Phoebe es una profesora de literatura en la universidad casada con un colega de profesión; se ha pasado diez años pretendiendo que escribe una tesis sin pasar de ser profesora adjunta, tratando de ser madre sin éxito tras varios ciclos de fecundación in vitro; aparte de esto, su vida ha sido totalmente normal, tal vez demasiado normal y organizada. Ahora que su marido la ha abandonado y su vida se desmorona ha decidido suicidarse y para ello acude al lujosos hotel Cornwall Inn que durante años deseó visitar con su marido aunque estaba fuera de sus posibilidades, es su lugar feliz idílico, no se imagina mejor sitio para terminar con su vida. Pero también es el hotel donde Lila va a casarse, donde va a celebrar la boda perfecta que lleva soñando desde pequeña y que sufra el plan de Phoebe va a arruinar por completo. Lila intentará disuadir por todos los medios a Phoebe para que, al menos, retrase su decisión hasta que la boda concluya. Así, mientras Phoebe se regodea en sus desgracias: su deseo de morir, su matrimonio fracasado, los hijos que no logró tener, la carrera personal que se encamina hacia la nada... tendrá que integrarse en el grupo de invitados a la boda que también tienen sus conflictos familiares y sus propios dramas.
Phoebe es intensa y profunda, lo sobrepiensa todo, es reflexiva y formal hasta el aburrimiento, vive más en las novelas decimonónicas que estudia que en su propia vida, mientras que Lila es superficial y vanidosa, dos mujeres totalmente opuestas cuyos destinos se cruzan por casualidad y terminan por redireccionarse cada una hacia un futuro mejor.
"Es tan buena prediciendo lo que pasará en los libros, tan mala prediciendo lo que pasará en la vida. Por eso siempre ha preferido los libros, porque estar viva es mucho más difícil."
Me ha parecido una novela algo insustancial con la clásica moralina sobre segundas oportunidades y la posibilidades de darle un giro radical a tu vida en cualquier momento; una novela que, definitivamente, no me va a aportar nada fundamental como lectora. Se ve que no estoy teniendo mucha suerte este verano con algunas de las novelas de evasión que estoy eligiendo últimamente, especialmente las que vienen seleccionadas desde las recomendaciones de Goodreads. Creo que tiene algo que ver con que son libros que reflejan la idea norteamericana de la felicidad y el éxito personal; los problemas existenciales de gente acomodada que no le termina de encontrar sentido a su vida no son mi tema favorito. También puede tener algo que ver el hecho de que yo misma he sufrido recientemente una perdida importante en mi vida y frente a eso los dramas a los que me enfrentan estas novelas no dejan de parecerme asuntos ridículos. Tendré que reorientar mis próximas elecciones de lectura a ver si tengo algo más de suerte en el futuro.

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