viernes, 30 de julio de 2021

Con el agua al cuello

Es curioso que las novelas de Donna Leon se han convertido para mi en un clásico veraniego y cada año cae alguna entre mis lecturas vacacionales. En este caso "Con el agua al cuello" nos transporta nuevamente a Venecia en unos abrasadores días de verano, de un calor sofocante y húmedo, con la ciudad invadida por turistas que abarrotan las calles, plazas y canales causando auténticos atascos en la circulación de lancha, barcos y taxis acuáticos. Mientras tanto la vida cotidiana de los veneciados continúa con sus rutinas habituales y los policías de la questura con Guido Brunetti a la cabeza, junto a su compañera la commissaria Claudia Griffoni, se encuentran con varios casos entre manos: por un lado, el de unas carteristas detenidas decenas de veces que incomodan al alcalde y del que el vicequestore Patta, jefe de la questura, desea deshacerse para que no ensucien la imagen de la ciudad de cara a los medios. Otro asunto del que tienen poca información pero que despierta su interés es el de la viuda de un empleado del servicio de aguas que hace llamar a los comisarios poco antes de fallecer, para hacerles saber que la reciente muerte de su marido no fue un accidente sino provocada por una información de la que disponía relacionada con los controles de calidad del agua potable en la ciudad a los que se dedica la empresa para la que trabajaba.

Como es habitual en las novela de la Leon, nos encontramos aquí con personajes tremendamente humanos, personas de verdad con interés vitales que van más allá de su relación con el caso en curso en el que estén implicados. Casi se podría decir que los casos policiales son una excusa para hablar de las personas, que no es tan importante si los comisarios desmontan los delitos o detienen a los culpables como las historias personales que nos hacen descubrir.

Siempre que leo una novela de Brunetti nos encontram8s frente a una serie de temas recurrentes que son, probablemente, lo que más me atrae y me conquista de esta serie: el humor peculiar e inteligente del commissario, las diferencias culturales y de carácter entre el norte y el sur del país, las peculiaridades del dialecto véneto que distingue a los orgullosos locales de los foráneos, el permanente mal funcionamiento de las instituciones políticas, la lucha contra la invasión descontrolada del turismo, la preocupación por la preservación del medio ambiente de la laguna y de la autenticidad de su entorno cultural, así como la complicada gestión municipal de una ciudad tan particular como Venecia con los distintos barrios que componen el entorno de la ciudad y su laguna que generan unos problemas de infraestructuras y mantenimiento absolutamente peculiares dada su configuración geográfica. Todos esos asuntos son los que enriquecen el argumento puramente policial y suman valor a la obra de la Leon y a los casos de nuestro ya querido Brunetti. 

"—Dígame si está dispuesto a reunirse conmigo y, en caso afirmativo, dónde y cuándo.

—¿No se supone que la policía tiene que dar órdenes y amenazar a la gente a que se presente en la questura cuando ellos lo manden?

—Creo que eso pasa más que nada en la televisión —sugirió Brunetti—. Los que trabajamos aquí, en este edificio sin aire acondicionado, estamos siempre buscando excusas para escaparnos.

—¿Vendría a la Giudecca?

—Sólo si me permite ir con mi compañera. Es napolitana, e intento exponerla a cuanto más dialecto veneciano mejor; tengo la esperanza de que acabe encajando."

viernes, 23 de julio de 2021

La coleccionista de huérfanos

En "La coleccionista de huérfanos" la autora norteamericana Ellen Marie Wiseman nos presenta un drama situado en el  escenario histórico de la epidemia de gripe española que asoló la ciudad de Filadelfia en 1918. (Enfermedad mal bautizada, porque en realidad no se originó en España sino en el mismo EEUU y de ahí se expandió a todo el mundo de la mano de los soldados enviados a la guerra) Mientras que en Europa se sigue desarrollando la I Guerra Mundial, las muertes se multiplican en las ciudades estadounidenses. Cierran los establecimientos públicos, los colegios o las iglesias. Los hospitales se saturan y el personal médico no da abasto. La gente se encierra en sus casas para evitar los contagios, se pierden los empleos y escasean los alimentos. Un situación que no nos suena tan extraña en los días de la Covid 19.

