéricos que, sin llegar a conformar una historia de género fantástico, le dan un punto de cierto misterio, donde lo real y lo mágico conviven con absoluta normalidad y conforman una novela llena de sensibilidad y carácter, donde la naturaleza humana muestra sus diversas caras de manera muy intensa.

miércoles, 15 de marzo de 2017

La escritora

Soledad Montero es "La escritora" que da título a esta novela de Carmen Conde (Veiga); se trata de una famosa autora que debe su éxito a una abundante producción de novelas truculentas y de dudosa calidad literaria, pero que se venden como churros, y para cuya escritura recurre a varios"negros" literarios, escritores anónimos de cara al lector que aportan la capacidad creativa de la que carece la novelista que las firma, que parece haber agotado su anterior inspiración. Cuando Soledad parece macabramente asesinada en la casa de vacaciones de su editor, de un modo que parece sacado de una de sus propias novelas, la joven Lucrecia Vázquez, una huraña y talentosa escritora a sueldo de la editorial que iba a ser la encargada de escribir la próxima novela de la asesinada, se verá envuelta en una trama de auténtica pesadilla. Lucrecia es un personaje absolutamente peculiar: al margen de ser una escritora prolífica y capaz, con un triste pasado familiar, sufre síndrome de Tourette, lo que la convierte en un espectáculo de tics espasmódicos incontrolables y lenguaje soez, lo que hace que sea poco más que un bicho raro a los ojos de los demás. Al cargo de la investigación del asesinato estará el sargento Gerard Castillo, eficiente aunque algo conflictivo, acompañado de su subalterno, Pau Sierra, más voluntarioso que eficaz. Ambos deberán dilucidar si Lucrecia forma parte de la trama asesina que se inicia o es otra de sus futuras víctimas.

Aparecen, además, otro par de personajes como son Ramón Aparicio, editor sin escrúpulos que pretende aprovechar la muerte de su escritora estrella para vender una exitosa novela supuestamente póstuma, y Alejandro Paz, autor súper ventas de libros de auto ayuda y pseudofilosofía, único amigo de Lucrecia. Ambos son personajes bastante estereotipados y que reflejan lo peor del mundo de la creación, la edición y la venta de libros. Pronto se desvelará que Soledad no era ningún dechado virtudes y que contaba con numerosos enemigos cargados de razones para querer acabar con su vida.

El argumento de la novela está plagado de elementos metaliterarios, es una de esos libros que hablan sobre libros, además de adentrarse con fiereza en el mundo editorial, presentándolo con una crudeza inusitada, como un mero servidor de un mercado ávido de producto al que hay que proveer de material abundante aunque sea de escasa o nula calidad. También se presenta una imagen poco agradecida del mundo de la prensa en su faceta de cazadores de escándalos que se mueren por aprovechar la jugosa noticia que supone el asesinato de un personaje popular.

La novela está plagada de truculentos asesinatos, escenas bastante gores, muchos muertos de manera cruel y bastante acción bien dosificada. Claramente no es una novela amable, todo lo contrario, pero con su ritmo ágil, la trama que engancha desde el principio, con sus elementos efectistas y su argumento de emoción creciente y unos protagonistas con los que es fácil empatizar, supone una lectura que se disfruta a pesar de los elementos siniestros.

martes, 7 de marzo de 2017

Tú no eres como otras madres


"Tú no eres como otras madres" es un título que retrata plenamente la imagen que de su madre tuvo siempre la escritora alemana Angelika Schrobsdorff que en esta obra, a camino entre la biografía de su madre y su propia autobiografía nos cuenta la vida de Else Kitschner, una joven alemana de familia judía que crece en los primeros años del siglo XX en la ciudad de Berlín en un ambiente de libertad y afán de descubrimiento, sin sentirse nunca obligada a respetar la ley judía en la que la educaron sus padres. Else no fue una madre como las demás porque tampoco fue como otras judías o como otras mujeres alemanas de su tiempo. Fue, esencialmente, una mujer necesitada de alegría, culta, estrambótica, capaz de convivir con su marido y su amante bajo el mismo techo de una manera civilizada y amistosa, gozó de una vida amorosa sin prejuicios, sus matrimonios, sus hijos, sus numerosas relaciones de amistad protagonizan una convulsa época, la que se inicia en la Belle Epoque, con los bailes, la música, las tertulias, las ganas locas de vivir intensamente saltándose las normas y los prejuicios. Else encarna a la perfección esos locos años veinte donde el disfrute y la despreocupación eran la norma de vida. Pero, sobre todo, Else fue una madre amorosa que vivió por y para la felicidad de sus hijos. 

