miércoles, 20 de octubre de 2021

Los solitarios

Álvaro Arbina sorprende con este thriller titulado "Los solitarios" en el cual el suspense arranca desde el mismo inicio del relato. Ya en las primeras páginas conocemos lo que ha ocurrido, sabemos que nueve personas han sido asesinadas pero habrá que ir descubriendo desde quienes eran esas personas, el cómo y el porqué han muerto todos y eso se va contando a través de una narración que va y viene en el tiempo. Ya sólo el escenario de los crímenes es inquietante de por sí: una casa ultramoderna, un cubo prefabricado, instalado en lo más profundo de un inhóspito bosque ártico, completamente rodeada de nieve y a muchos kilómetros de distancia cualquier núcleo poblado. En ese lugar hinóspito se une anueve personas asesinadas de diferentes maneras. Personas sin ninguna relación aparente entre ellos que han acudido desde distintos puntos del mundo convocados por sus propios hijos a aquel lugar aislado de todo para acabar encontrando la muerte. ¿Quién ha planeado esos asesinatos? ¿Qué razón ha tenido para acabar con tantas vidas?

A través de los dos planos de narración iremos siguiendo, por un lado, la investigación que lleva a cabo la detective Emeli Urquiza, una vasca al servicio del Departamento de Investigación Criminal de la policía Federal y su compañero, el impasible Francis Thurmond. Al mismo tiempo que ellos, los lectores nos iremos adentrado en los sucesos ocurridos en la casa cúbica, descubriendo qué sucedió con sus habitantes, cómo fueron siendo asesinados. También iremos descubriendo los diferentes perfiles de los personajes: de los asesinados, de sus hijos, su pasado, sus relaciones familiares y el camino que les acabó llevando hasta la casa cúbica del bosque, hasta descubrir el hecho que les relaciona a todos y aquello que les llevó morir. 

La estructura recuerda necesariamente a los míticos "Diez negritos" de Agatha Christie; aunque situados en un escenario diferente a aquella isla, comparten el mismo aislamiento y un grupo similar de personas que terminarán muriendo a causa, en este caso, de los más sorprendentes e inesperados motivos, algo que descubrirán con asombro los investigadores enviados a reconstruir la masacre. Un final verdaderamente diferente a todas las teorías que nos hemos ido haciendo a lo largo de la lectura. 

viernes, 15 de octubre de 2021

Normas de cortesía

Descubrí a Amor Towles con su maravillosa novela "Un caballero en Moscú", retrato del fin de una época a través de un protagonista que me conquistó el corazón, tras lo cual me propuse seguirle la pista a este interesante autor norteamericano, lo que me ha llevado, como primera parada, hasta "Normas de cortesía", novela en la que se nos cuenta un año en la vida de Kate Kontent, una joven de origen ruso, norteamericana de primera generación que trabaja como secretaria en una firma de abogados en Nueva York y se divierte saliendo con su amiga Eve tanto como puede. En la Nochevieja 1938 conocen a Tinker Grey, un joven y atractivo banquer con el que pronto traban una gran amistad. Los jóvenes se divierten en el Manhattan vibrante y lleno de posibilidades de los años 30, recién salidos de la crisis provocada por el crack del 29 y que aún no prevé la gran Depresión que se avecina y que supondrá la caída en desgracia de Tinker así como de gran parte de la economía del país. Mientras que Europa se recupera de una guerra y en España ruge otra, los norteamericanos viven una época de esplendor transitorio y más en la gran ciudad siempre en ebullición donde el ambiente se vive desde los bares a los hoteles de lujo, de las carreras de caballos y las noches interminables de fiesta. Es en este entorno en el que se mueven las chicas protagonistas, esas que desean conquistar su independencia económica a través de una carrera profesional pero que no por ello se privan de codearse con las clases más ricas, profesionales del negocio financiero y jóvenes estudiantes de familias acomodadas y sueñan con participar de su mundo de comodidades sin tener que preocuparse por poder pagar la renta o tener dinero extra para otra botella de champán. Kate descubrirá que la élite de club de campo y casa en los Hamptons, aquellos que llegan más alto en la sociedad, tienen sus propias reglas de conducta, una ética propia, sus normas de cortesía aplicadas a la lucha cotidiana en la selva de la gran ciudad y no sólo hay que conocerlas sino también ser hábil aplicándolas.

