Hacía ya bastante tiempo que le tenía echado el ojo a esta novelita, El asiento del conductor, de la autora británica Muriel Sparks sobre la cual había leído estupendos comentarios, pero debo decir, una vez que la he leído, que me ha dejado un tanto desconcertada y que lo mejor que puedo decir de ella es que es una novelita bastante perturbadora, tómese este calificativo como uno quiera.
La historia que nos cuenta el relato se centra en la joven Lise, una oficinista muy seria y trabajadora, tanto, que recibe unas vacaciones extras en pago por su gran dedicación a su empresa. Decide de inmediato coger un avión que la llevará a la "exótica" Italia donde nos da a entender que pretende encontrarse con una desconocida alma gemela que la estará esperando. Desde el inicio del libro sabemos que Lise va a morir y que la policía seguirá el rastro de sus últimos días para tratar de solventar su muerte. Pero según vamos leyendo comprobamos que Lise los que está haciendo es lanzarse en una búsqueda frenética de su propio asesino para alcanzar una muerte que tiene planificada hasta el último detalle en su cabeza.
El ritmo de la narración es rápido, lo que hace que la atención no se pierda en ningun momento, de hecho, el libro se lee casi en una sentada. La autora cuenta la historia sin detenerse en descripciones ni en detallarnos las conversaciones que, en ocasiones, no son más que frases casi inconexas que no llegan a cobrar sentido pleno. Las acciones de los personajes hablan por ellos, aunque también es cierto que el comportamiento de la protagonista es en ocasiones absolutamente desquiciado, como ella, todos los personajes se comportan de una manera absurda, mantienen unas relaciones y unas conversaciones que dan la sensación de estar asistiendo a una astracanada en la que ninguno parece cuerdo, ni los lugareños ni los turistas con sus excéntricos comportamientos. Lo cierto es que los retratos creados por Sparks son totalmente desconcertantes, fuera de lo común, como lo es la propia novela. Nos falta por saber muchas cosas: qué es lo que mueve a Lise, sus motivaciones, el entorno de los personajes que no se presentan, como en otras novelas, con una descripción de su pasado o de sus circunstancias, sino que los vemos en el momento actual sin ese soporte que habitualmente nos dan los autores para que los conozcamos previamente y comprendamos, por tanto, sus motivaciones y justifiquemos sus actos.
Tal vez ahí esté el quid de la cuestión, en lo que no se nos cuenta y que nos resulta esencial para entender a la protagonista, para empatizar con ella, porque lo cierto es que esta novela se lee de un tirón pero después te deja el regusto amargo de que algo nos hemos perdido, de que no se nos ha contado todo y nos toca entonces a nosotros completar los huecos de la historia que han quedado ahí para recomponer el puzle que nos haga entender las razones de lo que hemos leído. Una novela diferente a otras que haya leído antes, no hay duda.
domingo, 23 de septiembre de 2012
miércoles, 19 de septiembre de 2012
El expediente Canaima
Esta es la segunda novela que leo de la escritora Reyes Calderón, cuya faceta de novelista se queda en nada cuando conoces su trayectoria personal y profesional. El hecho es que, después de dedicarse a la docencia universitaria y a cuidar de sus nueve hijos, esta vallisoletana tiene tiempo disponible para dedicarlo a la escritura y, además, le salen novelas tan entretenidas como esta de El expediente Canaima, perteneciente a la serie protagonizada por la jueza Lola MacHor, que se inició con Los crímenes del número primo, que no tengo comentada aquí pero que también me gustó bastante.En esta ocasión la atareada y un poco desquiciada (para mi gusto) jueza MacHor se enfrenta a los efectos de un caso de violación cuyo autor ha sido absuelto recientemente pero en el que la víctima aún sigue sufriendo las consecuencias de tal acto. Sin terminar de resolverse este asunto, la jueza se encuentra entre manos un caso de corrupción internacional en el que se encuentra implicado personal del Banco Mundial, políticos y empresarios nacionales e incluso la CIA y en el que no faltan las víctimas mortales, además de los enjuagues económicos habituales. La jueza se verá involucrada de manera personal en esta trama y no tendrá más remedio que investigar, ayudada nuevamente por el inspector de la Interpol Juan Iturri para lograr poner a la sombra a los responsables de tales desmanes al tiempo que gestiona su traslado desde el Tribunal Superior de Navarra a la Audiencia Nacional de Madrid.
