viernes, 17 de julio de 2026

El maestro Juan Martínez que estaba allí

Manuel Chaves Nogales, insigne periodista y retratista de su época, nos ofrece en esta crónica, "El maestro Juan Martínez que estaba allí" la peripecia vital de
Juan Martínez, bailarín flamenco natural de Burgos que le relata al periodista los episodios y anécdotas de sus intensas vivencias por la Europa de principios del siglo XX, algunas divertidas, otras dramáticas y todas interesantes. Tras haber triunfado en los más afamados cabarets de Europa, el artista se encuentran en Constantinopla actuando junto a Sole, su compañera, cuando se produce el estallido de la  I Guerra Mundial y la ocupación alemana que expulsa a los franceses de la que era una ciudad cosmopolita y abierta. La pareja escapa a Rumanía y de ahí pasan en 1916 a Rusia, donde actúan para la aristocracia zarista en los más selectos locales hasta que, nuevamente, la revolución echa a perder sus planes. Pasa por Petrogrado, Moscú y finalmente se instalan en Kiev y desde ahí relata el triunfo de los bolcheviques, la vida bajo en régimen soviético, la feroz guerra civil contra el ejercito blanco que vuelve a controlar la ciudad, la ocupación polaca y a lo largo de todas estas circunstancias van asistiendo a crímenes atroces de uno y otro bando, la muerte como realidad cotidiana en las calles, la inseguridad, los abusos, las rapiñas y el hambre. En Rusia conocerá la peor versión de la crueldad humana, donde el pan negro se cambia por brillantes, los hombres mueren congelados en sus camas y la dignidad no se respeta en ninguno de los bandos. «la época más azarosa de mi vida, una época de horror, como creo que no la ha habido nunca en el mundo ni volverá a haberla

Finalmente, en el año 21 logra escapar de Rusia desde Odesa, una ciudad azotada por el tifus y un hambre como nunca antes se había visto. Haciéndose pasar por italiano, llega de nuevo hasta Constantinopla donde termina el calvario vivido y Juan y Sole podrán de nuevo retomar su vida y su profesión.

Con un estilo directo, sin retórica ni grandes efectos, el libro tiene valor fundamentalmente por ofrecer una crónica en primera persona de cómo vivió el narrador esos seis años infernales, rodeado de violencia y peligros, donde la política arrasó con la humanidad, pero en los que nunca le abandonó el sentido del humor y la buena disposición para afrontar lo que la vida le fuera ofreciendo, por muy negro que, en la mayoría de las ocasiones, se planteara el porvenir.

«Mitineaban en todas partes y a todas las horas del día y de la noche: en los cafés, en las esquinas de las calles, en los patios de las casas, hasta en los comedores y las alcobas de las familias que los alojaban. Repartir bonos y echar discursos eran cosas que hacían con la mayor facilidad del mundo. Dar de comer era ya otra cosa.»

1 comentario:

  1. Muchas gracias por tu reseña. No he leído nada del autor, pero este parece muy interesante, menuda vida, qué años más intensos y duros. Un abrazo.

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