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viernes, 3 de enero de 2025

El día de Año Nuevo

"El día de Año Nuevo" es una de las cuatro novelas breves que forman parte de una colección titulada "Old New York", en la que Edith Wharton retrata a la alta sociedad de la ciudad a lo largo de cuatro décadas; este relato en concreto se sitúa en los años setenta del siglo XIX. En esta colección de novelas podemos reconocer a algunos personajes que aparecían en la obra cumbre de la autora, "La edad de la inocencia", y aunque cada una mantiene la independencia argumental sí que comparten la ambientación y los temas planteados. 

En lo que al argumento de esta novela se refiere, éste arranca mientras se está celebrando una fiesta en el día de Año Nuevo en la residencia de la anciana señora Parrett que, como cada año, celebra su tradicional reunión familiar por estas fechas. Justamente en la acera de enfrente se encuentra Hotel Fifth Avenue donde se produce un incendio sin mayores consecuencias pero que supone un motivo de distracción para los invitados de la señora Parrett. La ocasión, además, sirve para que podamos asistir a la confrontación entre dos realidades de la ciudad: Por un lado las familias de rancio abolengo que conservan sus tradiciones, sus modos apropiados de vestir y comportarse y sus celebraciones que se remontan a décadas atrás y por otra parte la nueva sociedad representada por los asistentes a la fiesta del vecino hotel, un lugar frecuentado por miembros de las nuevas clases sociales que comienzan a destacar más por su dinero que por su herencia familiar, "políticos y gente del Oeste", así como mujeres de dudosa reputación que no siguen las normas de pudor ni de estilo que se consideran adecuadas. Ningún miembro de las familias destacadas de la ciudad pensaría en ningún caso en poner un pie en un establecimiento como aquel, en ese entrono tan alejado de sus principios, modales y estilo. Es por ello que todos observan con sorpresa y escándalo como, entre las personas que desalojan el hotel se encuentra la joven señora Hazeldean en compañía de un conocido caballero soltero. Todo serán a partir de entonces correr de rumores y silencios acusadores que sólo el empeoramiento de la salud del señor Hazeldean evitará que se materialicen en cualquier medida que suponga el ostracismo de su esposa.
 
Lizzie Hazeldean conoce la importancia que en su entorno se da al cumplimiento estricto de las normas, a la necesidad de acogerse a los comportamientos correctos y no salirse del camino trazado, a mantener las apariencias ante todo. Pero también entenderá lo duro que resulta en ocasiones para una mujer de su clase el lograr sobrevivir en su mundo, mantener su estatus a pesar de los contratiempos; tendrá que asumir los sacrificios que le supone llegar a cubrir las necesidades más básicas y aceptar las consecuencias que sus actos conllevarán en el futuro, manteniendo un secreto que pone en riesgo su propia dignidad y su buen nombre. Una historia donde se manifiesta la maestría de la Wharton para el dibujo de personajes complejos y llenos de verdad y fuerza. 

martes, 24 de diciembre de 2024

Ethan Frome

He leído varias novelas de la escritora Edith Wharton, pero hasta que me la encontré en varias listas de recomendaciones para lecturas invernales,no conocía esta obra breve titulada "Ethan Frome", de la cual incluso existe versión cinematográfica, pero así y todo, nunca había oído hablar de este libro, cosa extraña porque me ha parecido una lectura magnífica donde se describen muy acertadamente a unos personajes muy bien dibujados y contenidos en la expresión de sus sentimientos a pesar de lo dramático de la historia que se cuenta.

La novela arranca con la narración de un joven ingeniero que es trasladado temporalmente para supervisar unas obras en una central eléctrica cerca de Starkfield, un pequeño pueblo de Massachusetts donde encuentra alojamiento. Se trata de un lugar de apariencia idílica hasta que caen las primeras nieves y se instala allí el duro invierno que llega a dejar el lugar aislado del resto del mundo. Precisamente por las inclemencias del clima, el narrador conoce a Ethan Frome uno de sus habitantes de Starkfield, un hombre serio y reservado con una dura historia a las espaldas sobre la cual el narrador se irá informando ya que despierta su curiosidad la figura de ese personaje de apariencia adusta y silenciosa que oculta un intenso dolor acumulado de años. La historia nos descubrirá como Frome vive atrapado en un matrimonio infeliz y sufriendo por un amor imposible.