La novela combina una enorme cantidad de temas, aparte de los propiamente relacionados con la trama principal, ya que nos enfrentamos a otros asuntos de gran actualidad como es la dificultad de la jueza para conciliar sus numerosas obligaciones familiares con las intensas carreras profesionales tanto suya como de su marido, el papel de la justicia y sus conexiones políticas, los jueces estrella, la financiación de los partidos políticos, la corrupción urbanística. Por todos esos asuntos pasa la autora con unas posturas bastante claras y dejando a la vista muchos de los problemas que conlleva la actual sociedad basada en el beneficio a toda costa y la persecución del éxito a cualquier precio, mientras que la protagonista sobrevive en el islote imaginario en el que se ubican aquellos que tratan de anteponer la justicia, la honradez y la defensa de los valores familiares a toda esa vorágine donde el fin justifica los medios.
Una lectura, en fin, que además de la entretenida trama de investigación policial proporciona algo más a la hora de reflexionar sobre otros asuntos de vital trascendencia.
viernes, 14 de septiembre de 2012
El quinto en discordia (La trilogía de Deptford 1)
La novela se cuenta en primera persona, en la voz de Dunstan Ramsay, profesor ya jubilado de Historia que nos relata cómo fue su relación de muchos años con el recientemente fallecido Boy Staunton, adinerado magnate de la industria y de cuya muerte se desconoce hasta el momento al autor. Lo cierto es que Dunstan se retrotrae a su infancia más tempran rememorando los primeros años de su amistad cuando ambos vivían en Deptford, un pequeño pueblito de Canadá donde todos se conocen, y cada uno tiene su lugar: Dun es hijo del editor local y Boy el hijo del rico del pueblo. El incidente, aparentemente inocente que ocasiona Boy al lanzar una bola de nieve que, por error, impacta en la cabeza de la señora Dempster,esposa del pastor, provoca que ésta se ponga de parto por adelantado y que el niño que nazca, Paul, sea una criatura débil y se tema por su vida. Este suceso marcará el ritmo de las relaciones entre los protagonistas de la novela, relación que se extiende a lo largo de varias décadas durante las cuales Boy desarrollará su faceta de rico industrial mientras que Dunstan se centrará en el estudio de la Historia y en sus dos grandes aficiones, casi obsesiones: la magia y el estudio de los santos católicos, algo bien alejado de la doctrina protestante en la que se educó. Toda la historia que se cuenta nos llevará hasta el momento en que Boy Stauton es asesinado y descubriremos los motivos que se ocultan tras su muerte.
Tengo que reconocer en Davies a un magnífico narrador, capaz de sumergirte en los ambientes que crea con una aparente sencillez de lenguaje, una fantasía y un humor sutil que impregnan toda su narración. La ambientación de sus historias te permite acercarte a los personajes y descubrir lo mejor y lo peor de la naturaleza humana sin que se juzgue por ello a nadie, simplemente mostrando a los personajes tal y como son, ellos mismos con sus actos muestran sus debilidades y fortalezas. Nos movemos a todo lo largo de la novela por distintos escenarios magistralmente dibujados: el pequeño Deptford que tanto me recuerda a aquel pueblo tan pintoresco de la película de ¡Qué bello es vivir! tanto en sus paisajes como en sus habitantes; el Canadá de principios de siglo, tan integrado en la Commonwealth que parece una provincia inglesa más, a pesar de la distancia geográfica; los países que recorre Dun en su peregrinar tras la pista de los distintos santos que investiga... Todos los lugares se nos presentan frescos y reales y en ellos se mueven los personajes contándonos su historia y dejándonos compartir sus avatares.