Mediante cartas, testimonios de quienes la conocieron y los propios recuerdos de la autora que se narran en primera persona, va reconstruyéndose una vida vivida al máximo, una figura a la que todos describen como una persona excepcional, diferente, original, "la loca de la familia", una mujer decidida a disfrutar de la vida ante todo, convencida de que hay que tener un hijo con cada hombre que se ama y así lo hace, sin pensar en las consecuencias, en qué ocurrirá mañana.

Pero el mañana llega y el país cae en el abismo más absoluto, en lo inimaginable, lenta pero inexorablemente Alemania se desliza hasta la locura y Else, que se siente ante todo alemana y berlinesa, no cree en lo que se les viene encima cuando sólo se la considera una judía más, ella que nunca ha ejercido como tal se ve condenada como tantos otros a abandonar lo que hasta entonces fue su mundo plácido, alegre y despreocupado.
"Lo ha votado la escoria, ¿o acaso creéis de verdad que el pueblo entero, la Alemania intelectual que amamos con razón, de repente ha cerrado filas en torno a un criminal demente? (...)¿Dónde estaban, al fin y al cabo? ¡En Alemania, sin duda, país civilizado y amante de la cultura donde los hubiera!"
Primero llegará el ascenso al poder de Hitler y las leyes antisemitas que y finalmente llegará la guerra y Else acabará por perder todo su mundo; en primer lugar tienen que salir de Alemania, pero no sólo perderán su país, su patria; la guerra se llevará, antes o después, a su adorado hijo, a sus padres, a su marido, las llevará a Else y a sus hijas a malvivir en Bulgaria en circunstancias inimaginables, con el corazón en un puño durante años siguiendo el curso de una guerra que desean que pierda su país de origen, su amada Alemania, incapaces ya de distinguir a los buenos alemanes, sus compatriotas, de los odiosos nazis. Esos años suponen el paso de Angelika de la infancia a la juventud sin pasar por la alegría, el desenfado o la ilusión propias de esa etapa, unos años de miseria, hambre y abandono que le hacen decir a Else, una vez finalizada la guerra: "Hemos sobrevivido muertas"

Magníficas descripciones fiestas, viajes, paisajes, carácter numerosos personajes pasan por la vida de Else igualmente describe precisión estados de ánimo y sensaciones, los duros conflictos interiores, los sentimientos encontrados, el sufrimiento, el amor sentimental pero, sobre todo el amor maternal y el amor de los hijos. Tal vez le sobren páginas al libro, porque es cierto que reitera muchas ideas, da vueltas sobre asuntos que obsesionan a Else y podría haberse evitado su repetición, pero queda, en cualquier caso, reflejada la vida de una mujer que sólo quiso ser feliz y se vio inexorablemente arrastrada a la infelicidad más absoluta perdiendo todo: su bienestar material, a las personas que quiso y el mundo en el que vivió y gozó.
"- Arrastramos una maldición.
- La maldición es la humanidad."

viernes, 3 de marzo de 2017

Zapatos italianos

Henning Mankel es uno de los muchos autores que llevaban años en mi particular lista de espera y que, finalmente, he tenido el lujo de descubrir. Si bien lo más conocido del autor es su serie policíaca protagonizada por el inspector Wallander, yo he comenzado por estos "Zapatos italianos" cuyo argumento, en principio me pareció muy atrayente y que no me puede haber gustado más. De todos modos, tengo intención de descubrir también en algún momento al famoso Wallander en cuanto logre hacerle un hueco.

