Me parece todo un lujo poder incluir en una sección de recomendaciones de lecturas infantiles la obra de todo un premio Nobel. La cosa verdaderamente tiene su mérito, a ver si alguien se atreve a pensar que los niños no pueden leer libros del más alto nivel literario. Este es el caso de “El Árbol de los Deseos” el único cuento para niños que escribió William Faulkner, ambientado en el sur de los Estados Unidos, como es habitual en este autor norteamericano que en esta ocasión deja de lado el drama psicológico habitual en sus creaciones para el público adulto para recrear un fabuloso viaje imaginario que lleva a la pequeña Dulcie, guiada por el extraño Maurice y en compañía de su hermano Dick, su vecino George y su doncella Alice a descubrir el fantástico árbol de los deseos, gracias al cual todo se puede cumplir, aunque pronto descubrirán que hay que tener cuidado con lo que se desea...Me parece que este cuento entra perfectamente en la categoría de “Cuéntame un cuento” debido, en principio a su breve extensión que permite contarlo en unos pocos días, no se trata de una novela larga sino de un cuento. Es además pura imaginación, pura inocencia y tiene hasta moraleja, ¿qué hay más clásico en un cuento que todo eso? Empezando por la sencilla dedicatoria del autor, el libro está dirigido precisamente para niños de la edad de Victoria:
Bill, que hizo este libro para su querida amiga Victoria en su octavo cumpleañosDesde el mismo punto de partida de la historia se da por supuesto que todo es posible, una vez que se entra en el mundo de la magia, siempre y cuando en la víspera de tu cumpleaños cumplas con un sencillo ritual:
Y si la noche de antes (...), te acuestas con el pie izquierdo por delante y le das la vuelta a la almohada antes de dormirte, puede suceder cualquier cosa.
Y eso fue exactamente lo que hizo Dulcie y, a partir de ahí, el resto de la historia y las aventuras que corrieron estos amigos tendréis que descubrirlas cada uno de vosotros en compañía de vuestros niños. Espero que la disfrutéis.