No dudaré en continuar con la lectura de los dos libros que completan la trilogía y que espero que me lleven a conocer más sobre de las vidas de los personajes que he conocido en este Quinto en Discordia. Lo cierto es que la historia promete, no hay duda de ello.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Los asesinos del emperador
Es una realidad conocida que las vacaciones de verano son la época ideal del año para emprender la lectura de aquellos libros más voluminosos que vamos acumulando a lo largo de los meses y que no nos decidimos a empezar, atemorizados por el número de páginas con el que nos amenazan. Así que, nada más poner el pie en la playa, me lancé de lleno con este novelón, "Los asesinos del emperador" del escritor valenciano Santiago Posteguillo y no voy a poder decir nada más que cosas absolutamente positivas de esta magnífica novela que he disfrutado hasta la última página.
El tópico de que la realidad supera ampliamente cualquier ficción que un autor pueda imaginar se demuestra palmariamente en esta novela. El relato fundamental se centra en los hechos que dieron lugar al asesinato del cruel emperador Domiciano y que llevaron poco después a Trajano a convertirse en el primer césar de origen hispano de la Roma imperial. Y es que las simples realidades históricas de la Roma antigua, la forma en que las rivalidades, las guerras civiles, la lucha en las fronteras o la vida de palacio convertían el día a día de sus protagonistas en una locura de muerte, traición y venganza, son suficientemente apasionantes, retorcidas e interesantes como para que sólo sea necesario un narrador, en este caso un narrador excepcional como es Posterguillo, para que no sea preciso fabular demasiado más allá de exponer los hechos tal y como ocurrían y sacar de todo ello una magnífica novela histórica.
Lo cierto es que la narración es absolutamente ágil, a pesar de la extensión del libro, de manera en que nunca llega a hacerse pesada la lectura, ni tan siquiera en los numerosos episodios en que se relatan escenas bélicas a las que confieso que no soy especialmente aficionada. La constante alternancia de escenarios, los capítulos generalmente breves y la fluidez de la escritura, permiten que se siga con un interés constante la lectura. Es uno de esos casos en que conocemos previamente el desenlace por los hechos históricos pero disfrutamos igualmente del relato que de ellos se nos hace, deseando conocer todos los aspectos de los mismos y adentrándonos en el conocimiento de sus personajes, nombre conocidos desde siempre pero que ahora cobran cuerpo gracias a esta novela.
Muchos son los aspectos que destacaría sobre el libro en relación a la maravillosa revisitación de toda una época, pero por citar algunos temas destacados de todos aquellos que se citan en la novela hablaría de la descripción del mundo de los gladiadores, sus orígenes, su forma de vida y, por supuesto, sus luchas en la arena del recién construido Anfiteatro Flavio o Coliseo. Igualmente aparecen en estas páginas los recién surgidos cristianos, con el apóstol Juan todavía vivo y conocemos la persecución que los distintos césares ejercieron sobre ellos. También nos permitimos pasear por los distintos barrios de Roma: de los foros y sus templos y basílicas a los barrios populares con sus viviendas míseras y sus mercados atestados de ladronzuelos, bajamos a las cloacas y subimos a los palacios con una maravillosa recreación de un mundo que ha desaparecido pero que aún muchos tratamos de rastrear, sea entre las ruinas de aquellos edificios, sea entre las páginas de libros como este, que más de un avispado profesor de Historia debería recomendar a sus alumnos y lograr así muchos más adeptos a la causa del estudio del pasado como ilustración del presente y advertencia para el futuro.
