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lunes, 5 de julio de 2021

La sexta trampa

Una vez alcanzado el final de esta serie de El Cuarto Mono del estadounidense J. D.Baker con "La sexta trampa", queda patente y hay que decirlo así para que nadie intente hacerlo de otro modo, que es imprescindible leerla siguiendo el orden estricto de aparición de sus tres entregas ya que podría considerarse que la trilogía no es sino una sola novela larguísima dividida en tres tomos ya la acción de unas y otras siguen un hilo que no se puede coger por cualquier sitio, a pesar de que se dan explicaciones sobre lo ocurrido con anterioridad, pero lo más recomendable es, sin duda, seguir en escrupuloso orden la serie. De ahí que en el resumen argumental que viene a continuación sobre esta tercera entrega "La sexta trampa" habrá espoilers relevantes de la trama de la novela anterior, cosa que aviso por si alguien no hubiera pasado todavía por las dos primeras entregas y estuviera interesado en hacerlo. Si es así, deja de leer en este momento y lánzate de inmediato a por las dos primeras novelas: "El cuarto mono" y "La quinta víctima' y cuanto más seguidas las leas todas, casi que mejor.

Al inicio de la novela comprobamos cómo Porter ha quedado muy tocado tras su encuentro con Anton Bishop y la abogada Sarah Werner que finalmente resultó ser la madre del asesino. Las sospechas del FBI recaen sobre él ya que lo consideran partícipe de los actos del Cuarto Mono, si no el principal sospechoso, por lo que lo retienen en custodia. 

Mientras tanto, sus compañeros Nash, Clair y Klotz continúan con el caso apoyando a los federales, al agente Frank Poole y su superior Hurles que han tomado el mando de la investigación. Parece que Bishop cuenta con ayuda ya que vuelven a aparecer cuatro nuevas víctimas en lugares diferente y distantes, al tiempo que mantiene la amenaza de expandir el virus del Sars que tiene en su poder si los médicos no curan a su amigo y cómplice Upchurch. Mientras los agentes de campo tratan de atrapar al criminal, a Porter le permiten analizar los diarios de Bishop donde el criminal sigue narrando su infancia y dejando pistas que pueden conducir a entender y desentrañar el plan que está llevando a cabo.

La acción se desarrolla en unos pocos días absolutamente acelerados donde los sucesos se desarrollan a ritmo frenético. El caso se complica con mentiras y dudas sobre todos los personajes; no sabemos ya en quién podemos confiar, si hemos estado engañados o ciegos ante la realidad que se oculta tras los crímenes del Cuarto Mono. Descubriremos la cantidad de trampas que se han ido creando en torno a Porter, las sombras que envuelven su pasado y todo lo que trata de revelar el plan macabro de Bishop.  Un culminación genial para esta trilogía que ha ido subiendo en potencia de libro en libro y que dejará en el lector un recuerdo difícil de borrar, seguro.

sábado, 31 de octubre de 2020

La quinta víctima

En la primera entrega de esta serie obra de J.D. Barker, el agente Porter resolvió el caso de los crímenes cometidos por el asesino en serie conocido como "El Cuarto Mono", descubrió a Anson Bishop, el hombre que se ocultaba bajo este apodo, pero en último momento éste logró escapar, algo que ni las autoridades ni la opinión pública le han perdonado todavía a Porter. Ahora en "La quinta víctima" nos encontramos con que el caso ha sido traspasado al FBI cuyo investigador principal, Poole, cree sin embargo que Porter iba bien encaminado en sus pesquisas y trata de localizar a Bishop a través de las pistas recabadas por aquel en su anterior investigación.

Poco tiempo después vuelven a desaparecer chicas y el equipo de la policía Metropolitana de Chicago se pone en marcha de nuevo, pero en este caso los métodos en que están siendo asesinadas las chicas y encontrados los cadáveres no coinciden con el modus operandi del anterior caso, aunque la prensa y el público insisten en que es el Cuarto Mono el que está detrás de estos nuevos crímenes. Y además también son asesinados los padres de las chicas. Todo apunta hacia un asesino muy hábil capaz de moverse por ciudad sin llamar la atención tanto para llevarse a las chicas como para cometer sus crímenes y trasladar los cuerpos sin que nadie lo detecte La abundante nieve que esos días cubre Chicago y las bajas temperaturas que hacen que la mayoría de la población evite andar más de lo imprescindible por las calles parecen estar ayudando al criminal a pasar desapercibido. "A veces era mejor que las miserias del mundo quedasen ocultas bajo un manto de color blanco".

Pero a pesar de que los policías se enfrentan a éste como un caso nuevo distinto al del Cuarto Mono, otros asesinatos relacionados con el caso anterior se entremezclan en la investigación que ambos cuerpos policiales están llevando a cabo en paralelo. Nuevamente Porter es apartado de su trabajo temporalmente por incumplir los procedimientos y tratar de seguir con la investigación que ahora corresponde a los federales, pero seguirá por su cuenta tratando de resolver ambos casos que indudablemente están conectados.