La primera protagonista de la novela es Pia Lange, una niña de trece años que, junto al miedo por la amenaza de la enfermedad, vive el rechazo generalizado de la población debido a su origen familiar: todo lo que procede de Alemania es considerado enemigo, los originarios de ese país son vistos como espías y traidores, desde los niños en el colegio hasta los vecinos del barrio o en las fábricas de donde los expulsan de sus puestos trabajo, todo está en contra de los ciudadanos procedentes de la nación enemiga de América. La enfermedad acaba entrando en la casa de Pia a pesar de las precauciones y la niña se encuentra desamparada y sola ante la adversidad.

Por otro lado encontramos a la joven Bernice que ha perdido a su marido en la guerra y ahora también a su hijito de pocos meses a causa de la gripe. Angustiada y superada por el dolor, culpa a los inmigrantes y a cualquier extranjero de los males que asolan su país y a ella misma. Bernice es un exponente extremo de las ideas racistas y xenófobas que florecen en aquellos días contra los inmigrantes acusados de robar el trabajo a los norteamericanos y de propagar enfermedades.

La vida de estos dos personajes se cruzarán para su desgracia. Mientras que Pia tiene que padecer las malas condiciones de vida en el hospicio de St. Vincent, Bernice emprende por su cuenta una misión destinada a limpiar su ciudad de niños indeseados, hijos de inmigrantes que, según su criterio, deben ser apartados de la mala influencia que supone su origen y convertirse en buenos ciudadanos norteamericanos. Los caminos de las dos protagonistas se entrelazarán a lo largo del tiempo en un historia emocionante llena de penalidades y que muestra el lado más mezquino de las personas pero también la fuerza que el amor puede insuflar en quien de verdad desea conservar a su famila unida a pesar de todas las adversidades por las que les toque atravesar.

Aunque el ritmo es irregular en ocasiones, recreándose demasiado en ciertas escenas o en los pensamientos de las protagonista que dan vueltas sobre sus sentimientos o sus  remordimientos, de manera que el argumento no avanza, pasada la mitad del libro por suerte sí que la narración se vuelve más rápida, la trama se desenvuelve con mayor soltura, empiezan a pasar más cosas y la novela gana bastante en cuanto a emoción y disfrute, cosa que el lector no puede sino agradecer.

jueves, 15 de julio de 2021

Mientras escribo

En "Mientras escribo" el mundialmente conocido autor Stephen King le regala a todo el que le pueda interesar una serie de reflexiones y consejos referentes a aquello que mejor sabe hacer y más éxito le ha reportado: el oficio de escribir.

Con un estilo absolutamente desenfadado y muy sencillo, a lo largo de la primera mitad del libro, el autor desgrana una serie de escenas autobiográficas a través de las que cuenta su infancia marcada por los cómics y el cine de serie B, su afición a los monstruos, las invasiones alienígenas y los crímenes sangrientos como el origen de su pasión por contar historias que le hicieran emocionarse, siendo sus primeros lectores los compañeros del colegio y su propia familia a los que iban destinados los primeros escritos en revistas caseras distribuidas por él mismo y más adelante en el periódico del instituto. Más tarde, una vez en la Universidad,  conocerá a la que a día de hoy sigue siendo su esposa, la también escritora Tabitah King, su primera lectora y más fiable consejera a la que le sigue uniendo la pasión compartida por la escritura.

El relato pasa por los primeros años de matrimonio, la época de empleos precarios y estrecheces económicas importantes hasta que comienzan a llegar los éxitos, siendo "Carrie" la primera de tantas en darle el reconocimiento profesional. El autor se muestra absolutamente sincero tanto para contar riéndose de sí mismo cómo un día se limpió el trasero con ortigas y sus funestas consecuencias como para confesar sus adicciones al alcohol y a diversas drogas. Muestra sin pudor sus debilidades y sus fracasos, así como el modo en que sus propios fantasmas se reflejan en los relatos y novelas que escribe. También le dedica bastante espacio al accidente que sufrió y que a punto estuvo de acabar con su vida.

