lunes, 30 de noviembre de 2020

La dependienta

Está claro que para que una novela sea grande no es imprescindible contar con trescientas páginas, basta con que sea capaz de contar una gran historia con grandes personajes y que nos sirva para transportarnos a un lugar atractivo y diferente. Y todo eso lo he encontrado en esta novelita de la japonesa Sayaka Murata en la que nos presenta a Keiko Furukura "La dependienta" del Smile Mart, una konbini o tienda de comida abierta 24 horas al día situada en un distrito de oficinas de Tokio. Keiko es la empleada ideal: soltera, sin compromiso, bastante rarita pero entregada en cuerpo y alma a su trabajo en la tienda. La konbini es todo su mundo, se desvive por cumplir con sus rutinas, atender con amabilidad a los clientes, promocionar la oferta del día, reponer la comida preparada en los expositores y tener siempre bebidas frías en la nevera. Pero Keiko es incapaz de experimentar sentimientos y lo tiene difícil para desenvolverse en el mundo que hay fuera de la tienda, sin embargo ha aprendido a comportarse imitando a sus compañeros, copiando su tono de voz, las expresiones faciales o las palabras justas que debe repetir en cada circunstancia para parecer normal.

La protagonista de esta sencilla y delicada historia es un ser rarito dentro de lo rarita que ya de por sí nos puede resultar la sociedad japonesa en muchos aspectos que la distinguen de la occidental: la obsesión por cumplir con las expectativas que se les marcan a los buenos ciudadanos para conseguir un trabajo bien remunerado, formar una familia y ajustarse al máximo al estándar de comportamiento cívico. Keiko es lo que sus conciudadanos prácticamente consideran como un parásito, una persona sin apenas utilidad, no encaja ni sabe cómo encajar, pero lo mejor de todo es que no le interesa tampoco convertirse en una persona de provecho, le basta con formar parte de su pequeño mundo, ser una pieza más del engranaje que permite seguir funcionando a su konbini. Eso es lo único que necesita para dar sentido a su pequeña vida.

viernes, 27 de noviembre de 2020

El silencio del bosque

Me estreno gracias a este título, "El silencio del bosque", con la serie de Tana French protagonizada por los detectives Ryan y Maddox,  destinados en el departamento de homicidios de la Garda (cuerpo de la policía irlandesa). Alguna ventaja ha de tener en ocasiones el ser maniática y ordenada como me ha ocurrido en este caso en el que, gracias a empezar la serie por el primera entrega, he podido conocer a Robert Ryan desde sus orígenes y sobre todo conocer el suceso que marcó su infancia: cuando contaba doce años desapareció, junto a otros dos niños, en el bosque que se encontraba a la espalda de su urbanización donde solían jugar. Tras varias horas de búsqueda lo encontraron en estado de shock, y manchado de sangre. Sus dos amigos nunca aparecieron y tampoco regresaron nunca los recuerdos de lo sucedido aquel día.

Igualmente he asistido desde su inicio la estrecha y peculiar relación no sólo profesional sino también de amistad con Cassie Maddox, su compañera de trabajo con la que conforma una atractiva pareja de investigadores sobre la que la autora ha desarrollado ya toda una serie de seis novelas hasta la fecha.

El caso que centra la acción en esta ocasión se inicia con la aparición del cadáver de una niña en Knocknaree, zona residencial al sur Dublín que resulta ser el lugar donde Ryan vivió en su infancia y a donde no había vuelto desde que todo aquello ocurrió. El regreso al escenario de aquellos hechos y algunas similitudes entre ambos casos provocan que Ryan trate de recordar algo de lo que les ocurrió a él y a sus amigos hace ya tantos años en el mismo bosque, pero su cerebro parece que borró por completo todo aquello como un sistema de defensa contra el horror vivido, lo que dificulta el tratar de determinar si ambos casos tienen alguna relación más allá de la coincidencia geográfica y el tener a unos niños como víctimas.

