lunes, 28 de febrero de 2011

Los gritos del pasado

Esta quincena está siendo claramente policíaca, dado que a mi última reseña sobre “La Estrategia del Agua” de Lorenzo Silva le sigue esta de “Los Gritos del Pasado” de Camilla Läckberg, otra serie de investigación policial como aquella, esta vez con acento nórdico, y de la que ya he comentado otros dos libros anteriormente.

Poco más debería añadir aquí con respecto a las novelas de Camila Lackberg de lo que ya he escrito con anterioridad. Esta segunda entrega de la serie (aunque sea la tercera que leo, al haber comenzado por “Las hijas de frío” antes de atacar “La princesa de hielo”) continúa, básicamente, con los mismos personajes. Esta vez encontramos al policía Patrik Hedström debatiéndose entre la resolución de unos misteriosos asesinatos en la ya famosa localidad de Fjällbacka en pleno y, sorprendentemente, calurosísimo verano y sus asuntos personales que en esta ocasión nos presentan a su compañera Erica a punto de dar a luz de su primer hijo y tratando de sobrellevar las altas temperaturas y a los diversos invitados que se le plantan en casa dispuestos a disfrutar de gorra de unas vacaciones estivales, al tiempo que apoya a Patrik en su complejo caso, ya que éste se complican cuando los sucesos actuales se entremezclan con otras desapariciones sucedidas veinte años antes en la misma localidad.

El resto de personajes, tanto los miembros de la comisaría como los distintos implicados en los casos investigados siguen estando, a mi parecer, bastante bien retratados, como en entregas anteriores. Algunos personajes colaterales, como Anna, la hermana de Erica, entran y salen de escena pero no por ello se pierde el hilo argumental de su historia paralela, que continuará en los libros siguientes.

La novela se lee con agrado e incluso diría que la narración consigue en ocasiones un ritmo bastante acelerado que engancha al lector cuando los distintos cabos de la historia están a punto de unirse para dar lugar al desenlace y resolución de los distintos misterios. Camila Lackberg vuelve en este caso a narrar una historia que se desarrolla en dos espacios temporales distintos y que transcurren independientemente a lo largo de la historia para culminar con un final común. Ya ha probado su habilidad para este tipo de relato con anterioridad y espero que tenga el mismo resultado en la cuarta entrega que, ¿cómo no?, estará pronto lista para su lectura.

lunes, 21 de febrero de 2011

La estrategia del agua

Siempre triunfo cuando de una novela de Lorenzo Silva se trata, bueno, en realidad habría que decir que el que triunfa es el autor, claro; lo cierto es que he leído prácticamente todas sus novelas de la serie de Bevilacqua y no me ha defraudado ninguna, y la experiencia con esta última, “La Estrategia del Agua” no ha sido diferente.

Creo que no sería correcto denominar a esta serie como “novela policíaca” ya que no está protagonizada, exactamente por policías, sino por miembros del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil a los que, me consta, en ningún caso les gusta ser llamados policías, ellos son agentes, no nos confundamos. Tampoco me gustaría, y esto ya es un asunto de apreciación personal, decir que se encuadra en lo que tradicionalmente se denomina “novela negra” ya que, a pesar de los asesinatos y demás delitos de toda índole que pululan por todas y cada una de las novelas y que constituyen el eje central sobre el que pivotan las historias, el tratamiento que se da de ellas no es, desde mi punto de vista, negro, en absoluto. Cierto que se describe el mundo de los delincuentes que pueblan nuestro país con gran detalle mostrando una cantidad, variedad, origen y complejidad de delitos y delincuentes tal que, para los que afortunadamente nos mantenemos alejados de esos ambientes, nos pueden parecer realmente impresionante. Pero en la mirada que brigada Bevilacqua le dirige a esta realidad, detrás de ese aspecto que quiere dar de guardia duro, curtido por la vida y las experiencias, desencantado con todo, quiero adivinar que lo que realmente le ocurre es que él cree en el bien, quiere creer que las personas son capaces de lo mejor, si bien su trabajo cotidiano le lleva a rozarse, precisamente, con lo peor de la sociedad, pero si él hubiera perdido completamente la fe en la condición humana no sufriría tanto, no le daría tantas vueltas a las cosas, no trataría de entender el porqué de ciertos comportamientos. Creo que este Bevilacqua es un personaje grande por lo que tiene de fondo, por ese interés por el género humano y esa esperanza que, muy a su pesar, aún no ha perdido y eso le hace muy humano. Él mismo confesará, acerca de su interés por la investigación de un crimen:

- Ya sabes que a mí lo que me atae es indagar los abismos del alma.

