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lunes, 13 de octubre de 2025

El librero de Paris y la princesa rusa

Mary Ann Clark Bremer es la autora y también la propia narradora de "El librero de París y la princesa rusa", esta breve novela en la que nos comparte sus recuerdos desde el París de los años 60 en torno a su amistad con una princesa rusa que desde los muchos años de exilio todavía soñaba con volver algún día a su país. La princesa entabla una amistad con un librero de viejo, un apasionado de las comedias francesas del siglo XVII, de los enciclopedistas en general y que sólo vende aquellos libros que ama personalmente.

Las dos amigas son extranjeras en París pero a pesar de ello disfrutan de la vida de la ciudad y sus más sofisticados placeres: sus restaurantes, el arte, los libros antiguos, la vida en las calles... Poco sabemos del pasado de la Princesa: que pasó la guerra en París y que posee una especial sensibilidad artística y menos aún conocemos de la verdadera relación que le unió al Librero, más allá de las lecturas y aficiones compartidas. En el relato no se cuentan hechos concretos ni se documentan con datos los episodios narrados, sino que más bien se evoca el espíritu del tiempo que compartieron en aquel País de los años sesenta.

Mary Ann Clark Bremer, fue una peculiar escritora que tras una vida azarosa llena de sucesos dramáticos se planteó una particular forma de escribir sobre su vida a través de breves obras autobiográficas que recogen distintos episodios o etapas vividas en diferentes países y momentos, como es el caso de esta obra y también de "Una biblioteca de verano" que ya disfruté hace algún tiempo. Una manera diferente y original de dejar constancia de una existencia y de su manera de situarse en el mundo.

lunes, 16 de junio de 2025

Cuando volvamos a vernos

Conocía a Isabel Arias través de su maravilloso proyecto Viajes de libro donde ofrece cuidadas guías de viaje llenas de consejos y lugares secretos dignos de conocer y que sólo los grandes viajeros saben encontrar. Ahora he tenido la fortuna de descubrir su primera novela, "Cuando volvamos a vernos", en la que nos presenta la historia de Isabelle, una mujer que ha perdido, al morir su marido Diego, al que consideraba el gran amor de su vida, pero también descubre un sorprendente secreto que le había sido ocultado. Al ver derrumbarse todo su mundo, Isabelle toma la decisión de marcharse a París sin billete de vuelta dispuesta a establecerse allí y tratar de empezar una nueva vida, dispuesta a cumplir con algunos de los sueños que quedaron pendientes con la muerte de Diego: vivir en su ciudad favorita, escribir una novela y estar cerca de su mejor amiga, "estaba cumpliendo el sueño de mi vida. El de una niña que un día se enamoró de una ciudad y decidió que de mayor viviría allí. Y lo acababa de lograr."

En París, Isabelle descubrirá la posibilidad de volver a sentir amor verdadero, de encontrar una persona con la que compartir su vida, aunque su constante necesidad de sentir la emoción del enamoramiento, de experimentar la excitante sensación de mariposas en el estómago le lleva a no cerrarse a una sola posibilidad, lo que le provocará tener que decidir entre un amor estable y sólido y una aventura pasional e imposible

Esta novela es más que una historia de amor; sin muchas historias de muchos tipos de amor diferentes, esta llena de romance, emoción, desengaños, tradiciones, con amores serenos y otros alocados, pasionales o tiernos. Y también es una novela llena de libros y librerías, de pasión por los clásicos, por los libros antiguos y donde se citan muchos títulos contemporáneos también. "Un libro es ya de por sí el mejor de los regalos; un libro que lleva escrito un mensaje de la persona que te lo entrega es la mayor demostración de amor que uno puede recibir." Destaca la aparición estelar del escritor Máximo Huerta, amigo personal de la autora y también de la protagonista, al que se cita repetidamente. Es también una novela llena de paseos por las calles y parques de París, de museos, restaurantes y cafés en el barrio de Saint Germain pero también nos llevará hasta Londres, otra ciudad que se nos muestra a través de los ojos apasionados de una enamorada del lugar que pasea por sus barrios más encantadores y disfruta de sus tiendas, su ambiente, la decoración navideña, sus mercados y sus músicos callejeros. 

En definitiva, me he encontrado con una novela fresca, tierna, acogedora, que nos envuelve entre sus brazos y nos arropa con su mensaje positivo de superación, de aceptar los errores, de atreverse a seguir adelante con nuevas ilusiones, a emprender nuevos proyectos y a confiar en la amistad verdadera y siempre optar por seguir al corazón.

"Todos podemos enamorarnos de más de una persona a la vez. O podemos estar locos por alguien y que de repente se cruce otro en nuestro camino, que sea una aventura pasajera, o que termine rompiendo la relación precedente. Es fácil condenar desde fuera; es más difícil gestionarlo desde dentro.

Hay amores de verano que duran una vida entera. Amores eternos que solo duraron unos meses."

viernes, 7 de febrero de 2025

París despertaba tarde

Hace un montón de años que no leía una novela de Máximo Huerta; tanto tiempo que lo último que leí suyo todavía iba firmado por Màxim, nombre con el que le rebautizaron en su época televisiva y que el autor abandonó en favor del Máximo original cuando abandonó aquella actividad y decidió dedicarse por completo a los libros, tanto como escritor como en su nueva faceta de librero. 

"París despertaba tarde", la última novela publicada por el autor, nos traslada a Paris en 1924. Recién terminada una guerra, la ciudad vive con la intensidad y la pasión de quien ha visto la muerte bien de cerca, sufrido años de muerte y dolor y ahora sólo piensa en disfrutar la vida sin freno; no en vano a estos años se les conoce como los felices veinte. La ciudad se convierte así en el escenario perfecto para los Juegos Olímpicos que se avecinan, un evento en el que hay grandes intereses políticos y económicos en juego; pero los dirigentes deben hacer frente también a una ciudad exaltada plagada de protestas políticas, grupos extremistas y una agitación social generalizada.

En este París vibrante y revuelto vive la principal narradora de la novela: la joven costurera Alice Humbert escribe cartas que nunca enviará dirigidas a su amado Ërno Hessel que la ha abandonado para irse a América. Le cuenta cómo convive con la pena del desamor y cómo va recomponiendo su vida poco a poco gracias sobre todo al trabajo en la tienda que él le dejó como regalo antes de marcharse. Algún tiempo después Alice conocerá a Alexander con el que recuperará la ilusión y se verá capaz de volver a ser feliz. Tenemos también a otra narradora: se trata de Kiki, la mejor amiga de Alice, más conocida como Kiki de Montparnasse, una muchacha alegre y desprejuiciada, modelo de artistas y reina de la noche parisina, pero que también oculta profundos dolores y desilusiones por aquellas chicas que nunca llegará a tener, como un amor verdadero o un hijo. 

La novela evoca vivamente el ambiente bohemio del París de los años veinte, una ciudad donde artistas y jóvenes que vienen de la miseria y de tiempos oscuros sólo buscan ahora el placer y la diversión, el vivir intensamente la vida, disfrutar y ser felices sin pensar en el pasado ni en el futuro. Describe con riqueza de imágenes los escenarios: los cafés, los estudios de los pintores, las calles de París, los lujosos mobiliarios, los vestidos elegantes, las telas, las joyas, las porcelanas, todo tan excesivo y vital. Junto a esto, la energía de los deportistas y el espectáculo de los Juegos Olímpicos se suman al espectáculo de la ciudad y hasta la luz y el color de Valencia llegan a ese París soñado, luminoso y efervescente.

El lenguaje del autor es recargado y alejado de la sobriedad; evoca mil sensaciones, colores, olores, emociones, a través de elaboradas metáforas y frases que parecen escritas para ser subrayadas. Ya os digo que no es mi estilo favorito de escritura, tan barroco en la expresión y excesivo en los sentimientos, con una protagonista que se pasa la mayor parte del tiempo llorando o a punto de llorar, pero ya sabemos cómo es de intenso Máximo Huerta, así que no voy a venir yo ahora a quejarme de que nos haya dado en este libro ración doble de aquello que siempre ofrece en todo lo que escribe.

domingo, 21 de enero de 2024

La librera de París

Sylvia Beach fue una joven norteamericana apasionada por los libros y la poesía además de una enamorada de París, de su ambiente bohemio y libre frente a la moralidad pacata de su país de origen. Hija de un pastor protestante, su familia siempre pensó que se dedicaría a escribir y la animaban a ello, al tiempo que pasaban por alto sus evidentes inclinaciones sexuales. Durante su estancia en París en los años de la Guerra Mundial entra en estrecho contacto con la librera Adrienne Monnier, participando de los círculos intelectuales y bohemios de la ciudad, lo que terminará llevando a Sylvia a abrir en 1920 la mítica Shakespeare and Company, la más importante librería especializada en literatura norteamericana en París. Esta es la historia que nos cuenta Kerry Maher en esta extraordinaria biografía de la Beach titulada "La librera de París".

