El relato arranca con la confesión de la narradora de haber matado a su marido con un tiro entre los ojos. A partir de ahí, la protagonista va rememorando lo que fue su vida con él, mientras se decide a entregarse a la policía. Esta protagonista fue en su juventud una sencilla maestra que fantasea con escapar de su realidad triste y sin color gracias a un esposo ideal con el que sueña despierta igual que idealiza el concepto del matrimonio en sí y la felicidad conyugal. Así y todo, se terminará casando con el primero que la invita a pasear, a pesar de que él nunca le llegue a decir que la quiere y sí que le confiesa que ama a otra mujer cuyo amor es imposible. Pronto descubrirá que el matrimonio no es el mejo para dejar de tener una vida vacía y solitaria.
La narradora nos habla con su propia voz y nos transmite sus ilusiones, inseguridades, miedos y esperanzas; expone con crudeza su infeliz matrimonio, la distante y fría relación con sus padres, su ineptitud como madre y la tóxica relación con su única amiga.
Nos encontramos ahí con una historia intensa contada la habitual maestría narrativa de la Ginzburg que nos ofrece aquí un relato triste, sombrío y trágico. No es una historia de grandes pasiones ni personajes heroicos sino de personas normales, bastante patéticas por lo general, con vidas insignificantes, con sus pequeñas miserias y grandes defectos, que sufren y desean ser felices sin llegar nunca a lograrlo. Toda una historia de desencanto y fracaso vital.
"A una muchacha le produce tanto placer pensar que un hombre se ha enamorado de ella que aunque no esté enamorada es un poco como si lo estuviera y se pone más guapa y le brillan los ojos y se le vuelve el paso más ligero y también la voz se le vuelve más ligera y más dulce. (...)
Cuando una muchacha está demasiado sola y lleva una vida demasiado monótona y agotadora, cuando se ve con poco dinero en el bolso y los guantes viejos, se le va la imaginación a diario detrás de tantas cosas que al final se encuentra indefensa frente a todos los errores y trampas que pone la fantasía."
La leí hace un par de años. Me encantó. Impactante su comienzo. Aún lo recuerdo. Una obra muy intensa, muy buena.
ResponderEliminarBesotes!!!
¡Efectivamente! Intensa es la palabra que mejore define esta historia. La Ginzburg es toda una maestra contando historias.
EliminarSaludos.