En la segunda parte del libro se centra en la tarea de escribir en sí, teoriza sobre su profesión y cómo algunas reglas pueden ayudar al aspirante a convertirse en escritor. Se queja del uso indiscriminado de los adverbios, opina sobre la mejor manera de estructurar párrafos y capítulos o anima a buscar siempre la mayor sencillez posible en lo que se escribe. Se declara también poco amigo de las descripciones detalladas; prefiere centrarse en las situaciones y la ambientación y que sea el lector el que ponga cara y aspecto a sus protagonistas.

De lo que más me sorprendió de todo lo que cuenta sobre su manera de crear es que nunca jamás planifica un argumento previamente; afirma no saber a priori cómo va a terminar un libro ni qué les va a ocurrir a los personajes, todo le va saliendo según escribe, partiendo de una situación o una hipótesis la historia va surgiendo libremente. Algo muy sorprendente en un autor que ha logrado atrapar con sus novelas a millones de lectores de todo el mundo y que nos ofrece aquí una oportunidad única para conocer un poco más sobre su proceso creador.

sábado, 10 de julio de 2021

La mia Londra (Mi Londres)

Me adentro de la mano de la extraordinaria autora italiana Simonetta Agnello Hornby en su más personal  visión de la ciudad del Támesis con "La mia Londra" ("Mi Londres"), una narración que arranca con la primera vez que voló desde su Palermo natal natal a Inglaterra para estudiar el idioma y que, transcurridos muchos años, nos muestra cómo esta se ha convertido en su propia ciudad, donde vive con su marido, ha criado a sus hijos, trabaja como abogada y donde desarrollaría, ya más que cumplidos los cincuenta años, su faceta de escritora.

El libro es un paseo en parte turístico, pero obviando los lugares típicos, más bien una suerte de guía para iniciados pero también es un recorrido emocional y sentimental donde nos relata sus primeras impresiones, sus paseos y lugares favoritos, la adaptación como extranjera a un modo diferente de vivir y pensar, su lucha por compatibilizar familia y trabajo y la manera en que, tras tantos años de residencia en Inglaterra, ya no se considera una extraña sino que ha adoptado e integrado muchos de los aspectos más característicos de su país de adopción y en especial de su adorada ciudad de Londres.

Declara admirar de los londinenses su espíritu cívico, su pasión por la cultura en todos los aspectos y su apertura de miras. Desde su punto de vista absolutamente subjetivo, repasa temas de lo más diverso desde los hábitos culinarios, la organización de los partidos políticos, los pubs y restaurantes o la gastronomía local, el papel de la Corona, la diversidad racial, los teatros, museos y mercados. También observa de cerca los aspectos más peculiares de la antigua tradición de la City con sus maneras exquisitas y sus rituales ancestrales. Sobre todo nos ilustra sobre aquellos aspectos en los que los londinenses más se distinguen de otras nacionalidades e incluso del resto de habitantes del Reino Unido, desde su punto de vista de extranjera que se ha integrado con sumo gusto al modo de vida londinense, destaca aspectos de las relaciones sociales, la forma de comportarse o costumbres que resultan más peculiares. 

Sin dejar de lado asuntos polémicos, la autora nos da su visión de los convulsos años 80 con sus disturbios sociales, conflictos políticos y laborales. Lo cierto es que el recorrido por la ciudad que nos proporciona abarca amplios escenarios y temas que no obvian los grandes problemas como los que padece la población inmigrante en Inglaterra de la que ella misma, aunque desde una posición privilegiada, se siente parte o los suburbios poblados por minorías raciales víctimas de la violencia policial. 

Pero en el cómputo final no hay duda de que la italiana es una enamorada absoluta de Londres, con lo que es libro resulta ser, de manera resumida y en palabras de la propia autora, "una declaración de amor a un gran ciudad y a sus habitantes"

