viernes, 20 de abril de 2018

Victoria

Daisy Goodwin es la creadora de la serie televisiva "Victoria" de enorme éxito en Reino Unido. A raíz de la escritura del guión, la autora decidió convertirla también en novela con el afortunado resultado de este encantador retrato de una jovencita que crece aislada de la sociedad, criada en un palacio frío y húmedo, lejos de todo lujo o vida social, educada en alemán por su madre como corresponde a su egregio origen Sajonia-Coburgo, Victoria se convierte en una mujer sin gran respaldo cultural ni vital ni familiar ni de amistades. Como nieta de Jorge III que es, está destinada a reinar tras el fallecimiento de su tío Guillermo IV sin descendencia directa, pero no parece que esté verdaderamente preparada para el reto. En 1837 con dieciocho años asciende al trono esta reina joven, inocente y con escasa experiencia en cualquier aspecto de la vida, pero de carácter sereno e inteligencia despierta.

Rodeada de intereses, intrigas cuyo funcionamiento desconoce y de luchas palaciegas a las que no presta atención, Victoria se esfuerza por aprender rápido a cumplir con su tarea de reina buscando los mejores consejeros y apartando de su camino a aquellos que no le proporcionan ayuda útil, incluyendo a su propia madre. Lord Melbourne, Primer Ministro del país, se convertirá en su secretario personal y el único en quien Victoria confía ciegamente e incluso llega a caer enamoriscada de él, llegando a fantasear con un posible futuro en común.

La novela abarca el breve espacio de tiempo de los cuatro años que transcurren desde la coronación de la joven reina hasta su compromiso con su primo el príncipe Alberto de Sajonia Coburgo Gotha, una unión que parecía improbable por el mutuo rechazo que sentían a priori los dos candidatos. El suyo será un cortejo accidentado y contra corriente; si bien muchos en su entorno lo deseaban y lo alentaban, los dos protagonistas directamente se resistían a la unión que finalmente dará como resultado un feliz y fructífero matrimonio. Pero eso ya no se cuenta en esta novela.

Se da en esta lectura un perfecto equilibrio entre la reconstrucción histórica y el acertado relato de la vida privada y de los aspectos más personales de la joven monarca; está maravillosamente documentada, no sólo en cuanto a los hechos políticos sino también cuando desciende a las costumbres de la Corte, a las modas en el vestir, los hábitos sociales y hasta el día a día familiar de la reina Victoria, una mujer que acabaría marcando el estilo y el tono de toda una amplísima época histórica, ya que sería la reina con el reinado más extenso en el tiempo de la historia británica hasta que fue superada por otra reina longeva, la actual Isabel II. 

viernes, 13 de abril de 2018

Legado mortal

Regreso con "Legado mortal" a los habituales escenarios y perfiles de personajes de la siempre fiable Mary Higgins Clark en cuyas obras que, lo reconocemos, escribe como churros y le salen todos cortados por el mismo patrón, nos encontramos con sus descripciones de magníficos apartamentos en Manhattan o casas de impresión en la playa donde se mueven, envueltos en dinero y glamour, profesionales de clase alta norteamericana donde las más bajas pasiones les llevan a cometer terribles crímenes siempre motivados por el dinero o la pasion. En este caso tenemos como protagonista a la periodista Delaney Wright que desea localizar a su madre biológica al tiempo que profesionalmente le toca cubrir el juicio por el asesinato de un doctor enfermo de Alzheiner a manos, presuntamente, de su esposa. Pero otros temas se cruzarán por medio de la trama, como el comercio ilegal de medícamentos sin receta, o la venta de bebés.

Otros elementos habituales de la autora que tambien se dan en esta novela son la existencia de varios hilos argumentales con numerosos personajes relacionados entre si o no, pero que acabarán confluyendo en el argumento central, los capítulos muy breves y el lenguaje sencillo y muy visual que hacen de la lectura una tarea agradable y satisfactoria, semejante a estar viendo uno de esos telefilmes de media tarde que te enganchan por su trama de enrevesado aspecto pero lógica resolución y sus escenarios y personajes altamente atractivos. Ya sabemos que no nos vamos a encontrar con giros inesperados porque las pistas se nos van dejando ver y siempre, sin remedio, los buenos son inocentes y a los malos los distinguimos desde lejos, el final será favorable para la protagonista y la justicia volverá a brillar. Y a pesar de lo obvio que pueda resultar el desenlace creo que, así y todo, se agradece de vez en cuando pasarse por este tipo de lectura desintoxicante alejada de otros temas o asuntos más serios y profundos, de este suspense amable tan característico de la Higgins Clark, porque a nadie le hace daño un poco de lectura desenfadada de vez en cuando. ¿A que no?

