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lunes, 20 de abril de 2026

El estado de la unión. Un matrimonio en diez partes

"El estado e la unión" es una novela del británico Nick Hornby protagonizada por Tom y Louise que forman un matrimonio en crisis que se encuentran cada semana antes de la sesión de terapia de pareja a la que asisten. A través de un relato compuesto por las conversaciones que se desarrollan entre ambos durante diez semanas en el pub frente a la casa de su terapeuta, vamos conociendo los pormenores de su relación. En estos diálogos llegan a establecer un paralelismo entre su posible separación definitiva y el desenlace del proceso de Brexit que en aquellos días ocupa a los británicos y enfrenta a esta pareja, situados cada uno en un bando opuesto del asunto; igual que se debate en ese caso, Tom y Louise se plantean las ventajas y desventajas que supondría el separarse o el permanecer juntos, si pesa más lo que les une o lo que los distancia, si estarán mejor juntos o separados. 

Ella es médico y el crítico musical en paro; ella es seria y exigente; él, apático y relajado; son como la noche y el día pero tienen dos hijos y tal vez quieren salvar su matrimonio, por muy imperfecto que siga siendo.

«¿No es así como se juntan la mayoría de las parejas? ¿Se cansan de estar solas y luego todo se les va de las manos?»

A través de breves capítulos, uno por cada semana de sesión, en sus diálogos van apareciendo asuntos de actualidad, problemas domésticos y de pareja, hablan de series que les gustan, del sexo y del aburrimiento. He encontrado en este libro cierto aire de obra teatral de dos personajes en un único escenario, que se expresan a través de un diálogo fresco que suena natural, mientras diseccionan su maltrecho matrimonio, le sacan las tripas y las examinan a fondo para determinar si el enfermo tiene salvación o si hay que dejarlo morir y seguir adelante cada uno con su vida.

«El problema es que el matrimonio es como un ordenador. Puedes despedazarlo para ver lo que hay dentro, pero luego te quedas con un millón de piezas. 

Louise suspira, asiente desesperada y luego se repone. 

–¿Qué tal esto? –dice–. Volvemos a guardar las piezas grandes, tiramos las pequeñas, lo cerramos y seguimos adelante. 

–Pero no funcionará. 

–No funcionará, pero parecerá un ordenador.

–¿Es eso lo que quieres? ¿Un matrimonio que parezca un matrimonio? ¿Aunque no funcione?»

domingo, 8 de enero de 2023

Oh William!

La genial Elizabeth Strout retoma en "Oh William!" a uno de sus ya míticos personajes como es Lucy Barton, cuya vida ha ido retratada a lo largo de diversas novelas. En esta ocasión nos encontramos con una Lucy ya madura, recién enviudada de su segundo esposo, su amado David, y compartiendo en esta ocasión protagonismo con su exmarido William al que, tantos años después de haberse divorciado, le sigue uniendo una estrecha relación de amistad, compañerismo, años y experiencias compartidas y sus dos hijas en común. Con ocasión un viaje que emprenden juntos a la búsqueda de los orígenes familiares de William, Lucy reflexiona y rememora su triste y pobre infancia, cómo salió de su mísero hogar familiar gracias a una beca que le permitió ir a la Universidad y comenzar una vida completamente nueva y la relación que a partir de entonces mantuvo con su familia, en especial con su distante y fría madre.

Y aunque ambos han pasado por otros matrimonios, más o menos felices, cuando Lucy echa la visita atrás y recuerda los años transcurridos no puede evitar reconocer que "William es la única persona con la que siempre me sentí a salvo. Él es el único hogar que he tenido." Esta particular relación que ha derivado del amor al divorcio y de ahí a una serena amistad en la que caben el cariño, la dependencia mutua y los reproches pero sobre todo el verse y aceptarse tal y como son cada uno, ha creado un vínculo que los mantiene unidos de una manera extraña pero consistente.