Sylvia vivirá en pleno epicentro de la intelectualidad francesa de los apasionados años veinte. Mientras en Estados Unidos la ley seca y la censura someten a los artistas y a todo lo que suene a libertad, en París florecen nuevas tendencias en arte y literatura y allí acuden los autores americanos que desean formar parte de esa modernidad: la escritora y mecenas de artistas Gertrude Stein, un jovencito Hemingway recién llegado a París como reportero o Scott Fitzgeral y su esposa, Henry Miller, T. S. Elliot y otros tantos frecuentarán la librería y sus animadas tertulias.

Sylvia y Joyce a la puerta de Shakespeare &
Sylvia y Joyce frente a Shakespeare & Company

Pero el mayor hito de Sylvia será convertirse en editora del escritor irlandés James Joyce, uno de los más fieles asiduos a la librería a la que llamaba Stratford-on-Odéon, comenzando por la publicación del Ulises, una novela maldita y prohibida en Estados Unidos que le dará muchos quebraderos de cabeza pero también muchas alegrías, fama y prestigio a Sylvia y a su librería que se convierte en el centro neurálgico de los expatriados norteamericanos de paso por París. Pero también será refugio y amparo para escritores, artista de todo tipo, amantes de la literatura en general deseosos de entrar en contacto con las últimas novedades y lo más vibrante mundo literario y cultural.

De su emplazamiento original en la rue Dupuytren, pronto se trasladará a la rue de l'Odéon, frente a la librería de su compañera Adrienne Monnier, especializada en su caso en literatura francesa. Monnier también publicaría un libro con el título, precisamente de "Rue de l'Odéon" donde recuerda aquellos años en los que todo el que quería ser alguien en el mundo de las letras de París pasaba necesariamente por las librerías de estas dos mujeres cultas, libres, decididas y sensibles pero sobre todo grandes amantes de la Literatura.

jueves, 8 de junio de 2023

Flores para la Señora Harris

"Flores para la señora Harris" es una peculiar novela que podría resultar frívola y ligera por su argumento pero yo considero que está más cerca del género comfort read por su delicado humor y su historia sencilla de superación y consecución de los sueños por parte de su entrañable protagonista, Ada Harris, una mujer de la limpieza londinense de mediana edad, sencilla y trabajadora, con gran fortaleza de carácter y sin grandes pretensiones más allá del orgullo que le produce el trabajo bien hecho y el cumplimiento de sus tareas. La ordenada y sencilla vida de la señora Harris se verá alterada cuando se obsesiona con poseer un vestido de la casa Dior desde el momento en que contempla dos de ellos colgados del armario de una de sus clientas; el suyo es un deseo completamente irracional ya que sus ingresos nunca le permitirían permitirse semejante capricho pero a pesar de ello se convierte en una auténtica obsesión de la que no puede escapar. Una vez calculado el dinero que debe reunir para adquirir el ansiado vestido, Ada se esforzará durante varios años, ahorrando de sus escasos ingresos, sacrificando excesos y caprichos, hasta alcanzar la cantidad necesaria para viajar a París y cumplir su sueño.

Debo reconocer que la premisa sobre la que se sustenta la novela me ha resultado bastante absurda, esto es: que cualquiera puede identificar a primera vista a una mujer de la limpieza inglesa, que todas comparten un aspecto y unas características físicas y de carácter perfectamente distinguibles en cualquier parte del mundo. Dejando de lado está consideración, lo cierto es que la lectura de este libro es de lo más agradable y hasta divertida, con algo de fábula moderna, como un bonito cuento contado en tono ligero y simpático en el cual una suerte de Cenicienta inglesa traída a la actualidad, la buena de la señora Harris, después de pasearse por el País más turístico y por la maison Dior termina recibiendo su merecido premio, que no necesariamente acaba siendo el soñado vestido.

"Estaba a punto de entrar en un país extranjero, a punto de verse rodeada de extranjeros que hablaban un idioma también extranjero y que, según lo que siempre le habían contado de ellos, eran inmorales, avariciosos, comían caracoles y ranas, y presentaban una marcada tendencia a cometer crímenes pasionales y a meter cuerpos descuartizados en baúles. Aunque ella no tenía miedo, porque el miedo no forma parte del vocabulario de una señora de la limpieza inglesa."

Me ha resultado curioso descubrir que el escritor Paul Gallico es también autor de "La aventura del Poseidón", novela en la que se basó la película ya clásica del mismo nombre, uno de los grandes hitos del cine de catástrofes que tanto éxito tuvo en los años 70 y 80 del siglo pasado, pero además este polifacético autor fue periodista deportivo, crítico cinematográfico y hasta llegó a ser nominado en su faceta de guionista al Premio Óscar. Un todoterreno en toda regla, sin lugar a dudas.

sábado, 23 de julio de 2022

La biblioteca de París

"La biblioteca de París" es una novela que tal vez no pase por las listas de grandes éxitos, pero que reúne muchos méritos para resultar muy recomendable, ya que trata algunos de los temas que más se repiten en mis lecturas como es el mundo de las bibliotecas y las vidas que giran en torno a los libros, combinado, además, con el marco histórico de la II Guerra Mundial, en este caso concreto, durante las ocupación alemana de París. La autora, Janet Skeslien Charles, se ha basado en hechos reales para recrear los sucesos protagonizados por una serie de habitantes de la ciudad, tanto franceses como extranjeros, durante aquellos difíciles tiempos.

La protagonista principal de la novela es Odile, una joven amante de los libros que desea trabajar, contra la opinión de su padre, para poder contar con independencia económica. En febrero de 1939 logra cumplir su sueño cuando la contratan en la biblioteca americana de París, al tiempo que en Europa se viven tiempos convulsos: sin haber olvidado todavía la Gran Guerra de principios de siglo, nuevamente se cierne sobre Europa la sombra del conflicto. Cuarenta años más tarde Odile vive en un pequeño pueblo de Montana como una viuda solitaria, extranjera, que llega a resultar algo exótico en aquel apartado lugar de la América más convencional. Odile es muy diferente de las demás mujeres del pueblo, pero su vecina Lily de doce años se muestra fascinada por su misterio y está deseando descubrir los secretos que, seguramente, oculta su desconocido pasado.

El relato irá alternando los dos espacios temporales, yendo y viniendo entre los dramas vividos por ambas protagonistas, una durante la guerra en Francia hace varias décadas y por otro lado la muerte de la madre de Lily, su soledad y desconsuelo en plena etapa de adolescencia, con todos sus cambios y nuevas preocupaciones y la llegada a casa de la segunda esposa de su padre. Puede ser que la historia de Lily tenga menos interés frente al relato de la juventud de Odile y sus compañeros de la biblioteca americana de París que monopoliza la atención y el interés de la novela, pero sirve como motor para que aquella narre su historia y que el lector descubra qué sucedió para que Odile acabará sus días en un lugar tan aislado y alejado de su París natal. Dos historias personales conectadas por el fino hilo de los recuerdos que resultan muy agradables de leer y nos descubren, además, el maravilloso remanso de paz y centro de cultura que constituyó, en pleno corazón de París, aquella mítica biblioteca americana.

viernes, 12 de noviembre de 2021

Los fuegos de otoño

No voy a repetir en esta reseña los muchos halagos que ya expresado con anterioridad hacia Irène Nemirovsky. Si alguien quiere comprobar lo mucho que la admiro no tiene más que revisar las anteriores entradas de este blog dedicados a libros de la gran escritora ucraniana. Los protagonistas de "Los fuegos de otoño", novela en gran parte coral, constituyen una variada e interesante colección de personajes, todos ellos franceses de viejo cuño, viejos conocidos de antes de la guerra, familiares, amigos y vecinos, a los que veremos evolucionar a lo largo de una serie de años, atravesar dos guerras y adaptarse con más o menos éxito a un mundo cambiante. La galería de personajes incluye a una joven de rígidos principios morales, un avispado trepa, un joven ambicioso que no se siente valorado como debiera, una madre orgullosa, una esposa que participa del éxito del marido y disfruta de su nueva condición social... Cada uno de ellos refleja un tipo de personalidad y de actitud ante la vida; están por un lado los que se aferran a las antiguas costumbres y principios y por otra los que consideran que el nuevo mundo surgido tras la guerra requiere de nuevas normas éticas y morales, así como un sistema de organización social diferente basado en el mérito y el esfuerzo acabando con la prevalencia del antiguo abolengo y la estratificación por clases. Destaca entre todos la figura de Thérèse, la joven viuda que trata de resistirse a la marea creciente e inevitable de los nuevos modos, de conservar su honestidad, permanecer fiel a sus principios, no verse arrastrada por la fuerza de los nuevos aires que soplan a su alrededor en la efervescente ciudad  de París y por todo el país. 

