jueves, 9 de julio de 2026

Sin noticias de Gurb

El tener pendiente de lectura todavía "Sin noticias de Gurb", del escritor barcelonés Eduardo Mendoza, era algo que hace tiempo que quería haber resuelto, porque es un hecho que se trata de una novela que se ha convertido ya en un clásico del humor, en una obra imprescindible de la narrativa castellana contemporánea. Y eso no es fácil tratándose, como es el caso, de una obra básicamente humorística. 

El segundo de la obra se inicia cuando una nave en la que viajan dos alienígenas aterriza en Sardanyola; uno de sus tripulantes, el piloto Gurb, desaparece sin volver a establecer comunicación. Su comandante, incapaz de operar la nave, inicia la búsqueda de su compañero por la ciudad de Barcelona y sus alrededores, enfrentando peligros inesperados y situaciones inusitadas. El comandante, que es también el narrador de la historia, es un ser altamente inteligente y posee unas capacidades por encima de cualquier habitante de este planeta pero, así y todo, no termina de descifrar lo que se ocultas tras el comportamiento de la mayoría de las personas con las que tiene que interactuar. La búsqueda de Gurb se alarga y se complica, por lo que el comandante debe permanecer más tiempo del previsto en la ciudad; abre una cuenta bancaria, se compra un piso, busca novia, se integra, en fin, en el mundo que le rodea; frecuenta el bar de la señora Mercedes y a sus parroquianos, se enamora de una vecina, asiste al Liceo, se va de bares vestido de torero, se hincha a comer churros, se encuentra atrapado en atascos mientras continúa sin éxito, la búsqueda de Gurb.

La novela es un alocado divertimento que, a través del humor absurdo, nos proporciona la mirada del extraterrestre sobre los terrícolas y más en concreto los barceloneses y su manera de vivir, a través de episodios disparatados y escenas que carecen de toda lógica en los que el alienígena se sorprende constantemente de lo simples que resultan los humanos y lo complicado que lo hacen todo.

«07.30 Salgo a la calle dispuesto a correr seis millas. Mañana, siete; pasado, ocho, y así sucesivamente.

07.32 Paso por delante de una panadería. Me compro una coca de piñones y me la voy comiendo mientras regreso a casa. Que corra otro.»

«01.30 Me despierta un ruido tremebundo. Hace millones de años (o más) la Tierra se formó a base de horrorosos cataclismos: los océanos embravecidos arrasaban las costas, sepultaban islas mientras cordilleras gigantescas se venían abajo y volcanes en erupción engendraban nuevas montañas; seísmos desplazaban continentes. Para recordar este fenómeno, el Ayuntamiento envía todas las noches unos aparatos, denominados camiones de recogida de basuras, que reproducen bajo las ventanas de los ciudadanos aquel fragor telúrico. Me levanto, hago pis, bebo un vasito de agua y me vuelvo a dormir.»

lunes, 6 de julio de 2026

La asistenta

"La asistenta" es una novela superventas de la autora norteamericana Freida McFadden que ahora triunfa como película en las plataformas de streaming, razón que me ha llevado a pasarme primero por el libro antes de ver, cualquier día de estos, la versión cinematográfica. 

La protagonista de la historia es Millie Calloway, una joven que ha tenido la suerte de encontrar un trabajo de asistenta en casa de los Winchester, un matrimonio rico que vive en un selecto barrio en Long Island. Millie nunca ha vivido en una casa tan lujosa; de hecho lleva algún tiempo viviendo en el coche desde que perdió su anterior empleo y la echaron de su piso. Aunque bien pronto su nueva jefa, Nina Winchester muestra claras señales de estar algo desequilibrada, Millie trata de conservar el trabajo, ya que, de otro modo, tendrá problemas con su agente de la condicional y es que Millie ha salido hace pocos meses de la cárcel donde ha pasado diez largos años, aunque este es un pequeño detalle que omite contarle a su nueva jefa.

Nina es bastante rara, excéntrica o, como alguna madre del cole afirma directamente, está como una cabra. Lo cierto es que tiene constantes cambios de humor, da instrucciones contradictorias a la asistenta, niega haberle mandado hacer algo o le riñe por no hacer algo que nunca le ha pedido. Millie no quiere perder el empleo pero es complicado trabajar para Nina. El señor Winchester, por el contrario, es un hombre de lo más atractivo y agradable y Millie no puede evitar sentirse atraída por él. 