La trama de la novela es bastante enrevesada y está llena de tensión desde el principio hasta el final, no se descansa ni un solo momento. Abundan las desapariciones y los cadáveres y sorprenden los extraños modos en que el asesino prepara la escenificación en que estos son encontrados, de manera que claramente quieren decir algo, esta tratando de enviar algún tipo de mensaje que justifique el porqué de que estas chicas y sus padres son asesinados, pero nos encontramos durante gran parte de la novela tan perdidos como los propios investigadores persiguiendo a uno o varios criminales muy escurridizos e imprevisibles con todo un plan preconcebido que deben desentrañar. Claramente el Cuarto Mono ha cambiado de estrategia y tiene otras cuentas que saldar aunque ahora ha variado de método y ya no trabaja solo.

Si bien en cuanto a la estructura argumental me he sentido un poco confundida por la cantidad de información sin sentido que recibimos, sí que destacaría como elemento positivo de está nueva entrega el buen reparto de personajes que están muy logrados, no solamente los detectives principales, Porter y Poole, sino también el resto de los policías de Chicago: Nash, el pachorrón compañero de Porter, Clair, que se encuentra al mando de la operación una vez su jefe ha sido apartado del servicio y Kloz el agudo informático que rastrea incansable las pistas del asesino en la red. Todos ellos toman mayor protagonismo y resultan muy cercanos e interesantes. E incluso los personajes antagonistas, Bishop y su nuevo esbirro, resultan impactantes como personajes,  desagradables y totalmente odiosos, logran que los rechacemos de manera absoluta.

Y con todo eso, llegamos al final de la novela que, además de resultar bastante desconcertante y con sorpresa inesperada incluida, queda completamente abierto y, si cabe, más enrevesado que nunca, lo que nos obliga a dar paso lo antes posible a la tercera y última entrega ser la serie en la que esperemos que se termine de resolver el caso que verdaderamente tiene la capacidad de mantenemos en vilo a lo largo de todas y cada cada una de sus paginas. Confiamos en que Porter se recupere de la última jugada de Bishop y sea capaz de darle caza finalmente.

miércoles, 27 de mayo de 2020

El cuarto mono

Como buena aficionada que soy a las novelas policíacas, ya estaba tardando en descubrir uno de los grandes éxitos del género de estos últimos tiempos: "El cuarto mono", primera entrega de la trilogía escrita por el autor norteamericano J.D. Barker y protagonizada por el detective de la policía Metropolitana de Chicago Sam Porter.

La trama de la novela arranca introduciéndonos en medio de la investigación de un caso que lleva ya activo desde algún tiempo; se trata de un asesino en serie al que la policía lleva persiguiendo desde hace varios años y hasta ahora se ha logrado escabullir una y otra vez. El peculiar justiciero al que público de la ciudad de Chicago conoce como el Cuarto Mono (CM) ya que personifica al último y más desconocido mono que junto a aquellos más populares que representaban los mantras de "no ver el mal", "no oir el mal" y "no decir el mal", insta a "no hacer el mal". Bajo esta premisa, el criminal se dedica a secuestrar mujeres jóvenes a las cuales acaba matando después de haber enviado tres pruebas de vida (concretamente una oreja, los ojos y la lengua) metidas en pequeñas cajas negras atadas con una cuerdecita blanca. El objetivo de todo esto presuntamente consiste en infligir un castigo a algún familiar de la víctima que resulta haber cometido delitos o protagonizado comportamientos condenables que hasta ese momento no eran conocidos ni habían sido juzgados, tarea que ha decidido asignarse personalmente este cruel criminal.

Sorprendentemente, nada más comenzar la novela el CM muere atropellado por un autobús cuando se disponía a enviar por correo una de sus tétricas cajitas a la familia de su última víctima. Con esto parece que la policía da por finalizada la persecución del criminal cuyo método de actuación era bien conocido pero del que no saben nada en realidad: quién era y qué le empujaba a actuar como lo hacía. Para avanzar en estos temas Porter cuenta ahora un peculiar diario que el fallecido llevaba consigo en el momento de morir y en el cual se dirige directamente al investigador narrándole episodios de una infancia sórdida y cruel en la que fue criado por dos auténticos psicópatas, lo que de alguna manera explica los orígenes del monstruo en el que acabó convertido.

El equipo de investigadores se enfrenta con otro gran problema: la última chica secuestrada continúa desaparecida, oculta donde quiera que sea que CM la haya escondido. El tiempo corre en su contra y deben encontrarla lo antes posible para conseguir salvar su vida.

El argumento se ve enriquecido con el drama personal que arrastra Porter, un  protagonista que resulta simpático al lector al igual que el resto de su equipo, personajes todos ellos bien dibujados y creíbles. Puedo decir que he disfrutado bastante con este thriller que si bien en ocasiones se vuelve violento y sangriento, también resulta verdaderamente emocionante, mantiene un ritmo impecable sin dejar un momento de descanso y acelera hacia un final frenético que deja abierta de par en par la puerta a la continuación de la serie que, con toda probabilidad, seguiré de buena gana.