La magistralidad de la autora vuelve a brillar en esta novela. El suyo es un retrato impecable, puntillista e implacable de la burguesía francesa de la primera mitad del siglo XX. Así retrata con certeza a aquellos hombres que vuelven de la guerra, que han visto tantos horrores que los civiles que quedaban en la retaguardia ni imaginan, lo que les ha endurecido el corazón y cambiado los principios. Ya no priman los mismos valores que regían la sociedad anteriormente. El paso por la guerra ha transformado a los soldados, a las jóvenes generaciones pero también al resto de los ciudadanos. De la inocencia, el heroismo, el espíritu de sacrificio y el patriotismo imperantes previamente se ha pasado a la desilusión, el desencanto, el cinismo, el hedonismo y el deseo de disfrutar del momento que lo invade todo al descubrir que nada de aquello en lo que se creía sirvió para nada, que la lucha por el bien de toda la nación y el futuro comú ha perdido todo su sentido; sólo el egoísmo es útil para triunfar.

"Era un mundo cínico que se vanagloriaba del fango del que había salido. Era la época en que, cuando se le preguntaba a un nuevo rico cómo había ganado «todo ese dinero», el susodicho respondía sonriendo: «¡Pues en la guerra, como todo el mundo!»"

Es asombroso el modo en el que la Nemirovsky fue capaz de captar perfectamente el espíritu de los tiempos en los que vivió, cómo radiografió a sus compatriotas y entendió el declive moral que caracterizaba la sociedad de su siglo y que la llevó a destrozarse, no una, sino dos veces consecutivas en pocos años en las dos grandes guerras que arrasaron el continente y a dejarse llevar por la irracionalidad de los nacionalismos y fanatismos que le terminarían costando la vida a la propia autora. 

sábado, 2 de enero de 2021

La parte escondida del iceberg

Hacía bastante tiempo que no leía una novela de Máximo Huerta, de hecho, la última vez  todavía se daba a conocer como Máxim Huerta, y aunque siempre he tenido sentimientos encontrados hacia el autor ya que no me termina de convencer el aspecto de su obra que se refiere a su tono extremadamente romántico, al mismo tiempo siento simpatía hacia su persona y su figura pública y reconozco su delicada sensibilidad para retratar personajes de intensos sentimientos. Así que he vuelto a decidirme por la que, según he oído comentar, sería su mejor obra, "La parte invisible del iceberg" 

En esta ocasión el protagonista del libro es el propio autor o al menos una recreación literaria del mismo que, incapaz de superar una pérdida amorosa y sacarse de la cabeza al objeto de su amor a pesar de los años transcurridos desde la ruptura, decide marchar a París, su ciudad fetiche que quiso en su momento compartir con su amante y allí regresa dispuesto a conjurar el dolor causado por su ausencia. Recorre los lugares que compartieron, el París que quiso que fuera de los dos, donde pretendió crear recuerdos compartidos que ahora no le abandonan y le obsesionan, incapaz de sacarse de la cabeza al amante, incapaz de olvidar a voluntad. Cree por ello que regresando a los mismos sitios, viviéndolos de nuevo y poniendo todo por escrito, los sentimientos de entonces y los de ahora, tal vez podrá finalmente olvidar o crear nuevos recuerdos que sustituyan a los que se acumulan en su cabeza o al menos, aunque nunca lleguen a desaparecer, será posible aprender a gestionarlos para que ya no duelan, que pasen a formar parte de manera natural de su bagaje vital. 

Me encuentro nuevamente con la forma de escribir de Máximo que ya conozco de sus anteriores novelas, llena de frases para subrayar, metáforas encadenadas, inspiradas ideas poéticas y aforismos soltados con aparente facilidad y excesiva frecuencia, toda una filosofía de vida de andar por casa a base de imágenes y frases recurrentes  que aparecen repetidas a todo lo largo del libro como la que dirige insistente al amante al que va dedicado el libro y al que no para de invocar: "Te doy todo este libro para que aparezcas". 

Aunque insiste el autor en que estamos ante una novela, no puedo evitar la sensación de que estoy leyendo un diario, unas auténticas memorias, que no me encuentro frente a un personaje sino ante el verdadero Máximo que se presenta ante sus lectores desvelando muchos de sus secretos y sentimientos reales, aquello que vivió verdaderamente en París, sólo o en compañía del amante y eso me lllega a provocar cierto pudor; yo que soy tan aficionada a las obras biográficas en este caso siento que estoy descubriendo la más profunda intimidad del escritor, que lo que nos cuenta son experiencias reales, como reales son tantos personajes a los que nombra a lo largo del relato muchos de los cuales son fácilmente reconocibles por el lector. Pero creeré al autor que insiste en llamar a su obra una novela, me creeré que todo lo que cuenta es ficción o autoficción, o al menos que se trata de una mezcla indisoluble de lo uno y de lo otro.

Combina a lo largo de todo el relato confesiones íntimas propias, recuerdos de su infancia, de su pueblo, de su madre siempre presente y su abuela, añoranza de momentos felices pero también cierto regodeo en momentos dolorosos, junto con multitud de citas y reflexiones de otros autores extraídas de sus muchas lecturas en torno a la capacidad de olvido, a la imposibilidad de controlar lo que se recuerda, la maldición del que no puede evitar almacenar recuerdos que desearía olvidar. Y sobre todo referencias literarias sobre París como ideal de ciudad bohemia, como inspiración literaria, destacando la visión de la ciudad a través de las palabras de Hemingway y Vila-Matas. Y es que éste es fundamentalmente un libro sobre París, una guía de cafés y bistrôts, de los lugares favoritos del autor, de plazas y hoteles, muchos de ellos para visitar como turistas pero sobre todo de ciudad vivida con sus ventajas e inconvenientes, con todos esos sitios donde ha sentido amor, pasión, pena y alegría, compañerismo y frío, mucho frío, sensaciones que ha compartido con alguien o que ha soñado compartir en algún momento. Y por supuesto, un libro lleno de todos los recuerdos nacidos en la ciudad de París. 

domingo, 8 de noviembre de 2020

Nos vemos allá arriba

Descubrí a Pierre Lemaitre a través de su faceta de autor de novelas policíacas con la serie del inspector Camile Verhoeven de la cuál me fascinó su capacidad de sorprender al lector con sus tramas altamente inquietantes y sus giros sorprendentes. Y después del éxito de aquella colección el autor dio un giro para adentrarse en otros géneros con igual acierto, así que tras la interesante "Tres días y una vida" me adentro ahora en su serie de ficción histórica situaba en torno a la I Guerra Mundial y siempre con París como escenario principal.

"Nos vemos allá arriba" inicia su acción en noviembre de 1918, a pocos días del armisticio que pondrá fin a la guerra, días en los que el ánimo ente los soldados del frente es básicamente de impaciencia y expectación ante la promesa del deseado regreso a casa y la esperanza de recuperar pronto sus vidas de antes. Un acto irresponsable y egoísta por parte del teniente Pradelle, un oficial ansioso por hacer méritos que le reporten un interesante ascenso antes del próximo fin de la guerra, obliga al batallón de soldados a sus órdenes a asaltar una colina cercana, acción en la que los soldados Albert Maillard y Édouard Péricourt se verán arrastrados al borde de la muerte y sufrirán unas consecuencias que dará lugar a que nunca vuelvan a ser los jóvenes ilusionados y llenos de proyectos que eran hasta ese momento.