lunes, 5 de julio de 2021

La sexta trampa

Una vez alcanzado el final de esta serie de El Cuarto Mono del estadounidense J. D.Baker con "La sexta trampa", queda patente y hay que decirlo así para que nadie intente hacerlo de otro modo, que es imprescindible leerla siguiendo el orden estricto de aparición de sus tres entregas ya que podría considerarse que la trilogía no es sino una sola novela larguísima dividida en tres tomos ya la acción de unas y otras siguen un hilo que no se puede coger por cualquier sitio, a pesar de que se dan explicaciones sobre lo ocurrido con anterioridad, pero lo más recomendable es, sin duda, seguir en escrupuloso orden la serie. De ahí que en el resumen argumental que viene a continuación sobre esta tercera entrega "La sexta trampa" habrá espoilers relevantes de la trama de la novela anterior, cosa que aviso por si alguien no hubiera pasado todavía por las dos primeras entregas y estuviera interesado en hacerlo. Si es así, deja de leer en este momento y lánzate de inmediato a por las dos primeras novelas: "El cuarto mono" y "La quinta víctima' y cuanto más seguidas las leas todas, casi que mejor.

Al inicio de la novela comprobamos cómo Porter ha quedado muy tocado tras su encuentro con Anton Bishop y la abogada Sarah Werner que finalmente resultó ser la madre del asesino. Las sospechas del FBI recaen sobre él ya que lo consideran partícipe de los actos del Cuarto Mono, si no el principal sospechoso, por lo que lo retienen en custodia. 

Mientras tanto, sus compañeros Nash, Clair y Klotz continúan con el caso apoyando a los federales, al agente Frank Poole y su superior Hurles que han tomado el mando de la investigación. Parece que Bishop cuenta con ayuda ya que vuelven a aparecer cuatro nuevas víctimas en lugares diferente y distantes, al tiempo que mantiene la amenaza de expandir el virus del Sars que tiene en su poder si los médicos no curan a su amigo y cómplice Upchurch. Mientras los agentes de campo tratan de atrapar al criminal, a Porter le permiten analizar los diarios de Bishop donde el criminal sigue narrando su infancia y dejando pistas que pueden conducir a entender y desentrañar el plan que está llevando a cabo.

La acción se desarrolla en unos pocos días absolutamente acelerados donde los sucesos se desarrollan a ritmo frenético. El caso se complica con mentiras y dudas sobre todos los personajes; no sabemos ya en quién podemos confiar, si hemos estado engañados o ciegos ante la realidad que se oculta tras los crímenes del Cuarto Mono. Descubriremos la cantidad de trampas que se han ido creando en torno a Porter, las sombras que envuelven su pasado y todo lo que trata de revelar el plan macabro de Bishop.  Un culminación genial para esta trilogía que ha ido subiendo en potencia de libro en libro y que dejará en el lector un recuerdo difícil de borrar, seguro.

miércoles, 30 de junio de 2021

El expreso de Roma

"El expreso de Roma" es una novela ya clásica del británico Arthur Griffiths. Escrita a primeros del siglo XX, presenta uno de los esquemas más repetidos en las novelas de detectives: un asesinato es cometido en un escenario cerrado entre un número reducido de personajes. En este caso se trata del tren expreso que une Roma con París. Los sospechosos se limitan a aquellos que ocupaban el coche cama donde se ha producido el asesinato, un grupo variopinto de diversas nacionalidades: dos caballeros ingleses, dos comerciantes franceses, un viajero italiano y una duquesa italiana de origen inglés, además de la doncella de esta y el mozo encargado del vagón. Una vez que el tren llega a París, todos los implicados son retenidos e interrogados por un inspector de policía apoyado por el juez al cargo del caso. Tras las primeras indagaciones, pronto se plantea una hipótesis sobre lo sucedido, aunque tanto los sospechosos como el papel de cada uno de los viajeros en el asunto irá variando según avance la investigación en la que se descubren engaños, trampas y falsas identidades.

Escrita por un autor inglés, la novela no se abstiene de dejar en mal lugar al cuerpo de policía francés, y por extensión a sus conciudadanos que no quedan demasiado bien parados. Los agentes galos son retratados como impulsivos, carentes de la más mínima cortesía y poco efectivos en sus pesquisas, tanto que deben recurrir a la ayuda ofrecida por un policía italiano implicado en el caso así como contar con la participación de uno de los viajeros ingleses que encarna la caballerosidad, la claridad mental y el valor.

