lunes, 22 de junio de 2026

Cranford

Los relatos que componen "Cranford", de la autora británica Elizabeth Gaskell, fueron originalmente publicados por entregas en la revista Households Words, dirigida por su amigo Charles Dickens, entre 1851 y 1853 y posteriormente editados como libro. La obra nos ofrece un retrato costumbrista de una pequeña localidad inglesa donde, mientras la mayoría de los hombres pasan gran parte de su tiempo en la ciudad, ocupándose de los negocios o del trabajo, las damas notables del pueblo, en su mayoría viudas o solteras, se reúnen y conviven en ese pequeño microcosmos donde rigen normas de cortesía y convivencia establecidas desde hace décadas y que componen una comunidad que se dedica a compartir cotilleos ligeros, consejos sobre la vestimenta más adecuada, que suele estar por lo general anticuada, y asuntos puramente domésticos, pero que no dudan a la hora de ofrecerse ayuda mutua, colaboración y compasión en caso de verdadera necesidad.

La novela se compone de diversos episodios de la vida social del pueblo centrados en las damas de la clase más elevada, aquellas que pertenecen a lo más granado de la sociedad por mérito de sus padres o esposos y las que alcanzan relevancia por matrimonio o ascenso económico. Así y todo, no dejan de ser pueblerinas que se alteran cuando deben tratar con verdaderos miembros de la aristocracia. La vida de estas mujeres se desarrolla entre visitas sociales, algún que otro drama familiar, antiguas historias comentadas en voz baja sobre familias caídas en la ruina, pretendientes rechazados e hijos que huyen del rigor del padre. A pesar de que en las reuniones sociales nunca se comentan asuntos serios en profundidad, todos conocen los problemas y preocupaciones de sus vecinos y se vuelcan en ayudar como pueden a quien más lo necesita.

He disfrutado mucho de esta lectura positiva y luminosa, contada con un humor sutil que destaca el lado más favorable de los personajes que resultan, en general, de lo más entrañable y donde comprobamos que la bondad genuina acaba siendo recompensada. Un mensaje insuperable que siempre es bien recibido.

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