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viernes, 19 de noviembre de 2021

1794

En esta nueva novela de Niklas Natt Och Dag titulada "1794" y que supone una continuación casi inmediata de la novela previa "1793", encontramos una trama dividida en dos partes. Arrancamos conociendo la historia de uno de sus protagonistas, Erik Tres Rosas, cuando éste se encuentra ingresado en un sanatorio recuperándose de alguna enfermedad que desconocemos pero que nos hace sospechar de su equilibrio mental. Vuelve atrás las vista a los años en los que, siendo casi un niño y como hijo de un acomodado propietario y noble sueco, se enamora de la hija de uno de los apareceros que trabajan las tierras de su padre. Éste, tratando de que el chico olvide este inapropiado amor de juventud, lo envía a la colonia de San Bartolomé en el Caribe para poner distancia entre los enamorados y de paso hacer que el joven Tres Rosas se forme en la gestión de los negocios familiares. En San Bartolomé Erik descubrirá su más oscuro secreto: Gustavia es el principal puerto de llegada de cargamentos de esclavos africanos a las tierras de América, algo que la naturaleza esencialmente bondadosa del chico le lleva a rechazar firmemente.

Pero a pesar de su carácter apacible y sensible y su buena disposición, Erik tiene una debilidad: sufre arrebatos de cólera en los que pierde el sentido de la realidad, le embarga un impulso violento durante el cual no es consciente de sus actos, lo que le traerá más de un problema.

En la segunda parte del libro nos reencontrarnos con el guardia Cardell al que ya conocimos en la anterior novela cuando se dedicaba a ayudar al abogado Winge, ahora fallecido, en sus investigaciones. En esta ocasión Cardell conoce al hermano menor de su antiguo colega, el joven Emil Winge. Ambos se ocupan de un caso que la policía ha renunciado a investigar: el de una muerte supuestamente accidental pero en la cual la madre de la víctima sospecha que hay algo que se le oculta. Al tiempo que desarrollan esta nueva investigación, Cardell continuará siguendo la pista de Anna Stina, personaje que aparecía en la anterior novela y cuya trayectoria volveremos a recuperar aunque no guarde relación alguna con el nuevo caso de asesinato.

Al igual que ocurría en 1793, los sórdidos escenarios de Estocolmo, la ciudad de los puentes, como se la denomina a lo largo del libro, siguen marcando el ambiente de la historia: la suciedad y la miseria de sus calles oscuras y pestilentes donde las ejecuciones públicas son espectáculo habitual, el enrarecido ambiente político de luchas de poder, de conspiraciones y corrupción, originan una gran inestabilidad, donde no existe seguridad ni justicia. A pesar de todo, Cardell se muestra como un personaje interesado en sacar a la luz la verdad de lo ocurrido y dar satisfacción a los deseos de una madre que exige justicia para su hija y se encontrará frente a un supuesto criminal que lucha contra sus impulsos, que desea ser un hombre honrado pero no logra superar sus debilidades.

Lo peor de está novela, tal y como ocurría con la anterior, son las escenas en las que el autor despliega toda una repertorio de prácticas de crueldad extraordinaria y, para mi gusto, excesiva, no aptas para espíritus sensibles ni estómagos delicados. Los peores impulsos del ser humano quedan retratados allí con demasiada crudeza. Al hilo de esta mirada oscura al hombre, también nos proporciona una visión absolutamente negativa del resultado de las revoluciones que recorren Europa en aquel siglo. Bajo el presunto objetivo de otorgar libertad al pueblo, salvarlo de la opresión de los reyes e igualar a todos en derechos, lo que han provocado es igualar a todos en violencia, ánimo de venganza y logran sacar a la luz los más bajos instintos, sin que haya ya un freno de autoridad que los contenga.

"No dudo que la intención de quienes se lanzaron a derribar la opresión fuera buena, pero al cabo sólo le han dado al ser humano una nueva excusa para mostrarse tal como siempre ha sido: un ser tan sujeto a las leyes de la naturaleza como los animales del bosque, entre los cuales la violencia reina sin restricción alguna y el fuerte dispone de la vida del débil a su antojo. Mirad lo que está ocurriendo en París: hay verdugos por doquier. ¿Dónde están ahora los enciclopedistas?"

domingo, 11 de abril de 2021

1793

"1793" es el título y el año en el que se desarrolla está historia de detectives escrita por el sueco Niklas Natt Och Dag (no me lo hagan repetir de memoria, por favor). La trama de inicia con el hallazgo de un cadáver flotando en las pútridas aguas de la laguna de Estocolmo. El cuerpo presenta terribles mutilaciones y es imposible de identificar. 

La investigación de este caso es asignada a Cecil Winge, abogado y colaborador con la policía de la ciudad que además se encuentra gravemente enfermo; para cumplir con su trabajo contará con la ayuda de Mickel Cardell, el guardia que descubrió el cadáver, antiguo soldado mutilado en la guerra contra Rusia y muy marcado por la violencia vivida en sus años de servicio.

El cuerpo de policía de Estocolmo se encuentra afectado por las tensiones políticas que sacuden todo el país en estos días. El mayor temor para los dirigentes son las amenazas revolucionarias que anuncian los hechos sucedidos en Francia y que temen que afecten también a la monarquía sueca, mientras que el mantenimiento de la seguridad ciudadana queda en un segundo plano. A los gobernantes no les preocupa en absoluto la miseria en la que viven los ciudadanos, la suciedad, las enfermedades, las profundas huellas que ha dejado la guerra y el descontento generalizado con el absolutismo impuesto por el difunto rey Gustavo III y mantenido por la Regencia que siguió a su asesinato. No hay duda de que el ambiente es de lo más adecuado para que surjan y triunfen las ideas que abogan por la implantación los derechos humanos y el fin de las desigualdades, pero todo apunta a que estos se tratarán de imponer a través de la violencia y el derramamiento de sangre, al ejemplo del Terror impuesto en la vecina Francia.

En medio de este entorno, Winge, sin embargo, es un hombre íntegro, algo inusual entre sus conciudadanos corrompidos por la peor degradación moral. Su precario estado de salud le lleva a despreocuparse ya de lo que le espera en el futuro, sólo desea cumplir con su último trabajo. A su lado, Cardell descubre una misión que le permite dirigir sus esfuerzos hacía un fin noble: hacer justicia a un desgraciado, por fin encuentra un motivo para seguir viviendo. Otros personajes irán apareciendo para completar la historia: el alegre e inconsciente Kristofer Blix y la inocente Anna Stina, víctimas también de las injusticias del terrible sistema que aplasta a los pobres y trunca sus destinos a la mínima ocasión. 

En este libro la faceta de thriller policíaco va en paralelo con la de novela histórica, no podría decir cuál se impone a cuál; tanto la investigación del crimen como el retrato de la sociedad de la época revolucionaria mantienen un adecuado equilibrio a todo lo largo de la novela. Sólo podría alegar como aspecto negativo de está lectura que la dureza extrema de muchas escenas me ha impedido disfrutar plenamente del libro; me impresiona la mirada desoladora a la parte más oscura de la naturaleza humana que se retrata con enorme crudeza: la violencia sanguinaria, lo peor de la perversión humana y la ausencia de toda moral de muchos de los personajes que aparecen en el libro son verdaderamente espeluznantes. En todo caso, no niego que esta es una excelente novela que transmite perfectamente el mensaje que quiere comunicar y que nos hace creer, a pesar de todo lo anteriormente expuesto, que la bondad humana siempre acaba brillando e imponiéndose sobre la maldad. Nos agarramos con fuerza a esa esperanza.