A Lucy Barton ya la conocimos hace algún tiempo en su primera novela y podemos comprobar que, a pesar del paso del tiempo, mantiene la coherencia del personaje, que algunas cosas que nos cuenta sobre ella ya lo habíamos leído antes y compruebo que, aunque me salté "Todo es posible", el segundo libro que protagoniza, esta tercera entrega tiene una entidad por sí misma y no depende de las anteriores. La propia Lucy en algún momento nos confiesa "escribí esto en un libro anterior, pero necesito explicarlo más" y así se adentra en esos temas que son su constante: en sus orígenes familiares, en su propio matrimonio con William, la soledad, las relaciones con los distintos miembros de su familia, en especial con su madre y su suegra, la madre de William, figuras centrales que han marcado su formación personal, su manera de enfrentarse a la vida y el modelo de madre a la que ha tratado de evitar parecerse. Se trata, en definitiva, de una novela con profundas reflexiones sobre los temas más trascendentales sobre los que puede girar  cualquier vida corriente, cualquiera que en algún momento haya amado o sido amado, haya sufrido o, en definitiva, haya vivido.

lunes, 4 de octubre de 2021

Los días perfectos

Luis es el periodista que protagoniza y sirve de voz narrativa de esta novela de Jacobo Bergareche, "Los días perfectos".  Según nos cuenta él mismo, se encuentra en una cumbre de periodismo digital en Austin, Texas, donde hace un par de años inició un romance intermitente con Camila, una arquitecta mejicana asistente a otro congreso coincidente en el tiempo, relación que hasta el momento ha tenido siete días de duración a lo largo de dos años, apenas nada pero esos habrían sido los días perfectos a los que hace alusión el título. Este tercer año, cuando nuestro protagonista se las prometía muy felices ante la idea de retomar el idilio, su amante le comunica que en esta ocasión acudirá a la ciudad acompaña de su marido, con lo que da por finalizada de manera unilateral su relación, así que a Luis sólo le queda la opción de rememorar a través de una larga carta los escasos días de pasión desatada disfrutados junto a su amante y el recorrido compartido por los lugares y tradiciones más destacadas de la capital de Texas, desde los bailes country en un honky tonk a las hamburguesa descomunales o a los desayunos de tacos, sin obviar los momentos de pasión.

Podría resumir las reflexiones de Luis como un emocionado elogio de la infidelidad, de la aventura extraconyugal. Idealiza el enamoramiento repentino, la intensidad de los primeros acercamientos, la pasión en todo su esplendor, todo eso que ya no experimenta junto a su esposa, despreciando por ende las relaciones envejecidas, el aburrimiento de los matrimonios largos, los ridículos además de inútiles esfuerzos de tantas parejas por "reavivar el fuego primigenio" de un amor que se desgasta por su propio uso. Desde la superioridad que le otorga el encontrarse en lo más álgido de la pasión que no ha tenido tiempo de consumirse, analiza la caducidad del amor romántico sintiéndose superior por disfrutar en ese momento del subidón que le proporciona su aventura extramatrimonial. También es cierto que a la carta dirigida a la amante le sigue otra dirigida a la esposa donde le declara su amor, a pesar del tiempo transcurrido juntos, a la mujer con la que ha formado una familia y que le soporta en la monotonía de la rutina cotidiana. Fácil postura la de él que había encontrado la cómoda y placentera solución de sus encuentros anuales con la bella mejicana para compensar la aridez del día a día de la vida matrimonial. Luis acaba conformándose con un tibio matrimonio sin sorpresas ni pasión porque en ningún momento se planteó abandonar la comodidad de su vida familiar por la aventura romántica de la que disfrutaba en Austin una vez al año. Sabe que debería luchar por revivir la pasión en la pareja, mantener la llama encendida pero no sabemos si lo logrará. Ni siquiera si llegará realmente a intentarlo.

El libro está estructurado, como ya he dicho, en base a dos largas cartas que van además ilustradas con dibujos realizados por el protagonista, acompañadas de poemas y numerosas referencias literarias y reflexiones en torno al tema de los distintos tipos de amor, las muy variadas historias románticas protagonizadas por personajes de la Literatura como Faulkner que dejó constancia en sus cartas a su joven amante o Pedro Salinas en sus poemas. 

