miércoles, 28 de enero de 2026

La esencia secreta de la casa Fossard

Marga Durá es la autora de esta novela, "La esencia secreta de la casa Frossard",  protagonizada por Chantal Frossard, una joven dotada de un olfato privilegiado "Olerlo todo, con más intensidad que la mayoría de los mortales, es un don y una maldición al mismo tiempo." En plena guerra mundial, Chantal regresa a la casa familiar en Grasse, en la Provenza francesa, la capital mundial de la perfumería, donde su familia vive del negocio de los perfumes. Tras haber vivido con su madre entre Barcelona y un pequeño pueblo de los Pirineos donde les encontró la guerra civil y más tarde en Toulouse, debe huir nuevamente cuando la ciudad es ocupada por los nazis.

Iremos escuchando la historia que Chantal nos narra de su propia vida, sobre cómo aprendió de su madre a elaborar perfumes embriagadores que tienen la capacidad de influir en aquellos que los perciben y manipular su voluntad. Otra versión de esa historia nos llega de boca de otra niña, Ana Fernández, huérfana recogida de un convento por Teresa, una trementinera o curandera de los valles pirenaicos que le enseñará a emplear las plantas para preparar ungüentos, medicinas y todo tipo de remedios. Las dos niñas convivirán en Àreu, una pequeña localidad en las montañas cerca de Andorra, cuando Coraline, la madre de Chantal, se case con el hermano de Teresa y la suya será una relación altamente tóxica que se extiende a lo largo del los años, donde se mezclan, según el momento, amistad, solidaridad y también enfrentamiento, envidia y sometimiento.

En Grasse, Chantal convivirá con su abuelo, Marcel Frossard, el patriarca al frente del negocio, con su tía Sylvie y con su prima Inès; junto a esta y otras chicas del pueblo constituyen, como anteriormente hizo su madre en Barcelona, el grupo de las hijas de Selene con las que comparte los secretos de elaboración de los perfumes con poderes secretos, siguiendo el Kosmeticón, un manual escrito por la misma Cleopatra y que debe mantenerse oculto puesto que es ambicionado por demasiada gente que desean hacerse con sus secretos.

Los dos momentos temporales en los que transcurre la historia irán aproximándose hasta que confluyan en plena guerra mundial cuando la autora nos sorprenderá con un giro argumental que cambia nuestra impresión sobre lo que hasta entoces pensábamos de las protagonistas.

Esta es una novela esencialmente sensorial, se desarrolla entre los campos de lavanda y de las afamadas rosas de Grasse, en medio de perfumes y esencias; en ella, el aspecto olfativo es esencial, incluso diría que en ocasiones excesivamente omnipresente: Chantal y Ana interpretan el mundo a través de los olores; las personas con las que interactúan no vienen definidas por sus rasgos o su aspecto, sino en función del olor particular que cada uno posee. Los aspectos mágicos de la novela relativos a las poderosas fragancias y al poder del propio Kosmeticón se sobreponen a los elementos históricos del libro que podría haber resultado bastante interesante, lo que ha provocado que no termine de convencerme su lectura, ya que, salvo contadas excepciones, nunca he sido excesivamente aficionada al género fantástico. Sí que le reconozco la virtud de contar con una interesante composición de personajes y de retratar con acierto la complicada relación de amor y odio que une a Ana y Chantal.

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