Comentaba que el argumento del libro me había resultado atractivo y gran parte de culpa de ello lo tiene el hecho de que la historia transcurría en los blancos paisajes del invierno sueco, lo que prometía un viaje al corazón de un lugar tan extremadamente alejado de lo que supone mi cotidianeidad que me resulta fascinante: todo ese mundo de bosques interminables, de hielo, nieve y silencio me resulta tan exótico como a un sueco le puede parecer una cálida playa mediterránea. Así que me dejé llevar por esa promesa y acabé prendada de esta historia que me empezó a conquistar desde la manera de hablar en primera persona por el protagonista, lo que crea una atmósfera aún más intimista, unido al entorno natural situado en una pequeña isla en medio de nieve y el hielo que la aísla y al mismo tiempo la conecta con el continente. Ese paisaje vacío acentúa aún más esa sensación de eliminación de todo lo superfluo, el modo en que el protagonista, un médico jubilado, ha decidido alejarse del mundo, vivir centrado en lo básico, tanto en lo material como en lo formal, la vida del protagonista así como la narración se ve reducida a la extrema sencillez. De este modo Fredrik nos va contando su historia, cómo llegó a esa vida de aislamiento casi absoluto, de abandono de los placeres mundanos y de las relaciones sociales.

Hasta el día en que, en mitad de la superficie helada del mar, descubre aproximándose a su isla la silueta de una mujer mayor que camina trabajosamente ayudándose de su andador. Y a partir de ese momento se verá enfrentado con todas las cuentas que dejó pendientes con el pasado, unas conocidas e ignoradas durante años y otras que descubrirá y tendrá que afrontar. Tendrá que aceptar que existe un mundo fuera de su isla al que ha dado la espalda durante tantos años y ahora debe recuperar.

La novela supone un sensible retrato de unos personajes ya ancianos que vuelven la mirada a su vida pasada desde los que claramente reconocen como sus últimos años, con una postura lúcida y serena, una vejez calmada y carente de arrebato muy bien acompañada del ritmo de la narración, lenta y al mismo tiempo incisiva como es la vida de los protagonistas, sin prisas por llegar a ninguna parte, pero con la conciencia de estar ante su última oportunidad de resolver todos sus asuntos inconclusos. Una maravilla de novela que permanecerá en mi memoria durante mucho tiempo y que me ha dado a conocer un autor digno de seguir descubriendo.
"Vivimos en una época en que la gente mayor debe ser transparente como el vidrio. Simplemente, no debemos notar que existen. También tú te volverás transparente. Mi madre ya lo es"

domingo, 26 de febrero de 2017

Cuando estábamos vivos

"Cuando estábamos vivos" nos cuenta una historia de amor que tiene un comienzo (tanto el romance como la novela) un tanto apresurado, o así nos lo cuenta su autora, Mercedes de Vega: Lucía Oriol y Francisco Anglada caen enamorados prácticamente al momento de conocerse. Ella es una mujer casada con un noble italiano adepto al régimen de Mussolini, pero no duda en caer en brazos de Francisco, un viudo empresario de oscura procedencia, prácticamente al instante. Corren los últimos años del reinado de Alfonso XIII en la ciudad de Madrid y al hilo de la historia de amor recorreremos los hechos históricos que van desde los años previos a la implantación la II República hasta la Guerra Civil, mostrándonos la vida cotidiana de la población madrileña, incluyendo los contrastes entre las clases acomodadas y el pueblo donde abundan los pobres de solemnidad, la diferencia entre la miseria de la mayoría y el mundo de las grandes fortunas pendientes de la crisis financiera del 29, invirtiendo en los negocios inmobiliarios que están ampliando la ciudad más allá de sus antiguos confines, la construcción de la Ciudad Universitaria bajo el amparo del rey Alfonso XIII y cómo éste tuvo que salir de España dando lugar a un nuevo régimen que iba a dar el poder a las clases trabajadoras, que iba a acabar con las desigualdades, pero que por su extremismo y desfase culminó en una terrible guerra.

En este marco histórico, descubrimos que la familia Anglada renunció al judaísmo hace varios siglos; así y todo, cuatrocientos años más tarde, Francisco sigue despreciando la religión cristiana, a pesar de que generaciones de su familia han sido educadas en el credo cristiano y su propio hermano es sacerdote. Como opinión personal, encuentro algo desfasada esta postura del protagonista masculino de la novela, aunque entiendo que es un recurso necesario para justificar su relación y compromiso personal y económico con el entorno judío de la capital que supone uno de los ejes de la trama.