Una vez desmovilizados, Pradelle alcanzará un gran éxito económico, emprenderá boyantes negocios y entrará a formar parte de la élite del país gracias a un acertado matrimonio y la falta de escrúpulos para aprovecharse de las circunstancias, mientras que Maillard y Péricourt se convertirán en dos miserables excombatientes quedando relegados a los más bajos escalones de la sociedad. Albert abandona sus planes de casarse con su novia Cecile y llevar una feliz y sencilla vida burguesa, mientras que Edouard desaparecerá literalmente del mundo haciéndose pasar por fallecido para no volver junto a su adinerado e intransigente padre; convertido en un completo incapacitado, optará por vivir escondido de todos, quedando bajo los cuidados de su amigo Albert.

La historia que nos cuenta Lemaitre está plagada de cadáveres, de cuerpos destrozados y mutilados, de almas rotas, algunos con daños bien visibles y otros invisibles a simple vista, de hombres absolutamente corrompidos por dentro, "inválidos del corazón", víctimas todos de la guerra. Nos encontramos con especuladores que hacen negocio a costa del dolor ajeno y de oportunistas que se enriquecen gracias al homenaje a los héroes caídos, mientras que los excombatientes a los que se debería honrar adecuadamente por el sacrificio realizado por el país no son más que unos desgraciados de los que nadie se preocupa y que malviven arrastrando sus lesiones y apenas subsisten con unas exiguas pensiones y ningún reconocimiento por parte de sus conciudadanos. La novela nos muestra un amargo retrato de personajes llenos de claroscuros, de matices, intensos y profundos, que no siempre son completamente positivos o negativos sino hombres con debilidades y sufrimientos que se mueven por maldad, por codicia, por cobardía, miedo o remordimientos, mostrando las numerosas y variadas respuestas del ser humano frente a las dificultades que la vida les plantea. Un novela muy intensa y altamente recomendable que muestra que nada bueno resulta nunca de las guerras.

sábado, 24 de agosto de 2019

La sospecha de Sofía

Qué suerte cuando encuentras la lectura perfecta para un momento determinado. Y ¿qué puede haber mejor que una novela con buenos personajes, algo de romance, suspense, espías y una buena reconstrucción histórica para sobrellevar los calores del verano en la terraza a la sombra? Todo eso me lo ha proporcionado Paloma Sánchez-Garnica con "La sospecha de Sofía", donde me he encontrado con una estupenda lectura cien por cien apta para las vacaciones: estilo sencillo, historias personales interesantes, estupendo retrato del momento histórico, escenarios atrayentes y su buena dosis de intriga. Se agradece, entre otras cosas, que Sofía, la protagonista principal, me haya resultado atractiva y simpática desde el principio: es una mujer joven, de buena familia, esposa y madre típica de los años cincuenta y sesenta en la España donde las mujeres debían ocuparse del hogar y los hijos y no era extraño que se dejase apartada la carrera profesional para ser un ama de casa comodiosmanda. Sofía no se rebela porque asume esta realidad que le toca vivir, está acomodada al entorno y a sus circunstancias, lo que no quita para que, en su interior, lamente aquello que ha dejado de lado: el mundo académico y la investigación científica a la que deseaba dedicarse; de algún modo siente ha traicionado sus planes y sueños profesionales, pero así y todo, trata de cumplir con el papel que se espera de ella como esposa y madre, como mujer discreta y sumisa.

Sin embargo, la revelación de un secreto en el pasado de Daniel, su marido, hace tambalear los firmes cimientos de su vida doméstica. En principio será el propio Daniel el que se deberá enfrentar a una parte desconocida de su propio pasado y que va a cambiar su apreciación de la realidad en la que hasta entonces se movía y le hará poner en duda todo aquello que ha sustentado su existencia. Emprende entonces un viaje en el que recorrerá algunos escenarios tan interesantes como la República Democrática Alemana comunista, se moverá en los territorios oscuros propios de la Stasi y podrá comparar distintos regímenes dictatoriales, tan distantes en muchos aspectos como con fuertes puntos en común ya que se trata de dos dictaduras de distinto sesgo pero que, cada una a su manera, tratan de controlar la vida pública y privada de las personas.

Recorremos así de la mano de los protagonistas la Alemania dividida por el Muro, el mayo del 68 francés, las tensiones de la Guerra Fría y el Madrid de los años 60, el ambiente del espionaje soviético y las condiciones de vida que la dictadura impone a sus ciudadanos. Las experiencias recabadas por Daniel en este viaje y las consecuencias dramáticas que de él se desprenden, llevarán a Sofía a abrir los ojos a las posibilidades de cambio en el papel de la mujer en la sociedad, a entender la necesidad de conquistar nuevos derechos e integrarse en las nuevas corrientes de pensamiento que recorren Europa. A pesar de los complejos escenarios en que se mueve la novela, esta no presenta en ningún momento un tono moralista ni juzga la bondad o maldad de ninguno de los regímenes políticos que retrata, dejando que sean los mismos personajes los que expresen sus opiniones, sus simpatías, dudas o rechazo hacia aquellos sistemas en los que les ha tocado vivir, presentando el momento social, político e histórico con bastante ecuanimidad, lo que se agradece cuando la lectura tiene como objetivo fundamental la evasión y el entretenimiento y no el análisis profundo ni la crítica de ningún sistema político.

lunes, 13 de mayo de 2019

Una columna de fuego

Podríamos atrevernos a reformular el dicho para afirmar que "un Ken Follett al año, no hace daño" y si no con esa frecuencia, sí cada dos o tres años, porque es algo que siempre sé que acabaré haciendo: caer en la tentación de sumergirme en uno de los tochos gordos que el escritor británico tiene a bien publicar con estricta regularidad y con los que, una vez superada la pereza de decidirte a iniciar la lectura de en sus centenares de páginas, disfrutas como una enana, con sus animadas y vívidas reconstrucciones de épocas históricas pasadas y que nos transmite con su estilo ágil, fácil de leer y lleno de emociones y aventuras.

En este caso con "Una columna de fuego" la acción se sitúa en el siglo XVI, después de hacernos pasar por la Edad Media en "Los pilares de la tierra" y avanzar hasta el final de esa misma edad en "Un mundo sin fin", en esta ocasión el protagonista de la historia ya se adentra en la Edad Moderna. Se trata del joven Ned Willard que vive en Kingsbridge, frente a la famosa catedral construida por sus antepasados en la novela que inicia la serie, donde su familia regenta un próspero negocio relacionado con el comercio internacional. Las relaciones de vecindad de la ciudad se ven alteradas por una parte por los enfrentamientos entre los competidores en el plano de los negocios, al tiempo que asoma la amenaza de brotes protestantes sofocados con violencia por orden de la muy católica reina María, a lo que se suman los problemas causados por las guerras con Francia, la eterna rival junto a España. Cuando el negocio familiar de los Willard acabe por derrumbarse y a la amada de Ned la obligue su familia a casarse con el hijo del conde local, el joven abandona su ciudad y pasa a ocupar el puesto de secretario de sir William Cecil, mano derecha y asesor de la princesa Isabel Tudor, que reinará tras la muerte de su medio hermana como Isabel I, prometiendo respetar cualquier creencia religiosa de sus súbditos. Ned defenderá la política de su señora basada en la tolerancia pero se encontrará de frente tanto con los protestantes puritanos como con los católicos más radicales. 

Por otra parte y al otro lado del Canal de la Mancha, encontramos a Pierre Aumande, un buscavidas de origen humilde al servicio de los De Guisa, la familia más poderosa en la Francia del siglo XVI que cuenta entre sus miembros a la madre de la reina Maria de Escocia, casada brevemente con el heredero al trono de Francia, así como el poderoso cardenal Carlos y su hermano Francisco, duque de Guisa, personajes que no cesan de urdir las tramas de los hilos del poder en el país. Pierre trabajará para el obispo espiando entre los núcleos protestantes de París llegando a infiltrarse entre ellos para luego delatarlos, pasando posteriormente a convertirse en el hombre de confianza de los sucesivos duques de Guisa, lo que le lleva muy cerca de los centros de poder de la nación.