viernes, 6 de abril de 2018

La casa del nazi

El protagonista de "La casa del nazi", esta novela a medio camino entre lo policíaco y lo histórico obra de Xabier Quiroga, se llama Pepe Reina, un tipo peculiar, de profesión taxista, escritor de escasa fama y detective aficionado, que es contratado por Manuel Varela, influyente empresario gallego metido en política, para que investigue de manera discreta qué ocultos lazos le conectan con los nazis que, acabada la Guerra Mundial, recalaron en Galicia como etapa previa a su huída definitiva hacia Sudamérica. Según ha llegado a conocimiento de don Manuel a través de un cazanazis argentino, su nombre aparece citado en los informes de un estudiante universitario llamado Víctor que desapareció mientras profundizaba en estos casos de presencia de nazis en la región.

Con el estilo irreverente del sarcástico y mujeriego Pepe Reina, un buscavidas cuyos únicos principios consisten en sobrevivir, cargado de ironía y con poco en lo que creer "(...) mucho menos soy un atrevido paladín de luchas estériles, pues me muevo por la pitanza y tengo las reacciones propias de cualquier bicho que ve en la preservación de su propio pellejo un proyecto vital" seguiremos la investigación que tarda, en mi opinion, algunas páginas de más en coger ritmo y en la que Reina contará con la ayuda de la joven Lelia que le hace de lectora y analista de todo el material publicado sobre la presencia de nazis en Galicia y de "Barrabás" un contacto de confianza capaz de proporcionarle cualquier información que se precise, pública u oculta, legal o ilegal, a cambio siempre de una buena comisión.

Al tiempo que las pesquisas de los investigadores avanzan lentamente, en ocasiones demasiado, tanto que por momentos me aburrían las vueltas que dan sobre los mismos datos sin ir a parar a ninguna parte, nos iremos encontrando en paralelo con viejas historias de la época de la guerra civil y años posteriores, de enfrentamientos entre vecinos con ideologías opuestas en lo más profundo de la región en torno a la Ribeira Sacra. El relato se centrará especialmente en una pequeña huérfana, de nombre Loliña que, tras ser acogida por el maestro republicano del pueblo pasará a entrar a servir en la casa de un oficial nazi establecido en su pequeño pueblo como parece ser que ocurrió con cierta frecuencia en la Galicia de la época. Iremos alternando estos hechos del pasado con la concienzuda investigación de Reina que sigue los pasos que llevaron al joven Víctor a dar con la conexión de aquellos nazis con Manuel Valera y que culminarán por completar la narración de los hechos del pasado y su relación con el presente.

No me ha parecido que sea una novela redonda ya que en ocasiones me ha resultado repetitiva y algo embrollada en lo que se refiere a la narración. Lo que sí es bastante acertado es el retrato de los personajes, tanto en el presente como en el pasado, caracteres y situaciones que conforman una historia interesante sobre un asunto que desconocía, como es el de la presencia de alemanes nazis ocultos en lo más profundo de Galicia huyendo de los juicios posteriores a la II Guerra Mundial, un argumento en el que podría haber profundizado más el autor que se demora de más en los pasajes de la investigación de Reina dejando algo desdibujada la parte del pasado. En todo caso me ha resultado una lectura entretenida que puede leerse con agrado aunque no sea la lectura más destacada del año.