Edith Wharton es reconocida por sus relatos generalmente ubicados en escenarios urbanos con personajes pertenecientes a las clases más acomodadas, como en sus novelas "Las costumbres nacionales" o "La casa de la alegría" y en especial con la más popular de todas, "La edad de la inocencia", si bien en esta ocasión nos traslada a un entorno rural para contarnos una dramática historia de amor, renuncia y castigo.

"Yo tenía la sensación de que vivía en un aislamiento moral tan profundo que resultaba demasiado remoto para un acceso casual, de que su soledad no era simplemente el resultado de su situación personal, aunque suponía que era muy trágica, sino que encerraba, como había comentado Harmon Gow, el intenso frío acumulado de muchos inviernos de Starkfield."

miércoles, 24 de febrero de 2016

La casa de la alegría

No hay duda de que Edith Wharton es la gran retratista de la alta sociedad neoyorkina de finales del siglo XIX y principios del XX. "La casa de la alegría" es, posiblemente junto con "La edad de la inocencia", su novela más popular, uno de los mejores retratos de ese mundo complejo y elitista a partes iguales. La propia autora vivió en esta jaula de oro en la que tan duro era cumplir con los estándares establecidos como la posibilidad de no estar a la altura y ser expulsado de ella. Se nota en la pasión con que retrata las circunstancias que se plantean a lo largo de la novela que no se trata de hablar de oídas, sino que sabe lo que está contando.

La protagonista de esta novela es la joven Lily Bart, casi una advenediza en el mundo de la clase alta de la gran ciudad; procedente de una familia con frecuentes dificultades económicas, con un padre constantemente esforzado por hacer posible el nivel de gasto que colme las aspiraciones sociales de su esposa, ambiciosa mujer que confía plenamente en que la gran belleza de su única hija será suficiente para compensar su ausencia de fortuna a la hora de asegurarse un matrimonio favorable. Cuando ambos padres fallecen, Lily queda al cuidado de su tía viuda que le permite el acceso al entorno de las mejores familias y de las grandes fortunas, una sociedad en donde la misión fundamental de la joven será alcanzar ese enlace afortunado que le permita no tener que sufrir más por las facturas que se acumulan en el escritorio ni por los gastos a los que no se ve capaz de renunciar. Pero Lily quiere tenerlo todo en este mundo y lucha entre la necesidad de encontrar un marido inmensamente rico y que esto a su vez no le suponga tener que conformarse con una vida de aburrimiento y corrección, futuro personificado en el adinerado Percy Gryce, insulso y pusilánime a pesar de su gran fortuna. Lily siente que sería más feliz con el interesante y divertido Lawrence Selden, de amena conversación y mucho más apuesto y atractivo. Esta indecisión constante, este no querer renunciar a nada, la creencia de que será capaz de encontrar la persona con la que tenerlo todo, fortuna y amor verdadero, le hará perder algunas buenas oportunidades y se aproxima a una edad en la que pronto dejará de ser considerada una jovencita adorable. Se sabe con razón dotada de más gracia e inteligencia que otras jóvenes que tienen, sin embargo, a su favor una amplia fortuna familiar, pero confía en que su belleza y encanto serán siempre bazas a su favor para lograr su objetivo, si bien ha de enfrentarse a duras imposiciones como el cumplir con las complejas normas e imposiciones sociales que no admiten los gastos excesivos, las deudas de juego, o cualquier sombra sobre la fama de una dama. Lily no se conformará con una vida modesta iluminada de lejos por el esplendor de sus amigos ricos y poderosos que la acogen como compañía amena o animadora de cualquier fiesta, la joven bella y graciosa que cualquiera desea frecuentar pero que no acaba siendo una de ellos; ella sabe que merece formar parte de pleno derecho de esa élite rica, no concibe la posibilidad de ser expulsada de ese paraíso al que su escasez de medios le dificulta pertenecer pero sus propias expectativas y educación le impiden plantearse la posibilidad de no formar parte del mismo.