La época histórica que describe Follett en esta novela es absolutamente fascinante: por una parte la Inglaterra de la reina católica María Tudor, hija de Enrique VIII y casada con rey español Felipe II ha aplastado todo foco protestante en su país. Mientras tanto, la joven princesa Isabel, hermanastra de la reina inglesa, es la esperanza del bando protestante que confía en la promesas de una política más permisiva con la libertad religiosa. Al otro lado del canal, el jovencísimo heredero de Francia, Francisco, acaba de casarse con María Estuardo reina de Escocia y candidata también al trono inglés.  En toda la novela, el tema fundamental que centra todas las tramas es el de la religión: el debate sobre la libertad de conciencia y de culto, el poder de la Iglesia como institución, asistimos a la quema de herejes, a multitud de muertes de uno y otro bando como la matanza de la noche de San Bartolomé en París, las guerras de religión que arrasan Europa, los enfrentamientos entre aquellos que ve en la posibilidad de que el pueblo pueda leer Biblia en su propio idioma y la interprete sin intermediación de los sacerdotes como un primer paso para que los ciudadanos tomen decisiones por sí mismos, dejen de depender del poder absoluto de reyes, nobles y religiosos, pasen de sometidos a ciudadanos libres, lo que pone en riesgo el estado de las cosas tal yvcomo se conocían hasta ese momento.

Así y todo, los hombres continúan durante todo ese siglo matándose los unos a los otros en nombre de Dios. Algunos tratan de imponer el principio de «Cuius regio, eius religio», «De tal regente, tal religión» que pretende que desde el trono se impongan las creencias al pueblo y aplastando en base a ello a los que optan por la tolerancia o la libertad de culto. En los Países Bajos la lucha contra la Iglesia católica y el florecimiento de la Reforma supone tanto una oposición política al rey español considerado ocupador extranjero, como el enfrentamiento entre un pueblo de comerciantes y banqueros y una institución reaccionaria por definición y que considera pecado el préstamo con usura.

Los protagonistas de la novela son personajes más que secundarios en este gran escenario histórico, personas que se mueven, sin embargo, muy cerca de aquellos que protagonizan los principales sucesos que se relatan y nos permiten un acceso privilegiado a lugares que no siempre aparecen en los libros de Historia: salones, dormitorios, tabernas, patios y palacios donde se fraguan los grandes episodios. La acción del libro nos permite incluso acercarnos hasta la isla caribeña de La Española a bordo de una nave de la época, asistir a la derrota de la Armada Invencible desde la cubierta de uno de sus buque (en las escenas que se me han hecho más pesadas del libro, aunque pueden ser las favoritas del lectores que gusten de las batallas navales), compartir el largo cautiverio de María Estuardo y asistir, en fin, a numerosas muertes, asesinatos, ejecuciones de nobles y plebeyos, ricos y humildes, creyentes de una y otra religión, nadie está a salvo en este mundo violento y cruel que tan magníficamente retrata Follett en este intenso y voluminoso libro que trata de abarcar y explicar todo un periodo histórico. Ya sólo por intentarlo, creo que merece el reconocimiento por parte del lector.

viernes, 28 de diciembre de 2018

La sinfonía del tiempo

Comienzo resaltando lo que, en mi opinión, es lo mejor de esta novela de Álvaro Arbina titulada "La sinfonía del tiempo". Este punto destacable sería, sin duda, la ambientación de la Europa occidental de principios de siglo, el tiempo de los avances científicos, la industrialización de las ciudades vascas, el de la razón y la psicología conviviendo con el espiritismo, la época de la fe en el progreso y en las capacidades humanas. En este entorno se sitúa la figura de Elsa, joven escritora que regresa desde Londres a la villa bilbaína de Altzuri tras la inesperada desaparición de su marido, pintor impresionista que viajó a París para cumplir con sus sueños de artista y se desvaneció en la nada. Embarazada y con un pasado a cuestas, a pesar de su juventud, a su vuelta al hogar familiar descubrirá que también su madre guarda un antiguo secreto que afectará a su propio origen y le hará desconfiar de todo aquello en lo que creía hasta el momento .

Con el retorno al hogar familiar, el relato nos traslada a un ambiente más propio de novela gótica con elementos sobrenaturales como el espiritismo, tan en boga en aquellos años, a una vieja mansión abandonada junto a la nueva casa familiar que simboliza la existencia de esos dos mundos: el basado en la realidad y la racionalidad y el de las posibilidades mágicas que van más allá de nuestras creencias.
"—Viniendo de la avanzadilla del mundo, hija, deberías estar al corriente de los nuevos brotes del espiritismo. Sus descubrimientos confirman lo dicho durante siglos por la Iglesia. Aunque se consideren enemigos, todos hablan de lo mismo.
—¿Y de qué hablan? 
—De que hay hilos que nos unen con el más allá. 
—La ciencia no dice lo mismo, ama. 
—La ciencia es joven y desvergonzada. Pronto aprenderá que no existe explicación para todo."
En el viejo caserón existe un cuarto prohibido con un armario del tiempo que realmente está poblado de fantasmas, recuerdos oscuros y reminiscencias de tiempos pasados a donde deberemos remontarnos para hallar el origen de aquellos secretos familiares. A lo largo de la narración volveremos la vista a tiempo al que se remonta el ascenso económico de la familia Zulueta, cuando todavía se llamaban Mendíbil, a los días del reinado de Fernando VII, las guerras carlistas, la época isabelina con la alternancia de liberales y conservadores en permanente disputa, el surgimiento del nacionalismo vasco, la primera República, la guerra de Cuba y también nos trasladaremos a la Inglaterra de la industrialización, a las ciudades fabriles donde conviven las novedades tecnológicas con la miseria de las condiciones de vida de los obreros, donde se debaten las tesis de Darwin y de Marx, al París de la Exposición Universal de 1889 con su proliferación de avances científicos que preconizan un futuro lleno de increíbles posibilidades.

Confieso que la lectura se me ha hecho en ocasiones pesada, a causa de un ritmo muy desigual; por momentos me atrapaba la narración pero en otros episodios me he sentido como arrastrándome lentamente por las páginas, a pesar del interés del argumento, probablemente a causa de la prosa recargada y densa acompañada de un lenguaje abigarrado, sumado esto a un argumento de enrevesados hilos temporales que se cruzan, afectan y explican los unos a los otros. Y lo cierto es que se adivina un notable esfuerzo por parte del autor por enriquecer la narración y cargarla de peso y no lo planteo como una crítica negativa, sino como la constatación de un trabajo de creación literaria de gran valor donde se aprecia el trabajo del autor, pero cuyo resultado no es compatible con una lectura ligera o descomplicada. Probablemente en este caso de desencuentro pudiera decirle al autor aquello tan clásico de "no eres tú, soy yo" porque es seguro que ha sido culpa mía el no haber sido capaz de valorar como se merece una obra que seguro que tiene más valor que el que yo le he concedido en esta reseña, pero cuando no te conquista una lectura, la cosa no tiene remedio. Pero como propósito de enmienda me he propuesto volver a probar con este escritor ya que sé que tiene, al menos, otra novela publicada y tengo intención de descubrirla, confiando en que me convencerá más que esta recién comentada.

miércoles, 20 de junio de 2018

El coronel Chabert

Existe multitud de autores clásicos que no he tenido ocasión de leer, son muchos, demasiados, a algunos supongo que nunca llegaré a descubrirlos, seguramente son más los que se me escaparán que los que lograré leer, por ello es un inmenso placer cuando tengo la ocasión de encontrarme con una novela como "El coronel Chabert" del francés Honoré de Balzac, y conocer a un personaje que ha superado el marco de la novela en la que nació y se ha convertido en un símbolo universal del hombre que vuelve de la muerte y al que nadie reconoce; ha sido llevado al cine y mencionado como referencia por autores contemporáneos, como Javier Marías que reflexiona sobre el protagonista de esta novela en su libro "Los enamoramientos". Esta es una obrita corta, una lectura perfectamente asequible y que me ha permitido estrenarme con uno de los genios de la Literatura al que no me importaría continuar descubriendo, por lo que aceptaría gustosa sugerencias para nuevas lecturas dentro de su abundante producción.