Acompañan en esta ocasión al protagonista su inseparable subordinada, pero a pesar de ello, compañera y colega, Virginia Chamorro cuyo personaje también va creciendo, novela a novela, en madurez, sabiduría y humanidad. En esta ocasión se les añade un novato, el guardia Arnau que también promete como personaje.


No sé cómo superarán el paso del tiempo estas novelas que tan a fondo retratan la sociedad actual española de hoy mismo, si incluso aparece un suceso con una famosa muy famosa que contrata a un matón para dar una paliza a uno que la viene fastidiando y la cazan en unas escuchas policiales, y a mí que esto me suena de haberlo oído en la tele no hace mucho. Con respecto a asuntos tales como la violencia machista y su utilización torticera en los casos de divorcio, la lucha por la custodia de los hijos en las parejas separadas, o la lentitud de la justicia retratan como en una fotografía el estado de las cosas a día de hoy ¿Qué visión se tendrá de estas y otras cuestiones cuando dentro de, por ejemplo, veinte años, alguien coja uno de estos libros y lo relea? ¿Habrá cambiado en algo el estado de las cosas? No lo sé, no lo puedo adivinar, pero me temo que más que cambiar estos problemas habrán evolucionado y no necesariamente hacia su mejora. Quién sabe...

martes, 15 de febrero de 2011

La casa de los amores imposibles

Me ha costado, lo reconozco, fue sólo al principio pero me costó entrar en la prosa poética hasta el extremo de esta novela “La Casa de los Amores Imposibles” de Cristina López Barrio. No es fácil asumir la profusión de figuras poéticas e imágenes fantásticas que conforman un ambiente de realismo mágico con trasfondo castellano, algo así como un Campos de Castilla narrado por Rubén Darío: un mundo de bosques de encinas, cazadores y viejas en toquilla que se contraponen a un frondoso jardín de rosas y madreselvas en perpetua primavera, al recuerdo de la guerra de Cuba con sus aires caribeños y a unas mujeres arrastradas por la pasión y la venganza.

Pero logré superar los primeros días y al poco tiempo ya me sentía cómoda en esta novela plagada de sensualidad, sueños más reales que la realidad, espíritus, tragedia y desamor y no, no es, en absoluto, una novela romántica al uso, es algo más; cuenta la historia de una serie de mujeres que arrastran generación tras generación una maldición que les impide ser felices, que les obliga a padecer mal de amores y a transmitirlo de madres a hijas, en una sucesión de personajes a cuál más fantástico, a cuál más enrevesado y que conviven entre la vida y la muerte envueltas en odios implacables y profundos amores maternales.

No es una novela que recomendaría a todo el mundo, cada uno deberá juzgarla tras haberla leído, le gustará o no, pero seguro que no dejará indiferente a nadie. La experiencia de entrar en el fabuloso el mundo creado por Cristina López Barrio, con su capacidad de imaginar metáforas imposibles e imágenes que aúnan lo sensorial con lo imaginativo y lo fabuloso, la naturaleza convertida en personaje arrasador, la cocina como vehículo de expresión de sentimientos donde se mezclan poesía y brujería y la casa tomando vida, todo ello te envuelve en un mundo aparte al tiempo que acompañamos en su historia a estos personajes trágicos y apasionados.

Una experiencia muy satisfactoria de lectura.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La Evolución de Calpurnia Tate

No siempre me resulta fácil encontrar un personaje del que pueda decir que me he enamorado por completo, no es muy normal en mí. Habitualmente trato de empatizar, tal vez en exceso, con los personajes de los libros que leo e intento pasarlo todo por mi propia experiencia, ¿pensaría yo lo mismo en tales circunstancias?, ¿qué habría hecho yo en su lugar?, ¿su actitud es lógica? Siempre trato de identificarme con ellos por lo que me suelo sentir lejos de personajes oscuros, retorcidos, difíciles, y no digo que no me gusten o que me estropeen una lectura, simplemente que no me identifico con ellos.

No es eso lo que me ha ocurrido con la protagonista de "La evolución de Calpurnia Tate" de Jacqueline Kelly, me he quedado completamente embelesada con esa niña de doce años que vive en Texas en el año 1899, a punto de entrar en un nuevo siglo lleno de novedades, rodeada de sus seis hermanos, todos chicos, y aterrada ante la perspectiva del futuro que tienen diseñado para ella su madre y la sociedad de la época en general: se supone que debe dedicarse a coser, bordar, cocinar y aprender, en definitiva a convertirse en un ama de casa ejemplar, ¿qué se espera, si no, de una niña de su clase y posición?

Pero Calpurnia tiene otros planes, a ella lo que le gusta es la investigación científica, la observación de la naturaleza y los seres vivos, ella quiere aprender, estudiar y convertirse en científica, pero no puede ni tan siquiera comentarlo, como mucho se atreve a dejar caer que tal vez le gustaría convertirse en maestra. Será su abuelo, en apariencia hosco y distante para sus demás nietos, el que encienda en ella esa llama de pasión por el conocimiento, convirtiéndola en su compañera de observaciones y de trabajo de laboratorio.