Es interesantísimo profundizar a través de esta historia en la psicología y la mentalidad de las mujeres sometidas a las estrictas normas y moralidad de la clase dominante, no siendo libres para decidir con quién casarse ni cómo llevar a delante su vida, so pena de ser expulsadas de su círculo social; no conciben la posibilidad de llevar una vida que no sea acomodada y a la vez llena de obligaciones que suponen abundantes gastos obligados por la exigencia de lucir siempre a la moda, los últimos modelos en vestidos y sombreros, poder frecuentar las fiestas, los veraneos en las grandes mansiones, las partidas de bridge, elementos tan fundamentales en la configuración de quienes son y del modo en que el mundo las ve. Pero a la vez no deben despertar la mas mínima sospecha de nos ser absolutamente indudables en cuanto a su moralidad ni sus intenciones. Es de destacar la figura de las madres que maquinan y calculan incansables en su principal tarea vital: colocar a sus hijas casaderas del mejor modo posible, emparentando con buenas familias que al tiempo garanticen la seguridad material. Y aparece también la figura del nuevo rico, del advenedizo que se introduce en la sociedad a base de dinero y debe encontrar su lugar en ese mundo que le acoge y adula por su fortuna y al mismo tiempo le desprecia por su falta de abolengo. La novela llega a convertirse en ocasiones en un retrato asfixiante de una sociedad donde se deben cumplir con implacables y rigurosas normas no escritas y donde la apariencia y la riqueza preocupan sobre todo a quienes carecen de rentas suficientes para mantener el nivel esperado y deben aparentar y sonreir a pesar de todo. 

domingo, 9 de agosto de 2015

Las costumbres nacionales

Me gusta volver de vez en cuando la vista hacia obras clásicas de la literatura, alejarme de la actualidad, de las tramas contemporáneas, del lenguaje de la calle y regresar a esas novelas que reflejan épocas y culturas ya pasadas. Bien cierto es que, analizándolo fríamente, los argumentos en lo que a las relaciones personales se refiere no han cambiado tanto en los últimos siglos: al amor, el odio, la envidia, el triunfo, la codicia, la familia... los motores que mueven al ser humano son siempre los mismos, pero es cierto también que las formas van evolucionando, las costumbres y los modos sociales cambian constantemente, las maneras de actuar de cara a los demás, las buenas formas y las convenciones en las que nos movemos sí que van variando con los años y en una época en la que el "todo vale" es casi un mantra y donde lo correcto es desafiar las normas de urbanidad y saltarse las tradiciones para resultar indiscutiblemente moderno, choca más el volver a asomarnos a una época en la que se juzgaba a las personas por la manera en la que se amoldaban a los hábitos y costumbres generalmente acordadas como correctas y aceptables, donde lo primero para triunfar en sociedad era seguir esas normas y adaptarse a ellas. 

Hace ya muchos años quedé cautivada por la famosa novela de Edith Wharton "La edad de la inocencia", magistralmente adaptada al cine, donde se nos mostraba la rígida estructura social y de costumbres de la antigua Nueva York del siglo XIX, donde las clases altas eran lo más parecido a la nobleza que los americanos hayan conocido nunca. Las familias de más raigambre y tradición se casaban entre ellos y conservaban las tradiciones a través de un complicado sistema de protocolos y hábitos sociales y en definitiva, todo un código de comportamiento lleno de complicaciones y matices que nadie que quisiera pertenecer a esa élite debería desconocer ni desobedecer. En esta otra novela, "Las costumbres nacionales", la autora no se aleja mucho de aquel escenario, si bien en esta ocasión nos presenta en el mismo lugar, en aquel "viejo Nueva York", a una nueva clase social que aspira a ascender a lo más alto del escalafón: se trata de los nuevos ricos, los ciudadanos que, a base de trabajo y riesgo han alcanzado el nivel económico suficiente como para reclamar un lugar entre los más favorecidos, a participar en las reuniones y fiestas, vivir en grandes residencias, veranear en la costa, en fin, imitar el modo de vida de las grandes familias de toda la vida. Pero siempre se encontrarán con el desprecio más o menos oculto de los miembros de las antiguas familias que van viendo disminuir sus fortunas ante el auge de la nueva economía industrial pero conservan intactos su orgullo y sus prejuicios.

En esta ocasión, la autora nos presenta a una protagonista fascinante, muy profundamente retratada, Undine Sprang es una joven caprichosa y ambiciosa, hija de un industrial que ha visto crecer su riqueza rápidamente, se traslada junto con sus padres desde la provinciana ciudad  tejana de Apex City a Nueva York, en parte por expandir los negocios paternos pero sobre todo para asegurar a la hija un buen entorno social que le garantice un casamiento exitoso, a la altura de la fortuna paterna. La vanidosa joven se debate entre las dos clases más sobresalientes de la gran ciudad: la de las familias de tradición y abolengo, la rancia vieja clase con tradición y complejas relaciones familiares y la nueva clase de empresarios adinerados en la que el pasado familiar importa menos que el estado de la cuenta bancaria. Undine sólo quiere ver todos sus caprichos cumplidos: viajar a París y brillar en todas las fiestas, ser admirada por su belleza y comprar todo aquello que se le antoje, pero también desea pertenecer al círculo cerrado de las grandes familias. Pronto descubrirá que el decoro, el estilo y la tradición no le da suficientes satisfacciones ni pagan su nuevo vestuario para cada temporada.

