sábado, 17 de enero de 2026

Los guardianes del Prado

La única referencia que tenía hasta ahora del escritor valenciano Javier Alandes era a través de su participación en el podcast literario "La plaza de las letras" desde donde había despertado mi curiosidad por descubrir alguna de sus novelas de género histórico. Por fin he tenido la oportunidad de acercarme a su obra a gracias a "Los guardianes del Prado"., una apasionantes novela cuya trama se desarrolla a principios del año 1936. El General Gallardo se encarga de las negociaciones secretas con Alemania en busca de su apoyo para el conflicto que se va iniciar una vez se produzca el alzamiento de una parte del ejército español contra el gobierno de la República, una negociación en la que Gallardo ofrece a los alemanes importantes recompensas procedentes del patrimonio nacional para garantizarse si colaboración. Unos meses más tarde, en Madrid, tras el estallido de la guerra, las milicias armadas han comenzado a asaltar iglesias y palacios y a saquear sus tesoros bajo el pretexto de que el clero y la nobleza apoyan el golpe de estado. Ante esto, el director general de Bellas Artes propone crear rápidamente una junta que proteja y custodie los bienes artísticos del patrimonio. Para supervisar el trabajo de este organismo, el Ministerio cuenta con Roberto Barroso, un funcionario voluntarioso y anodino. Con la huída a Valencia del gobierno republicano, se organiza la salida de las más importantes obras de arte del museo del Prado en esa misma dirección.

Por otra parte, en Valencia, Alejandro Santoro es un joven arquitecto que trabaja junto a su padre, el constructor César Santoro, en las obras de restauración de la iglesia del Patriarca. Allí recibe el encargo de adaptar esta iglesia y algunos otros edificios de la ciudad para albergar las obras de arte que se prevé que llegarán desde Madrid, entre las que se encuentra el cuadro más representativo del arte español de todos los tiempos: Las Meninas de Velázquez. 

Moviéndonos en el tiempo, nos trasladamos hasta los años 80 con Fernando Poveda, un buen periodista en horas bajas tras haber atravesado un drama familiar. al que se le encargan un reportaje sobre un ilustre ciudadano valenciano, Félix Santurce, al que el Ayuntamiento planea rendir homenaje. Poveda debe indagar los motivos que llevaron a Santurce a ser ejecutado por los nazis en Berlín en el año 1937 y a convertirse así en héroe de la República.

La historia que se desarrolla en esta novela está cargada de emociones, sorpresas, relatos de la guerra civil española a través de un amplio grupo de personajes de uno y otro bando que te atrapan desde el principio. Entre estos personajes de lo más variado los hay que buscan hacer fortuna y resolverse la vida económicamente, aunque sea a costa de traicionar a su país en medio del conflicto que lo está destrozando. Otros se ven arrastrados por los sucesos y se encuentren frente a situaciones que nunca esperaron enfrentar, pero tratan de comportarse como las personas decentes que son y estar a la altura de lo que se espera de ellos, convirtiéndose, a su pesar, en grandes héroes anónimos.

Y la mayor parte de esta trama tiene como escenario las calles de Valencia en el año 37 y en el más actual 1981. Allí trascurren los hechos principales, en esa ciudad que es retratada con una luz especial, en sus calles llenas de vida y sus monumentos y lugares destacados que han conocido el paso de la Historia y a los que el autor rinde aquí un homenaje lleno de cariño y admiración hacia su ciudad de origen. Esta ha sido una lectura que he disfrutado enormemente y me ha descubierto a Javier Alandes, un escritor al que quiero seguir conociendo en adelante a través de sus libros.

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