Todo ello termina conformando una narración que deja un sabor triste de desilusión ya que todos sabemos que el amor se apaga con el tiempo, que la pasión se agota con el uso, pero no nos gusta que nos lo recuerden. Nos gustaría creer que la realidad es la que nos plantean las historias de amor y desenfreno que leemos en algunas novelas pero todos sabemos que esas sensaciones y sentimientos a veces no duran más que lo que dura un Congreso o unas vacaciones de verano o una escapada lejos de casa. Luis es un cobarde pero al menos reconoce que lo es y le bastan los recuerdos de lo vivido para seguir con su vida adelante. Bravo por él que lo asume y no arrastra remordimientos.

lunes, 17 de mayo de 2021

Unas vacaciones en invierno

Los protagonistas de "Unas vacaciones en invierno" esta novela breve y a la vez intensa del escocés Bernard MacLaverty son Gerry y Stella. Juntos conforman un matrimonio maduro de irlandeses católicos que se vieron forzados hace ya bastante bastantes años  a  trasladadar su residencia a Escocia huyendo de la violencia del Ulster. Juntos emprenden un viaje de fin de semana como tantos otros que han realizado antes con frecuencia; en este caso vuelan a Amsterdam para pasar allí unos días de turismo en pleno invierno. 

La suya es una relación fuerte y estable tras tantos años de convivencia. Ya han criado un hijo que vive en Canadá con su familia y llevan toda una vida más o menos tranquila juntos. Comparten las rutinas cotidianas, los sobreentendidos, las clásicas bromas privadas. Pero el tiempo también ha acentuado sus diferencias: Stella no tolera la inclinación de Gerry por la bebida y él se burla de su fé. Ella encuentra el mayor de los consuelos en la religión en la que fue criada, en la oración y en los rituales, en la reflexión sobre la trascendencia de la vida, más ahora que va cumpliendo años y la muerte es una certeza próxima; él se muestra escéptico, considera que la religión es la causa de los grandes conflictos humanos, fundamentalmente el que les obligó a abandonar su país. Gerry trata de borrar las escenas grabadas en su mente de atentados, bombas y miedo, pero en realidad cuando bebe se intensifican estos recuerdos y se profundiza su amargura y su resentimiento.

El autor domina con maestría la capacidad de recrearse en el detalle más minucioso de las pequeñas cosas, de los actos más cotidianos e insignificantes que transmiten las grandes verdades de la vida. Con tan sólo dos protagonistas, tres días de viaje y constantes regresos a escenas del pasado, el autor nos cuenta no sólo todos los años de un matrimonio, sino también nos acerca de una manera muy sosegada a un conflicto terrible como el que asoló Irlanda del Norte durante décadas, mostrando sus efectos sobre las personas normales y corrientes. Toda una lección de cómo contar una historia.

viernes, 26 de febrero de 2021

Olive Kitteridge

Hace ya algunos años que disfruté con la forma que tiene Elizabeth Strout de ver el mundo y de contar las cosas en "Me llamo Lucy Barton" y después de haber repetido con ella, en este caso descubriendo por fin su ya mítica novela que llevaba años queriendo leer "Olive Kitteridge", me pregunto porqué he dejado pasar de largo durante tanto tiempo a esta autora que está considerada, y con razón, como una de las más potentes voces de la literaratura norteamericana contemporánea.

Las historias que componen este volumen nos transportan y nos sumergen completamente en el ambiente del pequeño pueblo costero de Crosby en Maine donde todos se conocen y abundan los rumores. Olive Kitteridge no es precisamente la persona más popular ni querida del lugar. Es cualquier cosa menos una heroína al uso, llena de gracia y virtudes. Olive es una mujer madura, más bien robusta y absolutamente despreocupada por su aspecto o por la opinión que los demás tengan de ella. Inteligente, más bien arisca, en general poco considerada y con no muy buen carácter, pasional e intransigente según su propia descripción, es una profesora de instituto jubilada, casada desde hace décadas con Henry, un marido pacífico y afable junto al que ha pasado por todos los estados habituales del matrimonio, con los clásicos altibajos de pareja, han criado un hijo que se ha e alejado de ellos y ahora disfrutan de una tranquila jubilación. 