El tópico de que la realidad supera ampliamente cualquier ficción que un autor pueda imaginar se demuestra palmariamente en esta novela. El relato fundamental se centra en los hechos que dieron lugar al asesinato del cruel emperador Domiciano y que llevaron poco después a Trajano a convertirse en el primer césar de origen hispano de la Roma imperial. Y es que las simples realidades históricas de la Roma antigua, la forma en que las rivalidades, las guerras civiles, la lucha en las fronteras o la vida de palacio convertían el día a día de sus protagonistas en una locura de muerte, traición y venganza, son suficientemente apasionantes, retorcidas e interesantes como para que sólo sea necesario un narrador, en este caso un narrador excepcional como es Posterguillo, para que no sea preciso fabular demasiado más allá de exponer los hechos tal y como ocurrían y sacar de todo ello una magnífica novela histórica.
Lo cierto es que la narración es absolutamente ágil, a pesar de la extensión del libro, de manera en que nunca llega a hacerse pesada la lectura, ni tan siquiera en los numerosos episodios en que se relatan escenas bélicas a las que confieso que no soy especialmente aficionada. La constante alternancia de escenarios, los capítulos generalmente breves y la fluidez de la escritura, permiten que se siga con un interés constante la lectura. Es uno de esos casos en que conocemos previamente el desenlace por los hechos históricos pero disfrutamos igualmente del relato que de ellos se nos hace, deseando conocer todos los aspectos de los mismos y adentrándonos en el conocimiento de sus personajes, nombre conocidos desde siempre pero que ahora cobran cuerpo gracias a esta novela.
Muchos son los aspectos que destacaría sobre el libro en relación a la maravillosa revisitación de toda una época, pero por citar algunos temas destacados de todos aquellos que se citan en la novela hablaría de la descripción del mundo de los gladiadores, sus orígenes, su forma de vida y, por supuesto, sus luchas en la arena del recién construido Anfiteatro Flavio o Coliseo. Igualmente aparecen en estas páginas los recién surgidos cristianos, con el apóstol Juan todavía vivo y conocemos la persecución que los distintos césares ejercieron sobre ellos. También nos permitimos pasear por los distintos barrios de Roma: de los foros y sus templos y basílicas a los barrios populares con sus viviendas míseras y sus mercados atestados de ladronzuelos, bajamos a las cloacas y subimos a los palacios con una maravillosa recreación de un mundo que ha desaparecido pero que aún muchos tratamos de rastrear, sea entre las ruinas de aquellos edificios, sea entre las páginas de libros como este, que más de un avispado profesor de Historia debería recomendar a sus alumnos y lograr así muchos más adeptos a la causa del estudio del pasado como ilustración del presente y advertencia para el futuro.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Palmeras en la nieve
Parecerá que este mes de agosto he estado un tanto alejada de la lectura, ya que no ha habido mucho movimiento por este blog. Lo cierto ha sido que he estado más bien alejada de la red, las vacaciones es lo que tienen, que sirven para desconectar y eso es lo que he intentado hacer, con bastante éxito, por cierto.Pero la verdad es que leer he leído algo y trataré ahora de ir poníendome al día en los comentarios de esos libros a los que me he dedicado en las vacaciones
Hoy le toca el turno a mi lectura más antigua de este mes, concretamente uno de los grandes éxitos de este verano entre los lectores: Palmeras en la nieve, de la escritora Luz Gabás. La acción se inicia cuando Clarence, una joven profesora universitaria, descubre entre los papeles de la casa familiar una antigua carta en la que se hace referencia a ciertos datos desconocidos para ella sobre los años en que su padre y su tío estuvieron trabajando en la colonia española de la isla de Fernando Poo, en Guinea y de cuyas andanzas ella , como el resto de su familia llevan años escuchando las más variadas anécdotas. Sin embargo parece ser que algún tipo de secreto quedó allí oculto durante todos estos años, por lo que la curiosidad de Clarence la lleva, aconsejada por Julia, vieja amiga de la familia que compartió la experiencia colonial, a viajar al lugar y tratar de descubrir algo más sobre lo ocurrido en el pasado.
