La ultima novela de Isabel Allende, "Más allá del invierno" transcurre en Brooklyn durante una terrible tormenta de nieve que deja la ciudad paralizada y sirve de elemento que reúne de manera casual bajo el mismo techo a tres personas diferentes pero que acabarán atados por un secreto compartido, por un asunto al que deben encontrar una solución que no les comprometa seriamente a ningún de ellos. La convivencia forzosa les obligará a conocerse, a abrirse a los demás y a desplegar ante los otros sus pasados conflictivos, traumáticos o complicados que configurarán, junto con la peripecia en la que se ven envueltos, el grueso de la trama.
Los tres personajes centrales me han parecido bastante prototípicos: Lucía, la mujer ya sesentona pero con espíritu juvenil y gran fuerza interior que, no sé por qué razón, he estado identificado constantemente con la propia autora, seguramente debido a su origen chileno y su edad semejante; Richard, el taciturno profesor universitario imagen fiel del norteamericano WASP, intelectual, progresista y solidario de exterior duro y frágil interior; y finalmente Evelyn, la diminuta inmigrante explotada por sus patrones y que se encuentra indefensa ante el mundo en medio de la gran ciudad.
El estilo y planteamiento es el propio de la novela romántica norteamericana que sigue el esquema de chica impetuosa conoce chico reservado y sabemos que al final acabarán juntos como pareja ideal porque resultan ser totalmente complementarios. Poca sorpresa por ese lado.
Más interés me ha despertado el retorno a los orígenes de los protagonistas, a la Guatemala de los guerrilleros, las maras, la miseria y la emigración; al Chile de Allende y el golpe de estado, las ideologías enfrentadas, los ideales políticos derrumbados. Los temas que sobrevuelan la narración son variados y atractivos: la posibilidad del amor otoñal, la inmigración hispana en los Estados Unidos, incluso aparecen elementos cercanos a aquel realismo mágico del inicio de la obra de la autora y que últimamente han derivado más hacia asuntos de santería, pluralidad de religiones, la intervención de los espíritus y las fuerzas sobrenaturales en la vida cotidiana de los personajes. Asuntos y temas secundarios todos estos que enriquecen el relato.
Pero debo concluir reconociendo que no, definitivamente no me he reencontrado con aquella Isabel Allende que me hizo amar la novela con la ya mítica "La casa de los espíritus". Lo sospechaba en cualquier caso, no tenía todas mis esperanzas puestas en esta novela, pero al final voy a tener que admitir que tal vez esa Isabel mágica que yo añoro y ansiaba recuperar ya no existe y ha sido sustituida por esta escritora madura, vivaracha y vitalista con gran dominio del oficio y que nos deja cada año una novela bien escrita, entretenida y ligera con la que consolarnos aunque sea un poco de nuestra pérdida.






