Conocí Philippe Claudel a través de su novela "Almas grises", con la que quedé completamente cautivada. De ahí que tuviera en mente seguir conociendo su obra en cuanto me fuera posible y esta novela "La nieta del señor Linh" es la que más frecuentemente encontraba entre las recomendaciones de otros lectores. Se trata de una novela muy breve donde se nos cuenta cómo el anciano Señor Linh se ve obligado a abandonar su país en un barco que lo llevará lejos de la guerra con la única compañía de su pequeña nieta Sang Diu. El abuelo no se separa ni un momento del bebé, una niña de pocas semanas que acompaña tranquilamente a su abuelo, sin apenas molestarle ni llorar. Llegado al nuevo país donde será refugiado, el señor Linh se encuentra con una ciudad desconocida, con unos paisajes y unas costumbres totalmente diferentes de lo que conoció en su aldea natal donde vivía una vida rural, entre arrozales, casas construidas sobre pilares, el bosque y el río. Un lugar donde todos eran familia, donde todos se conocían, en contraste con este nuevo país donde todo es nuevo y extraño.
Alojado en un piso acogida donde convive con otras familias compatriotas, el señor Linh no se relaciona con nadie, sólo se ocupa de su pequeña nieta, a la que lleva constantemente en brazos y con la que se aventura, finalmente, a salir a pasear y conocer las calles que rodean su domicilio. En uno de estos paseos conoce al señor Bark, un hombre grande y solitario como él con el que inicia un diálogo imposible ya que ninguno conoce el idioma del otro, pero son capaces de comunicarse a pesar de ello por medio de los afectos, reconociéndose el uno al otro como dos hombres solos, inmigrante el uno y viudo reciente el otro. Traban así una entrañable amistad mediante la cual consiguen entenderse por encima del idioma y ofrecerse mutua compañía.
La historia es bien sencilla, con escasos personajes y pocos acontecimientos, con un lenguaje simple y depurado. Se trata más bien de un cuento largo cuyo final nos sorprenderá y nos hará ver lo importante que es para las personas el sentirse acompañados, el sentir que son necesarios para otras personas, la manera en que la vida sigue adelante cuando entendemos que somos de utilidad a otros.
No puedo decir que, en mi opinión, esta obra supere a "Almas grises" pero sí es una historia emotiva que tocará el corazón de quien la conozca. Y eso no es poca cosa, está claro.
No puedo decir que, en mi opinión, esta obra supere a "Almas grises" pero sí es una historia emotiva que tocará el corazón de quien la conozca. Y eso no es poca cosa, está claro.






