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sábado, 7 de diciembre de 2024

La posada de Jamaica

Daphne du Maurier es la autora de la mítica novela "Rebeca", obra maestra de la literatura de misterio, además de otras obras como "Mi prima Rachel", con la que también disfruté mucho. Ahora he tenido ocasión de leer otro de sus más populares libros, "La posada de Jamaica", de la que también se hizo en su momento una exitosa versión cinematográfica.

Habiéndose quedado huérfana, la joven Mary Yellan se traslada a Cornualles junto al único familiar que le queda: su tía Patience, que junto a su marido, Joss Merlyn, regenta "La posada de Jamaica", un establecimiento situado en un lugar solitario en medio de un inhóspito paisaje de desnudos páramos agitados por el viento y la lluvia. Pero además, pronto Mary comprende que el negocio no cuenta con buena fama entre los habitantes de la zona; a pesar de encontrarse al borde de un camino muy frecuentado, los viajeros la evitan y nadie se detiene ni se aloja en aquel lugar. Sin duda, algún siniestro secreto oculta el tío Joss, un hombre cruel y violento que ha arruinado la vida de la pobre tía Patience igual que su propio negocio.

"No debes preguntar nada, ni a mí, ni a él, ni a nadie, porque si llegas a adivinar tan solo la mitad de lo que sé yo, te saldrán más canas que a mí; temblarás al hablar, llorarás por las noches y toda tu bella y descuidada juventud morirá como ha muerto la mía."

Mary pronto descubrirá que aquel lugar no es sólo un importante centro de contrabando, sino que algún otro turbio secreto oculta, porque ¿a qué se refiere su tía cuándo afirma que algo diabólico sucede en la posada?

La atmósfera lúgubre y opresora de la posada se transmite enseguida al relato; el frío y la humedad cala los huesos del lector que sufre junto a Mary su desgracia. Es fácil comprender la visión pesimista que la protagonista tiene del amor, del matrimonio, la desilusión que la embarga, como se siente despegada de la Fe y perdida su confianza en la bondad humana.

"No quiero amar como una mujer, ni sentir como una mujer, señor Davey; significa dolor, sufrimiento y miseria por toda la vida. ¡No quiero, no quiero…!"

La joven protagonista es una mujer aparentemente débil e indefensa en un mundo violento en el que le mujeres no tenían capacidad para decidir sobre su destino, pero ella hará gala de un gran valor y resolución al enfrentarse a todo un entramado criminal, en una historia llena de riesgos y peligros que muestra el lado más virtuoso de la joven Mary Yellan, una heroína de las de verdad, todo un símbolo de valentía y coraje.

"El año último se había arrodillado en la iglesia al lado de su madre y había rezado para que se les concediese salud, fuerza y valor. Había pedido tranquilidad de espíritu y seguridad. Había pedido que le viviera mucho su madre y que prosperase la granja. Como respuesta, vinieron la enfermedad, la pobreza y la muerte. Estaba sola, presa en una red de brutalidad y crimen, viviendo bajo un techo que odiaba, entre gentes que despreciaba."

sábado, 24 de febrero de 2018

Mi prima Rachel

Daphne du Maurier es una autora británica mundialmente conocida por su maravillosa novela "Rebeca", magistralmente llevada al cine en 1940. También es autora de otros relatos que acabaron convertidos en películas como "Los pájaros" o "La posada de Jamaica". No es de extrañar, por tanto, que también esta otra novela de la autora, "Mi prima Rachel", haya sudo llevada a la pantalla recientemente.

Desde que quedó huérfano a temprana edad, Philip Ashley se ha criado bajo la tutela de su primo Ambrose, un excéntrico y recalcitrante solterón al que el chico se siente tan unido y al que aprecia tanto o más que si se tratara de su verdadero padre. La vida en su finca en la salvaje región de Cornualles, alejados de toda vida social, dedicados al cuidado de las tierras, los cultivos de nuevas especies, la pasión por los jardines, los paseos con sus perros y las partidas de caza, suponen una existencia idílica para ellos que aman el campo y la vida sencilla. El de Philip ha sido desde siempre un mundo sin mujeres, un entorno ajeno a sofisticaciones, sentimentalismos o remilgos hasta que aparece en escena la hasta entonces desconocida prima Rachel, descendiente de alguna rama olvidada de la familia y que vendrá a cambiar el modo de vida de la casa, les hará cambiar sus ideas preconcebidas de lo que sería tener una mujer rondando por sus dominios e inmiscuyéndose en sus costumbres y modos de actuar.
"«¡Dios! –pensé–. Así son las mujeres.» Nunca me había enfadado tanto ni me había agotado de esa forma. Largas jornadas al aire libre trabajando con los hombres durante la cosecha; discusiones con los arrendatarios que se retrasaban en el pago de la renta o se peleaban con un vecino por algo que tenía que arreglar yo… Nada podía compararse a cinco minutos con una mujer que cambiaba de humor en un instante y se volvía hostil. Y ¿las lágrimas siempre eran la última arma, porque sabían perfectamente el efecto que hacían en quien las veía?"
El texto combina elementos de romance aunque al modo clásico británico, con su carácter contenido y reservado, un punto de novela gótica encarnado en la imagen sutil de un fantasma del pasado que sobrevuela a los protagonistas, e incluyendo cierto misterio en lo insospechado del giro que tomarán los acontecimientos, el desconocimiento de la verdadera naturaleza de la mujer que irrumpe en la vida de Philip de la que desconocemos su pasado y sus verdaderas intenciones. Pero ante todo es una novela que retrata el ambiente de la plácida vida rural inglesa tradicional, centro de la civilización y buenos modos, enfrentando ese modo de vida al de otros países como la sucia, reseca y maloliente Italia, con sus habitantes hambrientos y asustadizos e incluso a la salvaje Francia y dentro de esa placidez, la vida tranquila y ordenada de Philip y anteriormente de su primo Ambrose en la que nada les preparó para enfrentarse a los manejos de una mujer de origen italiano, de ninguna mujer en realidad, pero mucho menos a los de una con intenciones ocultas y engañosas maneras.

Y no querría dejar de destacar, de entre los muchos temas que surgen de este retrato costumbrista de época, uno que me sigue impactando como es la difícil posición ocupada por las mujeres hasta no hace mucho tiempo que, por muy inteligentes, capaces y dispuestas que fueran se veían en cualquier caso imposibilitadas para ganarse la vida por sí mismas, para ser independientes social y económicamente de no ser que contaran con un marido, una renta vitalicia o un familiar que se apiadara de ellas y tuviera a bien mantenerlas como correspondía a una auténtica dama, a una mujer honrada. Y todo lo que alguna pretendiera hacer para asegurarse el futuro al margen de esa supervisión masculina no podía más que considerarse como comportamiento conspiratorio, máquinaciones impropias de una señora decente y sumisa. Quiero creer que algo se ha avanzado desde entonces.