El relato retrocede entonces hasta el año 53 cuando los hermanos Jacobo y Kilian viajan desde su pequeño pueblo aragonés de Pasalobino hasta Santa Isabel, en tierras africanas, para unirse a su padre, Antón, que desde hace ya algún tiempo trabaja en la finca Sampaka, dedicada al cultivo del cacao. Las buenas condiciones económicas llavan a los jóvenes, como a tantos otros compatriotas, a abandonar su vida en la triste España de aquella época y a enfrentarse con la exótica vida en la colonia. Allí todo es totalmente diferente al paisaje que acaban de abandonar: la finca es un mundo básicamente de hombres, regido por la jerarquía de los colonos: el gerente, los encargados, el médico, el sacerdote, todos de origen español, que tienen a sus órdenes a los capataces y braceros pertenecientes a distintas razas procedentes de Guinea y Nigeria.
Los dos hermanos son bastante diferentes: mientras que Jacobo, el mayor, es alegre y decidido y disfruta de la experiencia al máximo esperando el momento en que su situación económica le permita volver a España, Kilian ve todo con ojos asombrados; aunque físicamente es fuerte, le cuesta más adaptarse al nuevo entorno y a las costumbres del lugar, sin embargo será el que más profundamente se enamore de África y de sus gentes, le apasionarán sus ritos y se sentirá muy unido a los nativos. En una época en que muchos países africanos comienzan a exigir su independencia de las colonias, los conflictos no tardarán en llegar también a Fernando Poo y los colonos tendrán que abandonar finalmente el lugar, algunos con más nostalgia que otros.
La novela es magnífica y proporciona una visión estupenda de la época y el momento histórico. Las descripciones del pintoresco lugar, el colorido, los sonidos y las gentes de África cobran vida en el relato que nos transmite la exuberancia de la vegetación, la vida en sintonía con la Naturaleza, las tradiciones de los pueblos nativos y el contraste con la modernización que los europeos tratan de llevar allí. Una lectura, en conclusión, muy atractiva y altamente recomendable, basada en experiencias vividas por familiares de la propia escritora que ha volcado en la novela una enorme pasión por el continente negro, reviviendo una época casi olvidada de la historia de nuestro país.
domingo, 12 de agosto de 2012
La lavanda silvestre que iluminó París
No es inusual en mí llevar mucho retraso en lo que a lectura de novedades editoriales se refiere. Hago así cierto mi lema de que la vida es demasiado corta para tantos libros como hay por leer. Eso me lleva a que ahora que tanto se comenta sobre la última novela de Belinda Alexandra, "Secreto de Hermanas", yo me ponga con la anterior obra de esta autora: "La lavanda silvestre que iluminó París", la segunda novela de esta escritora que, sorprendentemente, no es francesa sino australiana.
La protagonista de la novela en cuestión se llama Simone Fleurier y, con sólo catorce años, la repentina muerte de su padre la obliga a abandonar a su familia y la finca donde se dedican al cultivo de la lavanda y marcharse a Marsella donde entrará a trabajar en casa de una tía que regenta una pensión. Las condiciones de vida y trabajo que padece no son nada envidiables, pero en la pensión conoce una de las huéspedes: Camile Casal, artista de variedades. Gracias a ella logra encontrar un trabajo en la sección de sastrería del teatro en el que aquella actúa, lo que le permite escapar de la explotación a la que la sometía su tía. Allí entre bambalinas sueña con poder subirse algún día al escenario a cantar y por distintas circunstancias logra finalmente actuar, aunque su primer número no será muy glamuroso, ya que es un número cómico pero consigue otros papeles y alcanza cierto fama. Un buen día se presenta en su camerino monsieur Etienne, representante de artistas que le plantea irse con él a París donde le promete ayudarla a triunfar en el mundo del espectáculo. Etienne y su sobrina Odette serán los grandes amigos que Simona tenga en París durante muchos años y en quienes se apoyará en sus primeros pasos por la gran ciudad, donde logrará en poco tiempo trabajar en los más importantes teatros y hacerse cierto nombre, de modo que incluso se granjea la antipatía de una estrella de su espectáculo, lo que provoca su despido.
