Entre estos personajes que comparten el viaje destaca una rica heredera norteamericana que viaja acompañada por su doncella, su marido infiel del que desea divorciarse, la amante de éste, una bailarina de cabaret, además de una servicial dama de compañía que acaba de recibir una pequeña fortuna tras el fallecimiento de su última y agradecida patrona y que también se dirige a la Costa Azul para comenzar a disfrutar de su nueva situación económica. Como era de esperar, en el trayecto se comete un asesinato en cuya resolución se verá involucrado Hercules Poirot.
La novela cuenta con un buen número de elementos que acrecientan la intriga del relato: amantes secretos, unas valiosas joyas desaparecidas, motivaciones, coartadas y acusaciones que nos hace ir sospechando de unos y otros, mientras que Poirot, con su habitual sagacidad y conocimiento de la naturaleza humana, va analizando la información disponible, estudiando a los implicados e investigando a través de sus propias fuentes. Y lo cierto es que el lector avanza en la trama sabiendo que Poirot va viendo cosas que nosotros no vemos, va descubriendo información que no nos va a desvelar hasta el mismísimo final en que expondrá todos los hechos y descubriremos por fin, para nuestra enorme sorpresa, la identidad del asesino y la enrevesada trama mediante la cual se cometieron los crímenes. En fin, otra gozosa experiencia lectora de la mano de la más grande dama del misterio de todos los tiempos.
"Cuando no se sabe hacer trabajar el cerebro, lo mejor es no hacerse detective."

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