miércoles, 21 de enero de 2026

Una semana en la nieve

En "Una semana en la nieve" nos encontramos de nuevo frente a la gran capacidad del escritor francés Emmanuel Carrère de introducirnos en una historia de lo más perturbadora a partir de elementos de la vida cotidiana. En esta ocasión, el protagonista del relato es Nicolás, un niño de ocho años bastante protegido por sus padres, retraído y poco integrado en el grupo de compañeros de su clase con los que le toca compartir una semana de vacaciones en un albergue de montaña mientras disfrutan de un curso de esquí. La semana no empieza bien para Nicolás que llega el último año refugio y se deja olvidado el equipaje en el maletero del coche de su padre. La profesora decide emparejarlo con Hodkann, el mayor de la clase que también se mantiene al margen del grupo pero desde una posición de superioridad y desdén hacia el resto. Hadkann parece tomar bajo su protección al pequeño Nicolás que, sin embargo, no se fía de que no se proponga humillarlo y ridiculizarlo después, como suele hacer con la mayoría de sus compañeros.

Nicolás es un niño de imaginación desbordada, lo que no le ayuda a enfrentar sus numerosos miedos, muchos creados por su propia mente infantil pero la mayoría inculcados por sus padres y su sobreprotección que lo mantienen informado de lo peligroso que puede ser el mundo. La fantasía de Nicolás puebla sus noches de pesadillas pero también le lleva a soñar despierto imaginando las situaciones más dramáticas y aterradoras. La desaparición en el pueblo cercano y el posterior asesinato de un niño de edad similar a los chicos del albergue,  convierte los temores del pequeño en una realidad cercana.

Este inquietante relato discurre entre la crueldad infantil hacia los más débiles del grupo y el retrato de la fragilidad e inocencia de un niño de ocho años para el que los cuentos infantiles se convierten, más que en consuelo o seguridad, en historias terroríficas donde los niños siempre se encuentran en peligro. Como es habitual en este autor, en texto se adentra en los lugares más oscuros de la mente, sacando a relucir los miedos más arraigados y las más deplorables debilidades humanas, para llegar finalmente a la triste conclusión de que la realidad cotidiana es más terrible que las peores fantasías que pueblan la cabeza de nuestro pobre protagonista.

sábado, 17 de enero de 2026

Los guardianes del Prado

La única referencia que tenía hasta ahora del escritor valenciano Javier Alandes era a través de su participación en el podcast literario "La plaza de las letras" desde donde había despertado mi curiosidad por descubrir alguna de sus novelas de género histórico. Por fin he tenido la oportunidad de acercarme a su obra a gracias a "Los guardianes del Prado"., una apasionantes novela cuya trama se desarrolla a principios del año 1936. El General Gallardo se encarga de las negociaciones secretas con Alemania en busca de su apoyo para el conflicto que se va iniciar una vez se produzca el alzamiento de una parte del ejército español contra el gobierno de la República, una negociación en la que Gallardo ofrece a los alemanes importantes recompensas procedentes del patrimonio nacional para garantizarse si colaboración. Unos meses más tarde, en Madrid, tras el estallido de la guerra, las milicias armadas han comenzado a asaltar iglesias y palacios y a saquear sus tesoros bajo el pretexto de que el clero y la nobleza apoyan el golpe de estado. Ante esto, el director general de Bellas Artes propone crear rápidamente una junta que proteja y custodie los bienes artísticos del patrimonio. Para supervisar el trabajo de este organismo, el Ministerio cuenta con Roberto Barroso, un funcionario voluntarioso y anodino. Con la huída a Valencia del gobierno republicano, se organiza la salida de las más importantes obras de arte del museo del Prado en esa misma dirección.

Por otra parte, en Valencia, Alejandro Santoro es un joven arquitecto que trabaja junto a su padre, el constructor César Santoro, en las obras de restauración de la iglesia del Patriarca. Allí recibe el encargo de adaptar esta iglesia y algunos otros edificios de la ciudad para albergar las obras de arte que se prevé que llegarán desde Madrid, entre las que se encuentra el cuadro más representativo del arte español de todos los tiempos: Las Meninas de Velázquez. 

