domingo, 22 de febrero de 2026

Bendición

Tengo sentimientos enfrentados al finalizar esta tercera entrega de la Trilogía de la llanura del escritor norteamericano Kent Haruf. Por un lado, me siento enormemente agradecida por haber podido disfrutar con "Bendición" de otra obra maestra salida de la pluma del autor; pero también siento tristeza al saber que sólo me queda un libro suyo por leer y que esta sensación de placer que me proporcionan sus libros está próxima a no volver a repetirse. 

En cuanto al argumento de esta novela, se encuentra protagonizado por el anciano Papá Lewis que recibe la confirmación de que no le queda mucho tiempo de vida. Tras la noticia, vuelve a su casa a esperar el fatal desenlace que no ha de tardar. Su hija Lorraine regresa al pueblo a cuidar de él y a ayudar a Mary, su madre durante estos difíciles días. Papá Lewis rememora lo que ha sido su vida, dedicado a sacar adelante su negocio y ocuparse de su familia, aunque no todo ha sido felicidad. Aún tiene tiempo de hacer recuento de sus errores y fracasos y tratar de reparar lo que todavía está en su mano, mientras trata de mantener en todo lo que le es posible la dignidad y la entereza al afrontar la propia muerte.

Como es habitual en Haruf, en este libro también nos presenta a gente sencilla con vidas honestas y simples en el apacible pueblo de Holt, ya mítico escenario de su trilogía: una pequeña comunidad rural unida y vigilante, poco partidaria de demostrar sus sentimientos en público, donde los vecinos se ayudan y apoyan sin meterse demasiado en los asuntos ajenos pero esperan, ante todo, que se respeten las normas morales establecidas.

"Los pueblos, dijo él. Todos creen que te conocen. 

Me conoce. Al menos en parte.

Saben demasiado. No me gusta.

No tiene que gustarte."

Se nos presentan una serie de vidas monótonas, sencillas y apacibles en apariencia en medio de un paisaje sereno, de llanuras que se extienden hasta donde alcanza la vista, donde los personajes se sientan en el porche a contemplar el atardecer o miran por la ventana sentados a la mesa. Esos momentos en los que no pasa nada transmiten paz y sosiego, aunque no ocultan los demonios interiores que todos llevan dentro. Porque está claro que no todo es idílico en sus vidas; los personajes tienen sus dramas personales, sus heridas, sus debates morales que afrontan con serenidad y rectitud. Ocurre así con la inevitabilidad de la muerte tal y como la vive Papá Lewis que no la convierte en un momento dramático sino que es un paso más que hay que dar; la forma en que se muerte es la culminación de cómo se ha vivido. "Con Papá Lewis siempre sabes qué hora marca el reloj. Y no creo que se refiriese a la hora que era."

Haruf vuelve a deleitar con su forma de contar la vida, sencilla y austera, mediante frases cortas y contundentes, sin enredarse en digresiones ni largos párrafos, con ideas que van del corazón a la boca sin grandes elaboraciones ni discursos complejos, haciendo de esa simplicidad toda una manifestación de su manera de mirar al mundo.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Confesiones de un chef

Anthony Bourdain fue un talentoso cocinero estadounidense que se hizo popular gracias a sus programas televisivos donde recorría el mundo conociendo la gastronomía de distintos países, pero también alcanzó fama por buen número de libros publicados a través de los cuales exclusivamente su propia visión del mundo de la restauración y de la cocina como profesión. "Confesiones de un chef", publicado en el año 2000, es una obra autobiográfica que alcanzó gran éxito por su estilo fresco y dinámico, la naturalidad y sinceridad con la que se expresa y las opiniones sin filtros sobre el mundo de la cocina y los cocineros que va desgranando a lo largo de sus páginas. 

Desde esa primera ostra que de niño saboreó durante unas vacaciones familiares en la costa francesa supo que todo giraría a partir de entonces en torno a la comida como búsqueda de placer, de descubrimiento de nuevas emociones. Y todo este libro trata un poco de eso, de cómo persiguió durante toda su vida ese sentir intensamente.

"Pero con frecuencia miro atrás, tratando de adivinar en qué momento preciso tomé por mal camino y me convertí en buscador de sensaciones, en un sensual hambriento de placeres, siempre con el afán de provocar, divertir, aterrorizar y manipular. Siempre con el afán de llenar ese lugar vacío de mi alma con algo nuevo."

