La novela retrata con gran viveza y muy visualmente el ambiente de la época, la posguerra de una España que continuaba dividida entre los que sufren la miseria, el frío y el racionamiento y las familias acomodadas de los que ganaron la guerra, que supieron aprovechar las oportunidades y que disfrutan de unas comodidades y lujos que no están al alcance más que de unos pocos. En este ambiente se introduce Julia gracias a su taller costura lo que le permite frecuentar las mejores casas de Zaragoza.
El autor se recrea en la descripción tanto de los vestidos, los muebles, las estancias de los diferentes escenarios, de las cocinas a los salones, permitiendo al lector sumergirse en la estética y el ambiente de la época a través de la moda de aquellos años, las publicaciones, los usos y costumbres sometidos al fuerte control moral que el Régimen impone. Julia se enfrenta a la asfixiante sociedad de la época, donde está mal visto que una mujer sea independiente y realice un trabajo con el que mantener a su hijo, así como les ocurre al resto de los personajes femeninos de la novela que se ven limitadas por su condición a no poder alcanzar sus ambiciones de formación, independencia y libertad, sometidas a sus padres o hermanos, a sus empleadores o esposos.
Me ha parecido una novela muy entretenida que fácilmente nos podemos imaginar convertida en una serie televisiva ya que tanto los escenarios como los personajes y las peripecias en las que se ven envueltos resultan de interés y están contadas con buen ritmo, emoción y sentimiento, además de reflejar muy bien el marco histórico.