Moviéndonos en el tiempo, nos trasladamos hasta los años 80 con Fernando Poveda, un buen periodista en horas bajas tras haber atravesado un drama familiar. al que se le encargan un reportaje sobre un ilustre ciudadano valenciano, Félix Santurce, al que el Ayuntamiento planea rendir homenaje. Poveda debe indagar los motivos que llevaron a Santurce a ser ejecutado por los nazis en Berlín en el año 1937 y a convertirse así en héroe de la República.

La historia que se desarrolla en esta novela está cargada de emociones, sorpresas, relatos de la guerra civil española a través de un amplio grupo de personajes de uno y otro bando que te atrapan desde el principio. Entre estos personajes de lo más variado los hay que buscan hacer fortuna y resolverse la vida económicamente, aunque sea a costa de traicionar a su país en medio del conflicto que lo está destrozando. Otros se ven arrastrados por los sucesos y se encuentren frente a situaciones que nunca esperaron enfrentar, pero tratan de comportarse como las personas decentes que son y estar a la altura de lo que se espera de ellos, convirtiéndose, a su pesar, en grandes héroes anónimos.

Y la mayor parte de esta trama tiene como escenario las calles de Valencia en el año 37 y en el más actual 1981. Allí trascurren los hechos principales, en esa ciudad que es retratada con una luz especial, en sus calles llenas de vida y sus monumentos y lugares destacados que han conocido el paso de la Historia y a los que el autor rinde aquí un homenaje lleno de cariño y admiración hacia su ciudad de origen. Esta ha sido una lectura que he disfrutado enormemente y me ha descubierto a Javier Alandes, un escritor al que quiero seguir conociendo en adelante a través de sus libros.

martes, 13 de enero de 2026

Espejo roto

Pocos lectores habrá en este país que no conozcan el nombre de la escritora catalana Mercè Rodoreda que ha pasado a la posteridad como autora de la famosísima novela "La plaza del Diamante", pero lo cierto es que, hasta ahora, nunca había oído hablar de ninguna otra obra suya. Ahí que fue toda una sorpresa saber de la existencia de "Espejo Roto" a través de una recomendación de Rosa Montero que se ocupa además del prólogo de esta edición. La novela cuenta la historia de una protagonista de origen humilde, Teresa Goday, que contrae matrimonio con un anciano adinerado con lo que entra en los círculos de la alta sociedad barcelonesa. Una vez enviuda, Teresa vuelve a casarse, en esta ocasión con un diplomático, Salvador Valldaura, con el que formará una familia que crecerá en el chalet que para ella adquiere Valldaura, una gran mansión con torreones y un jardín nemoroso en el límite de la ciudad. El relato nos lleva a lo largo de varias décadas, las que llevan de un siglo al siguiente, en las que irá desarrollándose la historia familiar que incluye amantes, hijos ilegítimos, nietos crueles y tiránicos, matrimonios sin amor, amores imposibles y sobre todo muertes naturales y accidentales. Teresa envejecerá pero seguirá observando los movimientos de sus familiares, conociéndolos a todos en profundidad. La existencia de los personajes principales se entrelazará con las vidas del personal de servicio, las doncellas, la cocinera y la niñera que forman, a su manera, parte de la familia. También cuentan con amistades duraderas y relaciones sociales que se prolongan en el tiempo hasta que las luces de los tiempos gloriosos se vayan apagando hasta llegar a la guerra que termina por arrasar con todo.

Rodoreda retrata con gran viveza y profundidad la clase social entre la que se mueve Teresa y sus sucesores, dando lugar a una saga familiar en el seno de la burguesía catalana comercial y terrateniente que alterna las visitas al Liceo con los burdeles; de señoritos que leen a Proust y se acuestan con las criadas. Con abundantes escenas oníricas y simbólicas, la prosa resulta rica y trabajada, dando como resultado una gran novela sobre el paso del tiempo y la nostalgia que nos lleva del apogeo de una familia a su decadencia y la de todo un modo de vida.

jueves, 8 de enero de 2026

Mapa de soledades

Vuelvo a disfrutar de nuevo de la lectura de Juan Gómez Bárcena, en este caso otra obra de no ficción, "Mapa de Soledades", donde el autor cántabro nos plantea distintos lugares físicos o mentales donde reina la soledad y reflexiona sobre cómo afecta a las personas según sus circunstancias. Nos ofrece historias de personajes que, a lo largo de la Historia y en distintos lugares del planeta, han vivido, padecido o disfrutado la soledad, según el caso. Se trata de un tema universal del que se han ocupando muchos pensadores como Nietzsche que declaró que «la grandeza de un hombre se mide por la cantidad de soledad que es capaz de soportar».