Si ya fue un niño rebelde, a principio de los 70's se convierte en un joven desorientado, "narcisista malcriado y depresivo; un joven patán autodestructivo y desconsiderado", según sus propias palabras. Toda su juventud la vivió en un puro desenfreno, dedicado a cumplir con el lema de "tu cuerpo no es un templo, es un parque de diversiones". Y es algo que en realidad no dejó nunca de lado, en especial en lo que se refiere a la comida, en disfrutar lo más exótico, lo más lejano a la tradición norteamericana, descubrir comida sabrosa de todo el mundo, cocinada a veces en lugares poco atractivos desde el punto de vista higiénico pero que le deparará grandes y agradables sorpresas culinarias: foie gras, entrañas, cabezas de pescado, caracoles, pez globo... "Quiero probarlo todo, por lo menos una vez."

Emprende su vida profesional trabajando de friegaplatos para pagarse las juergas en sus vacaciones en la costa de Nueva Inglaterra; pronto sueña con hacerse cargo de la parrilla pero no logra llegar más que a pinche. Tras pasar por el prestigioso Culinary Institute of America se lanza de nuevo a las cocinas cargado de ambición hacer grandes cosas y vaya si las hizo. Su paso por decenas de restaurantes de todo tipo y condición, sus éxitos y fracasos personales y laborales vienen narrados en este libro con el mismo frenesí con que Bourdain aplicaba a su trabajo y a su propia vida.

Destacaría la viveza y la fuerza con la que retrata la actividad en una cocina profesional que le conquista desde el momento en que entra en una de ellas: su ritmo frenético, las comandas que no paran, las llamaradas de los fogones, el golpear de cazos y sartenes, los amenazantes cuchillos afilados... Pero pronto descubrirá que la cocina exitosa se basa en un equipo bien organizado, en el trabajo duro, la pulcritud y el orden estrictos. Comprobaremos que su pasión por cocinar le ha llevado a una dedicación absoluta al trabajo, a aguantar extenuantes jornadas de intenso trabajo, a lidiar con todo tipo de jefes y subordinados. Nos habla de platos clásicos y de chefs míticos, de utensilios o chirimbolos para cocinar como un profesional, de ingredientes que no pueden faltar en nuestra cocina; nos da consejos para elegir bien el restaurante donde comer y qué pedir según el día de la semana y nos transmite la fascinación que le produjo su primer contacto con la gastronomía de Japón.

Todo esto se combina con algunos descarnados retratos de colegas, propietarios o compañeros de profesión con los que se ha cruzado a lo largo de los años por cocinas todo el mundo, pero él mismo es el primero que queda retratado con sus defectos y muchos vicios, con sus adicciones y sus malos momentos. Con humor sarcástico, carga con inquina contra los vegetarianos o contra los que piden la carne muy hecha, pero también habla con afecto de algunos auténticos amigos que hizo entre los fogones.

Y, como no puede ser de otra manera, de tanto en vez además de detallarnos los menús de algunos de los locales por mitad que pasó, también nos deja alguna receta básica y fabulosa que me llevo para probar en mi propia cocina después de esta lectura.

viernes, 13 de febrero de 2026

Las tempestálidas

"Las tempestálidas" suponen mi estreno con Gueorgui Gospodínov, escritor búlgaro que con esta novela ha logrado, entre otros, muchos premios, el Strega Europeo en 2021 y el Booker Internacional en 2023, lo que, en mi experiencia, garantiza cierta calidad literaria. Y tras su lectura queda confirmado que eran bien merecidos los premios recibidos.

El relato está protagonizado por un tal Gaustín, un peculiar doctor que abre en Zúrich "una pequeña clínica para producir pasado" donde enfermos de Alzheimer y otras dolencias que provocan pérdida de memoria puedan encontrarse de nuevo en aquellos años en los que fueron más felices, recuperar recuerdos de la niñez y juventud, regresar a un entorno que les resulta familiar "para todos aquellos que ya viven únicamente en el presente de su pasado". Pero Gaustín quiere ir más allá en su experimento, no quedarse en un mero decorado, por lo que encomienda al narrador de la historia la tarea de recolectar sonidos, recuerdos, historias de aquellos años a los que van a trasladarse los pacientes de la clínica, para que la experiencia de regresar "a la cálida cueva del pasado" sea absoluta. 