Al margen del desquiciante y anómalo comportamiento de Nina, la narración de la primera parte de la novela me resultaba demasiado lineal y plana, narrada en primera persona por boca de Millie que nos va contando la complicada relación con su  jefa. Pero imaginaba que esto tenía que cambiar en algún momento, porque una novela que ha tenido tanto éxito no podía basarse en una historia tan simple como me estaba pareciendo esta. Y, en efecto, mi intuición no me fallaba porque al llegar hacia la mitad del libro las cosas cambian y empiezan a aparecer otros puntos de vista que le dan un giro radical a la historia y hace que esta cobre un nuevo interés. 

Me ha parecido una novela ingeniosa, con una trama milimétricamente planificada para que todo salga a la perfección, tal vez demasiado bien; todo encaja a gusto de sus protagonistas y el final es redondo para sus intereses, aunque demasiado fácil en mi opinión. Diría de ella que es una lectura ligera, sin más, con una intriga bien dosificada pero en la que todo se resuelve demasiado bien. Una opción para quien busque una lectura entretenida que no deje demasiada huella.

jueves, 2 de julio de 2026

La última mirada de Goya

Con "La ultima mirada de Goya", el autor valenciano Javier Alandes vuelve a hacernos viajar en el tiempo con una nueva novela histórica. En esta ocasión nos traslada a Burdeos en el año 1827; en la ciudad francesa se refugian numerosos intelectuales y artistas españoles que se han visto obligados a abandonar el país por su oposición al régimen absolutista Fernando VII. 

Andrea Boscoscuro es un cotizado asesino a sueldo contratado por Benigno Malumbres, secretario del ministro Calomarde, para acabar con los más destacados opositores que desde su exilio francés, inspirados por el espíritu liberal, siguen removiendo la conciencia de sus paisanos contra el rey tirano y tratando de desestabilizar el régimen. Entre los objetivos de Boscoscuro se encuentran el dramaturgo Leandro Fernández de Moratín, el poeta Rogelio Valdés o el abogado Manuel Silvela, pero en el encargo incluye una peculiar exigencia: asesinar también al insigne pintor Francisco de Goya y hacerse con su cabeza que deberá entregar a Malumbres.

Sesenta años después, el cónsul español en Burdeos, Joaquín Pereyra, asume el encargo de devolver los restos de Goya a España, pero, para su sorpresa, al abrir la cripta donde está enterrado descubrirán que al cadáveres del pintor le falta la cabeza. Pereyra encarga al afamado detective Gilles Leland investigar los sucesos ocurridos en torno a la muerte de Goya, con lo que el detective deberá volver sobre los pasos de aquellos que estuvieron cerca del arista en sus últimos días y descubrir que ocurrió.

La lechera de Burdeos y
Juan Bautista de Muguiro
Otros dos personajes relevantes se verán envueltos sin buscarlo en los acontecimientos de Burdeos. Por una parte, el joven Diego Girard que ha huido del convulso París revolucionario donde se le busca por asesinato y se oculta en Burdeos donde termina ocupándose de la protección de la familia de Goya ante las amenazas que recaen sobre el pintor. Pero al mismo tiempo deberá enfrentar a un sicario que le ha perseguido hasta Burdeos para intentar acabar con él. Y por otra parte, la joven Juliet que ha encontrado ocupación como institutriz de Rosario, la rebelde hija de Francisco de Goya, más interesada en pintar como su padre que en aprender modales y piano.

Todos estos personajes y las variadas tramas de persecución, amenazas y enfrentamientos se combinan en una novela llena de acción, en medio de un escenario histórico en el que es fácil sumergirse por la viveza con la que Alandes lo retrata. La novela ofrece una amena recreación de los últimos días en la vida de Francisco de Goya y nos trasmite el carácter y el mundo creativo del pintor, ya decadente, anciano y sordo pero que, sin embargo, conserva íntegros hasta los últimos momentos su fortaleza interior y su genio artístico. «Todo lo sabe y aún aprende