Una novela en principio juvenil que encantará al público al que va dirigida pero también a los que ya somos algo más mayores ya que retrata el mundo de inocencia y descubrimientos de Calpurnia sin ser un relato infantil, está lleno de ilusión, de observación del mundo desde el punto de vista de sus doce años pero con una claridad de ideas y con unas ansias de superación de las barreras invisibles que tan fuertemente le atenazan a su previsible futuro que te hace confiar en que, sin ninguna duda, Calpurnia crecerá para ver cumplidos sus sueños de independencia y auto-realización.

Espero que así sea.

miércoles, 26 de enero de 2011

La Caída de los Gigantes

No suelo ser, por lo general, muy aficionada a los libros que ya antes de su publicación son best sellers, habitualmente me escaman aquellos que nacen acompañados de una campaña de promoción tan grande e insistente que cuando los ves en la librería te preguntas ¿pero este libro, no lo he leído ya? Te suena tanto la portada e incluso casi te conoces la historia de tanto oírla comentar, que normalmente me provocan pereza más que otra cosa y no suelo comprarlos. Me ocurre, por ejemplo con el Premio Planeta o fenómenos como Larsson. Eso no impide que, transcurridos algunos meses o en ocasiones años, y guiándome por comentarios de quienes ya los han leído y los valoran positivamente, me los compre, generalmente en edición de bolsillo ya que, por suerte para mi economía, no soy caprichosa en el tema de las ediciones, e incluso debo confesar que en muchos casos, incluso me han podido gustar y mucho.

Y comento esto, porque no es habitual en mí haberme leído ya un libro como “La Caída de los Gigantes” de Ken Follet que salió a la venta hace apenas tres meses; lo normal en mí habría sido esperar a comprarme la edición en bolsillo o a que alguien me lo prestara y aprovechar unas largas vacaciones, no solo por su condición de libro “éxito seguro de ventas antes de su publicación” que antes comentaba, sino también por su exagerada extensión que tampoco ayudaba a que me atrajera demasiado , pero gracias a la generosidad de una amiga que me lo hizo llegar ya me lo he leído, ¿qué digo?, ¡me lo he bebido literalmente! He tardado menos en ventilarme sus mil páginas que lo que he tardado con algunos otros que no superan las trescientas.

Es innegable, debo reconocerlo, la habilidad de Follet para escribir mamotretos como éste y ser capaz de enganchar desde el principio, de dibujar a sus personajes de tal manera que no sea engorroso pasar de unas tramas a otras y de un personaje a otro sin perder el hilo de las historias y disfrutando realmente de la narración.

Aprovecho para dar un consejo al que vaya a comenzar la lectura del libro: que ni se le ocurra tratar de leer siquiera la descripción de los ¡más de cien! personajes principales que se listan al inicio del libro, al estilo de las novelas de Agatha Christie; lo único que conseguirá será montarse un cacao terrible en la cabeza tratando de recordar nombres y circunstancias. Todos estos personajes irán apareciendo a lo largo de la narración y serán fácilmente identificables.

En resumen, una lectura muy amena, con un fondo de documentación histórica sobre la I Guerra Mundial muy interesante y que recomiendo a cualquiera que quiera disfrutar de una lectura entretenida. Se cuenta, desde el punto de vista de personas de carne y hueso, la transición ocurrida en Europa en aquellos años al pasarse de forma generalizada de la sociedad basada en los privilegios de las clases dominantes a la instauración o ampliación de los sistemas democráticos en los que el pueblo asume un nuevo papel, la extensión del sufragio y en el caso de Rusia, la toma de poder por los obreros y soldados dando lugar a la República dirigida por los soviets.

Por suerte, el autor ha prometido continuar con la saga hasta completar el S. XX. Seguiré la serie, sin duda.

jueves, 20 de enero de 2011

Carta de una desconocida

Hace ya algún tiempo que vengo leyendo críticas más que elogiosas sobre Stefan Zweig y su obra, veo como mucha gente se vuelve fan de este autor nada más conocerlo y, sinceramente, tenía ganas de acercarme a él, siendo el último impulso que necesitaba la "Semana de Stefen Zweig" iniciada en el genial blog de Carmen y amigos.

Bien es cierto que hace ya algunos años leí su libro sobre María Antonieta (mi pasión por la Historia y las biografías) pero no lo conocía como narrador. Me he decidido a iniciarme, por tanto, con una obrita breve que he logrado intercalar entre otras lecturas de más amplitud, se trata de "Carta de una desconocida" y tengo que decir que mis impresiones son contradictorias.

