jueves, 19 de marzo de 2015

Autobiografía


Cuando se cumplen ciento veinticinco años del nacimiento de la gran dama del misterio, Agatha Christie, no podía faltar a mi cita con ella y dedicarle alguna de mis lecturas como homenaje a la que fue una de las principales culpables de mi pasión por la lectura. Cómo no recordar las tardes de verano en las que devoraba una tras otra sus numerosísimas novelas, en aquellas ediciones de la editorial Molino que siempre garantizaban la emoción, el suspense y el viaje, todo al mismo precio, a lugares tan exóticos y lejanos como Egipto, las islas del Mediterráneo o los pueblitos ingleses en los que, bien Miss Marple, bien Hercules Poirot, desentrañarían cualquier tipo de misterio, asesinatos en su mayoría, en los que la satisfacción de que el crimen nunca triunfa, que la justicia y la bondad siempre se imponen, iba alimentando mi visión del mundo real y mi escala de valores y al tiempo mi afición a perderme en los mundos creados por los libros. Pues a la hora de realizar mi homenaje a tan distinguida dama, dudé sobre cuál de sus obras revisitar o conocer de nuevas (que algunas de sus novelas aún me quedan por leer), hasta que conocí de la existencia de esta "Autobiografía" suya. ¿Y qué mejor modo se puede dar de acercarse a una gran figura que conocer de su propia voz las historias de su vida? .

Siguiendo más o menos el orden cronológico, aunque no siempre centrándose en los hechos necesariamente más importantes, sino las anécdotas que más recuerda, las que significaron algo para ella, Agatha Christie nos va relatando su intensa vida, desde su etapa infantil como hija menor de una clásica familia de la época victoriana, con amistades afamadas y generalmente más acomodadas que ellos, viviendo en un mundo de fantasía, sin asistir a la escuela y siendo educada según los cánones de aquella época. Enlaza distintas escenas sin tratar de crear un hilo narrativo continuado, en ocasiones da saltos temporales para contar alguna anécdota relacionada con algo que nos está contando, pero por lo general su única guía es el ir avanzando a lo largo de los años de su larga vida, sorprendiéndonos con la precisión con la que es capaz de recordar sus sensaciones o lo que en un momento dado pensaba u opinaba en relación a cualquier hecho o persona, haciendo alarde de una memoria prodigiosa, sin duda.

La imagen que habitualmente tenemos de Agatha Christie es la de una señora entrada en años e ideando historias de misterio desde la sala de estar de su acogedor hogar inglés, pero descubrimos en esta lectura que ella también fue una niña llena de fantasía e inocencia, bastante precoz, si hemos de creer lo que de sí cuenta, con una viva imaginación desde bien temprano, una joven enamorada, casada en dos ocasiones, que viajó por el mundo, África, Oceanía, Oriente Medio, recorriendo el mundo al estilo de los grandes viajeros de principios del siglo XX, enamorada de los trenes y su modo pausado y aventurero de recorrer el mundo, apasionada por la arqueología, que pasó también por épocas de estrecheces económicas y desarrolló una carrera de novelista que ni ella misma imaginó cuando de jovencita soñaba con ser concertista de piano o cantante de ópera.

Tal vez el riesgo de las autobiografías, en general, es que nos dan la visión que el protagonista quiere darnos de su vida, su personalidad y sus andanzas. Por esto mismo, es de agradecer la falta de pudor de la autora que no duda en reconocer sus errores en repetidas ocasiones, sus faltas o debilidades de carácter, en burlarse de sí misma si es necesario o en confesar que, a posteriori, no volvería a hacer o a dejar de hacer algunas cosas en la vida. Con frecuencia rememora las costumbres sociales de la época victoriana en la que se educó, las modas en boga durante sus años de juventud y las compara con las de los días en los que escribe estas memorias (a mediados de los años 60), sorprendida de lo mucho que ha avanzado todo, sorprendida pero generalmente para bien, alegrándose de los progresos alcanzados en tantos aspectos, de lo mucho que ha cambiado la sociedad pero fundamentalmente en lo que al papel de la mujer se refiere. Por lo general son interesantes sus análisis de la sociedad y el mundo en el que nació y en el que creció, viviendo unas costumbres y reglas que la Primera Guerra Mundial alteró y la siguiente guerra mundial ya hizo desaparecer para siempre, y sorprende la facilidad con la que se adaptó a los nuevos usos, lo valiente que se mostró en numerosas ocasiones, alejada de su entorno más acomodado, en lugares inhóspitos o en circunstancias adversas, cómo aceptó los cambios, aplaudió el progreso y cómo fue capaz de convertirse en la autora de éxito que todos conocemos a base de duro trabajo combinado con su excelente capacidad de imaginar toda una historia a partir del hecho más nimio, de un rostro, de una escena... En esta autobiografía encontramos muchas de las claves de lo que posteriormente fue su obra literaria, como la manera en que encontraba inspiración en personas reales para futuros personajes o para las tramas de sus novelas a partir de cualquier hecho insignificante que en seguida encendía su lámpara de creatividad, su experiencia en un dispensario durante la guerra y lo que allí aprendió y que volcó más tarde en los frecuentes crímenes por envenenamiento que aparecen en sus novelas, así como las personas y lugares que conoció en sus numerosos viajes que luego empleó como escenario exótico de tantas obras. Asistimos al nacimiento de Hercules Poirot y al de la Señorita Marple, al proceso de creación de sus novelas y a como aprendió a ser escritora profesional, la manera en que se obligaba a escribir a pesar de faltarle la inspiración o el humor para hacerlo en ocasiones, incluso confesando que llegado cierto momento ya no disfrutaba de su trabajo de novelista, que lo encontraba rutinario y aburrido, por lo que prefirió dedicarse a escribir obras teatrales que vió triunfar en los escenarios, aunque así y todo continuó escribiendo novelas hasta bien avanzada su vida.

Me ha resultado interesantísima esta inmersión, de la propia mano de la protagonista, en el mundo creativo de una de las grandes figuras de la literatura popular del siglo XX, seguramente una de las autoras más leídas en muchos países y al tiempo he disfrutado de conocer más de vida de una mujer indudablemente excepcional.

4 comentarios:

  1. Qué propicio el verano para leer a Agatha Christie ¿verdad?. Leí la autobiografía y me llamó la atención lo mismo que a ti, que no es cándidamente complaciente consigo misma...

    Un abrazo

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    1. Es sorprendente en diversos aspectos, a mí también me llamó la atención la escasa formación académica de las mujeres de la época a pesar de proceder de una familia acomodada y la cantidad de "universidad de la vida" que conoció a pesar de ello.
      Es realmente una vida digna de ser conocida.
      Saludos.

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  2. Esta en mi lista y avanza puestos a zancadas,...lo mismo en alguna oferta...se viene conmigo. Siempre me ha impresionado esta mujer, que ha sido capaz de dar la vuelta a un personaje de edad avanzada, con escasos recursos, y a la vez cotilla, siendo la persona viva en la comunidad, y capaz de resolver un misterio.

    Gracias por recordárnoslo. Me ha encantado leerte. Un abrazo

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    1. Es cierto que sorprende a veces conocer a los autores que se ocultan tras personajes tan famosos como los que creó en sus novelas. Yo identificaba a Agatha Christie con su señorita Marple y creo que va más allá, tuvo una vida más intensa e interesante que su propio personaje. Espero que des con el libro y lo puedas disfrutar.
      Saludos.

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