Continuando con el argumento, la turbulenta historia entre Lucía Oriol y Francisco Anglada se encontrará con numerosos escollos, comenzando por el marido de ella y siguiendo con la complicada hija de Francisco: Jimena es una joven peculiar que oscila entre la abulia y el desquiciamiento, un personaje extremadamente dramático y desgarrado, desgraciada desde su infancia y que centrará gran parte de la novela por su relación con los distintos personajes.

Aunque el argumento cobra interés según avanza, no puedo evitar encontrar con frecuencia inconsistencias en las personalidades de los personajes, cambios tempestuosos de opinión y de actitud como con la protagonista, Lucía, educada en la religiosidad y al tiempo tan liberal, comprometida con el orfanato de monjas que sustenta y al tiempo tan desapegada de sus propios hijos y marido. En cualquier caso, la novela nos proporciona una visión de una época conflictiva entrelazando los acontecimientos históricos con las vidas privadas de los protagonistas, con sus problemas personales que se ven complicados por los aires revolucionarios y libertarios que arrastran a la capital y a todo el país al caos y acaban con el mundo privilegiado en el que se movían aquellos, arrasando con vidas, fortunas y familias.




lunes, 20 de febrero de 2017

The couple next door (La pareja de al lado)

Los protagonistas de la historia que cuenta "The couple next door" de Shari Lapena, son Anne y Marco, un matrimonio joven con una pequeña hija de seis meses que decide aceptar una invitación a cenar en casa de sus vecinos, a pesar de que la canguro les ha fallado a última hora; tras una breve discusión deciden ir igualmente dejando a la niña durmiendo en casa y controlándola a través del monitor. Ocurre lo imaginable: cuando regresan a casa la niña ha desaparecido de su cuna. Se inicia en ese momento una investigación policial donde escasean las pistas, nadie ha visto a los secuestradores, ni siquiera hay reclamación de rescate, ni razón para hacer desaparecer a la niña. La policía busca motivos que justifiquen la desaparición: la ligera depresión postparto de Anne puede justificar que haya hecho daño a su hija involuntariamente y hayan tratado de ocultarlo; también los problemas económicos de la empresa de Marco podrían haberle llevado a simular un secuestro para obtener dinero de sus acomodados suegros. Todas las teorías están sobre la mesa, todo son posibilidades y ninguna certeza, lo cierto es que la niña sigue sin aparecer y los padres y la policía se desespera.

El ritmo de la novela es constante, la intriga se mantiene según seguimos la investigación, la reconstrucción de los hechos, mientras descubrimos la relación con los adinerados padres de Anne así como con los vecinos que esconden su propio secreto que puede tener algo que ver con la desaparición de la pequeña. O no. Es cierto que es fácil sospechar a lo largo de la lectura quién puede ser el culpable, el organizador del secuestro, pero la trama permite conservar la intriga y la angustia por saber cómo se resolverá finalmente el caso que, como suele ocurrir, se complica más de lo previsto.

Una lectura entretenida y que mantiene la tensión hasta el final, con unos personajes atractivos que hacen de la novela una candidata propicia a convertirse futura en película de éxito. Lo veremos.

jueves, 16 de febrero de 2017

Camille

El comandante Camille Verhoeven, protagonista de la serie policíaca del francés Pierre Lamaitre, no es un hombre afortunado; después de los dramas que le ha tocado vivir con anterioridad parece que ahora que ha rehecho de algún modo su vida junto a Anne, esta resulta ser la víctima de un brutal atraco, sin más razón que la de encontrarse en el lugar erróneo en el peor momento. Lamaitre nos describe en "Camille", con su usual detallismo no exento de detalles cruentos el devenir de los hechos, el salvaje ataque que sufre Anne, las sensaciones de Verhoeven al revivir los hechos a través de las grabaciones de las cámaras y de los relatos de los testigos del asalto, la manera en la que se involucra en la investigación sin informar a sus superiores ni compañeros de la relación que le une con la principal víctima del caso, el modo en que carga sobre sus hombros la responsabilidad de salvarla del asesino que parece acecharla, que quiere acabar con ella a toda costa.