Nueva York se presenta en esta novela como una realidad poliédrica, una ciudad de contrastes, como los que se dan entre los descendientes de familias de abolengo y los inmigrantes y sus hijos ya nacidos allí, como ocurre con la familia de la propia Kate, los padres que llegaron desde Europa huyendo de la guerra y la pobreza, y sus hijos que ya se encuentran totalmente integrados, trabajando muchas veces como empleados en oficinas al servicio de los más ricos. Pero esas diferencias sociales con frecuencia se disuelven cuando todos se mezclan en las salas de fiesta, en los comedores del hotel Plaza o en los locales de jazz del Village. 

Con un estilo fresco y cautivante, Towles nos retrata todo ese mundo a través de los ojos de una protagonista que resulta encantadora y que, a pesar de moverse entre lo más frívolo de la sociedad, no es en absoluto superficial. Kate es sobre todo una mujer trabajadora y culta que lee con ferocidad, desde los clásicos griegos a Dickens o Agatha Christie, pasando por Hemingway, los grandes genios rusos o Withman, lo que se refleja a todo lo largo de la novela en numerosas de citas y referencias con los que la joven describe el mundo que se abre ante sus ojos a través de las palabras de los más grandes autores de la Literatura. La de Towles es una brillante recreación de una época dorada de Manhattan llena de glamour, encanto y música de jazz como fondo musical. 

sábado, 9 de octubre de 2021

El mercader de libros

Siempre me resultan enormemente entretenidas e interesantes las novelas históricas de Luis Zueco, tan bien ambientadas y fundamentadas en un gran trabajo de documentación que se aprecia en el detalle con el que nos transporta y nos sumerge por completo en la época en la que decide situar cada uno de sus libros. En esta ocasión, con "El mercader de libros" el viaje que se nos nos propone nos conduce a la Europa de principios del siglo XVI de la mano de un joven protagonista llamado Thomas Babel que debe abandonar su ciudad natal de Augsburgo y recorrer buena parte del continente para ganarse la vida. De Baviera a Milán hasta llegar a Amberes el joven pasará por varios trabajos mientras sueña con viajar algún día al otro lado del océano y conocer la isla de las Especias y el Nuevo Mundo recién descubierto. En Amberes, Thomas encuentra trabajo en un taller de edición de libros dobde entra en contacto con las nuevas ideas que la imprenta expande por Europa: la Reforma protestante se está fraguando, el Humanismo supone un nuevo punto de vista para entender al Hombre y al mundo dejando atrás la oscuridad de la época medieval.

La peripecia de Thomas le llevará hasta España donde acaba recalando en Sevilla, una de las mayores ciudades de la Cristiandad, puerto de partida de las expediciones que viajan a América y centro del comercio con aquellas tierras. En su camino se cruza con Hernando Colón, hijo del descubridor, gran amante de los libros impresos y coleccionista insaciable. Colón desea poseer tantos libros como le sea posible y para ello crea en su palacio de Sevilla la biblioteca del Nuevo Mundo donde pretende reunir todos los libros salidos de las imprentas de las principales ciudades de Europa. El joven Thomas deberá descubrir al autor de un asesinato relacionado con un misterioso libro y todo lo que su creación oculta, enredándose en un trama que mezcla el misterio, el romance y la recreación histórica.

El emperador Carlos I o el navegante Juan Sebastián Elcano son algunos los personajes históricos que trufan las paginas de esta novela que nos traslada en el tiempo de una manera magistral acercándonos a aquellos años en que los libros tenían el poder de transformar a las personas a través del conocimiento, de la expansión de nuevas ideas en un mundo que comenzaba de hecho a ampliase con la conquista de los nuevos territorial de ultramar. Esta lectura nos transmite el gran peso que los libros y la invención de la imprenta tuvieron en la transición desde el oscuro mundo medieval hasta una nueva época de descubrimientos, cambios y avances técnicos y humanos que desembocaron en el Renacimiento y la Edad Moderna.

