jueves, 3 de noviembre de 2011

Come, reza, ama

Supongo que si no fuera porque esta novela de Elisabeth Gilbert, “Come, reza, ama” fue llevada al cine de la mano de Julia Roberts acompañada de Javier Bardem, nunca habría conocido de su existencia, pero eso es lo que suele ocurrir cuando un libro llega a Hollywood: que el éxito de la película repercute directamente en el relanzamiento de la novela que le dio origen, que no en todos los casos tiene que ser, necesariamente, una buena obra literaria. Y así ha sucedido en esta ocasión; entiendo que la persona que decidió hacer con él una película lo debió tener claro desde las primeras páginas: es de esos libros que vas leyendo y vas visualizando las imágenes de una comedia romántica americana, la fluidez del relato, el ritmo dinámico, las situaciones divertidas, las frases cortas que dibujan en pocos trazos la escena. Todo el relato se desarrolla en primera persona: la propia protagonista nos va contando con un tono fresco y desenfadado sus experiencias de los últimos meses:
“Tener un hijo es como hacerse un tatuaje en la cara. Antes de hacerlo tienes que tenerlo muy claro (...) Mientras tener un hijo no me haga tan feliz como irme a nueva Zelanda a investigar el calamar gigante, no puedo tener un hijo.”
Abundan los comentarios chistosos, las metáforas divertidas, las escenas en las que la propia autora bromea con sus problemas, sus miedos y sus dudas existenciales y se transmite con frescura la ilusión que siente por enfrentarse a nuevos retos y experiencias, y es que tras un complicado divorcio, Liz decide hacer realidad algunos de sus sueños y se toma un año sabático para emprender un viaje que le llevará a Italia con el objetivo de practicar el idioma, a la India a practicar la meditación a la búsqueda del equilibrio espiritual y a Indonesia donde un curandero le vaticinó que tendría que volver porque así aparecía escrito en las líneas de su mano.

Toda la primera parte del libro me ha resultado entretenida y hasta divertida. Reconozco que enseguida simpaticé con la protagonista, sobre todo cuando entona una sincera declaración de amor hacia el idioma italiano, lengua que yo, al igual que ella, también he estudiado por el puro goce de disfrutar de su sonido:
“Cada palabra me parecía un gorrión cantarín, un truco de magia, una trufa toda para mí. Al salir de clase volvía a casa chapoteando bajo la lluvia, llenaba la bañera de agua caliente y me metía en un baño de espuma a leer el diccionario de italiano en voz alta, olvidándome de la tensión del divorcio y de todas mis penas. La musicalidad de las palabras me hacía reírme entusiasmada. Cuando hablaba de mi móvil decía il mio telefonino. .. Me convertí en una de esas personas agotadoras que se pasan la vida diciendo Ciao!”
Algunos pasajes del libro resultan de lo más peculiar, como cuando asistimos a una conversación entre la mente y el corazón (conversación literal, con sus guiones y todo) o cuando Liz charla con la “Depresión” y la “Soledad” que se le acercan acechantes en un momento determinado en un jardín de Roma y a las que trata como a viejas conocidas.

La mejor parte del libro, a mi juicio, es sin duda la que transcurre en Roma y es que las siguientes, las que se desarrollan en India y en Bali no me han resultado tan entretenidas, las comeduras de coco, la lucha por mejorar las técnicas de meditación y la poca actividad de la parte del ashram indú me desconectó un poco del libro y la última de Bali, aunque mejora algo el tono y tiene un poco más de argumento no alcanza, para mi gusto, el desenfado y la gracia de la parte romana.

En resumen, describiría este libro como una lectura entretenida a ratos pero que no pasa nada si nos la saltamos. Por cierto, que tengo pendiente de ver la película, a ver si en imágenes la cosa mejora y mantiene mejor el ritmo.

8 comentarios:

  1. Yo me la voy a saltar, que este libro no me llama nada la atención. Y por lo que cuentas mucho menos. Y con tantos pendientes como siempre tenemos...
    Besotes!!!

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  2. Hola tienes un bonito espacio,
    si te gusta la poesía te invito a mi nuevo espacio Brisa poética.
    feliz fin de semana.
    un abrazo.

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  3. Tengo tantos libros pendientes que si dices que podemos pasar sin leerlo eso haré :) Aunque si cae en mis manos no descarto leerlo por pasar un rato entretenido.
    Besos!

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  4. HOLA INMA ME HE TROPEZADO CON TU BLOG Y ME HA LLAMADO MUCHO TU RESEÑA A MI EL LIBRO ME APASIONO Y ME PARECIO A RATOS MUY DIVERTIDO PERO TE ACONSEJO QUE NO VEAS LA PELICULA YA QUE EN ELLA SE PIERDE TODO LO BUENO QUE INSPIRA LA NOVELA, PARA MI FUE UNA DESILUSION Y ESO QUE ADORO A ROBERTS.

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  5. Como dices que no pasa nada si nos lo saltamos y no me llama mucho, pues... ¡me lo salto!
    Besos,

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  6. Uffff... no me llama nada, la verdad.
    Lo dejo pasar =)

    Besotes

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  7. Yo tengo la novela en casa, así que la acabaré leyendo.
    Y la peli también quiero verla, a ver si merece la pena.
    Un abrazo.

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  8. Uff, a mí es que la peli me pareció un poco rollo, en especial las partes de las q hablas de la India y Bali y sus comeduras de tarro, así que creo que en ese sentido sí que han seguido el libro. Pero vamos, que es una cuestión de caracter, la protagonista no me gustó mucho, yo soy totalmente diferente, nada espiritual, sino más bien de vive el momento, a pesar de eso, una de mis mejores amigas es clavada a la prota con todas esas comeduras de cabea, y claro, a ella libro y peli le han encantado. Muchos besos

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