A diferencia de la mayoría de las novelas de misterio o de género negro que van incrementando el suspense hasta un final explosivo, las novelas de Lamaitre comienzan en alto y en ningún momento bajan a un momento valle, a todo lo largo de la lectura nos mantenemos en vilo esperando un golpe de gracia, un estallido de violencia, un acontecimiento inesperado, el corazón constantemente en un puño, porque los personajes negativos no son racionales, son crueles sin medida y no bajan la guardia en ningún momento. Y el lector tampoco puede relajarse ni un minuto, hay momentos en que la angustia por no entender qué está pasando te ata al libro y te hace leer a toda velocidad para lograr salir del laberinto en el que el pobre Camille se encuentra atrapado.

Esta es la última novela de la serie protagonizada por Verhoeven, una serie de las que hay que leer siguiendo su orden de publicación, en la que te llegas a encariñar del comandante y algunos de sus peculiares compañeros y que garantiza en todas sus entregas emoción máxima, profundización en los sentimientos y la mente de los personajes y, sobre todo, un enorme disfrute lector, a pesar de que en ocasiones haya que entrecerrar los ojos ante la crueldad de algunos de los episodios narrados. Pero así y todo, no dudo en recomendar su lectura por su indudable calidad literaria y acierto en el retrato humano de los personajes.

jueves, 9 de febrero de 2017

El asesinato de Sócrates

De auténtica maravilla tengo que calificar el fascinante viaje a la Crecia antigua que he experimentado a través de la novela de Marcos Chicot, finalista del premio Planeta 2016 "El asesinato de Sócrates", gracias a la cual he revivido el constante e incansable enfrentamiento militar entre Atenas y Esparta, ambas ciudades magníficamente descritas en su arquitectura, sus diferentes idiosincrasias, la vida cotidiana de los ciudadanos de ambas ciudades, el entrenamiento de los guerreros, la formación intelectual de los jóvenes aristócratas, la distinción entre los derechos de los ciudadanos y los que carecen de tal condición, el ejercicio de la democracia originaria, el ejercicio de los oficios y el trabajo de los artesanos, las técnicas arquitectónicas, de pintura o de alfarería y el relato de las batallas históricas con detalle de las técnicas y tácticas militares, además de numerosos acontecimientos históricos, tradiciones, mitología, etc.

El argumento de la novela se sitúa a lo largo de la guerra del Peloponeso, el prolongado conflicto bélico que enfrentó a las dos principales urbes griegas a lo largo de treinta años. Encontramos una mezcla de personajes reales y otros ficticios, pero siempre inspirados en la realidad de los habitantes de aquellas ciudades. Grandes figuras históricas con más o menos protagonismo aparecen en las páginas de la novela, algunos con breves apariciones y otros con papeles destacados en la tramas: dramaturgos como Aristófanes, Eurípides, Sófocles, el gran Pericles, Mirón el escultor y el mismo Platón, discípulo aventajado del gran Sócrates, el filósofo que destaca entre todos ellos, el gran pensador al que el oráculo de Delfos ha preconizado una muerte violenta a manos del hombre de los ojos más claros. A lo largo de la novela, al hilo de los acontecimientos históricos iremos siguiendo la vida del filósofo y los amigos que lo siguen y acompañan tratando de aprehender algo de la sabiduría del hombre más sabio de Grecia y de todo el mundo civilizado en aquel momento, alguien que "se consideraba a sí mismo un filósofo, alguien que quiere saber, y no un sabio, alguien que ya posee el conocimiento." Sus amigos tratarán de descubrir si el oráculo se acabará por cumplir, cosa que a él, únicamente ocupado en descubrir la verdad de las cosas, no le preocupa en absoluto.