jueves, 29 de marzo de 2018

El deshielo

"Hace poco leí en algún sitio que con el dinero que un fumador gasta en cigarrillos al año se podría pagar unas vacaciones. Nadie ha investigado si hay personas que fuman para no tener que irse de vacaciones con su familia."
Ahí va, para abrir boca,  una de las reflexiones que se hace la joven protagonista de "El deshielo", la novela que supone el debut de la belga Lize Spit  y que pueden dar idea del tono con el que nos vamos a encontrar a lo largo de su lectura. En ella conoceremos a tres amigos, una chica y dos chicos: Eva, Pim y Laurens, los únicos niños nacidos en el año 1988 en un pequeño pueblo belga; tan escasa fue la promoción que ni siquiera en la escuela les concedieron una clase propia, sino que los acoplaron en el curso superior, una isla entre los alumnos mayores. Las circunstancias en las que crecen los tres amigos darán lugar a una estrecha camaradería que se nos va retratando y descubriremos una infancia vivida en un entorno rural, un lugar donde nada destaca ni es especialmente reseñable, con excursiones en bicicleta, baños en la laguna y descubriremos tambien la sombra permanente de la muerte de Jan, hermano de Pim, que siempre les ronda. Hasta que la adolescencia comienza a asomar y las diferencias aparecen, la unidad de "los tres mosqueteros" comienza a debilitarse. Tienen sus primeras aproximaciones al sexo de manera vergonzante, triste y sucia, como una obligación con la que deben cumplir necesariamente.

Transcurridos el tiempo, Eva regresa al pueblo tras nueve años sin pasar por él ni visitar a sus padres, para acudir a una reunión en la que los tres amigos se reunirán de nuevo. Regresa a los perturbadores recuerdos de una infancia terrible junto a unos padres con tendencias suicidas, problemas con la bebida, un hogar lleno de inseguridades, unos hermanos que carecen absolutamente de calor de hogar y que comparten unos años de crecimiento doloroso. No hay nostalgia en el repaso que va haciendo Eva porque aquellos fueron unos años de desconcierto, inseguridades y sórdidos secretos.
"Cuanto más patrullaba por esta casa de niña, más en casa me sentía en la de otros. Aunque en la carnicería de Laurens había cuchillos afilados, cuencos llenos de tripas y carcasas colgadas de ganchos, yo nunca tenía que estar alerta. Incluso si hubiese pasado algo grave allí, no habría sido culpa mía puesto que no me correspondía a mí evitarlo."
El grueso de la narración se centra en los años pasados, ya que incluso las escenas en las que vemos como Eva regresa a su pueblo se centran fundamentalmente en reflexiones y rememoración de aquellos días, dejándonos para el final la razón de ser de que la joven haya cargado en el maletero de su coche con un enorme bloque de hielo cuya finalidad desconocemos. Sólo sabemos que Eva tiene un plan, una venganza en mente, desconocemos exactamente el motivo y hacia quién va dirigida esa venganza, pero según hemos ido conociendo su pasado, según avanzamos en la inquietante lectura que nos incomoda a cada monento, nada nos podría sorprender. ¿O sí?

Me ha sorprendido que una primera novela de una escritora bastante joven como es este caso pueda estar tan cargada de amargura, pueda reflejar una infancia donde apenas vislumbramos un atisbo de felicidad, de positivismo. Esta ha sido una lectura que me ha dejado bastante marcada por esa tristeza, por esa falta de ilusión y por semejante desesperanza en personajes tan jóvenes. Eva es un personaje inmensamente triste, una chica hipersensible al dolor ajeno, que busca ser amada, aceptada y no lo consigue nunca.
" (...) Lo que nosotras tenemos no es un don, no es un talento, es una responsabilidad que nos han endosado. Un radar para el dolor ajeno. 
Se quedó callada un momento. La miré. Me costaba imaginarme que ella también había tenido trece años. Que hubo un tiempo en que aún podía ser todo lo que quisiera. 
—Puede compararse con una cámara de infrarrojos, sólo que nosotras no buscamos el calor de los demás sino el frío, el vacío."

sábado, 24 de marzo de 2018

La huella de una carta

Esta de "La huella de una carta" es la segunda novela de Rosario Raro, autora que cosechó un éxito bastante relevante con su anterior trabajo, "Volver a Canfranc". En esta ocasión, como ocurría también en su anterior obra, la autora no ha creado estrictamente una novela histórica pero sí que nos cuenta de una manera novelada hechos históricos reales que tienen bastante peso en la trama, entrelazados con el argumento puramente de ficción. Entre esos hechos reales que intervienen en la presente novela destacan fundamentalmente dos: por una parte se nos cuenta el origen y funcionamiento del famosísimo consultorio radiofónico de Elena Francis, pieza clave de la vida cotidiana de muchos españoles desde los años 40 del siglo XX y cuyas emisiones se prolongaron hasta entrados los años 80 y por otra parte se nos plantea el drama de los niños afectados por la talidomina, una medicación recetada a madres gestantes que provocó deformaciones horribles a muchos recién nacidos y cuya responsabilidad no ha terminado de ser reparada en lo que se refiere a los afectados en nuestro país a fecha de hoy.