La soledad no es sólo y necesariamente una cuestión física, de encontrarse en un lugar apartado o remoto, aislado de personas. También se encuentra solo el que, rodeado de gente, no encuentra su lugar, no cuenta con grupo de apoyo, lo mismo un náufrago en el mar que un joven sentado frente a la pantalla del ordenador, en lugares a donde no ha llegado nadie o de donde se han ido todos. Comenzando por el escritor argentino Horacio Quiroga, retirado en una cabaña en mitad de la selva de Misiones, con la única compañía de su joven esposa, se irán sucediendo distintas situaciones de soledad: un indígena en lo más profundo de la selva amazónica, Walden en el bosque, Robinson Crusoe en su isla, Emily Dickinson recluida voluntariamente en su habitación, el poeta Ovidio en el destierro, un preso en su celda, eremitas o monjes, migrantes y exiliados, distintos lugares a cual más solitario: el fondo del mar, las cumbres montañosas, las nieves árticas, la inmensidad del espacio, jardines, desiertos o monasterios. Soledades buscadas y deseadas u obligadas por las circunstancias, la soledad doméstica del ama de casa o del que pasa horas frente al ordenador sin conexión física con otras personas o la del que oculta su sexualidad dentro del armario. 

La soledad conduce en ocasiones a la tristeza y la desesperanza, otras a dudar de la existencia de Dios y en ocasiones precisamente a encontrar a Dios; el aislamiento y el desencanto de la sociedad favorecen el éxito de los populismos que prometen acoger al ciudadano aislado, darle un sentido de pertenencia. "De modo que el problema no es la soledad, sino lo que uno hace con ella." La soledad provoca dolor pero también puede provocar placer; convertirse en una forma de conocimiento, es generadora de arte y de creaciones que se gestan de manera individual para ser luego compartidas.

"La idea de que toda narración surge de la vivencia solitaria de un ser humano, y de su esfuerzo por compartirla. O lo que es lo mismo, la soledad de un hombre que por el efecto mágico de una palabra se convierte en la experiencia de todos los hombres (...) Pero no debemos olvidar que el artista es también un mensajero. Alguien que viaja a lo desconocido o que penetra en las profundidades inaccesibles para retornar con un regalo para su comunidad. Esa sabiduría compartida, esa experiencia de estar solo para que los demás no tengamos que estarlo, es lo que llamamos literatura."

Es un auténtico placer leer a Juan Gómez Bárcena, hable de lo que hable, con esa forma de contar las cosas en las que se desliza de una idea a otra, con un lenguaje visual que se adentra en las emociones y sentimientos donde el lector se ve fácilmente reflejado. El autor comparte también su propia experiencia, reconociéndose, desde niño, como una persona eminentemente solitaria y compartiendo episodios de su propia vida y de su profesión donde la soledad has tenido un papel destacado. Nos comparte también algunos términos en desuso que deberíamos recuperar como solitud que suponer una placentera y deseada soledad o la soledumbre, que carece de connotaciones negativas y sólo describe una situación de hallarse sin compañía. Algunos capítulos me han cautivado más que otros en función de su temática o los asuntos que tratan pero todos los escenarios de soledad planteados te llevan a reflexionar sobre una nutrida variedad de situaciones o realidades que a todos nos tocan en mayor o menor medida.