Tras el éxito del proyecto de Gaustín, comenzará una gran oleada de regresos al pasado, primero a nivel individual; enfermos que han perdido la memoria reciente eligen la flecha favorita del propio pasado para quedarse a vivir. Pero el fenómeno acabará alcanzando niveles gubernamentales, toda Europa acuerda un regreso "al viejo y decente mundo analógico". Esto lleva al sinsentido de que los países del Este recuerden con nostalgia los tiempos del comunismo y deseen regresar a él, como ocurre con la Bulgaria natal del narrador que asiste atónito a un demencial regreso de toda Europa en masa a tiempos que se creían superados, convirtiendo así el texto en una distopía entre divertida y espeluznante que, por desgracia, no parece excesivamente fantasiosa sino más factible de lo que nos gustaría pensar.

El resultado es una lectura algo loca y luminosa por increíble que pueda parecer al versar fundamentalmente sobre el implacable paso del tiempo, sobre memoria y olvido, sobre la muerte y el gran monstruo que la precede: la vejez. El libro juega con el tiempo a su antojo, lo estira y lo pone del revés, el pasado es el presente y los años vuelan o se quedan fijos a voluntad y asco, Gaustín va y viene de una época a otra. Sólo la posibilidad de que el retroceso en el tiempo nos acabe llevado de vuelta a tiempos pasados que no siempre fueron mejores, pone los pelos de punta y no necesariamente de emoción. El propio narrador terminará deslizándose por la pendiente del olvido que borra el pasado, los recuerdos, las palabras. 

Puedo decir que antes de leer a Gospodinov pensaba que el tiempo avanzaba siempre hacia delante, pero ahora me parece que no lo tengo tan claro.

"He recorrido los cementerios del mundo, como todos los que tienen un miedo mortal a la muerte y al morir (en realidad, ¿a qué le tenemos más miedo, a la muerte o al morir?), que quieren ver la guarida de su miedo, convencerse de que es un lugar pacífico, silencioso, que, de hecho, está pensado para las personas, para el descanso... En fin, un lugar al que acostumbrarse. Aunque no puedas acostumbrarte. ¿No es extraño, me dijo Gaustín una vez, que siempre mueran los otros, nunca nosotros?"

sábado, 7 de febrero de 2026

Los ladrones somos gente honrada

Siempre resulta reconfortante sumergirse en cualquiera de las comedias escritas por el madrileño Enrique Jardiel Poncela, gran figura del teatro de humor del siglo XX. En el prólogo que antecede a esta obra en concreto, "Los ladrones somos gente honrada", el propio autor describe las circunstancias en las que la obra fue gestada y redactada, dando con la idea original en Madrid, en el verano de 1936, un momento complicado y peligroso que no favorecía precisamente el centrarse en la producción literaria. No sería, por tanto, hasta 1941 cuando la obra pudo ser completada, una vez terminada la guerra y reactivada la vida teatral de la capital que reclamaba novedades y estrenos constantes. Estas breves páginas que anteceden a la obra son de un gran valor histórico y literario, al tiempo que demuestra el ingenio de Jardiel, su habilidad con la pluma y el permanente sentido del humor con el que el dramaturgo afrontaba cualquier circunstancia que se le planteara, por adversa que esta fuera.

En cuanto al argumento en sí de la comedia, este se centra en Daniel, un ladrón de guante blanco que abandona su profesión al enamorarse de Herminia, la hija de la casa en la que planeaba robar junto con su banda. Sus compinches no quedan contentos con esta decisión y organizan un nuevo robo en la misma noche en que se celebra la boda de los enamorados. Pero pronto descubrirán que no es fácil hacerse un hueco entre la cantidad de intrigas, secretos y traiciones que se dan entre los propios miembros de la familia.

La trama de esta comedia ingeniosa y de enredo cuenta con elementos de intriga, líos familiares y graciosos malentendidos. Se estructura a través de diálogos rápidos, afilados y divertidos, con momentos enloquecidos de entrar y salir de los personajes y un humor entre el disparate y la crítica social como la que deriva de la comprobación de que, en ocasiones, los delincuentes profesionales, a los que el destino y la desigualdad no les han dado otra opción más que buscarse la vida de mala manera, pueden ser más honrados y dignos que aquellos que pretenden ser contados entre la gente decente.