La protagonista de la novela es Nuria Somport, una joven esposa y madre de dos pequeños que, debido a los frecuentes viajes de trabajo de su marido, se siente bastante sola y desea trabajar para entretenerse y ocupar su tiempo. Su gusto por la escritura le facilita encontrar una ocupación bastante peculiar: será una de las numerosas personas contratada por los laboratorios de productos cosméticos que patrocinan el popular consultorio de Elena Francis para que se ocupe de responder personalmente a muchas de las cartas que se reciben a diario, ya que resultaba materialmente imposible responderlas todas por medio de la radio. A través de las cartas que Nuria debe atender, adivinamos una España chusca y vergonzante, repleta de amantes ocultas, de esposas desencantadas, de criadas abusadas por sus empleadores y maridos con doble vida; en gran parte de las cartas se denuncian hechos morbosos y escandalosos pero las respuestas que reciben aquellas mujeres (mayoritariamente) que consultan sus serios problemas vitales suelen resultar aún más escandalosas: no desvelar los secretos de los hombres, no destrozar matrimonios, callar las vergüenzas, ser discretas para no alterar el buen nombre del hombre que las ha engañado y deshonrado...

Entre los dramas que Nuria descube por medio esta relación epistolar con anónimas comunicantes, le impresionará especialmente el casos de numerosos niños que están naciendo con malformaciones terribles sin que nadie esté dándole importancia a los casos que son ocultados y silenciados. Todo apunta a que la causa es el indeseable efecto secundario de un medicamento procedente de Alemania. Con la ayuda de Boro, el químico a cargo del control de calidad del laboratorio, Nuria irá recabando información tratando de recopilar pruebas que les permitan denunciar el caso a las autoridades.

Al tiempo que la pareja vaya avanzando en su investigación, la vida personal de Nuria se irá complicando y la novela pasa a convertirse en un drama romántico con elementos y nuevos  personajes que van apareciendo en la trama. Parte de la acción se traslada hasta Argentina donde aparece un nuevo hilo argumental protagonizado por una peculiar mujer procedente de Polonia y con estrechas relaciónes con oficiales nazis. A partir de ahí casi olvidamos el argumento principal y nos adentramos en un batiburrillo de asuntos que hacen perder fuerza e interés al libro.

El resultado final de la novela es una lectura donde prima un acertado retrato costumbrista de la época creado a base de citar numerosas marcas y productos comerciales, así como la intervención de personajes famosos de aquellos años. Al margen de ello, mi opinión es que la lectura no llega a crear auténtica emoción, ni el relato de los dramas de los niños, ni los conflictos personales de los protagonistas han logrado conmover mi corazón. Las descripciones carecen de auténtica profundidad, no alcanzan la hondura y la intensidad que habría deseado encontrar, con lo que, si bien ha sido una lectura entretenida, dudo que me deje una huella perdurable.

domingo, 18 de marzo de 2018

Tiene que ser aquí

La historia que nos cuenta Maggie O'Farrell en su maravillosa novela "Tiene que ser aquí" es la del matrimonio formado por Daniel Sullivan y Claudette Wells; él es un profesor universitario norteamericano, ella una antigua estrella francesa del cine que abandonó inesperadamente su carrera y se ocultó del mundo. Ahora viven en mitad de la nada, en Irlanda, en una granja con sus dos hijos pequeños y conformando aparentemente una extraña pareja con poco en común. Pero lo cierto es que han logrado alcanzar un matrimonio perfecto a pesar de que todas las circunstancias parecerían apuntar en otro sentido y a pesar de que deben enfrentarse, como todos los matrimonios, a pruebas que ponen en riesgo su equilibrio familiar.

Y es que tanto Daniel como Claudette tienen un pasado por separado, historias previas, matrimonios fracasados, hijos de otras parejas, vidas y sucesos que transcurrieron antes de conocerse. Pero ellos tratan de lograr que todo eso entre a formar parte de su presente, todo lo bueno que fueron logrando en el pasado se integra con naturalidad en su vida presente, todo lo que les enriquece se lo llevan con ellos a ese rincón escondido de Irlanda.