El retrato que de esta protagonista hace la autora es, en ocasiones, despiadado. Nos muestra sin pudor todas sus debilidades, su única pasión por atesorar éxitos sociales. Ni el afecto de su marido, el cariño de sus padres ni siquiera de su propio hijo, le merecen el valor de lo que ella más valora, nada supera su afán de alcanzar lo que ella considera sus máximos logros en la vida: ser reconocida por su belleza y elegancia y recibir su recompensa en forma contante y sonante
 "deseaba (...) recibir abiertamente de la vida los privilegios que merecía por sus dones" 
Sin plantearse en ningún momento que debiera entregar nunca nada a cambio de todo aquello que ella considera merecer, ni tan siquiera amor, respeto o reconocimiento a los que todo estaban dispuestos a entregarle a ella. Cree sinceramente desde su egocentrismo sin límites que la satisfacción de todos sus deseos debe ser la única misión de cuantos la rodean.

La novela es extremadamente detallada en cuanto a los sentimientos de los protagonistas, a las relaciones que entre ellos se establecen, a esa lucha entre lo antiguo y lo moderno, entre tradición y progreso, entre las antiguas familias y los nuevos emprendedores de éxito. Dibuja con maestría los ambientes sociales, destacando las diferencias entre la vieja sociedad de Nueva York y la de los nuevos estados donde prevalece el trabajo y el éxito económico sobre los apellidos y también nos muestra la vida social de los americanos que se trasladan por largas temporadas a las capitales europeas donde disfrutan derrochando y festejando constantemente, lejos de las estrictas normas de su ciudad de origen. Una novela, por tanto, fundamental para adentrarse en la sociedad americana de una época que pasó pero que todavía mantiene la diferencia entre los estados antiguos de la costa Este y su tradición de cuna de la cultura y el buen gusto.

jueves, 4 de agosto de 2011

Bunner Sisters

Esta novela corta titulada “Bunner Sisters” es una pequeña joya obra de la escritora norteamericana Edith Warthon, una de las grandes retratistas de la vida de Nueva York de principios del siglo XX, que condensa en pocas páginas todo el universo de unos personajes, las hermanas que dan título a la novela, que se encuentran muy alejadas de los círculos de la alta sociedad retratada por la autora en sus novelas más famosas como “La Edad de la Inocencia”. En este caso, nos traslada hasta el entorno de los pequeños comerciantes y artesanos que subsisten a duras penas de sus ruinosos negocios, lejos de las grandes fortunas y del centro financiero de la ciudad.

El relato comienza presentándonos a las protagonistas, dos hermanas que dirigen conjuntamente un modesto negocio de mercería y arreglos en un empobrecido suburbio de Nueva York. Su día a día apenas les depara ninguna sorpresa, por lo que cualquier pequeño evento se convierte para ellas en un acontecimiento que ilumina la rutina de sus vidas que transcurren al margen de la intensa vida de la gran ciudad donde residen ya que apenas salen a la calle ni hacen vida social. Generalmente es la hermana menor, Evelina, la que se ocupa de realizar pequeños recados o acudir al mercado, tratando de evitar las tumultuosas calles principales, mientras que Ann Elizza, la hermana mayor, permanece tras el mostrador, ajena al mundo exterior.

La relación entre ellas es bastante afectuosa. Ann Elizza, muestra una actitud casi maternal hacia Evelina, en la que deposita incluso más ilusiones que en sí misma, creyendo posible que a joven pueda hacer algo importante con su vida.

Con ocasión del cumpleaños de su hermana, Ann Elizza logra apurar unos pocos dólares para comprarle de regalo un reloj de sobremesa y evitar así el que Evelina tenga que asomarse a la plaza a consultar la hora con frecuencia. No imaginan qué novedades traerá a sus vidas este regalo. Llevada por su sincero amor fraternal, Ann Elizza decidirá sacrificar su propia felicidad en favor de su hermana, sin imaginar que la promesa del ansiado matrimonio que aleje a Evelina de su anodina existencia resultará ser un camino hacia la desgracia.

Un relato que nos lleva desde una realidad donde el gris de la rutina se ilumina por las ilusiones de un futuro mejor, hasta un amargo, triste e inmerecido desenlace donde todos los sueños quedan por cumplir, todo ello narrado con exquisita delicadeza y sin dramatismos innecesarios.