Viendo que sus posibilidades de continuar ascendiendo en el complicado mundo artístico de París están limitadas, nuevamente se le presenta una oportunidad de cambiar de aires: esta vez es André Blanchard, un joven heredero, el que decide invertir en su carrera profesional y convertirla en su primer negocio floreciente, por lo que le plantea irse a Berlín donde el mundo del espectáculo es muy diferente a lo que ella conoce en París y le asegura que allí aprenderá muchas cosas que le permitirá convertirse en una auténtica estrella. Cuando vuelva de Alemania, tras una breve estancia en América, comprobará cómo el público y los empresarios franceses la han echado de menos y la reclaman como gran figura de los escenarios. Su éxito, sin embargo, se verá ensombrecido por el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Me ha encantado esta novela, en especial lo bien descritos que están los evocadores escenarios: la Provenza y sus paisajes rurales, los campos de lavanda, la decadente Marsella con su ambiente portuario y sus teatros de variedades, la sofisticación del París en los años de entreguerras con el mundo de los músicos y los clubs de jazz, la bohemia y los artistas de fama internacional que allí se encuentran; Berlín y sus cabarets, su contraste entre la miseria de la posguerra y el rutilante mundo de los artistas más arriesgados y vanguardistas de Europa. Los distintos lugares están muy bien dibujados, lo que te permite pasear por los distintos escenarios reviviendo los ambientes, las calles y los locales de diversión, los cambios sociales y políticos, el mundo de las grandes fortunas y sus formas de entretenimiento... Por el relato se pasean, además, numerosos personajes famosos, tanto cantantes como pintores, músicos o actores populares en aquellos años, que se codean con la joven Simone y frecuentan los mismos lugares y compartiendo circunstancias con los personajes de ficción aportando una nota de realismo a esta revisitación de una época fascinante. La descripción del París ocupado y la participación de Simone en la Resistencia contra los ocupantes alemanes supone un duro contraste con su vida anterior de lujo y fiestas pero igualmente resulta atractiva esta parte de la novela donde se revive esta dura etapa de la Historia de Francia.
El argumento en general no presenta demasiadas sorpresas; de hecho es una de esas novelas en las que desde el principio sospechas que la protagonista va a superar muchas dificultades y sinsabores hasta alcanzar finalmente la felicidad, pero no por ello deja de ser extremadamente atractiva su lectura. Acompañamos a Simone en sus avatares a lo largo de diferentes ciudades y países y verdaderamente se le toma cariño a esta protagonista que conserva su inocencia sin llegar a resultar simplona y que va aprendiendo del mundo en el que debe manejarse sin convertirse en una “trepa”. El éxito la convierte en una estrella que no olvida nunca sus humildes orígenes y consigue enamorarnos y disfrutar con ella de sus momentos de gloria y sufrir con sus tribulaciones. Un acierto la figura esta protagonista que tan buen sabor de boca me ha dejado.
La protagonista de la novela en cuestión se llama Simone Fleurier y, con sólo catorce años, la repentina muerte de su padre la obliga a abandonar a su familia y la finca donde se dedican al cultivo de la lavanda y marcharse a Marsella donde entrará a trabajar en casa de una tía que regenta una pensión. Las condiciones de vida y trabajo que padece no son nada envidiables, pero en la pensión conoce una de las huéspedes: Camile Casal, artista de variedades. Gracias a ella logra encontrar un trabajo en la sección de sastrería del teatro en el que aquella actúa, lo que le permite escapar de la explotación a la que la sometía su tía. Allí entre bambalinas sueña con poder subirse algún día al escenario a cantar y por distintas circunstancias logra finalmente actuar, aunque su primer número no será muy glamuroso, ya que es un número cómico pero consigue otros papeles y alcanza cierto fama. Un buen día se presenta en su camerino monsieur Etienne, representante de artistas que le plantea irse con él a París donde le promete ayudarla a triunfar en el mundo del espectáculo. Etienne y su sobrina Odette serán los grandes amigos que Simona tenga en París durante muchos años y en quienes se apoyará en sus primeros pasos por la gran ciudad, donde logrará en poco tiempo trabajar en los más importantes teatros y hacerse cierto nombre, de modo que incluso se granjea la antipatía de una estrella de su espectáculo, lo que provoca su despido.