A lo largo de la novela, cada capitulo nos muestra un momento distinto del pasado, un lugar geográfico diferente, un momento puntual en la biografía de uno de los personajes y cada vez estos van pareciendo más enriquecidos, más interesantes, con más matices, no solo descubrimos los datos biográficos sino que vamos reconstruyendo el pasado en todos sus aspectos, desde los ojos de los diversos personajes implicados. Y cada una de las historias que van clarificando el pasado y entrelazándose con la trama principal del presente pueden leerse en ocasiones independientemente como relatos íntegros, con sus tramas completas, sus personajes como protagonistas de un cuento breve con entidad más allá de su papel en el matrimonio de Daniel y Claudette.

He disfrutado enormemente con esta novela. No soy capaz de definir cuales con las razones que me hacen amar unos personajes de inmediato, de qué elementos están compuestas las novelas que logran conquistarme pero está claro que si existen tales elementos, están todos incluidos en este libro en su justa medida. Los personajes suenan absolutamente reales, el equilibrio entre lo que nos cuentan, lo que adivinamos y lo que desconocemos está tan bien medido que nos enganchamos a la lectura y deseamos seguir conociendo lo que será de la pareja, lo que les ocurrió en sus vidas anteriores y lo que les deparará el futuro que deseamos que sea conjunto pero estamos dispuestos a aceptar lo que tenga que ocurrir porque los hechos se suceden con naturalidad, no hay giros imprevistos ni sucesos artificialmente confeccionados para que la historia se adapte a nuestras expectativas sino que suena a vida real, a sinceridad y al azar que gobierna el mundo fuera de las novelas.

lunes, 12 de marzo de 2018

Derecho natural

Podría decirse que este "Derecho natural", novela con la que Ignacio Martínez de Pisón se ha alzado con el premio Nacional de Narrativa 2017, es la historia de una familia cualquiera retratada por Ángel, el primogénito de la misma, que se cría en la Barcelona de los años 60 y su crecimiento y formación marcados por un padre actor de tercera o cuarta fila que aparece y desaparece de la vida de sus hijos y que cuando vuelve les trae mil historias del mundo del cine de aquella época, de las películas de vaqueros y de romanos o de hombres lobo que se rodaban en España por entonces gracias a lo cual transitan por las páginas de la novela figuras como Paul Naschy o Emma Cohen. Fracasado definitivamente como actor, el parecido físico con Demis Roussos marcará su trayectoria profesional posterior que alternará con éxito desigual entre las imitaciones del griego y la representación de artistas. 

La infancia de Ángel y sus hermanos se verá salpicada por todos los elementos evocadores de una época y un país que se despedía de la dictadura y entraba en un nuevo tiempo aunque en el día a día siguiera aferrado a sus viejos hábitos. Ángel se cría en una familia corriente pero también distinta de las demás, peculiar, con un padre ausente, escapista e irresponsable que no afronta los problema y vive su vida como si no tuviera detrás una familia a su cargo, un buscavidas soñador. Y mientras la vida laboral del padre va cosechando fracasos y derrotas, la madre trata de mantener a flote a la familia, cargando con el peso de los hijos, propios y ajenos, superándose y avanzando a pesar de los abandonos del marido, siendo la única que parece tener los pies en la tierra.
"La de ellos dos había sido una historia de amor anómala, intrincada, tortuosa, pero historia de amor al fin y al cabo."
Y la peripecia del chico continuará por una juventud en Madrid durante los años ochenta, los de la política tumultuosa, el fallido golpe de Estado, la movida... Ángel se embarca en el estudio del Derecho Natural, la teoría de las normas que se marcan los hombres para organizar su convivencia, el que pretende determinar lo que es justo frente a lo legal. Nuestro protagonista trata de aplicar sus conocimientos académicos a desentrañar los conflictos familiares, la relación de sus padres, sus enfrentamientos, trata de forjar unos cimientos estables a su vida sobre la que edificar un futuro que no se tambalee como el matrimonio de sus padres, como su propia infancia.

La novela nos presenta una serie de personajes a través de los cuales se retrata toda una época y un país. Al hilo de la evolución familiar vamos siguiendo los cambios sociales, el progreso en las costumbres y los modos de vida que se producen en España y a los que Ángel deberá adaptarse para tratar de encontrar su lugar en el mundo. Una historia cargada de melancolía y añoranza por los años en los que muchos nos criamos y que merece realmente la lectura.