lunes, 4 de octubre de 2021

Los días perfectos

Luis es el periodista que protagoniza y sirve de voz narrativa de esta novela de Jacobo Bergareche, "Los días perfectos".  Según nos cuenta él mismo, se encuentra en una cumbre de periodismo digital en Austin, Texas, donde hace un par de años inició un romance intermitente con Camila, una arquitecta mejicana asistente a otro congreso coincidente en el tiempo, relación que hasta el momento ha tenido siete días de duración a lo largo de dos años, apenas nada pero esos habrían sido los días perfectos a los que hace alusión el título. Este tercer año, cuando nuestro protagonista se las prometía muy felices ante la idea de retomar el idilio, su amante le comunica que en esta ocasión acudirá a la ciudad acompaña de su marido, con lo que da por finalizada de manera unilateral su relación, así que a Luis sólo le queda la opción de rememorar a través de una larga carta los escasos días de pasión desatada disfrutados junto a su amante y el recorrido compartido por los lugares y tradiciones más destacadas de la capital de Texas, desde los bailes country en un honky tonk a las hamburguesa descomunales o a los desayunos de tacos, sin obviar los momentos de pasión.

Podría resumir las reflexiones de Luis como un emocionado elogio de la infidelidad, de la aventura extraconyugal. Idealiza el enamoramiento repentino, la intensidad de los primeros acercamientos, la pasión en todo su esplendor, todo eso que ya no experimenta junto a su esposa, despreciando por ende las relaciones envejecidas, el aburrimiento de los matrimonios largos, los ridículos además de inútiles esfuerzos de tantas parejas por "reavivar el fuego primigenio" de un amor que se desgasta por su propio uso. Desde la superioridad que le otorga el encontrarse en lo más álgido de la pasión que no ha tenido tiempo de consumirse, analiza la caducidad del amor romántico sintiéndose superior por disfrutar en ese momento del subidón que le proporciona su aventura extramatrimonial. También es cierto que a la carta dirigida a la amante le sigue otra dirigida a la esposa donde le declara su amor, a pesar del tiempo transcurrido juntos, a la mujer con la que ha formado una familia y que le soporta en la monotonía de la rutina cotidiana. Fácil postura la de él que había encontrado la cómoda y placentera solución de sus encuentros anuales con la bella mejicana para compensar la aridez del día a día de la vida matrimonial. Luis acaba conformándose con un tibio matrimonio sin sorpresas ni pasión porque en ningún momento se planteó abandonar la comodidad de su vida familiar por la aventura romántica de la que disfrutaba en Austin una vez al año. Sabe que debería luchar por revivir la pasión en la pareja, mantener la llama encendida pero no sabemos si lo logrará. Ni siquiera si llegará realmente a intentarlo.

El libro está estructurado, como ya he dicho, en base a dos largas cartas que van además ilustradas con dibujos realizados por el protagonista, acompañadas de poemas y numerosas referencias literarias y reflexiones en torno al tema de los distintos tipos de amor, las muy variadas historias románticas protagonizadas por personajes de la Literatura como Faulkner que dejó constancia en sus cartas a su joven amante o Pedro Salinas en sus poemas. 

Todo ello termina conformando una narración que deja un sabor triste de desilusión ya que todos sabemos que el amor se apaga con el tiempo, que la pasión se agota con el uso, pero no nos gusta que nos lo recuerden. Nos gustaría creer que la realidad es la que nos plantean las historias de amor y desenfreno que leemos en algunas novelas pero todos sabemos que esas sensaciones y sentimientos a veces no duran más que lo que dura un Congreso o unas vacaciones de verano o una escapada lejos de casa. Luis es un cobarde pero al menos reconoce que lo es y le bastan los recuerdos de lo vivido para seguir con su vida adelante. Bravo por él que lo asume y no arrastra remordimientos.

jueves, 30 de septiembre de 2021

Vida de Guastavino y Guastavino

En esta breve biografía de largo nombre, "Vida de Guastavino y Guastavino", nos cuenta Andrés Barba la sorprendente historia del arquitecto español Rafael Guastavino que, junto. con su hijo de igual nombre, sería uno de los más destacados constructores de la ciudad de Nueva York a finales del siglo XIX.