Esta comedia supuso uno de los más grandes éxitos del autor, representada en multitud de ocasiones en teatros a lo largo de los años y hasta la actualidad y contó, además, con un par de versiones cinematográficas y otras tantas en televisión. Tal vez no sea, como se comenta, la mejor obra de Jardiel, pero sí una de las más memorables, divertidas y populares de entre toda su producción.

martes, 3 de febrero de 2026

Historias de Nueva York

Pocas profesiones deben resultar tan fascinantes y proporcionar tantas experiencias enriquecedoras como la del corresponsal periodístico, sólo equivalente a las de aquellos que ejercen la carrera diplomática. Enric González es un periodista barcelonés que ha tenido la oportunidad de recorrer el mundo de gran capital en gran capital gracias a su trabajo y que ha tenido luego la buena idea de convertir estos destinos en libros en los que refleja su más personal visión de todos esos lugares. Hace algún tiempo que leí sus encantadoras "Historias de Roma" y le tengo echado el ojo a sus historias de Londres, pero en esta ocasión las que han caído en mis manos han sido estas "Historias de Nueva York" donde retrata la fascinante ciudad que nunca duerme, que bien podría llamarse la ciudad que nunca te acabas, porque son incontables los aspectos y peculiaridades que de ella se han contando y se seguirán contando. Cada habitantes de la ciudad tiene su particular visión de ella, sea un nativo nacido allí, un turista ocasional o un residente temporal; las anécdotas, las peculiaridades, las miradas diferentes a la gran manzana no se terminan nunca y en este libro González nos ha seleccionado sus episodios favoritos.

"Dicen que cuando en Nueva York son las tres de la tarde, en Europa son las nueve de diez años antes." Así arranca esta sucesión de reflexiones que muestran muchas de las particularidades que diferencian a Nueva York del resto del país y de Europa, confirmando que se trata de una ciudad que no se parece a ninguna otra.

"La vida en Nueva York es un deporte de velocidad y reflejos en el que, al final, decide la suerte."

El libro aborda temas de lo más variado y que muestran la esencia neoyorquina, desde el complejo asunto del historial de crédito que tanto nos cuesta entender a los europeos a la más que complicada misión de hacerse con un buen apartamento en la Gran Manzana, dónde encontrar el mejor beef steak, la pasión por el baseball y, en definitiva, el modo en que el carácter de la ciudad influye en sus habitantes y viceversa. Y cómo este carácter varía según el barrio por el que nos movamos. 

Por el relato asoman numerosos personajes históricos o actuales de la ciudad: el alcalde Rudy Giuliani, el chef Tony Bourdain, mafiosos o grandes magnates de la industria que participaron en construir la ciudad que hoy conocemos. También nos habla sobre algunos colegas de profesión con los que coincidió en sus años en la ciudad entre los que destacan dos de ellos que perderían la vida realizando su trabajo: Julio A. Parrado, que morirá durante la guerra en Irak y Ricardo Ortega, muerto poco después en Haití. 

De la Spanish Society a la caída de las torres gemelas, de los Cloisters a los colonos holandeses o los judíos ortodoxos y sus hábitos, todo cabe en este recorrido sentimental por la Nueva York más amada por el autor y que, aunque fue escrito hace ya veinte años, conserva toda su actualidad porque habla de asuntos que no caducan, habla de la esencia imperecedera de la ciudad.

miércoles, 28 de enero de 2026

La esencia secreta de la casa Fossard

Marga Durá es la autora de esta novela, "La esencia secreta de la casa Frossard",  protagonizada por Chantal Frossard, una joven dotada de un olfato privilegiado "Olerlo todo, con más intensidad que la mayoría de los mortales, es un don y una maldición al mismo tiempo." En plena guerra mundial, Chantal regresa a la casa familiar en Grasse, en la Provenza francesa, la capital mundial de la perfumería, donde su familia vive del negocio de los perfumes. Tras haber vivido con su madre entre Barcelona y un pequeño pueblo de los Pirineos donde les encontró la guerra civil y más tarde en Toulouse, debe huir nuevamente cuando la ciudad es ocupada por los nazis.

Iremos escuchando la historia que Chantal nos narra de su propia vida, sobre cómo aprendió de su madre a elaborar perfumes embriagadores que tienen la capacidad de influir en aquellos que los perciben y manipular su voluntad. Otra versión de esa historia nos llega de boca de otra niña, Ana Fernández, huérfana recogida de un convento por Teresa, una trementinera o curandera de los valles pirenaicos que le enseñará a emplear las plantas para preparar ungüentos, medicinas y todo tipo de remedios. Las dos niñas convivirán en Àreu, una pequeña localidad en las montañas cerca de Andorra, cuando Coraline, la madre de Chantal, se case con el hermano de Teresa y la suya será una relación altamente tóxica que se extiende a lo largo del los años, donde se mezclan, según el momento, amistad, solidaridad y también enfrentamiento, envidia y sometimiento.