Me ha sorprendido gratamente la forma en que la autora relata los hechos, alejada de la frialdad e imparcialidad con la que se supone que los detectives de homicidios analizan sus casos. A todo lo largo del relato vamos adentrándonos en los más profundos sentimientos de Ryan que narra el caso en primera persona y resulta muy cercano y sincero en la expresión de sus temores y sensaciones. Se logra humanizar el trabajo policial mientras asistimos a su lucha personal contra el trauma causado en su infancia que le impide recordar los hechos que protagonizó y sus sentimientos al aproximarse a las víctimas sin poder evitar sentir empatía por los niños que han pasado por situaciones y pérdidas por las que él también pasó. Igualmente, resultan interesantes sus opiniones y su posición frente a temas como la muerte y la forma en la que esta se afronta en la sociedad actual, sus reflexiones sobre la infancia, el origen de la maldad y la bondad, el debate sobre si los criminales lo son por naturaleza o meras víctimas del sistema y la sociedad, su indignación en relación con la corrupción política de su país o las complicadas relaciones entre ingleses e irlandeses. Sin duda esta es una novela que merece mucho la pena leer, más allá de la pura trama policial que supone el centro de su argumento, pero que también nos hará disfrutar de un amplio repertorio de temas paralelos, personajes atractivos y mucha acción acompañada de interesantes reflexiones. Una lectura bastante completa como podrán comprobar todos aquellos que se decidan a disfrutarla.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Hannah

El otrora presentador de televisión Christian Gálvez y hoy día reputado especialista en el Renacimiento italiano no deja de sorprender con su nueva faceta de escritor, oficio en el que ya demostró que era capaz de desenvolverse con soltura en sus novelas sobre Leonardo y Miguel Ángel y al que regresa con esta nueva obra "Hannah" con la que logra hacernos creer que va creciendo como autor, que domina el ritmo, la frescura en los diálogos, la alternancia de varios planos temporales pero, sobre todo, que es capaz de volcar de manera interesante y entretenida la gran cantidad de conocimientos que atesora sobre el momento histórico en el que se desenvuelve la acción de cada uno de sus libros, en este caso la II Guerra Mundial en Italia y más concretamente en su adorada ciudad de Florencia, dando lugar a novelas que combinan la emoción con la información y el rigor histórico.

La protagonista de la novela es Hannah, una joven estudiante de psicología que se encuentra preparando su doctorado sobre las expresiones faciales de las emociones en el arte renacentista,  para lo que se ha instalado junto con una amiga en la ciudad toscana. El fallecimiento de su abuela con la que compartía nombre y que la había criado tras la muerte de sus padres en un accidente, lleva a Hannah de vuelta a Madrid donde, organizando cajones, descubre una cartilla militar nazi donde aparece el nombre de su abuela junto a un número y un nombre: G. Wolf. Si bien la abuela, italiana de origen judío, vivió sus primeros años como niña en Florencia durante la II Guerra Mundial, nunca compartió con su nieta ningún recuerdo de aquellos años ni menciono aquella libreta. La joven Hannah siente, sin embargo, que si su abuela conservó aquel documento durante tanto tiempo fue porque lo consideraba importante, por lo que inicia una investigación para tratar de descubrir así algo más sobre la vida de su adorada abuela. «Preservar la memoria. Es lo único que tenemos».

