jueves, 11 de agosto de 2016

El castillo

Hace tiempo que no me encontraba ante una novela histórica de la entidad de "El castillo", obra del escritor, pero fundamentalmente historiador, Luis Zueco. Si no fuera porque siempre triunfan por goleada todas aquellas novelas que vienen avaladas por una intensa campaña publicitaria a nivel global, no me extrañaría que esta novela pudiera alcanzar el nivel de la popularísima "Los pilares de la tierra" ya que no le tiene nada que envidiar en cuanto a fidelidad e interés histórico ni en lo que se refiere al relato de la gesta de la construcción de un edificio monumental, a su capacidad de transmitir emociones, a sus personajes con capacidad de convertirse en legendarios y a su calidad literaria.

El argumento de esta novela nos lleva a la Edad Media en el norte de España, lo que entonces eran los reinos de Navarra y Aragón, donde las alianzas matrimoniales y las muertes convenientemente planificadas hacían cambiar de manos las coronas, avanzar o retroceder las fronteras, donde ni tan siquiera la lucha contra el infiel que dominaba los territorios circundantes lograba poner de acuerdo a los reinos cristianos en la incipiente Reconquista que se extendería todavía durante casi cinco siglos más. En estos tiempos de lucha constante contra amigos y enemigos, contra infieles o familiares, en estos tiempos fundamentalmente violentos es donde se enmarca la acción de la novela. En el año 1024 Sancho el Mayor, rey de Pamplona, decide levantar un gran castillo en la frontera de la cristiandad, un mascarón de proa para lo que serán sus futuras incursiones en la Tierra Llana, lo que sería la zona de Huesca y Zaragoza y hasta el mar, territorios dominados por los musulmanes donde brillan las prósperas y lujosas cortes de Al Andalus y que ansían conquistar los cristianos, habitantes de las zonas montañosas que subsisten en condiciones durísimas, donde la vida humana apenas tiene valor, los medios son escasos y la violencia es la tónica general.

Castillo de Loarre
La construcción del castillo de Loarre será el hilo conductor a través del cual seguiremos la existencia de un grupo de personajes encabezados por Fortún, el que se convertirá en maestro constructor del castillo, pero no es él el único protagonista, la novela es básicamente coral y en ella nos encontramos con otros personajes apasionantes como Eneca, experta en hierbas y remedios naturales, el sacerdote del enclave, Javierre, amigo y posteriormente enemigo de Fortún, Juan el carpintero, padre de Fortún y que junto al maestro lombardo que inicia la construcción del castillo serán sus referentes, la indómita arquera Ava y junto a ellos los personajes históricos reales, los gobernantes, nobles y religiosos que se enfrentan constantemente en conflictos militares, políticos y religiosos. No podemos olvidar que en esta época y bajo el mandato del Papa de Roma, la orden de Cluny inició un proceso de unificación del rito católico que llevó a desautorizar a los habitantes que hasta entonces practicaban el tradicional rito mozárabe y de ese modo sometieron a toda la cristiandad bajo el poder único del Vaticano. Y es que, como repiten en la novela, en esa época se batallaba con la cruz en una mano y la espada en la otra. Así, mediante la construcción de iglesias y abadías por toda Europa y especialmente a lo largo del Camino de Santiago, los monjes extendieron los nuevos ritos e impusieron el sometimiento a Roma.
"Loarre no era un simple edificio, no sólo era un castillo en la frontera. Aquella fortaleza significaba más, era un sueño. El de un viejo constructor, el de un tenaz carpintero, el de un ambicioso rey, el de todo un pueblo."
Es sorprendente comprobar cómo en una época donde los medios eran tan escasos y elementales y los conocimientos arquitectónicos estaban al alcance de unos pocos privilegiados, se logró construir un castillo tan imponente como el de Loarre, que mil años después todavía se alza majestuoso frente a la Tierra Llana que finalmente se consiguió conquistar. Algo de lo que Fortún y el maestro lombardo estaría enormemente orgullosos.
"- Un castillo debe ser sólido, sus cimientos deben resistir hasta el fin de los días, mil años si es necesario.
- Ningún castillo podría resistir tanto.
 - Eso ya lo veremos - musitó el lombardo-, ¿crees que el mundo no durará mil años más, ¿verdad?
 - Yo no entiendo de eso."

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pues no la dejes pasar, es estupenda.
      Saludos.

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  2. Hola!

    Desde que salió la tengo en la lista de pendientes pero aún no me he hecho con un ejemplar...tengo tantos en la lista...

    Un beso

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    1. ¡Son tantas las recomendaciones que recibimos a diario! Tenlo en cuenta, en ccualquie caso, por si te lo tropiezas en algún momento, vale la pena la lectura.
      Saludos.

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  3. También me.gustó mucho. Y ne entraron unas ganas tremendas de visitar Loarre

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    1. Verdad que sí?? Yo tengo una luita paralela a la de "libros por leer" que es la de "escenarios de libros por visitar". El mes pasado estuve en Vitoria de la mano de "El secreto de la ciudad blanca", pero es otra lista interminable.
      Saludos.

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