Viendo que sus posibilidades de continuar ascendiendo en el complicado mundo artístico de París están limitadas, nuevamente se le presenta una oportunidad de cambiar de aires: esta vez es André Blanchard, un joven heredero, el que decide invertir en su carrera profesional y convertirla en su primer negocio floreciente, por lo que le plantea irse a Berlín donde el mundo del espectáculo es muy diferente a lo que ella conoce en París y le asegura que allí aprenderá muchas cosas que le permitirá convertirse en una auténtica estrella. Cuando vuelva de Alemania, tras una breve estancia en América, comprobará cómo el público y los empresarios franceses la han echado de menos y la reclaman como gran figura de los escenarios. Su éxito, sin embargo, se verá ensombrecido por el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Me ha encantado esta novela, en especial lo bien descritos que están los evocadores escenarios: la Provenza y sus paisajes rurales, los campos de lavanda, la decadente Marsella con su ambiente portuario y sus teatros de variedades, la sofisticación del París en los años de entreguerras con el mundo de los músicos y los clubs de jazz, la bohemia y los artistas de fama internacional que allí se encuentran; Berlín y sus cabarets, su contraste entre la miseria de la posguerra y el rutilante mundo de los artistas más arriesgados y vanguardistas de Europa. Los distintos lugares están muy bien dibujados, lo que te permite pasear por los distintos escenarios reviviendo los ambientes, las calles y los locales de diversión, los cambios sociales y políticos, el mundo de las grandes fortunas y sus formas de entretenimiento... Por el relato se pasean, además, numerosos personajes famosos, tanto cantantes como pintores, músicos o actores populares en aquellos años, que se codean con la joven Simone y frecuentan los mismos lugares y compartiendo circunstancias con los personajes de ficción aportando una nota de realismo a esta revisitación de una época fascinante. La descripción del París ocupado y la participación de Simone en la Resistencia contra los ocupantes alemanes supone un duro contraste con su vida anterior de lujo y fiestas pero igualmente resulta atractiva esta parte de la novela donde se revive esta dura etapa de la Historia de Francia.
El argumento en general no presenta demasiadas sorpresas; de hecho es una de esas novelas en las que desde el principio sospechas que la protagonista va a superar muchas dificultades y sinsabores hasta alcanzar finalmente la felicidad, pero no por ello deja de ser extremadamente atractiva su lectura. Acompañamos a Simone en sus avatares a lo largo de diferentes ciudades y países y verdaderamente se le toma cariño a esta protagonista que conserva su inocencia sin llegar a resultar simplona y que va aprendiendo del mundo en el que debe manejarse sin convertirse en una “trepa”. El éxito la convierte en una estrella que no olvida nunca sus humildes orígenes y consigue enamorarnos y disfrutar con ella de sus momentos de gloria y sufrir con sus tribulaciones. Un acierto la figura esta protagonista que tan buen sabor de boca me ha dejado.