Oímos hablar a Sócrates mientras adoctrina a sus pupilos y escuchamos sabias reflexiones en su búsqueda del verdadero conocimiento, al margen de las opiniones o los intereses, la verdad sin más. Queda claro que todo lo que el filósofo se planteó en el siglo V a.C. sigue plenamente vigente para el hombre del siglo XXI, de tal modo que la novela está plagada de frases para resaltar, de afirmaciones palmarias sobre la naturaleza del hombre, sus relaciones en sociedad, el gobierno y, en fin, el mundo tanto antiguo como actual.
"Qué terrible es la diferencia entre el gobierno de la justicia y la tiranía de los más convincentes"
Después de haber leído hace unas semanas la novela ganadora del premio Planeta de este mismo año y a continuacion esta que ha resultado finalista en el mismo certamen, tengo clarísimo que esto de los premios va mucho más de vender libros que de premiar la calidad literaria; no tengo ninguna duda de que "El asesinato de Sócrates" es mucho más merecedora de ser premiada, es más completa en todos los aspectos, más intensa, con unos personajes mucho más interesantes, mejor redactada, con una trama más elaborada, fabulosamente documentada, aunque probablemente sea menos comercial por su extensión, por no ser obra de un autor "popular", incluso su profundidad, su temática sobre asuntos de base cultural e histórica, la hagan menos apta para ser vendida por millares, una novela sobre filosofía y guerra tiene, seguramente, más complicada la promoción masiva, pero sin duda es mucho más recomendable a nivel de calidad literaria para un lector ávido de buenas historias muy bien contadas. Lo tengo claro. 

martes, 31 de enero de 2017

El triángulo de la Transición


Hace algunas semanas leí la estupenda novela de Nieves Herrero en la que se nos relataba la fascinante historia del romance prohibido y escandaloso protagonizado por la marquesa de Llanzol y el ministro Serrano Súñer durante los primeros años del franquismo, una historia que supera cualquier ficción romántica y que tuvo como fruto una niña, la que, en mi opinión fue la gran víctima de aquella aventura, la que sufriría durante más tiempo las consecuencias de ser una hija bastarda en una sociedad pacata hasta el extremo, uniendo a esa carga el descubrir en su primera juventud que el chico del que está profundamente enamorada resulta ser su hermano, el hijo menor de Ramón Serrano. No hay duda que Carmen Díez de Rivera es un personaje que merece una novela y no solamente por su complicado origen, sino por la mujer en la que se convirtió pasado el tiempo: inteligente, preclara, comprometida, adelantada a su época, gran detractora de la dictadura en la que creció, defensora a ultranza de la libertad y la democracia, esa mujer a la que su drama personal y su belleza indiscutible supusieron dos factores que ensombrecieron a su pesar su enorme valía política, su figura de precursora, junto otros dos jóvenes procedentes del franquismo como ella, Adolfo Suárez y el rey Juan Carlos, con los que constituyó "El triángulo de la Transición" que nos ofrece la periodista Ana Romero, mostrándonos la relación entre estas tres figuras que diseñaron en gran medida ese difícil malabarismo que supuso la Transición de la dictadura a la democracia en España.

Pero este libro esta centrado básicamente en uno de los lados de ese triángulo, en la figura de Carmen Díez de Rivera, comenzando por la historia personal que ya conocemos, la de su origen y el drama juvenil que marcó su personalidad y carácter, para, a continuación meterse en arena puramente política, sin dejar nunca de lado la manera en que su drama personal influyó en su personalidad y carácter, pero la mayor parte del libro es de carácter histórico y político, basado en los diarios personales que la protagonista elaboró con tesón durante años y en las conversaciones que sostuvo con la autora. Estos diarios muestran lo más profundo de su personalidad, su sufrimiento personal y sus ideas y objetivos políticos.
«Dolor, sufrimiento, abandono, y lucha titánica por superarlo. Una búsqueda permanente, adolescente, en la que también he conocido a seres humanos hermosos. Aguantar haciendo las cosas más útiles posibles, lo más honestamente realizadas. Son diarios donde todo va mezclado, porque la vida es una mezcla completa de cosas. Las personas unidimensionales son un rollo».
Es cierto que la lectura se vuelve en ocasiones farragosa ya que la autora, por no faltar en nada a la visión de Carmen, a sus opiniones y palabras textuales, elabora gran parte del libro a base de citas literales de los diarios, así como de las mencionadas conversaciones entre ambas, con lo que la narración no es, en ocasiones, tan ágil como se desearía a la hora de contar los ya de por sí complejos y enrevesados acontecimientos de los años de la Transición, época de negociaciones, acuerdos, equilibrios y, porqué no decirlo, trucos políticos, como no podía ser de otro modo cuando los agentes que debían acabar con el sistema franquista procedían directamente del corazón del mismo sistema y debieron dinamitarlo desde el interior utilizando sus propios mecanismos.

