jueves, 4 de junio de 2026

Cementerio de animales

Hace muchísimo tiempo que no leía ninguna novela de mi muy admirado Stephen King (lo último suyo que tuve entre manos fue una obra de no-ficción) y tenía todavía pendiente este título, "Cementerio de animales" del que había oído comentarios muy favorables, así que lo rescaté de entre los libros pendientes que tenía por casa y debo decir que, como es habitual con King, no me ha defraudado en absoluto.

En cuanto al argumento de la novela, éste se inicia cuando el nuevo puesto de trabajo del doctor Louis Creed como médico de la universidad de Maine le lleva a trasladarse junto a su familia: Rachel, su mujer; sus dos hijos pequeños, Ellie y Gage y el gato Church, al pequeño pueblo de Ludlow, cerca de Bangor. Pronto conocerá a un amigable vecino, el anciano Jud Crandall, que vive al otro lado de la carretera y que se convertirá en una especie de figura paterna para Louis. Jud lleva toda su vida viviendo en Ludlow y conoce todas las historias de la zona. A la espalda de la nueva propiedad de los Creed se extiende un inmenso territorio virgen que un día perteneció a los indios y adentrándose en el bosque por un sendero se alcanza el cementerio de mascotas que las familias de la zona vienen utilizando desde hace décadas. Pero más allá del cementerio, un territorio inexplorado oculta secretos que llevan siglos acechando.

Stephen King nos ofrece en esta obra todo lo que esperamos de él: una estupenda construcción de los personajes, seres humanos llenos de realidad, personas normales con vidas de lo más común con los que es fácil identificarse, en especial con el protagonista, junto al que vamos viviendo una macabra aventura en la que estamos de su lado hasta el final por muy locas que sean las decisiones que tome. La historia transcurre en una pequeña y apacible localidad de la costa Este, un escenario que no parece capaz de albergar los horrores domésticos a los que nos enfrentaremos, con escenas que deberían permanecer en el mundo de la fantasía pero que se entremezclan con la realidad más cotidiana, toman cuerpo en fenómenos que superan lo razonable y lo lógico. Y todo ello contado mediante un estilo que te arrastra por la narración, que te obliga a seguir los cebos que el autor te va dejando caer, que en ocasiones son terribles predicciones de lo que va a ocurrir y que te enganchan sin remedio al relato, deseando a la vez que no suceda lo que sabes que viene a continuación pero sin poder parar de leer hasta que llegas al horror que se te advirtió que vendría. Esas cosas sólo las borda así de bien un maestro del suspense como es Stephen King.
«la experiencia demuestra de múltiples maneras que, cuando arrecia la pesadilla, el horror engendra horror, que una desgracia fortuita acarrea otras, acaso provocadas, hasta que el horror lo llena todo. Y tal vez la incógnita más estremecedora sea cuánto horror puede soportar la mente humana sin perder la facultad de lúcido raciocinio.»