miércoles, 8 de agosto de 2012
È una vita che ti aspetto
Estaba oyendo hablar mucho en los últimos meses de este autor italiano, Fabio Volo, por una par de novelas que últimamente están siendo bastante bien acogidas entre los lectores, con lo cual, cuando cayó en mis manos esta obra suya de título “È una vita che ti aspetto”, no dudé en ponerme con ella para comprobar si las alabanzas hacia este joven autor estaban justificadas. Y tengo que decir, así, a grandes líneas, que sí que lo están.La historia de la novela nos la cuenta en primera persona Francesco, un joven al que todo le sonríe: tiene un buen trabajo, un estupendo apartamento, un coche último modelo, sus amigos, sus novias… pero últimamente algo no funciona bien, se siente enfermo, un malestar general le invade y no sabe identificar su origen, se encuentra en una situación de hastío, de no encontrar sentido a la vida, a un paso de la depresión. Acude por ello a visitar a Giovanni, el médico de la familia, y éste, tras hacerle varios análisis y reconocerlo, le hace ver que lo que tiene no es mortal de necesidad, como el hipocondríaco Francesco cree, lo que le ocurre es que, más que miedo a morir, lo que Francesco padece es miedo a vivir, a vivir plenamente. A pesar de tenerlo todo no se siente libre, es prisionero de sí mismo, no disfruta con su vida, sino que la teme, aplaza lo importante, trivializa sus relaciones, no se compromete...
“Es todo mucho más simple. Si quieres ser feliz, si quieres ser libre, aprende a amar. A amar y a dejarte amar”
A partir de ese momento Francesco decide cambiar por completo su actitud. Comienza por entender que ha de empezar por quererse a sí mismo para, a continuación poder querer a los demás porque vivir supone implicarse y para eso hay que sentir, hay que ser capaz de controlar la propia existencia, saber qué se quiere alcanzar. El protagonista descubre su vida donde antes sólo había una existencia material. Inicia un proceso de interiorización para encontrar lo mejor de sí mismo y empezar a mirarlo todo con otros ojos, se replantea su relación con las mujeres, con sus padres, con sus amigos, e inicia una especie de romance consigo mismo que le lleva a preocuparse por su salud, deja de fumar, descubre que es capaz de pasar tiempo solo, que no necesita del ruido constante del exterior. Se da cuenta de que vive esclavizado por tantas cosas que en principio se consideran símbolo de libertad, cuando la verdadera libertad la va a encontrar siendo capaz de renunciar a ellas y disfrutando con lo esencial.
Estoy convencida de que en manos de algún otro autor esta novela se podría haber convertido en un hit del new age, en uno de esos manuales de autoayuda donde el poder de la mente vence las dificultades... pero en este caso no tiene nada que ver con todo eso. La revisión que Francesco hace de su vida está plagada de humor, el lenguaje que emplea el autor es fresco y absolutamente carente de pretensiones, con mucha ironía retrata a la perfección algunas escenas que resultan del todo cómicas, sin pretender ser humorístico; es una visión realista de muchas cosas que, si las analizamos fríamente, resultan ridículas, de muchas situaciones o hechos que consideramos normales hasta que nos paramos a verlas desde fuera.
El estilo es más cercano al diario de Bridget Jones que a otra cosa, el protagonista se ríe de sí mismo y esto ayuda a que no sea una obra seria ni con ínfulas de moralizar, sino un divertido recorrido por una vida muy parecida a la de muchos jóvenes actuales que basan su felicidad en el tener y el parecer y que cuando se encuentran a solas consigo mismos sólo encuentran el vacío. Ha habido un capítulo en particular, “La florista”, en el cual nos narra cómo Francesco conoce a Ilaria y se enamora de ella a primera vista que me ha parecido sublime: divertidísimo (como que me he reído en voz alta, cosa que no es muy frecuente en mí), vivísimo en el realismo de las escenas que describe y más aún, rebosante de alegría de vivir y donde se plasma la verdadera felicidad que proporciona el descubrimiento del amor. Si alguien se tropieza con el libro en algún lugar o lo tiene por casa y no tiene tiempo para incluirlo en sus próximas lecturas, le recomiendo sólo que lo abra por este capítulo 13 y compruebe cómo es posible enamorarse fulminantemente en unas pocas páginas y contarlo así de bien.
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