El señor Derville, procurador ante los tribunales de París y los numerosos pasantes que para él trabajan y que componen un ruidoso coro de charlatanes entre los que se cruzan comentarios, bromas, puyas y apuestas, reciben con sorpresa a un nuevo cliente en su despacho. El extraño cliente pretende ser Chabert, un famoso coronel caído en la batalla de Eylau, el más bravo soldado que a las órdenes de Napoleón luchó en el combate que enfrentó a los franceses con el ejército ruso. Dado por muerto, el coronel sobrevivió sin embargo a sus heridas pero, perdida la memoria y su posición, vagó durante años por Europa, recuperados poco a poco los recuerdos pero convertido en un mendigo sin salud ni belleza. Ni su esposa, ni los amigos, nadie le reconoce o quiere reconocerle una vez que todos han seguido adelante y rehecho sus vidas sin él.
"—Caballero —díjole Derville—, ¿con quién tengo el honor de hablar?—Con el coronel Chabert.—¿Con cuál?—Con el que murió en Eylau —respondió el anciano.Al oír estas singulares palabras, el pasante y el procurador se lanzaron una mirada que significaba: «Es un loco»."
Chabert se enfrenta a farragosos procesos ante la justicia civil y militar llenos de enrevesados vericuetos mientras sobrevive en la miseria y apartado de la sociedad que un día lo aclamó como héroe de guerra. Se nos presenta en estas páginas la vida del París de la Restauración, una enorme y despersonalizada ciudad donde la riqueza decadente convive con la pobreza más cruel, donde la ciudad crece sin control ni planificación, donde la burocracia del sistema lo enreda y complica todo. Con una enorme vitalidad en los diálogos, una maravillosa riqueza en la descripción de los personajes, desde el protagonista al menos principal, con una ambientación descriptiva plagada de detalles significativos, Balzac demuestra su capacidad para crear todo un mundo en unas breves páginas, en un relato corto en extensión y profundo en su calidad literaria y en su misión de mostrar un retrato humano extensible a otros lugares y momentos históricos, un modelo humano intemporal.

Magníficamente se nos exponen la desilusión de nuestro protagonista, el desencanto, el abandono de toda esperanza a pesar de conservar intacta su altura moral y sus principios. Chabert ve brillar brevemente una luz de esperanza entre las endemoniadas gestiones que le devolverán su patrimonio, su vida anterior y sobre todas las cosas, su identidad. Pero la realidad terminará aplastándole con el peso de su implacable injusticia.
"Hay felicidades en las que uno ya no cree; llegan, son como el rayo, consumen"

domingo, 3 de septiembre de 2017

Nieve en otoño

En lo más alto de mi pódium de autores favoritos figura en un lugar de privilegio la escritora ucraniana Irène Némirovsky desde el momento en que descubrí, hace ya bastantes años, su magistral "Suite Francesa" y desde entonces voy leyendo, sin prisa pero sin pausa, sus restantes obras en las que siempre encuentro esa maravillosa forma suya de narrar y, especialmente, el retrato de unos personajes que cobran vida en unas pocas y acertadas pinceladas y en cuyo interior profundiza con intensidad al tiempo que nos muestra un mundo que dejó de existir pero que sigue vivo gracias a obras como la que hoy comento, "Nieve en otoño", un breve retrato a la altura de lo que acostumbra la autora en la que pone en el primer plano protagonista la figura de la vieja Tatiana Ivanovna, criada de la aristocrática familia rusa de los Karin a los que sirve desde que era una jovencita. Muchas guerras y enfermedades que durante años han asolado Rusia se han llevado a numerosos miembros de varias generaciones de la familia y mientras tanto ella persevera en su entrega a su trabajo con una lealtad a toda prueba, sufriendo como propios los dramas de sus señores y siempre confiando en la voluntad de Dios en cuyas manos pone el destino de la familia y el suyo propio que siente unido irremisiblemente a lo que les suceda a ellos.

El relato nos muestra como Tatiana abandona el palacete de los Karin y sigue a la familia en su huida de Rusia tras el estallido de la revolución hasta París donde a la vieja criada le impactan los modos de vida con los que se encuentra, tan distintos a lo que le marca su talante religioso y sacrificado y a lo que estaba acostumbrada la antigua y tradicional sociedad rusa. Mientras que los miembros más jóvenes de la familia tratan de habituarse a los nuevos aires y modas y los mayores se esfuerzan por su parte en olvidar los malos momentos vividos y hacerse a su nueva situación, la vieja criada conserva la memoria de aquellos días, el lujo de los viejos tiempos en los que su condición de miembro de la servidumbre no le impedía sentirse parte de algo importante, una más de la familia y la única encargada de conservar las costumbres y maneras de ese mundo que ya nunca volverá y que tal vez sólo ella lamenta realmente haber perdido.

Una nueva muestra de la maravillosa obra de Nemirovsky que siempre supone un placer reencontrar y disfrutar.

sábado, 27 de mayo de 2017

Calle de las tiendas oscuras

Llevo una racha intensamente francesa en los escenarios y autores de mis ultimas lecturas; sin buscarlo expresamente, llevo todo un mes anclada en la literatura francesa y con esta novela "Calle de las tiendas oscuras" continúo por ese camino. Fue precisamente una de mis ultimas lecturas la que me creó la necesidad de releer a Patrick Modiano, al que sólo había conocido brevemente con anterioridad pero que supongo que era necesario que volviera a él para culminar con honores esta fase mía de "afrancesamiento" literario.

De Modiano sabemos que es un autor eminentemente parisino, en sus obras la ciudad tiene tanto protagonismo como los propios personajes y también sabemos que los argumentos no son tanto de acción como de reflexión, más centrados en la introspección y el papel de los recuerdos y el pasado que en la recreación del momento presente. Todo esto lo tenemos en esta obra donde nuestro protagonista, Guy Roland, aparece como un hombre sin pasado ni recuerdos, ni su nombre es verdaderamente el suyo, lo ha olvidado todo y trata de descubrir su verdadera identidad preguntando, indagando entre aquellos que pudieron conocerlo, recorriendo bares u hoteles que pudo frecuentar, trazando el discurrir de otras vidas que pudieron rozar la suya, una existencia que pudo ser la suya, pero se encuentra solo, todos aquellos que lo conocieron han desaparecido. Acompañamos a Roland en su constante incertidumbre sobre propia identidad y lo que fue de la vida que vivió, a donde fue a parar aquel tiempo y todos los que lo habitaron.

El relato cuenta con escasas descripciones, los diálogos no cuentan con referencias previas, traza las escenas con breves apuntes dibujando un ambiente propio de cine negro, aunque se puede deber a la época en que transcurre la acción, los oscuros años de la ocupación, con tantos muertos,  tantos huecos en la memoria, tantas personas que Guy conoció y que ya no están: han muerto o han escapado o se ocultan, parece que no queda vivo ninguno de los que podían haberle conocido en otra época y que podían hacerle saber quien fue él mismo. Roland callejea por París tratando de encontrar un lugar que le resulte familiar o a alguien que le reconozca y le recuerde, una calle, un portal, pasea por avenidas, cruza puentes esperando que los recuerdos de la que fue su vida, los momentos que transcurrieron por aquellos lugares regresen a su memoria, algo que le devuelva sus recuerdos que van volviendo inconexos, poco a poco, a través de fogonazos de momentos vividos, de lugares que no logra ubicar. Mediante encuentros con aquellos que pudieron conocerle, a través de las vagas referencias que va descubriendo se nos presenta un relato creado a base de escenas en muchos casos inconexas, no hay una narración común ni un claro hilo argumental sino que nos lleva saltando de un lugar a otro, de un recuerdo a otro de personaje en personaje, lo que ayuda a compartir la sensación de inseguridad, de no tener un suelo firme en el que apoyarnos, en no poder, como no puede el protagonista, reconstruir su vida de manera completa, sino que vamos cosiendo retazos de momentos y personas con las que creamos un puzle que refleja de algún modo esa vida que se le escapó con la perdida de la memoria pero también la vida que perdieron todos con los oscuros años de la ocupación, con la vergüenza del colaboracionismo y el drama interminable de la guerra.

