viernes, 27 de febrero de 2026

El palacio azul de los ingenieros belgas

El joven Nalo es el narrador de la historia que se cuenta en "El palacio azul de los ingenieros belgas", del autor asturiano Fulgencio Argüelles, que decide guardar testimonio escrito de su propia historia, "pues escribir las cosas era como inventar la máquina de multiplicar momentos". Nalo no es más que un niño cuando su padre fallece en un accidente en la mina en la que trabaja. Poco después, el pequeño entra a trabajar como ayudante de jardinero en el palacete donde residen los ingenieros belgas que poseen y gestionan la explotación de las minas y las fábricas aledañas. Allí, Nalo descubrirá que hay otra forma de vivir, lejos del mundo dominado por la violencia y la falta de expectativas a la que estaba acostumbrado en su casa y de la que escapa, apoyado siempre de su hermana Lucía, que lee poesía, estudia el diccionario y emplea palabras que a veces Nalo no comprende. "A mí me gustaba mucho aquella manera de hablar que tenía Lucía, adornando los pensamientos con metáforas y músicas que hacían que su voz reluciera como la bombilla de una fiesta."

En aquel palacio con frondosos jardines y una gran biblioteca Nalo aprenderá el obligado sometimiento a los señores pero también, bajo la tutela de Eneka, el jardinero jefe, conocerá todo lo que se puede saber sobre las plantas, si cultivo, cuidados y sus propiedades pero también le descubrirá las enseñanzas de la mitología y el afán por aprender, sin perder nunca la bondad de su corazón. Del abuelo Cosme, un idealista vencido por el mundo con un pasado oculto y de los refranes de la abuela Angustias extrae la sabiduría que surge del pueblo llano y de la tierra donde nacen y mueren los hombres sometidos. En su paso de la infancia a la juventud, Nalo está, sin embargo, más pendiente del descubrimiento del amor y de atender a los deseos de la carne que de formar su conciencia obrera. 

La historia se desarrolla a partir de los años 20 del siglo XX en el escenario de las cuencas mineras asturianas, donde crecen los conflictos obreros a raíz de la incipiente industrialización que no reparte la riqueza igualitariamente; de ahí surgen movimientos radicales que serán violentamente aplastados. Hasta ese pueblo perdido, sin embargo, también llegan los ecos de la situación política del país y de más allá de las fronteras. En España cae la dictadura, se proclama la República, todo el mundo está convulsionado por revoluciones y nuevos sistemas políticos y productivos. Asturias también tendrá su buena dosis de revolución obrera que terminará en estrepitoso fracaso.

Chalet de los Figaredo en Mieres 
En otro orden de cosas, he sentido curiosidad por descubrir más aspectos sobre el lugar y el tiempo donde se desarrolla la trama del libro y he descubierto que el palacio azul se inspira libremente en el chalet de la familia Figaredo, ricos propietarios de minas, situado en el pueblo de Mieres.

Este es un texto enormemente poético, con largos párrafos, envolventes y densos donde en ocasiones se cuelan pinceladas de fantasía; con frases que se extienden, que se alargan y se ramifican durante líneas, sin signos que marquen los diálogos y los separen del resto de la narración, la novela se sustenta sobre un lenguaje complejo, rico y cautivador; una narración trabajada pero que no por ello dificulta la lectura sino que proporciona un absoluto disfrute al afortunado lector que se enfrenta a ella.

"(...) y entonces el ruso se quitaba el gorro de piel de raposo que siempre llevaba sobre la cabeza y lo colocaba sobre las rodillas y tosía y se acariciaba la barba de profeta y comenzaba a hablar como si estuviera rezando o recitando versos, palabras hermosas que yo sentía como algo físico que me ataba a la vida, palabras que le crecían al ruso en el cuerpo como una enredadera y que se iban apoderando del azul de sus ojos y de todos sus sentidos."

No hay comentarios:

Publicar un comentario