"A sus pies, la ciudad: una selva inextricable como todas, plagada de anuncios luminosos, de cabinas telefónicas, de burocracias: una selva donde otras son las serpientes y otras las servidumbres, pero selva al fin y al cabo. Un lugar tan bueno para fabricar soledades como cualquier otro."

domingo, 4 de enero de 2026

Misterio en Londres

La escritora británica Mary Kelly fue una autora muy reconocida por sus contemporáneos, llegando a convertirse en miembro destacado del prestigioso  Detection Club junto con las grandes figuras de la novela criminal del momento, pero su obra fue irregular en el tiempo y no llegó a triunfar como se esperaba de ella. Su personaje más logrado es el inspector Brett Nightingale que protagoniza, eso sí, con la colaboración del eficiente sargento Beddoes, esta novela, "Misterio en Londres", situada en los días previos a la Navidad, en una ciudad recién salida de la guerra, donde todavía abundan las ruinas de los edificios bombardeados y la población trata de recuperarse de los malos tiempos pasados. 

"El intenso frío no neutralizaba las emanaciones de fish and chips y vinagre procedentes de los locales que poblaban la calle, pero servía para realzar los contenidos de temporada de los escaparates: mandarinas, frutos secos, abetos, cajas de elaboradas galletitas, e hileras y más hileras de pavos bridados, iluminados por un cadavérico resplandor fluorescente."

A partir de la muerte de la anciana princesa rusa Olga Karukhin que parece estar relacionado con el robo del contenido del arcón donde ocultaba sus valiosas joyas familiares y otros objetos de gran valor, la novela se introduce en una trama de investigación policial donde el nieto de la fallecida parece ser el principal sospechoso, pero pronto surge otro hilo de investigación: los miembros de una banda de ladrones que ya han ocupado con anterioridad a Nightingale y su ayudante.

Junto a la trama policial, la novela supone también un homenaje a Londres durante la dura época por la que atraviesa la ciudad. "Puede que Londres sea un embrollo, pero tiene su corazón, uno que palpita lleno de vida." Lo cierto es que se aprecia el enorme contraste entre los fastuosos tiempos de la Rusia zarista a los que pertenecen la princesa Karukhin y su nieto Ivan y las oscuras y desangeladas calles del Londres de postguerra y sus casas frías y húmedas en donde ambos acabaron malviviendo, a pesar de contar con un tesoro de gran valor del que la anciana siempre se negó a separarse.

Es esta una lectura que en ocasiones se vuelve algo críptica y confusa, ahondando en la psicología de los personajes, adentrándose con frecuencia en monólogos interiores de los policías al cargo de la investigación que nos informan sobre los razonamientos que van desarrollando. Otro problema es que se hacen referencias a casos y personajes que terminan relacionándose con este caso que deben corresponder a novelas anteriores que desconocemos. No le queda más remedio al lector que admitir estos elementos en la lectura actual sin conocer realmente sus antecedentes y asumir la importancia que tienen en esta investigación. En cualquier caso, el resultado es una novela inteligente, con un argumento bien elaborado y unos atractivos personajes afilados en su dibujo. No ha resultado ser una de esas encantadoras lecturas ligeras que con frecuencia nos ofrecen los autores de la Golden Age británica, sino que se trata de una obra con más profundidad y complejidad donde no importa tanto quién lo hizo como las motivaciones y razones que impulsan a cada uno a actuar.

martes, 30 de diciembre de 2025

El paseo

"El paseo" ha sido mi primera incursión en la obra de Robert Walser, escritor suizo en lengua alemana cuya vida parece sacada de una novela; sufrió problemas de salud mental que le llevaron a pasar gran parte de su existencia en clínicas psiquiátricas. Se ganó la vida durante años con trabajos de poca entidad hasta que sufrió una fuerte crisis en 1929 que lo llevará de un centro de reposo a otro y donde morirá veinticinco años después. Este tiempo, sin embargo, lo dedicó a la lectura y a la escritura, sobre todo de relatos breves y algunas novelas. Su obra se considera de gran influencia en la Literatura alemana de principios del siglo XX.