Una lectura intensa y en la que el lector tiene que tomar parte activa, no se lee con comodidad dejándonos llevar por el relato, sino que debemos trabajar para reconstruir el pasado de Roland, investigar con él y descubrir quién fue y qué fue de su pasado.

miércoles, 17 de mayo de 2017

La mujer de la libreta roja

¿Qué cuenta el contenido de un bolso sobre su propietaria? ¿Es posible conocer a una mujer por lo que atesora en él, es posible enamorarse de ella sin haberla visto nunca, sólo por lo que sus pertenencias revelan de ella? Esta es la propuesta que nos hace Antoine Laurain en esta novela, "La mujer de la libreta roja", un libro breve pero que creo que debe ser así, donde una maravillosa historia queda concentrada en unas pocas páginas, como escasos son los objetos a través de los cuales el protagonista descubre todo el mundo de una desconocida. Desde un incidente fortuito como es el hallazgo de un bolso abandonado en un contenedor por parte de Laurent, un librero de París, se despliega el retrato que éste va creando sobre su propietaria; la imagina, la idealiza, le obsesiona. Sólo dispone de unos pocos efectos personales, pero ni documentación, ni un teléfono a través del que contactar con alguien de su entorno, no hay manera de conocer su nombre, edad o domicilio. Pero todo es posible si se posee curiosidad y creatividad. La historia sólo dura veinticuatro días, pero no hacen falta más para entrelazar la vida de estas dos personas y unirlas por medio de las pequeñas cosas.

La librería de Laurent se llama Le Cahier Rouge (el cuaderno rojo) y será precisamente un cuaderno rojo el objeto que más atraerá su atención de entre todo el contenido de aquel bolso; una libreta en donde Laure anota sus pensamientos, sus ideas, sus planes y sus sueños, lo que ama y lo que teme. Y a través de esa libreta Laurent se asoma a lo más íntimo del corazón de Laure y allí queda conquistado por ella.

La historia que se cuenta es magnífica pero es que además está plagada de referencias literarias, mención a autores y obras. Los oficios de ambos protagonistas nos acercan a unos mundos cargados de sensibilidad, amor por el arte y la cultura. El escenario en el que transcurre la acción es puramente contemporáneo pero también es cierto que rezuma nostalgia de otra época en la que la tecnología no nos sometía absolutamente, en que las relaciones personales eran directas, más humanas, en la que los libros no eran digitales sino que podías tocarlos y olerlos, en la que los adolescentes eran inocentes durante más tiempo, tardaban más en descubrir el mundo. O así nos parecía entonces al menos

Nos regala el autor, además de todo esto, una sorpresa añadida a este delicioso ambiente tan evocador con la aparición de Patrick Modiano, el genial escritor parisino, como personaje literario con una breve pero decisiva participación en la trama de la novela. Una guinda que remata el pastel de esta auténtica maravilla de libro, de esta completa gozada que nos presenta una historia preciosa contada de manera magistral y que no tengo más remedio que recomendarte que no esperes ni un momento para descubrirla si no lo has hecho ya: léela ya mismo, no pierdas más tiempo. Y además te advierto de que te generará la necesidad de volver a leer a Modiano o de descubrirlo si aún no lo conocías y te hará desear caminar por París o al menos revivir su ambiente cautivador, recorrer sus calles aunque sólo sea a través de los libros, empaparte de esa ciudad que tan bien describe Modiano y en lo que Laurain no le anda muy a la zaga. Ya lo verás.

jueves, 11 de mayo de 2017

The Paris wife

La narración de "The París wife" de Paula McLain se inicia en Chicago, en 1920. Cuando Hadley Richardson conoce a Ernest Hemingway este es un vibrante muchacho de veintiún años que ya ha tenido ocasión de participar en la guerra europea y regresar a casa convertido en casi un héroe de guerra. Su simpatía y energía lo convierten en un chico popular allá por donde va, arrasando con su desbordante vitalidad. Hadley, en cambio, es una chica sencilla e inexperta en la vida, criada en un hogar plagado de dramas familiares donde la joven creció sobreprotegida y donde desarrolló poca confianza sus propias capacidades. A pesar de los ocho años que le saca al chico, no puede evitar caer rendida al encanto del joven Ernest, ese muchacho tan vehemente, entusiasta, cargado de ilusión y planes de convertirse en un gran escritor, en un poeta famoso, en una gran figura del periodismo y la literatura.

Esta narración del primer matrimonio de Hemingway podría ser la versión de Hadley de "París era una fiesta", su visión de aquellos años desde el punto de vista más doméstico, entrando en los detalles de la vida familiar, su matrimonio, el nacimiento de su hijo, la relación de la pareja con los artistas que, como ellos, establecieron en París su cuartel general. Nos habla del descubrimiento de los toros en España, el trabajo de reportero de Ernest y sus primeras publicaciones literarias, de los veraneos en la costa azul en Antibes junto con grandes escritores como Scott Fitzgerald y pintores como Gerald Murphy y sus esposas y todo ello combinado con los aspectos más cotidianos de su vida privada, su adaptación a la sociedad cultural de París , las amistades que allí hicieron y la evolución de su relación matrimonial.

El relato en la voz de Hadley resulta muy ágil y profundiza en la personalidad de los protagonistas, con sus virtudes y defectos. No realiza valoraciones ni culpabiliza a Hemingway por su conducta sino que incluso muestra su egoísmo o su egocentrismo como características necesarias en un artista volcado en su trabajo creativo. El libro no pretende justificar ni ensalzar a sus protagonistas sino que muestra un retrato muy realista y vívido de un grupo complejo de artistas y su entorno, personajes excepcionales que vivieron una edad dorada en el fascinante París de entreguerras.

Me sorprende la libertad e independencia de las que disfrutan las mujeres que aparecen en la novela, no sólo las artistas, sino incluso Hadley, una mujer que se considera a sí misma anticuada y que disfruta de su papel de madre y esposa, muestra sin embargo poco interés por las opiniones de los demás en lo que se refiere a las decisiones vitales que toma, una ausencia de prejuicios o normas que la sometan necesariamente al ámbito familiar, mostrando gran capacidad para decidir libremente lo que deseaban hacer con su vida. Sin duda, esas mujeres son pioneras de una manera de vivir y pensar que comenzaba a darse en aquellos felices años en los que despertaban nuevas maneras de vivir, se abrían nuevas posibilidades para las mujeres que disfrutan de derechos y libertades hasta entonces desconocidas, aunque sin duda estamos hablando de América y de parte de Europa sin contar con los países del sur, tradicionales y atrasados en esos ámbitos, y a donde estos avances tardarían mucho en llegar, como a nuestro país donde nuestras abuelas no podían ni imaginar que esos cambios pudieran materializarse de manera inmediata.

lunes, 27 de marzo de 2017

No me dejes - Ne me quitte pas

Llevaba encadenadas últimamente una serie de lecturas de tinte más bien dramático, llenas de sufrimiento y oscuros argumentos, con lo que me apetecía hacer una pausa y entretenerme con algo de carácter más ligero, con una lectura "desintoxicante" que me sirviera de balón de oxígeno antes de introducirme en nuevas historias intensas y tal vez más truculentas. Pero creo que me he pasado de frenada con este "No me dejes (Ne me quitte pas)" de Màxim Huerta, un autor del que ya he leído varias novelas y que sabía que me iba a proporcionar unos momentos de lectura relajada y optimista, pero confieso que esta es la más edulcorada y naif de las novelas que he leído en los últimos tiempos. Pero eso es casi lo que iba buscando cuando recurrí a este autor, así que me merezco lo que me he encontrado ¿o no?

La novela se basa en las historias de tres mujeres españolas emigradas en París, una joven recién llegada cargada de problemas sentimentales y otras dos mujeres bastante mayores que ya han hecho su vida en aquella ciudad en la que llevan residiendo muchos años. El punto de encuentro es una encantadora floristería regentada por un parisino maduro y galante. La historia gira en torno a los personajes que van contando sus historias románticas, sus vidas en París, que muchas veces dicen o cuentan cosas que pueden resultar bobas, ridículas, absurdas o bonitas, tiernas y emotivas, según como te pille el humor a la hora de tomar la lectura. Lo cierto es que el libro está plagado de  imágenes preciosas y evocadoras de un París idílico, de tienditas encantadoras, patios cuajados de rosales... todo es de color de rosa, empezando por el  principal escenario de la historia, una pequeña floristería con un propietario que arrastra una triste historia de amor perdido en su juventud, una señora solitaria, una joven perdida, personajes con gran carga de tristeza pero fundamentalmente positivos, impregnados del estilo del autor que nos propone una filosofía fácil, de andar por casa, según la cual todos tenemos la felicidad al alcance de la mano, lo que nos prueba con frases del tipo: "Todas las veces que quieras ser feliz solo tienes que serlo. No esperes. Sé." ¡Hala, ya está! Si no eres feliz es porque no lo has intentado con fuerza.