Empezaré por lo positivo: realmente me ha admirado el estilo narrativo de Zweig, la intimidad que alcanza al hacer hablar a la protagonista que cuenta en primera persona su vida, dominada por una pasión, más bien habría que decir absoluta obsesión, por un hombre que ni siquiera ha reparado en ella. La expresión de sentimientos, la profundización en los pensamientos me recuerda al lenguaje de un gran autor que admiro profundamente: Sándor Márai, maestro de la introspección y la exploración de los sentimientos.

La historia se hace algo claustrofóbica, esa vida sometida a una pasión sin esperanza, una mujer que convierte a su amor imposible en el centro de toda su existencia me ha producido un poco de angustia, pero ¿para qué se lee si no es para sentir cosas?

Por ese lado, la novela es del todo recomendable. Pero, qué sería yo sin un pero. Me falla la base de la trama: ¿es posible, realmente, que ese hombre no la conozca/reconozca, incluso habiendo compartido con ella momentos de intimidad? ¿Es posible esa indiferencia absoluta, ese desapego? Ese detalle me rechinaba a lo largo de toda la narración, pero bueno, tal vez sea posible algo así.

Dice la mujer hacia el final:
“No notarás mi falta; eso me consuela; nada cambiará en tu vida brillante y gozosa...; no te molesto con mi muerte..., eso me consuela, querido mío. ¿Pero quién?... ¿Quién te mandará las rosas blancas en tu cumpleaños?”
Y es ahí donde yo me digo a mí misma: eso es lo que quiero saber, ¿qué pasa después?, ¿como reacciona el escritor ante la carta, qué piensa, qué se plantea, cómo continúa su vida después de saber lo que ahora sabe? Me niego a ver al escritor como un sujeto pasivo que sólo recibe la información y continúa impasible con su vida, Querría saber cómo continuaría esta historia. Me quedo con las ganas, me temo.

jueves, 13 de enero de 2011

Imperator

Creo que ya he declarado en alguna ocasión que me encanta la novela histórica, pero eso no significa, como es lógico, que todas las novelas históricas me encanten. El caso de este título, “Imperator” de Isabel San Sebastián, es buena prueba de ello.

La novela narra la vida de Braira de Fanjau, una dama noble originaria de Occitania, la tierra de los poetas medievales, que recorre la Europa de principios del siglo XIII codeándose con los principales personajes de la época ayudada por su habilidad para descifrar el lenguaje de las cartas del Tarot, lo que le permite ganarse el favor de la reina Constanza de Aragón y su marido Federico Hohenstaufen, rey de Sicilia y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico que confían ciegamente en sus predicciones, aunque también la coloca en el punto de mira de sus enemigos en la corte que tratarán de acusarla de brujería, lo que no es nada recomendable para una mujer que oculta un gran secreto: el pertenecer a un grupo herético, los albigenses, condenado sin piedad por los Papas de la época.

Reconozco que habitualmente me pierdo entre la multitud de reinos, condados, guerras, alianzas y conjuras que constituían esta época histórica: las luchas por el poder, las volubles alianzas entre los gobernantes, la intrincada red de relaciones familiares, políticas, militares a veces me supera. Ello no hace sino más interesante este periodo y debo reconocer que, en ese aspecto, la novela trata de reflejar lo más claramente posible ese maremágnum que fue, de algún modo, la Europa medieval. La trama se desarrolla entre Occitania, Aragón, el reino de Sicilia, Alemania, un sinfín de idas y venidas de la protagonista la colocan en el centro de numerosos hechos históricos de la época.

El aspecto histórico de la obra me ha agradado, aunque a veces las explicaciones y acumulación de datos, nombres y sucesos que tratan de situar la acción o de retratar a los personajes haga, desde mi punto de vista, perder cierto ritmo a la narración.

No me ha convencido, por el contrario, el aspecto más esotérico de la protagonista: esa capacidad de predecir el futuro sin margen de error, esa fortuna casi milagrosa que la acompaña y le hace escapar en numerosas ocasiones de una muerte casi segura en diversas circunstancias a cual más peligrosa. Entiendo que sería un desastre el que la protagonista se te muriera a la primera de cambio, básicamente porque nos quedaríamos sin libro, cosa que no va a consentir la autora en ningún caso, pero tal vez sería recomendable, para evitar semejante circunstancia, no ponerla con tanta frecuencia en situaciones límites, porque a la tercera vez que logra huir con vida de una batalla o de un intento de asesinato, como que ya no cuela tanto...

En resumen, un libro interesante y entretenido, de fácil lectura e ilustrativo sobre la época histórica que describe, que despierta el interés sobre muchos de las figuras que en él aparecen pero que no ha logrado que convierta a Braira en uno de mis personajes literarios favoritos.