En Grasse, Chantal convivirá con su abuelo, Marcel Frossard, el patriarca al frente del negocio, con su tía Sylvie y con su prima Inès; junto a esta y otras chicas del pueblo constituyen, como anteriormente hizo su madre en Barcelona, el grupo de las hijas de Selene con las que comparte los secretos de elaboración de los perfumes con poderes secretos, siguiendo el Kosmeticón, un manual escrito por la misma Cleopatra y que debe mantenerse oculto puesto que es ambicionado por demasiada gente que desean hacerse con sus secretos.

Los dos momentos temporales en los que transcurre la historia irán aproximándose hasta que confluyan en plena guerra mundial cuando la autora nos sorprenderá con un giro argumental que cambia nuestra impresión sobre lo que hasta entoces pensábamos de las protagonistas.

Esta es una novela esencialmente sensorial, se desarrolla entre los campos de lavanda y de las afamadas rosas de Grasse, en medio de perfumes y esencias; en ella, el aspecto olfativo es esencial, incluso diría que en ocasiones excesivamente omnipresente: Chantal y Ana interpretan el mundo a través de los olores; las personas con las que interactúan no vienen definidas por sus rasgos o su aspecto, sino en función del olor particular que cada uno posee. Los aspectos mágicos de la novela relativos a las poderosas fragancias y al poder del propio Kosmeticón se sobreponen a los elementos históricos del libro que podría haber resultado bastante interesante, lo que ha provocado que no termine de convencerme su lectura, ya que, salvo contadas excepciones, nunca he sido excesivamente aficionada al género fantástico. Sí que le reconozco la virtud de contar con una interesante composición de personajes y de retratar con acierto la complicada relación de amor y odio que une a Ana y Chantal.

miércoles, 21 de enero de 2026

Una semana en la nieve

En "Una semana en la nieve" nos encontramos de nuevo frente a la gran capacidad del escritor francés Emmanuel Carrère de introducirnos en una historia de lo más perturbadora a partir de elementos de la vida cotidiana. En esta ocasión, el protagonista del relato es Nicolás, un niño de ocho años bastante protegido por sus padres, retraído y poco integrado en el grupo de compañeros de su clase con los que le toca compartir una semana de vacaciones en un albergue de montaña mientras disfrutan de un curso de esquí. La semana no empieza bien para Nicolás que llega el último año refugio y se deja olvidado el equipaje en el maletero del coche de su padre. La profesora decide emparejarlo con Hodkann, el mayor de la clase que también se mantiene al margen del grupo pero desde una posición de superioridad y desdén hacia el resto. Hadkann parece tomar bajo su protección al pequeño Nicolás que, sin embargo, no se fía de que no se proponga humillarlo y ridiculizarlo después, como suele hacer con la mayoría de sus compañeros.

Nicolás es un niño de imaginación desbordada, lo que no le ayuda a enfrentar sus numerosos miedos, muchos creados por su propia mente infantil pero la mayoría inculcados por sus padres y su sobreprotección que lo mantienen informado de lo peligroso que puede ser el mundo. La fantasía de Nicolás puebla sus noches de pesadillas pero también le lleva a soñar despierto imaginando las situaciones más dramáticas y aterradoras. La desaparición en el pueblo cercano y el posterior asesinato de un niño de edad similar a los chicos del albergue,  convierte los temores del pequeño en una realidad cercana.

Este inquietante relato discurre entre la crueldad infantil hacia los más débiles del grupo y el retrato de la fragilidad e inocencia de un niño de ocho años para el que los cuentos infantiles se convierten, más que en consuelo o seguridad, en historias terroríficas donde los niños siempre se encuentran en peligro. Como es habitual en este autor, en texto se adentra en los lugares más oscuros de la mente, sacando a relucir los miedos más arraigados y las más deplorables debilidades humanas, para llegar finalmente a la triste conclusión de que la realidad cotidiana es más terrible que las peores fantasías que pueblan la cabeza de nuestro pobre protagonista.