Placa en recuerdo a Wolf en el Ponte Vecchio
Placa en recuerdo a Wolf en el Ponte Vecchio
En paralelo vamos a ir conociendo a algunos personajes que pasaron los años de la guerra mundial en la Italia fascista ocupada por las tropas alemanas, entre los que destaca Gerhard Wolf, cónsul alemán en Florencia que colabora con el responsable del Instituto alemán de cultura en la ciudad, Kriegbaum, y otros alemanes instalados en la ciudad y que anteponen su amor por el arte y por la belleza de la ciudad de Florencia a los mandatos irracionales del fascismo y tratan de proteger las grandes obras y monumentos que atesora la ciudad frente a los riesgos que suponen para ellas la guerra y la rapiña de su propio gobierno. Pero sobre todo, lo que Wolf y su red de colaboradores, entre los que contará con el cardenal Della Costa y el rabino de la ciudad, tratarán de salvar serán vidas humanas. Pronto se va a olvidar el autor prácticamente de la excusa de la historia de la Hannah de la actualidad para centrarse en contarnos cómo el cónsul alemán arriesgó su vida al igual que hicieron otros cuántos idealistas para tratar de librar a Florencia de la barbarie e irracionalidad del nazismo. 

"Las personas que tienen la osadía de creer que pueden cambiar el mundo son las que terminan cambiándolo."

martes, 17 de noviembre de 2020

Escrito en el agua

Vuelvo a probar suerte con una novela de Paula Hawkins, autora de la mundialmente famosa "La chica del tren", uno de los grandes best sellers de hace unos pocos años. "Escrito en el agua" es igualmente un thriller, ambientado en esta ocasión en un pequeño pueblo inglés llamado Beckford a la orilla de un río que se remansa en la que popularmente se conoce como la poza de las ahogadas, escenario de la muerte de varias mujeres ocurridas en sus aguas. Un día aparece ahogada allí Nel Abbott, fotógrafa y escritora que vivía en el viejo molino a la orilla del río y que siempre se había sentido obsesionada con las muertes de la poza, tanto, que había dedicado sus últimos años al proyecto de un libro ilustrado con sus fotos y donde trataba de reconstruir las historias de algunas de las mujeres ahogadas allí a lo largo de los años, una idea que no agradaba a sus convecinos, poco deseosos de que se removiera un pasado demasiado doloroso.

Pero la historia negra de aquel lugar no es algo nuevo; hace varios siglos ya se practicaban allí ordalías contra mujeres acusadas de brujería: se las ataba de pies y manos y las lanzaban al agua en la creencia de que si eran inocentes se hundirían pero si se trataba de auténticas brujas quedarían flotando sobre el agua; de una manera u otra acababan muriendo: bien ahogadas, bien en la horca.

"Éste es un paraje idílico: los robles dan sombra al sendero, las hayas y los plátanos salpican las laderas de las colinas y, en la ribera sur, hay una orilla arenosa en pendiente. Un lugar para jugar a las palas o llevar a los niños; el sitio idóneo para hacer un pícnic un domingo soleado. 

Pero las apariencias engañan, pues se trata de un lugar mortal."

Con la investigación de la muerte de Nel saldrán a la luz toda una serie de relaciones personales, odios y enfrentamientos que existen entre los habitantes del pueblo afectados directa o indirectamente con las muertes más recientes. Numerosos personajes se entrelazan en la trama: Louise, la madre de Katie Whittaker, la última chica que se ahogó, íntima amiga de Lena, la hija de Nel; Jules Abbot, la hermana de Nel con la que no se hablaba desde hace años; Mark Henderson, profesor del instituto cuya directora, Helen, está casada con Sean Townsend, policía local encargado del caso junto a la sargento Erin Morgan, enviada desde Newccastle para colaborar en la investigación.  La policía tendrá que desenredar la tramas de relaciones personales, antiguas historias y conflictos hasta llegar a determinar si la muerte de Nel fue accidental o si alguien la provocó.