El libro se estructura en varios relatos que pueden ser leídos como cuentos independientes gracias a la maestría de la Strout para dibujar un paisaje, unos personajes con todos sus matices y una pequeña historia completa en cada uno los capítulos. Y en todos ellos Olive es el hilo conductor, el elemento común que los unifica y convierte el texto en una novela. Ella aparece en todos los relatos, a veces sólo se la menciona de manera tangencial y otras veces encarna un papel protagonista en estas historias en las que aparecen los vecinos de Crosby con sus problemas y preocupaciones similares a los de Olive y Henry: los hijos, la pareja o los problemas de salud que acarrean los años. Se muestran parejas maduras como los Kitteridge pero también otras jóvenes o hijos con relaciones complicadas con sus padres. Por lo general se trata de personas que deciden darle un cambio a sus monótonas e insatisfactorias vidas a pesar de su edad o de la incertidumbre que supone el futuro; personas que luchan por salir adelante, por afrontar la soledad, la vejez y los fracasos. La vida, en definitiva. Con sus luces y sombras. 

"Siempre estamos solos. Nacemos solos. Morimos solos. ¿Qué más da? Mientras no nos pasemos años consumiéndonos en un hogar de ancianos como hizo mi pobre marido. Ese es mi miedo.'

jueves, 4 de octubre de 2018

La uruguaya

"La uruguaya" es un titulo del que vengo oyendo hablar maravillas desde hace algunos meses, así que estoy encantada de haberme hecho por fin con esta novela del argentino Pedro Mairal y poder comprobar en primera persona si tantos comentarios a su favor tienen razón de ser. Son muchos y muy actuales los temas que se encuentran en este texto, comenzando por una crisis conyugal común y corriente, la que sufre el narrador y protagonista que nos habla del aburrimiento que genera la rutina, no necesariamente el desamor pero sí el cansancio de luchar contra los problemas económicos, contra los planes fracasados, contra el implacable paso de los días que desgasta la pasión y acaba con los sueños incumplidos que alimentaron el nacimiento de la relación.

Lucas Pereyra, este narrador, es un escritor con problemas financieros debidos a la nefasta situación económica de Argentina. Como tantas otras personas en su misma situación, toma el ferry hasta Uruguay, al otro lado del Mar de Plata, para recoger en efectivo los royalties internacionales generados por sus novelas publicadas en el extranjero para posteriormente introducirlos de manera ilegal en el país. Pero Lucas va a algo más al país vecino: va a reunirse con Guerra, una joven uruguaya a la que conoció en un congreso literario hace algunos meses, una muchacha pasional y provocativa que le hace sentir joven y aventurero de nuevo, olvidar sus problemas domésticos, la falta de plata, su caída en picado en la clase media con dificultades económicas, le evita pensar en el fracaso de su matrimonio. Porque el escritor sospecha que también su mujer le es infiel, que mantiene un romance con alguno de los médicos con los que trabaja, repasa las pistas y los pequeños cambios en su comportamiento que le hacen sospechar, mientras que él mismo se dirige a reunirse con su propia amante, decidido a lanzarse a una aventura con esta veinteañera que le vuelve loco y le permite volver a sentirse joven.

La ciudad de Montevideo no sólo es el escenario de las andanzas de la pareja, sino que se convierte en un personaje más de la novela; mientras que Lucas y Guerra transitan por sus calles, comparten sus tipismos, sus costumbres, las diferencias entre los dos países vecinos y recorremos algunos de los grandes temas argentinos: el corralito, el fútbol, el sexo, la infidelidad, la reflexión sobre la propia existencia, todo ello a través de un monólogo que discurre con una asombrosa fluidez en la prosa que engancha a pesar de los vocablos tanto en argentino como en uruguayo (que no es lo mismo, no) y que prueban el gran dominio del lenguaje de su autor y la precisa elaboración del relato en el que nada sobra, donde todo tiene valor argumental y de fondo, sin que sobre ni una página en este relato lleno de vida y verdad, lo que lo convierte, sin duda, en una lectura muy recomendable.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Lo que Alice olvidó