El estilo resulta en ocasiones empalagoso, con esas frases profundas llenas de ideas de felicidad "prêt-à-porter", pero lo cierto es que no resulta complicado engancharse al mundo que nos presenta en el que el narrador aparece con frecuencia hablando directamente con los personajes, en ocasiones dirigiéndose al lector, lo que provoca una gran cercanía con la historia que estamos leyendo, nos parece formar parte de ese grupo de personas que nos muestra la novela, las vemos como amigos o parte de la familia y al narrador como a una persona cercana que no sólo nos presenta sus historias sino que nos involucra en ellas. Lo cierto es que con esta lectura he logrado lo que buscaba: adentrarme en una historia sin complicaciones, sin dramas más allá de las penas de amor y contada correctamente, tal vez demasiado edulcorada, adornada con almíbar y poesía a partes iguales,  colmada con abundancia de citas literarias, letras de canciones de amor... en fin, una novela que ofrece lo que se espera de ella, aunque no sea recomendable para lectores con problemas diabéticos o reacios al romanticismo radical.

domingo, 31 de julio de 2016

Todo lo perdido y encontrado

En "Todo lo perdido y encontrado" Lucy Foley nos transporta a lo largo de distintos escenarios y épocas siguiendo los pasos de Kate, una joven fotógrafa inglesa que tras la muerte de su madre, una famosa bailarina durante los años 60, se embarca en un periplo que la lleva a descubrir los verdaderos orígenes de su madre y la relación que esta tuvo con un notable pintor, Thomas Stafford, cuando ambos no eran más que dos jóvenes cargados de sueños e incertidumbres. A partir de un dibujo inédito del artista donde aparece una joven Alice, Kate recorrerá el camino que siguió su madre en su primera juventud y reconstruirá su desconocido pasado. Al tiempo que vamos siguiendo a Kate que nos narra en primera persona este viaje de descubrimiento, conocemos también la historia de amor y desencuentros entre Tom y Alice, sus avatares personales y el desarrollo de sus carreras profesionales y como sus vidas tomaron caminos separados.

Toda la novela está impregnada de atmósferas cautivadoras y escenarios atrayentes, desde el París de los años 30 hasta la salvaje isla de Córcega, el apasionante mundo de la creación artística, de la danza y de la fotografía se entremezclan en una historia de amor que transcurre al hilo de grandes acontecimientos históricos desde los años 20 hasta los 80, un romance imposible lleno de secretos, sacrificios y renuncias. El libro nos cuenta muchas historias, diríamos que incluye muchos libros en uno sólo; cuando nos encontramos en lo más crudo de la guerra mundial cuesta trabajo pensar que se trate de la misma historia que poco antes transcurría en la soleada Córcega o en la ingenua Inglaterra de los años 20, o nos podemos pregunta qué tiene que ver la joven aristócrata que vive de su trabajo como camarera en París con la rica anciana de East Side Park en el Nueva York de la actualidad. Tal vez se dé una sobreabundancia de escenarios y circunstancias para una sola vida o tal vez no, a lo mejor es excesivo denominarla, como dice la portada, de "libro del año", pero es bien cierto que uno de los objetivos de las novelas debe ser hacernos soñar de vez en cuando con vidas maravillosas, llenas de sucesos memorables, con personajes ricos en vivencias y emociones y esta novela lo logra, atrapándonos desde la primera línea nos lleva a un viaje intenso y magnífico que merece la pena disfrutar. Eso hace que valga la pena su lectura.

miércoles, 6 de julio de 2016

El ruiseñor

De entre la multitud de novelas que revisitan año tras años desde diferentes ángulos la IIGM, tema inagotable a la vista de la cantidad de libros que sobre ella siguen publicándose constantemente, pues de entre esa multitud, decía, de vez en cuando sobresale uno en concreto por encima de los demás. Como el año pasado ocurrió con "La luz que no puedes ver", este verano está claro que "El ruiseñor", la exitosa novela de Kristin Hannah, es la apuesta segura para los que no nos cansamos de ahondar en el citado tema, en seguir ahondando en los aspectos humanos e históricos de la peor guerra que ha conocido el mundo hasta el momento. En esta ocasión nos volvemos a situar en la Francia ocupada donde conocemos a las hermanas Rossignol, Vianne e Isabelle, protagonistas de una historia familiar dolorosa en la cual, tras perder a su madre demasiado jóvenes vieron como su padre, afectado por las secuelas psicológicas que le quedaron tras su participación en la Gran Guerra, se ve incapaz de ocuparse apropiadamente de sus hijas a las que deja al cuidado de unos familiares poco afectuosos y se aleja de sus vidas, dejando a las dos hermanas con una inmensa sensación de abandono que a ambas les cuesta superar. Cada una de ellas afrontará su vida de distinta manera, cada una de acuerdo con su carácter: Vianne, calmada y temerosa, se casará pronto con su primer novio y formará una pequeña familiar; Isabelle, atrevida y lenguaraz, será la rebelde, la que no se adapta a ninguna escuela, la que busca constantemente llamar la atención, una manera como cualquier otra de reclamar el cariño familiar del que la privaron. Las hermanas nunca lograrán una relación fácil. 

Con el trascurso de los años, la guerra amenaza nuevamente a Francia, Vianne permanecerá en el pueblo donde ejerce de maestra con su hija mientras que su marido es llamado a filas. Isabella, expulsada nuevamente de otro colegio, regresa a París, donde desea permanecer junto a su padre, ayudarle en la librería que este regenta y cree ser capaz de volver a consolidar sus lazos afectivos con él. Allí les sorprenderá la ocupación alemana del país y la lucha por la supervivencia de todos aquellos que quedaron sometidos al gobierno nazi. El retrato de la Francia ocupada no puede dejar de recordarme en ocasiones a la maravillosa "Suite francesa" de Irene Nemirovsky; son los mismos escenarios, el pueblo tranquilo que se ve repentinamente inundado por los jóvenes soldados alemanes, la forzada convivencia con los invasores, la resistencia oculta al invasor. En la sumisa Vianne tenemos a la Francia sometida que acepta contra su voluntad la impuesta convivencia para tratar de evitar en la medida de lo posible los horrores de la guerra, por salvar a su familia de la brutalidad nazi, mientras que la rebelde Isabelle representa la Resistencia, a los que siguieron luchando en la clandestinidad arriesgando en ello su vida para liberarse lo antes posible del yugo invasor. Dos posturas ante la vida, dos formas de resistir en una guerra.
"- Pétain nos ha salvado de pasar otra vez por eso. Nos ha mantenido a salvo. Ha parado la guerra. Ahora Antoine y nuestros hombres volverán a casa.
- ¿A un mundo de Heil Hitler? (...) «La llama de la resistencia francesa no debe apagarse», eso es lo que dijo De Gaulle. Tenemos que luchar con los medios de que dispongamos. Por Francia, Vi. Para que siga siendo Francia.
- ¿A un mundo de Heil Hitler? (...) «La llama de la resistencia francesa no debe apagarse», eso es lo que dijo De Gaulle. Tenemos que luchar con los medios de que dispongamos. Por Francia, Vi. Para que siga siendo Francia."
Esta puede ser otra novela más sobre la guerra, pero lo cierto es que cada vez se cuenta una historia diferente, nunca se repite, aunque se cuenten los mismos horrores, aunque se parezcan unas a otras y es que fueron tantos los miles de víctimas en tantos lugares distintos que siempre quedarán historias por contar. Y si estas se cuentan de una manera tan emocionante y conmovedora de principio a fin como es el caso de esta novela, está claro que justifica sobradamente que se sigan contando. Este es el retrato de las mujeres en la guerra, las que entraron en la Resistencia y también las que permanecieron en sus casas tratando de sobrevivir al día a día al lado del enemigo, conviviendo con él, alojándolo en su propia casa, compartiendo mesa y odiándolo al mismo tiempo. Todas ellas merecen ser reconocidas, valoradas y comprendidas y esta novela lo hace sin duda alguna.