En este relato que ahora nos ocupa, nos encontramos con un poeta que decide, en una hermosa mañana, salir de su casa y dar un paseo para disfrutar del soleado día. Su destino final será acudir a la invitación para almorzar que le ha hecho una tal señora Aebi, pero antes nos irá detallado su recorrido con gran detalle. "Al fin y al cabo, se trata más de un suave y delicado pasear que de un viaje y caminata, y más de un fino vagar que de un fuerte paso y marcha." Va compartiendo todo lo que se le cruza al paso, paseantes, trabajadores, algún conocido. Para ante comercios de lo más variado: de una tienda de sombreros a una carnicería; una joven canta desde una ventana, una taberna le tienta. El paseo le lleva también a recorrer un tramo de camino rural y adentrarse en un pequeño bosque. Durante el paseo aprovecha para pasar por el sastre a probarse un traje, para acercarse al ayuntamiento a pagar unos impuestos o echar una carta al buzón. "Se ve cuánto tengo que hacer y cómo este en apariencia tan holgazán y agradable paseo está lleno de ocupaciones prácticas profesionales." El relato nos deleita, finalmente, con una extensa exposición de los beneficios que para el escritor tiene el paseo, lo necesario que lo considera para acrecentar su creatividad, para ser capaz de seguir escribiendo; se carga de razones para hacer del paseo un elemento clave de su existencia y esencial para su profesión. "sin pasear estaría muerto, y mi profesión, a la que amo apasionadamente, estaría aniquilada."

El narrador se dirige directamente a los lectores en repetidas ocasiones, justificando o disculpándose por algunas de sus expresiones; "Quizá nunca un autor haya pensado en el lector, de manera constante, tan tierna y gentilmente como yo." Va describiendo lo que se le cruza al paso, los lugares que recorre y las reflexiones que le provocan las personas y situaciones. El poeta observa, escucha y medita mientras camina y llena su cabeza de ideas que luego volcará en su obra. En unas pocas decenas de páginas condensa el mundo a su alrededor, su amor por la Naturaleza, su precaria situación económica, sus intereses y aquello que le proporciona placer o le hace enojarse. Todo ello expresado por medio de un lenguaje rico, casi diría exuberante, que me plantea la gozosa experiencia que debe suponer ser capaz de leerlo en su versión original y el mérito de la traducción de este relato tan breve como intenso.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Una Navidad londinense

No podía faltar un año más alguna lectura de temática navideña acorde con la temporada en la que nos encontramos y la que he elegido en esta ocasión ha sido  "Una Navidad londinense", en la que Mónica Gutiérrez vuelve a demostrar su capacidad de crear historias tiernas en ambientes acogedores y con personajes de buen corazón que conquistan rápidamente al lector haciendo que, desde que los conocemos, deseemos que les ocurran cosas buenas. Y sabemos que, en manos de esta autora, esto va a terminar por ocurrir antes o después.

Los protagonistas de esta novela son, por un lado, Thiago Heide, ni más ni menos que el embajador de España en el Reino Unido al que se le ha encomendado la misión de devolver a los representantes del gobierno chino un fósil que les pertenece y que actualmente se encuentra en poder del Museo de Ciencias Naturales de Londres. Ahí es donde se cruzará en su camino Violet Redbreast, una antropóloga bastante locuaz y pizpireta, dada a divagar y también a ser demasiado sincera, ayudante del despistado profesor Peddick, en cuyo poder debería haber estado la mencionada pieza, pero, debido a una tonta confusión, el fósil se ha extraviado. Al emprender la búsqueda del codiciado objeto que deben devolver, los tres inician un recorrido por el Londres más auténtico que le lleva por lugares históricos y con resonancias literarias, incluyendo una encantadora librería que ya conocimos en una novela anterior de la autora, así como plazas con encanto, museos y bibliotecas antiguas; lugares, en fin, donde la Historia se detuvo y dejó su marca y donde consagrados autores ubicaron la acción de sus relatos.

A todo esto, estamos en la tarde de Nochebuena y todo el mundo se prepara para celebrar las fiestas en familia, pero no es así para Thiago que no cuenta con familiares cercanos no nadie que ocupe su corazón. Pero para resolver este problema contaremos con la ayuda de un par de espíritus algo impertinentes dispuestos a conceder los deseos más profundos de aquellos a los que persiguen y hostigan. 

He disfrutado mucho de esta novela breve, ligera y positiva, un cuento de Navidad en toda regla con Charles Dickens rondando constantemente por sus páginas donde abundan las referencias y citas a sus obras, así como numerosos lugares relacionadas con él. El encanto de Londres en Navidad con sus luces y su decoración festiva se completa con humor, positivismo, esperanza y confianza en el triunfo del amor como algo inevitable ¿Qué más se le puede pedir a una lectura navideña?