Me ha parecido que, especialmente al principio, la lectura era poco ágil, la narración demasiado enrevesada presentaba fragmentos de cada personaje que no terminan de resultar esclarecedores. La combinación de historias del presente y el pasado tarda en plantearse. Hace falta avanzar bastante hasta que se aclara un poco el argumento que, finalmente logra recuperar el buen ritmo y situar a cada personaje en su papel en la trama. La narración que alterna la primera persona y la tercera según el personaje que protagoniza cada capítulo, no ayuda a coger ritmo a la novela que da la sensación de ser un intento por parte de la autora de crear una historia más elaborada que su anterior obra, de ofrecer más complejidad en la estructura y mayor profundidad en el retrato de los personajes, pero en mi opinión se ha complicado de más a la hora de contar esta historia de mujeres víctimas de la incomprensión, de unas muertes que han quedado sin aclarar durante años y que han sido cubiertas bajo capas de silencio, vergüenza, mentiras y secretos que necesitaba ser desvelados finalmente. Una buena historia que queda algo ensombrecida por una forma demasiado enrevesada de ser contada.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Nos vemos allá arriba

Descubrí a Pierre Lemaitre a través de su faceta de autor de novelas policíacas con la serie del inspector Camile Verhoeven de la cuál me fascinó su capacidad de sorprender al lector con sus tramas altamente inquietantes y sus giros sorprendentes. Y después del éxito de aquella colección el autor dio un giro para adentrarse en otros géneros con igual acierto, así que tras la interesante "Tres días y una vida" me adentro ahora en su serie de ficción histórica situaba en torno a la I Guerra Mundial y siempre con París como escenario principal.

"Nos vemos allá arriba" inicia su acción en noviembre de 1918, a pocos días del armisticio que pondrá fin a la guerra, días en los que el ánimo ente los soldados del frente es básicamente de impaciencia y expectación ante la promesa del deseado regreso a casa y la esperanza de recuperar pronto sus vidas de antes. Un acto irresponsable y egoísta por parte del teniente Pradelle, un oficial ansioso por hacer méritos que le reporten un interesante ascenso antes del próximo fin de la guerra, obliga al batallón de soldados a sus órdenes a asaltar una colina cercana, acción en la que los soldados Albert Maillard y Édouard Péricourt se verán arrastrados al borde de la muerte y sufrirán unas consecuencias que dará lugar a que nunca vuelvan a ser los jóvenes ilusionados y llenos de proyectos que eran hasta ese momento.

Una vez desmovilizados, Pradelle alcanzará un gran éxito económico, emprenderá boyantes negocios y entrará a formar parte de la élite del país gracias a un acertado matrimonio y la falta de escrúpulos para aprovecharse de las circunstancias, mientras que Maillard y Péricourt se convertirán en dos miserables excombatientes quedando relegados a los más bajos escalones de la sociedad. Albert abandona sus planes de casarse con su novia Cecile y llevar una feliz y sencilla vida burguesa, mientras que Edouard desaparecerá literalmente del mundo haciéndose pasar por fallecido para no volver junto a su adinerado e intransigente padre; convertido en un completo incapacitado, optará por vivir escondido de todos, quedando bajo los cuidados de su amigo Albert.

La historia que nos cuenta Lemaitre está plagada de cadáveres, de cuerpos destrozados y mutilados, de almas rotas, algunos con daños bien visibles y otros invisibles a simple vista, de hombres absolutamente corrompidos por dentro, "inválidos del corazón", víctimas todos de la guerra. Nos encontramos con especuladores que hacen negocio a costa del dolor ajeno y de oportunistas que se enriquecen gracias al homenaje a los héroes caídos, mientras que los excombatientes a los que se debería honrar adecuadamente por el sacrificio realizado por el país no son más que unos desgraciados de los que nadie se preocupa y que malviven arrastrando sus lesiones y apenas subsisten con unas exiguas pensiones y ningún reconocimiento por parte de sus conciudadanos. La novela nos muestra un amargo retrato de personajes llenos de claroscuros, de matices, intensos y profundos, que no siempre son completamente positivos o negativos sino hombres con debilidades y sufrimientos que se mueven por maldad, por codicia, por cobardía, miedo o remordimientos, mostrando las numerosas y variadas respuestas del ser humano frente a las dificultades que la vida les plantea. Un novela muy intensa y altamente recomendable que muestra que nada bueno resulta nunca de las guerras.