Y en medio de este complicado escenario, destaca la figura de Carmen a la que bautizaron como la "Musa de la transición", una descripción que se queda corta a la hora de definir su verdadero papel, mucho más valioso y activo que el de mera inspiración para los hombres junto a los que trabajó. Carmen fue una mujer desgraciada a nivel personal, que tuvo una dolorosa enfermedad que se la llevó demasiado pronto, pero a la que se recuerda como una valiente, una demócrataconvencida y claramente progresista, una persona que nunca se preocupó por hacer lo que se esperaba de ella en función de su origen y educación, que no se preocupó por hacer amigos ni quedar bien ante nadie y, fundamentalmente, que luchó por aquello en lo que creía. 
"Así describió Enrique Tierno Galván a Carmen en su libro Cabos sueltos (p. 602): «Carmen Díez de Rivera [...] tenía entonces gran notoriedad política e incluso un cierto halo novelesco en torno a su persona [...]. Nosotros nos dimos cuenta de que estábamos ante una persona inteligente, tan cultivada como refinada, que poseía gran espíritu crítico y sobre todo una enorme independencia»."

miércoles, 25 de enero de 2017

La hija de Cayetana

Suelo confiar en Carmen Posadas cuando me apetece leer una novela con fondo histórico que me resulte amena y a la vez ilustrativa del periodo y los personajes involucrados en la trama. Realmente admiro la habilidad de la autora para llevarnos a través sus novelas a otras épocas y lugares, con una narración sencilla y al mismo tiempo llena de detalles que dibujan ambientes y personalidades con soltura y claridad. En este caso, con "La hija de Cayetana" nos acercamos a la España de finales del siglo XVIII de la mano de Cayetana de Alba, aquella a la que retrató Goya, la castiza y vital duquesa que me ha atrapado en su mundo de alegre indiferencia, de seguridad en los privilegios heredados de la nobleza española que, a diferencia de la Francia revolucionaria cuyas noticias asombran y asustan por aquí, permanece anclada en el Antiguo Régimen de la Monarquía absoluta, ajenos a los aires liberales que comienzan a soplar, a pesar de estar gobernados por un rey incapaz como es Carlos IV, de una reina extranjera y manipuladora como la Parmesana, gran enemiga de la de Alba con la que compite incansablemente en ser la más popular, la que más conquistas amorosas acumula, entre ellos el codiciado Manuel Godoy, favorito de los reyes y hombre más poderoso del país. Este ambiente es el que me ha conquistado, la cotidianeidad del trato con Francisco de Goya, la duquesa de Osuna y los grandes personajes cercanos a la Corte que se mueven entre fiestas y artistas, ignorando los aires de cambio que vienen del otro lado de los Pirineos y la miseria de la mayoría de la población. Sin hijos propios, Cayetana prohijará a una pequeña negrita que recibe como regalo de un admirador, como quien regala un cachorrillo, pero que la duquesa criará y querrá como a la verdadera hija que nunca pudo tener. La pequeña María Luz crecerá como una niña bellísima, refinada y artísticamente dotada, pero sabiendo que el color de su piel nunca le permitirá ser plenamente admitida entre la sociedad en la que se ha criado como hija de la familia Alba.

Menos agradable y cómodo, como no puede ser de otra manera, es el ambiente en el que se mueve la esclava Trinidad, verdadera madre de la pequeña María Luz que le fue arrebatada nada más nacer y a la que no dejará de buscar mientras frecuenta los más variados escenarios, sórdidos, violentos e insalubres, primero como sirvienta esclava procedente de Cuba y posteriormente como huída, entre los negros de Sevilla, en las Azores o en el Cádiz liberal, siempre a la búsqueda de su amado perdido, el padre de su hija, y de su niña robada, con la ilusión de recuperar lo que perdió y soñando con tener una vida feliz que constantemente se le escapa de las manos, incapaz de escapar de su condición de desheredada, de miembro de lo más bajo dentro de lo más pobre de la sociedad .

En resumen, esta es una novela que se lee con soltura, que agrada en sus distintos escenarios y variedad de personajes y que nos da una mirada cercana a personajes relevantes de nuestra Historia, del arte y también de la sociedad de una época emocionante como lo es cualquiera que se sepa retratar con acierto y sensibilidad.