Desde sus humildes orígenes como maestro de obra, el valenciano se convertirá en el creador de edificios tan emblemáticos de Manhattan como la Grand Central Station, la sala de registro de la Isla de Ellis o el mercado bajo el puente de Queensboro, así como otros importantes edificios en grandes ciudades de la costa Este. Guiado desde el principio por su obsesión por evitar el peligro que el fuego suponía para las antiguas construcciones, abandona la madera y se vuelca en construir con cemento y acero (¡fairpruf, fairpruf!). Pero por lo más destacará y lo que le llevará a la gloria será el hecho de patentar un sistema constructivo de cúpulas ligeras recubierta de azulejos que le reportará un éxito arrollador. 

Más que una biografía donde se enumeran todos hechos de la vida, este libro tiene el tono de un ensayo donde se trata de interpretar al personaje, de comprender sus motivaciones y sus temores, analizar la relación entre el padre y el hijo, entre Guastavino y Guastavino, el que inicia el negocio gracias a su idea genial y el que lo continúa con mayor éxito; dos hombres que comparten nombre y profesión, pero con distinto estilo a la hora de alcanzar sus sueños. Y nos aproxima al papel de la arquitectura para mejorar las condiciones de vida de las masas de inmigrantes que abarrotan las calles de Nueva York en aquellos años de miseria y hacinamiento, de condiciones precarias de vida y de ansias por alcanzar el famoso sueño americano que no parece estar al alcance de todos los aspirantes.

"Es como si esa masa de desdichados hubiese cruzado el mundo desde sus miserables pueblos italianos, irlandeses, rumanos, turcos, pasado todo tipo de calamidades e invertido hasta el último céntimo ahorrado con sangre para abrazar aquí un hambre idéntica y, encima, urbana, como si toda esa masa hubiese protagonizado una fábula siniestra sin más dignidad que la de la mera supervivencia y solo les restara hundirse y desaparecer en la tierra que tan insensatamente les ha hecho brotar. Guastavino no ha visto nunca una miseria así. No tiene referencia mental para esa hambre. No sabe qué hacer con ella."

domingo, 26 de septiembre de 2021

Mi año de descanso y relajación

Cuando los norteamericanos hablan de tomarse un tiempo de R&R (rest and relaxation) por lo general se refieren a pasar unos días de vacaciones en la costa o simplemente a una tarde en un spa desconectado tanto como sea posible de las complicaciones del día a día. En el caso  que nos cuenta Ottessa Moshfegh en su novela "Mi año de descanso y relajación" esto del R&R se ve elevado a la enésima potencia. La protagonista sin nombre del relato es una pobre niña rica, heredera de una pequeña fortuna tras la muerte de sus padres, vive en el Upper East Side en Manhattan y trabaja en una galería de arte, todo lo que no quita para encontrarse hastiada de una vida en la que lo tiene todo y odia todo, a su mundo vacío en el que ni su educación cuenta tanto como su imagen y a nadie le importa quién es quién sino qué aspecto tiene y cuánto puede gastar en ropa de marca. Visto el panorama, la chica decide hibernar, dedicarse durante una buena temporada a dormir y poco más, ayudada por una importante cantidad y variedad de psicotrópicos adquiridos gracias a las recetas facilitadas por su desquiciada psiquiatra. Encerrada en su piso, sólo sale para ir a la farmacia y al colmado de la esquina a hacer acopio de café y galletitas saladas, sobrevive a base de comida asiática a domicilio y de muchas horas de no hacer nada, en pijama y sin ducharse, viendo películas de los noventa, aislada en casa del mundo exterior, deseando dormir y nada más, para escapar del dolor que le provoca el vivir, elige la inconsciencia y el sueño inducido. 

La psiquiatra a la que visita es una profesional bastante mediocre y seguramente más necesitada de ayuda que sus propios pacientes; pero hay que reconocer que los suyos son los diálogos más memorables de la novela. Su única amiga, Reva, es envidiosa y bastante patética, posiblemente alcohólica y bulímica. También a ella la odia aunque es la única persona que mantiene el contacto y se preocupa algo por ella. Y a su despreciable amante con el que mantiene una relación tóxica e intermitente es al que más odia de todos, en esta ocasión con motivo. 

