Al inicio de esta novela, los Caskey son ya enormemente ricos y su buena fortuna, procedente de los pozos de petróleo, se ha transmitido también a Perdido; el pueblo ha crecido y se ha enriquecido gracias al impulso de los negocios emprendidos por la familia Caskey. Todos allí reciben con gran sorpresa la noticia de que Miriam Caskey ha decidido que ya es hora de casarse y elige como marido a Malcolm Strickland, el hijo de Queenie. Para completar el bombazo, además se decide que la celebración sea por todo lo alto y que los vecinos del pueblo en su totalidad, así como los empleados del aserradero, sean invitados. La celebración de la boda, sin embargo, coincidirá con la muerte de Sister.
Al mismo tiempo, los fantasmas de los fallecidos no paran de regresar para fastidiar a sus familiares vivos; es por ese temor que Queenie, una vez muerta Sister, se hace acompañar por su nieto Tommy Lee, que abandona la granja donde se ha criado junto a su madre para instalarse con su abuela en Perdido, continuando con la tradición de que ningún vástago de los Caskey crezca al cuidado de sus progenitores. La misma Miriam, viendo que no puede concebir un hijo propio, decide apropiarse de su sobrina Lilah, hija de Billy Bronze y de la difunta Frances, con la que comparte la pasión por su colección de joyas. Bajo la tutela de Miriam, Lilah se convierte en una niña arrogante y consentida y, con el tiempo, se volverá más decidida e independiente de lo que Miriam fue nunca, aunque pareciera que eso no era posible.
Mientras en el país asesinan a un presidente y en la propia Alabama las personas de color luchan activamente por sus derechos civiles, la vida en Perdido no ha cambiado demasiado y los sirvientes negros siguen atendiendo con servicial devoción a sus patronos, a cuyas familias se encuentran íntimamente unidos generación tras generación. Los miembros más mayores del clan van envejeciendo y sus muertos vienen a reclamarlos a su lado, en ocasiones de manera de lo más escandalosa y así la nueva generación va sustituyendo a la anterior en el protagonismo de la historia. Y si esta serie comenzó con la extraña llegada a Perdido de Elinor en medio de una gran riada, no podía sino finalizar tal y como empezó, cerrando así el círculo y la historia del propio Perdido.
Me ha gustado el cierre de la serie que plantea la culminación y da sentido a todos los elementos fantásticos que han ido apareciendo en los libros anteriores, coloca a los personajes, vivos o muertos, en el lugar que les corresponde y en especial a Elinor, que termina por proclamarse como el centro y razón de ser de toda esta historia. Una vez cerrada la última página de la serie, estoy segura de que todos los personajes del clan Caskey permanecerán por mucho tiempo en mi memoria, así como toda esta saga inolvidable.

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