Sorprendente, curiosa y con un punto emotivo. Así definiría la original historia que en "Lo que Alice olvidó" nos cuenta la autora australiana Liane Moriarty que nos presenta de manera ágil y ligera lo que le sucede a Alice cuando, ejecutando un complicado giro en su clase avanzada de step, se golpea en la cabeza y pierde el conocimiento. La conmoción cerebral sufrida provoca que los últimos diez años de su vida se borren por completo de su memoria. Sus tres hijos, su afición por el gimnasio y hasta su reciente separación matrimonial dejan de existir. Ella se encuentra mentalmente en 1998, esperando su primer hijo y viviendo un romance permanente con su joven marido, su hombre ideal. La vuelta a la normalidad conllevará descubrir todos los cambios, avances y novedades que los diez años que han transcurrido hasta 2008 han llevado a su vida, aceptar de golpe sus nuevas circunstancias, la tristeza de su hermana, el nuevo matrimonio de su madre, esos hijos que han crecido y desarrollado un carácter que ella desconoce por completo. Todo su entorno ha evolucionado, algunas cosas para mejor, otras no tanto, pero el caso es que ella se ha quedado atrás, incluso le cuesta reconocerse a sí misma en la mujer en la que se ha acabado convirtiendo.

La novela está muy bien contada, la historia es totalmente creíble, tal vez algo exagerada en cuanto a algunos de los cambios que se han producido durante esos diez años que en ocasiones resultan un tanto drásticos, pero en general es bastante realista en cuanto al modo en que el mundo de una joven recién casada se ha transformado por completo diez años después, la manera en que se descubre ahora transformada en una ocupada y más madura ama de casa llena de compromisos y obligaciones, con un ritmo de vida y unas preocupaciones que le son ajenas por completo. Asistimos a la genuina incredulidad de Alice que va redescubriendo su propia vida desde cero con la mentalidad que tenía a los veintipocos años, el modo en que debe de conocer de nuevo a sus propios hijos, a sus amistades y vecinos, a las madres del colegio de los niños, al hombre en que se ha convertido su esposo o esa gran amiga suya, Gina, a la que todos mencionan y que ella ni siquiera recuerda. Es esta una historia que hace reflexionar sobre las decisiones que se van tomando en la vida sin saber hacia dónde te dirigen, sobre el modo en que cambiamos al madurar, como cambian nuestras prioridades e intereses y nos amoldamos a lo que se supone que debemos hacer al progresar en la vida. Es una historia sobre segundas oportunidades o más bien sobre vernos a nosotros mismos sin prejuicios, con una mirada nueva que es, en realidad, la de nuestros propios ojos cuando éramos más jóvenes. A Alice se le concede la oportunidad de probar la extraña pero enriquecedora experiencia de contemplar su propia vida y a sí misma y los que la rodean desde fuera, desde una perspectiva más inocente, como un espectador ajeno a sí mismo y decidir si ha encaminado su vida hacia donde siempre deseó o si habría preferido dirigirla por otro camino, dar importancia a otras cosas, centrarse en lo que realmente le habría hecho convertirse en una mujer feliz; obtener, en fin, la respuesta a esa pregunta tantas veces planteada y nunca jamás resuelta de ¿qué hubiera sido de mi vida si...?

Con un lenguaje sencillo y una forma limpia y clara de describir los sentimientos, desde la inocente mirada de Alice que descubre su propia vida con auténtica sorpresa, el descubrimiento de lo que supone ser madre, lo complicado de mantener una relación de pareja que resista la rutina y el paso del tiempo, hasta la amargura de su hermana Elisabeth, su resentimiento expresado con sinceridad y llaneza, la facilidad para entender su hastío, su rendición en la búsqueda de ese hijo que se resiste a nacer. Todas las historias que se nos cuentan en la novela son creíbles y cercanas y dejan un sabor agridulce al mostrarnos cómo el paso de los años suele convertirnos a todos en personas menos felices, más complicadas y más aburridas de lo que imaginábamos que seríamos en el futuro. Pero al menos nos deja abierta la puerta a la posibilidad de que, si nos damos cuenta de ello a tiempo, tal vez podamos tratar de corregir esa inexorable tendencia. ¿O será sólo en las novelas donde es posible esa vuelta atrás?

lunes, 10 de noviembre de 2014

Gone girl (Perdida)

Me ocurre con cierta frecuencia que tengo una novela, como ha sido el caso de esta Gone girl (Perdida) del norteamericano Gillian Flynn, que pasa meses apuntada en la lista de lecturas recomendadas y esperando turno para ser leída y de repente me entero de que acaban de estrenar la película basada en ella. Eso hace que me salte olímpicamente la lista de espera (nunca demasiado rígida ni formal) y me ponga manos a la obra antes de que se me presente la ocasión de ir al cine y perderme el placer de conocer el libro antes que la película. Y es que nada supera el placer de crear por uno mismo en tu mente los paisajes, recrear las situaciones y pasar las páginas siguiendo una historia ansiando el final. Aunque, no lo puedo negar, mi protagonista tenia, sin duda, la cara de Ben Affleck.