Si bien reconocemos que nuestra protagonista está bastante desequilibrada, también es cierto que tiene razones de sobra para desear escapar de ese entorno desquiciante de profesionales en busca del éxito a cualquier precio, de su entorno laboral alrededor del arte contemporáneo con sus ridículos ídolos y sus éxitos que duran dos tardes, del estilo de vida de los ricos de Nueva York, la vida nocturna rebosante de drogas, alcohol y sexo y ausencia absoluta de sentido más allá de lo material y físico. Aunque parece que en su deseo de escapar se le haya ido la cosa un poquito de las manos, al menos consigue cortar con todo lo que nunca le procurará felicidad. Sórdida y divertida, la novela nos obsequia con ese tipo de humor que te lleva a reirte de lo cutre y lo patético de algunas circunstancias que en otros casos podrían provocar lastima. Nos muestra el lado menos brillante del paraíso y nos muestra eso tan sabido de que los ricos también lloran, pero que cargados de ansiolíticos hasta las cejas al menos se olvidan de su dolor. 

Y una advertencia para quien tenga la tentación de abandonar la lectura antes de tiempo: tiene una de las mejores páginas finales que he leído últimamente. Ahí lo dejo. 

martes, 21 de septiembre de 2021

Estaba en el aire

Con esta novela "Estaba en el aire" gracias a la que el periodista convertido en escritor Sergio Vila-Sanjuán ganó el Premio Nadal en 2013, nos trasladamos a la Barcelona de los primeros años 60. La posguerra va quedando atrás en la memoria y en la realidad del día a día de los españoles; el despegue económico del país es especialmente destacado en la ciudad de Barcelona donde comienza a bullir el comercio así como el sector industrial, encabezado por las industrias textiles. Bien es cierto que todavía queda mucha miseria en los numerosos barrios humildes donde abundan los tullidos de guerra incapaces de trabajar, los obreros que llegan desde las zonas rurales atraídos por el brillo de la gran ciudad, así como miembros de familias separadas por la guerra y que aún desconocen incluso si sus seres queridos siguen o no vivos. 

Pero no es este último el ambiente en el que se mueve uno de los protagonistas de la novela; Juan Ignacio Varela trabaja como ejecutivo de publicidad en una empresa farmacéutica, pertenece a la burguesía que menos ha padecido la guerra y sus secuelas y representa el sector de la población relacionada con alguna de las muchas y muy activas empresas barcelonesas beneficiadas por el Plan de Estabilización que provocó el gran desarrollo económico de España en aquellos años. Esta es la clase pudiente que frecuenta la esplendorosa vida nocturna de cafés y locales de espectáculo, así como los elegantes eventos sociales en el Club de Tenis o en el Polo, las obras de beneficencia y demás reuniones de alto copete. 

Por otro lado tenemos a Antonio Luna que es uno de aquella niños que fue separado de su familia en plena guerra y trasladado a Suiza junto con tantos otros exiliados. Tras volver a España y pasar su infancia en un hospicio, una vez convertido en adulto se dirige a Barcelona con el objetivo de localizar a su familia perdida. Él frecuentará aquellos barrios marginales donde se concentra la población obrera, sobrevive a base de trabajos precarios hasta que logra colocarse en la SEAT como mecánico. Allí entra en contacto con grupos sindicalistas que aún se mueven en la clandestinidad frente al autoritarismo del régimen franquista que, si bien ya no es la dictadura de las primeras décadas, aún impide las plenas libertades como la de expresión o asociación.

Un programa radiofónico patrocinado por el laboratorio para el que trabaja Juan Ignacio que trata de localizar a personas desaparecidas será el que una a ambos personajes. 

El libro dibuja con gran viveza los distintos ambientes de la capital catalana, los aires de modernidad que ya asoman en el país que trata de dejar atrás sus años más oscuros, la bonanza de los más acomodados que contrasta con la miseria que aún subsiste, la animada vida social y las ganas del pueblo de integrarse en una sociedad burguesa, donde todos sueñan con poder comprarse un 600 o mejorar de barrio. La lectura resulta muy entretenida, sin grandes sobresaltos y sin entrar en una crítica social dura, mostrando a través de los dos protagonistas principales y sus andanzas un retrato de la ciudad de Barcelona en un época de importante desarrollo social, económico, político y urbanístico; nos habla de la importancia de la radio en aquellos tiempos, de las costumbres y modos de la sociedad del momento y todo ello a través de un relato ágil y de fácil lectura que nos traslada a un tiempo no tan pasado de nuestro país que vale la pena recordar.