La novela resulta tremendamente agradable y entretenida, muy actual en su planteamiento y en su forma de narrar, a pesar de contar con más de cien años desde su publicación original y me ha hecho reflexionar sobre la cantidad de obras y autores desconocidos existen y que todavía tenemos oportunidad de ir descubriendo, que no todo tiene que ser estar al día de las últimas novedades y de los escritores contemporáneos. Una opción totalmente recomendable esta para pasar un buen rato de amena lectura.

viernes, 25 de junio de 2021

Ejercicios respiratorios

Anne Tyler es una prolífica novelista norteamericana especializada en retratar la sociedad de su país a través de historias que, desde o más íntimo o familiar, pueden ser extrapoladas a un plano universal, retratando emociones y sentimientos fácilmente identificables por cualquier lector. En esta novela, "Ejercicios respiratorios", que le valió el premio Pulitzer en 1989, Tyler retrata una de tantas pequeña ciudades norteamericanas donde la vida es aparentemente sencilla, pero donde las relaciones personales son tan complicadas como en cualquier otra parte del mundo. A través de la pareja protagonista, nos muestra las relaciones matrimoniales sin filtros ni idealizaciones, con sus alegrías y desilusiones, con sus proyectos compartidos y sus expectativas no siempre cumplidas.

Maggie y su marido Ira emprenden un breve viaje en coche con destino al funeral del marido de una buena amiga. Ambos constituyen una pareja ya madura, con hijos mayores y en cuyo hogar casi nada es perfecto. Ella es optimista, irreflexiva y entrometida; cree poder influir en los asuntos de aquellos a los que quiere, viendo siempre lo mejor en cada uno, pero muchas veces mete la pata de más tratando de ayudar y es consciente de la desilusión que transluce la mirada de su marido, mucho más realista y desencantado que ella. A lo largo del día en el que se desarrolla la novela, Maggie va a reencontrarse con amigos de su juventud, comprobará lo mucho que han cambiado todos en los años transcurridos, incluidos ella y su marido, lo complicado que es el  matrimonio, que no se vuelve más sencillo con el transcurso del tiempo, con sus roces, su rutina y sus pequeñas batallas cotidianas que desgastan el cariño en discusiones sin sentido y reproches. Constatará que las relaciones familiares nunca son sencillas, que la realidad se impone a la imagen idealizada que podemos tener de las personas que nos importan, imperfectas por definición; que nadie puede dictar el camino a los hijos y que la convivencia es un duro proceso de aprendizaje que dura toda la vida. 

"Fue Serena quien le dijo a Maggie que el matrimonio no era una película de Rock Hudson y Doris Day. Fue Serena quien dijo que la maternidad era demasiado dura y que, tal vez, el esfuerzo no valía la pena. Y ahora esto: que se te muera el marido."

Con un gran dominio de la descripción de sentimientos, con un tono intimista y reposado, la novela nos muestra aquello en lo que se puede llegar a convertir el matrimonio cuando llega la madurez, los hijos se marchan a seguir con sus propias vidas y se comprueba que los planes e ilusiones que nos han impulsando durante tanto tiempo probablemente no se cumplan nunca, pero, a pesar de todo, el amor y la esperanza puede seguir dirigiendo nuestros pasos. 

"¿En qué pondremos nosotros dos nuestras ilusiones el resto de nuestras vidas?"

Sin ser algo que responda a una elección intencionada, he observado que algunas de mis lecturas de los últimos meses como "Olive Kitteridge" o "Unas vacaciones en invierno", o incluso "El cuello importa" tienen un punto en común: todas ellas giran en torno a personajes de mediana edad que ya han dejado atrás la juventud y se enfrentan serenamente a la madurez e incluso a la vejez sin edulcorar su realidad, aceptando los errores cometidos y los defectos propios y ajenos; entendiendo que no existe el mundo idealizado que se cree o se sueña cuando se es joven. Aceptan que el amor no es eterno, ni la belleza ni la tersura de la piel, pero en muchos casos logran alcanzar la sabiduría que proporciona, a la fuerza, la vida vivida. Debe ser que las lecturas van madurando más o menos al mismo ritmo que lo hacemos los propios lectores; que nuestros intereses, gustos, inquietudes y preocupaciones se reflejan en las elecciones que hacemos a la hora de elegir nuestras lecturas, aunque no se haga de una manera plenamente consciente y entiendo que esa es la forma natural de madurar como lectores y como personas.