La novela reconstruye la relación de una joven pareja, Nick y Amy, que abandonan NY tras perder sus trabajo y regresan al pequeño pueblo natal de Nick en Missouri para cuidar de la madre enferma de éste. El día de su quinto aniversario de boda Amy desaparece de casa. A lo largo de las páginas vamos conociendo a dos voces el pasado del matrimonio, los orígenes familiares de ambos, su relación de pareja, cómo se va deteriorando el romance inicial hasta que conoceremos la situación de la pareja en los momentos inmediatamente anteriores a la desaparición de Amy. La información se nos va dando poco a poco, por lo que nos sorprenderemos con frecuencia al descubrir hechos o detalles desconocidos, aspectos inesperados de la personalidad de los protagonistas. Cada uno de ellos nos descubre sus propios sentimientos pero también nos da una visión del otro que aporta gran información, los vamos conociendo por lo que de ellos mismos nos cuentan y por lo que los otros nos cuenta del ellos. La intriga del caso es creciente, desde la desaparición inicial, sin apenas ninguna pista de lo que ha podido ocurrir, no sabemos si la joven ha sido secuestrada o se ha ido por su propia voluntad. El marido aparentemente inocente, nos genera dudas por su actitud, pero también descubrimos cosas nuevas sobre ella, con constantes conjeturas, inquietantes dudas, sin pruebas en las que basarse, sólo mediante suposiciones, juzgando por las apariencias, por unos hechos que no sabemos sin son reales o creados.

El relato atrapa desde el principio, la tensión es creciente sin saber en ningún momento a dónde nos conduce, qué postura defender; pasamos de odiar a uno y comprender al otro a cambiar de opinión cuando vamos conociendo más aspectos de la relación que permanecían ocultos. Nick pasa de marido desolado a canalla insensible y de nuevo a víctima de un enorme embrollo. Al mismo tiempo Amy abandona el papel de encantadora esposa perfecta para mostrar otro ángulo de su personalidad, descubrimos algo nuevo y sorprendente a cada paso, se convierte en mentirosa y manipuladora. Constantemente se nos presentan nuevos aspectos del pasado que iluminan algo la situación, que nos confunde aún más y lo complica todo nuevamente, en cualquier momento esperamos que todo dé un giro completo y que lo que pensábamos se nos trastoque totalmente.
Cartel de la película Perdida
El retrato de los personajes es fabuloso, tanto de las personalidades de Nick y Amy, como del resto de los secundarios, de la familia, los policías, los vecinos y de los demás que rodean a los protagonistas, todos tienen un papel bien definido y aportan al relato algún nuevo elemento. Todo el entramado de distintas versiones, mentiras, medias verdades y secretos conforman una genial combinación de elementos muy bien dosificados para crear una atmósfera desasosegante de principio a fin, con personalidades que se retuercen según avanza la trama y te atrapan en una trama tejida con detalle creando una red que atrapa a sus protagonistas y que te preparan para un final que se espera apoteósico, donde deseamos descubrir cómo se resuelve la complicada urdimbre tejida en torno al matrimonio. Pero debo decir que ese final esplendoroso y tan elaborado como el resto de la novela no se produce: la historia se desinfla en el último capítulo y nos deja sin la gran conclusión que esperábamos, libres para imaginar el final de una historia que nos ha mantenido cogidos en un puño durante toda la lectura para dejarnos caer al vacío en la última página. Como final me ha parecido decepcionante, lo que no quita para que haya disfrutado con el resto del libro. Tal vez sea una artimaña de escritor para dejarnos durante unos días dándole vueltas a la trama tratando de imaginar en qué acabará la historia de Nick y Amy ¡y mira que se me ocurren opciones posibles! Tal vez sea eso.